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Simultaneous Perturbation Stochastic Approximation

CHAPTER 3. DATA-DRIVEN OPTIMIZATION AND CONTROL

3.1 Simultaneous Perturbation Stochastic Approximation

Fig. 45

Fig. 46

Portada en la que se anunciaba la salida del periódico tres veces a la semana

Grandes titulares exhortativos

periódico en sus salidas diarias, redujeron su disponibilidad en un ochenta y cuatro por ciento (González, 2002). La primera edición de ese año aparecía totalmente atípica ante los lectores, pues el cambio de formato, obligaba también, a grandes saltos en el diseño (ver figura 47).

El cabezal cambió nuevamente de forma, tamaño y color; se aprecia el tratamiento de páginas centrales con un diseño integrado, la siete quedó dedicada al deporte y la ocho a las caricaturas de los Melaitos (apelativo que se refiere a los profesionales de la publicación humorística), tendencia que se aplicaba desde años anteriores. De las antiguas secciones fijas, solo sobrevivieron TV, dedicada a la divulgación de la programación televisiva y Lo último. De manera general los titulares aparecen sin serif, en altas y bajas, reeditándose la antigua tendencia de ubicarlos de forma vertical, en respuesta al máximo aprovechamiento del espacio y poder de síntesis necesarios a partir de entonces.

En temas de diseño, el paso al tabloide, no resultó negativo, se crearon portadas con fuerte peso de elementos gráficos, poco texto y frecuentes llamados a interiores. El estilo de los créditos, la numeración de páginas y el trabajo con los espacios en blanco cambiaron frecuentemente, en busca de una apariencia similar a la tradicional, pero dentro de los parámetros establecidos por el nuevo formato.

La búsqueda identitaria de los 90, modificó, en cinco ocasiones, el estilo del machón (4 de julio de 1992/ 19 de marzo de 1994/ 20 de julio de 1996/ 24 de mayo de

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Capítulo III

Fig. 47 Paso al formato tabloide Páginas centrales

1997/ 3 de enero de 1998). Y si bien resultaron numerosas transformaciones en poco tiempo, cada una de ellas mantuvo las formas generales del cabezal previo. Nunca más se estableció un cambio que rompiera, totalmente, con el estilo anterior, desde entonces se coloca la imagen del Che Guevara. Sin dudas esto indica una etapa de maduración, una identidad cimentada, al menos con el nombre del semanario (ver figura 48).

El cambio más profundo del período se implantó en septiembre de 1997. Las viejas rotativas cedieron su espacio al offset, como nuevo sistema de impresión; sin e m b a rg o l a p o l í t i c a d e r a c i o n a l i z a c i ó n y aprovechamiento del espacio, establecida con la llegada del tabloide, desapareció ante una algarabía gráfica en la que se experimentó, al mismo tiempo, con todas las opciones de diseño facilitadas por la nueva tecnología (ver figura 49).

Computadoras y software llevaron al semanario a un estilo muy vinculado con aquellos primeros años de experimentación. El desequilibrio determinó un abuso del recurso gráfico y una pérdida de la identidad, que hasta el momento se mantenía.

Prácticas olvidadas con el desarrollo del diseño regresaron a las páginas de la publicación: recursos gráficos de formas inimaginables, estructuras diagonales que rompían con el orden de la página, superposición de texto sobre imágenes, así como de una fotografía sobre otra, blancos injustificados en el interior de las planas, que interrumpían el paso de la

Fig. 49

Fig. 48Cambios del cabezal en la década del 90

Cambios de diseño introducidos por la

tecnología del

vista del lector y titulares totalmente alejados de su línea común, conformaron, por momentos, un modo arrevistado, sin la sobriedad y la elegancia, propias del diseño de periódicos.

Las potencialidades del color se explotan en recuadros y subrayados; no obstante el puntaje de la letra se convirtió en uno de los mayores inconvenientes. Si un trabajo resultaba demasiado largo se reducía el tamaño del tipo hasta que ajustara con el diagrama de la plana. Se sacrificaba la forma en función del contenido, y por esta causa, en las ediciones de la etapa, se encuentran puntajes variados e improcedentes.

La foto de autor surge como elemento distintivo de los artículos periodísticos (ver figura 50), aunque no perduró, como sí lo hizo la tendencia de incluir imágenes de héroes de la revolución en la parte superior de las planas interiores, conjuntamente con los créditos, el nombre del año y una imagen alusiva a este en la mancheta de crédito.

El período especial por el que atravesaba el país se reflejó a través de la calidad de la fotografía. En tiempos de crisis los profesionales del lente carecían de medios técnicos imprescindibles para trabajar, “el rollo fotográfico lo dividíamos en tres partes y salíamos a la calle con un pedacito de película, que apenas te alcanzaba para siete fotos” (de Feria, en entrevista personal, 22 de febrero de 2011).

La estabilización del diseño llegó con el advenimiento del nuevo siglo, sobre todo en el formato de las columnas y el puntaje del texto. La experimentación

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cedió ante un grupo de recursos convertidos en soluciones comunes, no obstante la variación en el tipo de los titulares continuó como una de las mayores deficiencias gráficas.

Bloques de texto determinaban el estilo de primera plana, combinado con uno o dos trabajos gráficos, poco desplegados y de menor impacto. En interiores también se perfila el dominio de las masas de texto sobre las fotografías, caricaturas e ilustraciones, sobre todo en las páginas dos y tres, donde ya se establecía la tendencia de incluir artículos largos y densos. Las caricaturas de

Melaito se sustituyen por el Comentario Gráfico, que aún cuando se convirtió en uno de los rasgos distintivos de la portada de Vanguardia en los años venideros, redujo de manera considerable la presencia de este recurso en la publicación (ver figura 51).

El semanario adquiere, con el avance de la década del 2000, una apariencia similar a la que vemos hoy. En septiembre de 2004, acontece el último cambio del cabezal (ver figura 52), conjuntamente con la consolidación en interiores del nombre del periódico (en el estilo del cabezal pero en un puntaje menor), la fecha y el año en curso.

Secciones habituales como La parada, Cartas a la redacción, El rinconcito de los herejes, Flashazos, y Collage (en sustitución de Lo Ultimo) condicionan el diseño de la publicación en función de su contenido y ubicación en página. El dominio de software profesionales de diseño resulta otro elemento, que influye en la forma de organizar los módulos de las

Fig. 51

Fig. 52

Grandes bloques de texto y aparición del Comentario Gráfico

planas (ver figura 53).

A mediados de 2010, sin previa notificación a los lectores, sin un estudio científico que lo justificara, sin la aprobación de la mayoría de los trabajadores del medio, el azul tradicional del periódico se sustituyó por el color naranja. Ante la efervescencia beisbolera en la cuadragésimo novena Serie Nacional, parecía justificada una edición especial naranja que festejara el posible triunfo. Un año después la ansiada victoria nunca llegó, y el color que representa a Villa Clara en temas deportivos, todavía permanece en una publicación, Órgano Provincial del Partido, que solo dedica al deporte una de sus ocho páginas (ver figura 54).

Actualmente, la dirección del periódico, consciente de las deficiencias del diseño, ha implementado una serie de pequeños cambios con el objetivo de dinamizar la publicación. Se intenta transformar, con detalles imperceptibles a la vista del lector, tanto el contenido como la forma del semanario. Las páginas se han ido reestructurando con nuevas secciones (Flashazos, No paran, A la vista y La canción). Se pretende que la dos se dedique a comentarios, la tres, a temas ideológicos, la cuatro y la cinco a géneros de opinión, como las entrevistas y el reportaje con apoyo de la caricatura; la seis y la siete, a cultura y deporte, respectivamente, y la ocho, al espacio que incluye las noticias del día y las informaciones más importantes de la semana.

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Fig. 53

Fig. 54

Secciones fijas de la década del 2000

CAPÍTULO IV