Comenzaremos con una breve mirada a las raíces de estas ideas en la década de 1943-1953 de tal manera que podamos tocar temas que sean relevantes para nosotros hoy en día1. De hecho, prác-
ticamente todos los temas que se debaten activamente en la actualidad ya fueron introducidos en estos años formativos, lo cual demuestra que son temas profundos y difíciles de abordar. Los 'fundadores' sabían muy bien que sus preocupaciones implicaban una nueva ciencia y la bautizaron con un nuevo nombre: cibernética. Este término no se usa en la actualidad y muchos científicos
Esta sección debe mucho a nuestro reciente trabajo colectivo acerca de la historia olvidada de la cibernética temprana, la auto-organización, el entendimiento, publicados como Cahiers du CREA Números 7 y 9. La única otra fuente útil es S. Heims, John von Neumann and Norbert Wiener, MIT Press, 1980. El reciente libro de H. Gatdner, The Mind's New Science: A Histoiy ofThe Cognitive Revolution, Basic Books, 1985, discute este período solamente de manera superficial.
cognitivos de hoy ni siquiera estarían dispuestos a admitir un parentesco con él. Referirse a esto resulta útil, ya que nos indica que para establecerse como una ciencia, en su orientación claramente cognitivista (Etapa 2 de este texto), la futura ciencia cogniitiva debía cortar con sus raíces, las cuales son más complejas y borrosas, pero también más ricas. Esto muchas veces es así en la historia de la ciencia: es el precio que debe pagarse por el paso desde una etapa exploratoria a la de un programa de investigación, digamos desde lo borroso a lo cristalino.
Los frutos del movimiento cibernético
La fase cibernética de la ciencia cognitiva produjo una impre- sionante gama de resultados concretos, aparte de su prolongada influencia a través del tiempo (muchas veces subterránea). Algunos de estos son:
• uso de la lógica matemática para comprender el funciona- miento del sistema nervioso;
• invención de máquinas procesadoras de datos (tales como los computadores), sentando así las bases para la Inteligencia Artificial.
• establecimiento de la metadisciplina de la teoría de los sistemas, la cual ha dejado su huella en muchas ramas de la ciencia, tales como la ingeniería (análisis de sistemas, teoría del control), biología (fisiología reguladora, ecología), ciencias sociales (terapia familiar, antropología estructural, estudios urbanos) y economía (teoría de los juegos);
• la teoría de la información como una teoría estadística acerca de las señales y canales de comunicación;
• los primeros ejemplos de los sistemas autoorganizativos. La lista es impresionante. Tendemos a considerar muchas de estas nociones y herramientas como una parte integral de nuestras vidas, sin embargo no existían antes de esta década formativa y
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todas fueron el resultado de un intenso intercambio entre personas de muy distintos ámbitos: un esfuerzo multidisciplinario con un éxito extraordinario.
La lógica y la ciencia de la mente
La intención declarada del movimiento cibernético era crear una
ciencia de la mente. Para sus seguidores, los fenómenos de la mente
habían estado demasiado tiempo en manos de psicólogos y filósofos y se sintieron llamados a mencionar los procesos que subyacen tras los fenómenos mentales en la forma de mecanismos explícitos y fórmulas matemáticas2.
Una de las mejores ilustraciones de este modo de pensar fue el artículo 'A logical calculus immanent in nervous activity'3
(1943), escrito por McCulloch y Pitts, el cual originó un sinúmero de trabajos sobre el tema. En este artículo se dieron varios grandes pasos. En primer lugar, se propuso la lógica como la disciplina adecuada para comprender al cerebro y la actividad mental. En segundo lugar, se vio el cerebro como el dispositivo que encarna principios lógicos en sus elementos componentes o neuronas. Cada neurona era vista como un dispositivo tipo umbral que podía ser activo o inactivo. Estas sencillas neuronas podían entonces conectarse unas a otras y mediante sus inter- conexiones llevar a cabo las funciones de operaciones lógicas de tal manera que el cerebro entero puede considerarse como una máquina deductiva.
Estos planteamientos fueron muy importantes para la in- vención de los computadores digitales4. En esa época se usaban
1 Las mejores fuentes en este caso son ias muchas veces citadas Macy-Conferences, publicadas como Cibernetics-Ciratlar causal and feedback Mechanisms in Biological and Social Systems, Josiah Macy Jr. Foundation, Nueva York, 5 volúmenes.
3 Bulletin of Mathematical Biophysics, 5, 1943. Reimpreso en W. ¡McCulloch, Embodiments
of Mind, MIT Press, 1965.
4 Para un interesante punto de vista acerca de este momento histórico/conceptual, ver también A. Hodges, Alan Turing: The Enigma of Intelligence, Touchstone, Nueva York, 1984.
tubos al vacío para implementar las neuronas de McCulloch-Pitts, mientras que hoy se utilizan chips, pero las computadoras modernas se construyen sobre la base de la misma arquitectura de von Neumann. Este gran salto tecnológico también sentó las bases para el enfoque predominante en el estudio científico de la mente, cuya culminación sería, en la siguiente década, el paradigma cognitivista.
El fin de una era
Por cierto que hubo mucho más en esta década creativa. Por ejemplo, estaba el debate sobre si la lógica era de hecho suficiente para comprender el cerebro, ya que ésta descuidaba sus cualidades distributivas. Se plantearon teorías y modelos alternativos, los cuales en su mayoría habrían de permanecer latentes hasta que fueran revividos y pasaran a constituir una importante alternativa para la ciencia cognitiva en los años 70 (Etapa 3). En 1953, contrastando con su vitalidad y unidad iniciales, los principales actores de la fase cibernética se habían ido distanciado unos de otros y muchos murieron poco tiempo después. No obstante, la idea de la mente como un cálculo lógico habría de seguir desarrollándose.