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CHAPTER 3. DATA-DRIVEN OPTIMIZATION AND CONTROL

3.3 Extremum Seeking Control

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Resultados

Capítulo IV

Las imágenes del presente acápite se obtuvieron a través del procesamiento, con software de edición, de la versión digital del periódico

carecerá Vanguardia de identificación propia” (González, en grupo focal con los periodistas, 4 de abril de 2011).

De igual forma en las encuestas aplicadas, uno de los resultados más comunes, coincide con la inexistencia de un balance adecuado entre las páginas y la necesidad de intencionar los diseños, utilizando recursos novedosos, alejados de los patrones tradicionales. Arnaldo Morán López, autor del rediseño del semanario habanero Opciones y diseñador de la propia publicación,aclara que, antes que todo, y esto sirve para cualquier producto de diseño, se debe conocer el público al que va dirigido nuestro trabajo.

Es la primera ley, por así decirlo, de cualquier diseñador, pues nosotros, a diferencia de los artistas, trabajamos para un público meta y respondemos a las necesidades que tenga como usuario. Otra pregunta que debemos hacernos sin falta, es qué se pretende comunicar con la publicación, cuáles son los temas a tratar para así complementar el mensaje textual con el visual, que es tan importante como el primero. Y tercero, y no menos importante, sería revisar los homólogos, nacionales y extranjeros; resulta imprescindible estar al día en cuanto a los códigos visuales actuales, de otra forma estuviésemos estancados en el pasado, desactualizados visualmente y haciendo diseño prehistórico. Estos aspectos fundamentales son los que van a decidir cómo será la

visualidad del periódico. Van a determinar, por nombrar algún ejemplo, el cabezal (que vendría siendo la marca), las tipografías, el columnaje, el tipo de gráfica, la creación de los diferentes elementos gráficos de apoyo: inicio de secciones, manchetas (…) Así se iría conformando la identidad del periódico. Solo si cumple con los requisitos anteriores tendría posibilidades, al menos básicas, de tener éxito en su diseño (Morán, en entrevistas personal, 15 de mayo de 2011).

Cualquier publicación, sea cual sea su formato, al menos debe contar con una carta de estilo, que defina sus características formales y conceptuales, advierte Alexis Manuel Diezcabezas de Armada, diseñador del mensuario La Calle del Medio, profesor del Instituto Superior de Diseño Gráfico (ISDI) y Premio Nacional de Diseño 2010:

Si no está definido el cuerpo editorial, el diseño, que debe integrarse como parte de la identidad de la publicación, no podría complementar su función de jerarquizar y organizar la información gráfica y textual que haya en ella. En publicaciones especializadas como las revistas o tabloides, en donde la visualidad no necesariamente está subordinada al contenido ni a cánones específicos de funcionalidad, el diseño también se apoya en estas normas (Diezcabezas, en entrevista personal, 10 de mayo de 2011).

La carta de estilo de Vanguardia no cuenta con las particularidades básicas para cumplir su función. Existe un documento, confeccionado a partir de una propuesta de la dirección del medio, pero que solo describe las pautas que hasta entonces desarrollaban los profesionales de esta rama. No existió un estudio previo que determinara la eficiencia de los elementos propuestos en ella; tampoco se definió un estilo adecuado, por lo que continuó con los errores que hasta el momento presentaba. Un manual de estilo gráfico, correctamente estructurado, ayuda a encarrilar el trabajo gráfico dentro de los márgenes de la creación:

Se necesita de una carta que resuma las particularidades del diseño del periódico desde su fundación, se precisa de la definición de una línea que resuma los elementos que han distinguido a Vanguardia a lo largo de toda su historia. El documento que hasta ahora cumple la función de carta de estilo carece de rigor científico y basa, la mayoría de sus elecciones en el empirismo (Villanueva, en grupo focal con los diseñadores, 8 de abril de 2011).

Aun cuando este manual no garantice la calidad gráfica (pues de esto se encarga la propuesta de diseño) sí determina su aplicación en el día a día.

Muchas publicaciones tienen pequeñas guías improvisadas por donde tratan de mantener la coherencia editorial y visual de las mismas, pero al revisarlas se evidencian los problemas para conservar los criterios editoriales, que la

convierten en un sistema integral de información. El diseño puede ayudar a organizar, o al menos sugerir, los cambios que requiere un periódico para su buen funcionamiento; pero a la larga, se necesita recoger en un documento esas pautas para que la propuesta mantenga un perfil editorial dinámico y definido (Diezcabezas, en entrevista personal, 10 de mayo de 2011).

A través de las entrevistas y encuestas a los reporteros, se detectó que no saben de la existencia de un documento que recoja las normas de diseño, la mayoría afirma que este todavía está en calidad de proyecto; es decir, que nunca se ha implementado, y ninguno conoce su contenido.

La tipografía resulta uno de los principales elementos que retribuye a la identidad. No existen un conjunto de reglas fijas para su aplicación, dependen de las características del medio y sus suscriptores, pero sin dudas constituye un elemento imprescindible en el momento de valorar el diseño gráfico.

La mayoría de las veces se opta por mantener una familia, convirtiéndola en parte de la personalidad, para no perder tiempo en escoger variantes tipográficas si ya están pautadas. Sin dudas lo mejor es buscar solo una familia, con bastantes variantes básicas (normal, cursiva, negrita, negrita-cursiva, versales y versalitas, entre otras) y tipográficas (inclinación, peso y amplitud) en vez de otras sin diferencias

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formales. En el caso de Vanguardia existe una profusión de letras que permite que en las páginas interiores, se dé el caso de tres o más noticias, que en sus titulares están al mismo nivel de impacto, no se aclara cuáles son las noticias principales, cuáles las secundarias y así sucesivamente (ver figura 55) (Diezcabezas, en entrevista personal, 10 de mayo de 2011). La carta de estilo del periódico declara que para los titulares se utilizan tres familias tipográficas fundamentalmente: Compacta, Helvética y Futura; todas del grupo de las sans serif y con rasgos formales similares; a pesar de todo lo anterior en el análisis de contenido se detectó el empleo de diecinueve tipos de letras diferentes, ninguno de ellos corresponde con el estilo tipográfico de la Helvética (para profundizar en los resultados del análisis de contenido ver tablas de anexos).

Morán Lopez declara:

En lo personal me quedo con dos que contrasten entre sí. El uso de la tipografía se subvalora terriblemente, siendo la columna vertebral del diseño gráfico. De ahí que su selección resulte determinante para la creación de la personalidad de un periódico. Prefiero la uniformidad al abuso, pues el hecho de que una familia tipográfica tengas muchas variantes no significa que armemos un carnaval de letras

(Morán, en entrevista personal, 15 de mayo de 2011).

Fig. 55

Noticias al mismo nivel de impacto

Por otra parte, Jorge Méndez Calas, encargado del más reciente diseño de Juventud Rebelde y antiguo diseñador del diario, considera:

En un periódico de tirada masiva, francamente le cedo el paso a una fuente que sea legible en la mayoría de sus aplicaciones, me identifique entre la competencia, y que a su vez no me haga pensar tanto a la hora de realizar una página. Así mismo pensó Williams Morrison cuando creó la Times New Roman, nada más y nada menos, que un tipo legible para el cuerpo del texto de un rotativo que lleva su nombre The Times (Méndez, en entrevista personal, 16 de mayo de 2011).

Las apariciones más frecuentes en Vanguardia resultan las de la Compacta y la Arial, seguidas por la Impact y la Futura, con menor número de reiteraciones. El resto de los tipos encontrados en el análisis de contenido no presentan un empleo frecuente en el semanario, solo usos esporádicos.

La Arial, no solo constituye la familia tipográfica más utilizada en el diseño de los titulares, es también la pautada para los bloques de texto en el periódico.Forma parte de la familia sans serif, está presente en varias aplicaciones de Microsoft y fue diseñada por Robin Nicholas y Patricia Saunders, como respuesta a la popularidad de la tipografía Helvética. Mark Simpson, diseñador de proyectos tipográficos y de identidad corporativa, considera:

Microsoft no quería incluir la popular pero

costosa tipografía Helvética en Windows, por eso le compró a Monotype los derechos de una copia de la Helvética, de menor calidad, como medida para abaratar costos. Debido a que la Arial viene incluida en el Sistema Operativo Windows, se ha convertido en una de las tipografías más populares del mundo. Es muy legible. Pese a ser mucho más conocida que la Helvética, es considerada por los tipógrafos como una imitación burda y barata de ésta, careciendo de las características que distinguieron al diseño original suizo (Simpson; 2010).

Este tipo se concibió para ser usada en computadoras más que en papel, y presenta cambios sutiles en la forma y en el espacio entre letras, con el fin de adaptarla a la lectura en pantalla a varias resoluciones.

Por otra parte, la Compacta es fruto de la autoría de Fred Lambert, como reminiscencia de las fuentes sans serif de la década de 1920. La totalidad de sus miembros y el espacio entre letras resultan extremadamente estrechos. No funciona en textos largos, pero proporciona buen efecto en titulares y encabezados. La Impact resulta un tipo muy similar, pues como su nombre lo indica, su diseño busca producir el mayor impacto posible. Es una fuente pesada y condensada, perfilada en 1965 por Geoffrey Lee, con sus trazos muy gruesos y aspecto en forma de bloque consigue fijar la atención del lector. La Futura aparece como uno de los tipos más populares en la actualidad, diseñada por Paul Renner en 1927,

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concuerda con un tipo de palo seco y bases racionalistas, que se fundamenta en formas geométricas (círculos, triángulos y cuadrados).

En el grupo focal con los diseñadores se recogieron resultados que indican la utilización de tres o cuatro familias básicas, con características similares entre sí, aunque se reconoció en el desarrollo de la técnica: “En ocasiones se utilizan otros tipos, fuera de los establecidos en la carta de estilo, para crear efectos especiales en las páginas, pero a veces, aparecen ruidos y desajustes en el diseño” (García, en grupo focal con los diseñadores, 8 de abril de 2011).

“Se necesita una mejor distribución de la tipografía de los titulares y una caracterización más específica de la tipografía de las secciones fijas, necesitamos establecer una línea común entre todas (Farfán, en grupo focal con los diseñadores, 8 de abril de 2011).

A partir de la encuesta aplicada se determinó que la selección de la tipografía, tanto para el bloque de texto como para los titulares, parte de una decisión del cuerpo de diseñadores, pues muy pocos periodistas afirman influir, de forma determinante, en la selección de este parámetro. Por otro lado su utilización en el periódico resultó uno de los elementos que más desagradan a los periodistas. Asimismo se acopiaron criterios que establecen un estilo desactualizado en cuanto a su empleo.

Al puntaje del cuerpo de texto, que según la carta de estilo debe estar a nueve puntos, una medida acorde con los parámetros de legibilidad, en ocasiones se le

disminuye el interlineado y el trac (separación entre letra y letra), lo cual crea un sentido de apiñamiento (ver figura 56):

Cuando un periodista te trae un artículo muy largo y te dice que no puede quitarle ni un párrafo porque si no se pierde el sentido, no te queda más remedio que disminuir el interlineado y a veces el puntaje de la letra. Ese tipo de trampitas se han hecho siempre, lo que hay que tener mucho cuidado con ellas, pues a veces se ven muy agresivas, el lector no sabe qué pasa exactamente, pero sí nota algo raro en la lectura (García, en grupo focal con los diseñadores, 8 de abril de 2011).

De igual forma, en el grupo focal con los periodistas se recogieron criterios que indican un empleo indiscriminado de las familias de letras de los titulares:

No tenemos conformada una identidad desde el punto de vista tipográfico, no se respetan el puntaje y los tipos establecidos. Además, en ocasiones, la información más importante de la plana se muestra con una tipografía totalmente desfavorecedora (Estévez, en grupo focal con los periodistas, 4 de abril de 2010).

El color tampoco presenta una norma establecida para su utilización en el periódico, la carta de estilo recoge que este es azul, sin embargo, desde el 19 de junio de 2010, a partir de una petición del Comité Provincial del Partido, el color que identifica formalmente al semanario villaclareño coincide con el naranja. Lo que

se pensó para una edición especial deportiva, se instituyó de manera permanente, ignorando, incluso, el criterio de la mayoría de los periodistas del medio, que afirman, abiertamente, su desacuerdo con el cambio. A través de la técnica del análisis de contenido pudimos determinar que el color se distribuye aleatoriamente por la portada y las páginas cuatro, cinco y ocho, de ahí que no se utilice para jerarquizar la información, aun cuando en el grupo focal con los diseñadores se estableciera que sus funciones en el medio eran las de destacar, ornamentar y resaltar. “Repartimos un poquito por aquí y otro poquito por allá, pero la mayoría de las veces, la decisión de si un titular va a color o en blanco y negro, no depende de nosotros” (García, en grupo focal con los diseñadores, 8 de abril de 2011).

La port

eados, que guíen la vista del

ada presenta, indistintamente, todos los titulares naranjas (ver figura 57), negros (ver figura 58) o combinados, que resulta la versión más frecuente (ver figura 59). De igual forma las informaciones más importantes suelen ser naranjas unas veces (ver figura 60), otras negras (ver figura 61); pero también se mezclan ambos colores con el objetivo de producir nuevas variantes (ver figura 62).

En interiores la tendencia indica que la mayoría de los periódicos analizados presentan todos los títulos de los trabajos periodísticos, en páginas cuatro y cinco, color naranja (ver figura 63). En la última plana la situación no cambia, unas veces se distribuye equitativamente por todo el espacio, tratando de que en ambas mitades aparezcan elementos color

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Fig. 60 Fig. 59

Fig. 58

Fig. 57 Fig. 61 Fig. 62

por los motivos expuestos anteriormente.

Muchas de las posibilidades estéticas del color se desaprovechan en en el medio, por ejemplo como identificador de espacios se emplea solo en dos elementos: el cabezal de primera plana y la sección fotográfica Flashazos en la ocho. Este puede ser un elemento, que distribuido con inteligencia y objetivo propio, refuerce la caracterización de espacios que se conviertan en elementos típicos del periódico. Existen también otros usos que se ignoran, como los degradados que multiplican las opciones y la variedad de las planas.

“El naranja es poco atractivo, desagradable, inapropiado y no favorece mucho la legibilidad, a partir de los recursos de diseño frecuentes en el periódicos, a veces la letra blanca sobre recuadro naranja, no favorece la lectura y crea rechazo” (González, en grupo focal con los periodistas, 4 de abril de 2011); sin embargo, los psicólogos demuestran que todo hombre posee una escala de colores propia y que con ellos expresa su humor, temperamento, imaginación y sentimientos. Se aclara también que el hombre, a su vez, es influido por los colores en todo su estado, pero por muy importantes que sean las relaciones entre sensación y color, resultan excesivamente personales y subjetivas. (Diezcabezas, 2007.)

El cambio de color laceró la identidad del medio y constituye una alteración ante su historia. Tampoco concuerda con la identidad como casa editora, pues en el resto de los suplementos (Manantial y El Santaclareño) prima el azul. La

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lector, sin embargo, esto no resulta una tendencia, pues existen ediciones en las que el color se concentra solo en una de las dos mitades. Se utiliza también de forma aleatoria en bordes de recuadros, fondos de color, glob

A pesar de las funciones establecidas por los diseñadores para el color, los periodistas consideran que este no explota todas sus potencialidades: “La mayoría de las veces se piensa en un concepto puramente estético, olvidando el sentido comunicativo que ofrece” (García en entrevista personal, 29 de abril de 2011); a través de este técnica también se advirtió que en la página ocho, en ocasiones, no se resalta la información de mayor relevancia.

Las limitaciones económicas y tecnológicas de la prensa cubana imposibilitan muchas de las funciones del color en un periódico. Los problemas de impresión provocan que las mezclas en el poligráfico den como resultado tonos tan diversos que afectan la legibilidad de algunos recursos utilizados. A partir del análisis de contenido se detectó que unas veces se obtiene como resultado naranja fuerte, otras más claro, casi rojo o color terracota; a pesar de estas limitaciones el color funciona como un dispositivo de navegación entre todas las páginas del semanario, pues como se distribuye entre portada y páginas cuatro, cinco y ocho, garantiza que el propio lector recorra toda la edición en busca de artículos que le atraigan, ya sea por su forma o por su contenido. Esto no sucede dentro de una misma página

os de caricaturas, pie de fotos, filetes y corondeles. (ver figura 64)

realidad es que el cambio de junio de 2010, ignoró la historia del periódico (García, en entrevista personal, 29 de abril de 2011).

El blanco es el espacio que se distribuye en una página para otorgarle ritmo al diseño y respiro al lector. Ayuda a que la impresión visual de la plana muestre una apariencia agradable y fácil de leer. El análisis de contenido encontró aciertos y errores en el empleo de este elemento de diseño.

La línea de blanco establecida debajo del machón ayuda a distinguirlo, le aporta mayor realce pues lo separa del resto de la plana. De igual forma, transporta la vista hacia otros elementos dentro de esta. Entre las imágenes y el texto se guarda el mismo espacio en blanco (ver figura 65) que entre columnas, el cual resulta suficiente para la natural adaptación del ojo, al percibir las formas, pero también contribuye a relacionar la imagen con el texto al que pertenece. “Tratamos el blanco a partir de una serie de elementos como capitulares, áreas de fotos, titulares, que sin ser blancos propiamente dichos, proporcionan descanso visual” (García, en grupo focal con los diseñadores, 8 de abril de 2011); a pesar de todo lo anterior, una línea de blanco entre el último párrafo de los artículos y el crédito de estos daría un respiro al lector, pero también en las páginas más cargadas contribuiría a otorgarle dinamismo a los grandes bloques de texto, comunes en el semanario.

A partir de la muestra seleccionada Morán plantea con

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Fig. 66

cierto tono jocoso:

La publicación padece indiscutiblemente de “blancofobia”, patología ya común en nuestra geografía nacional. Quizás por aquello de que “hay que aprovechar el espacio” llegamos a esto, sin pensar que el blanco es un ingrediente necesario para degustar de una saludable