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En esta investigación nos hemos propuesto indagar sobre las dimensiones simbólicas del consumo de objetos, a partir de las prácticas concretas de los miembros de las clases medias santiaguinas. El contar con este tipo de objetivos vuelve imperioso el realizar una investigación empírica y de carácter cualitativo, pues, sólo esta metodología nos otorga herramientas útiles para dar cuenta del carácter contextual de los significados del consumo, y nos permite alcanzar los niveles de confianza y profundidad necesarios para develarlos (Aguilar, 2009).

La técnica de investigación que utilizaremos es la etnografía. Pues la forma de indagación no- experimental que propone nos resulta central

para estudiar a los participantes en sus estados naturales - en la casa, durante sus compras, en su tiempo libre, en sus lugares de trabajo -. (…). La investigación etnográfica requiere, por así decirlo, estar con los sujetos que se investigan, y no solamente analizarlos a la distancia (Catalán, 2009, p.57).

Aproximación que consideramos se complementa muy bien con la mirada abierta y centrada en las prácticas que planteamos como necesaria para el estudio de los significados del consumo. Sólo una perspectiva abierta a la sorpresa que implica la cotidianeidad de los actores, permitiría evidenciar al consumo como una práctica en que se entrelazan, de diversas maneras, las formas de producción y reproducción de los significados sociales. Las cuales no necesariamente privilegian una única lógica o contenido, y/o dan lugar a un sujeto unificado y coherente en sus acciones (Halkier y Jensen, 2011).

Así también, dado el carácter disperso y diverso de los miembros de las clases medias, las observaciones serán realizadas en torno a la etnografía de sujetos pertenecientes a estos grupos, mas ubicados en diferentes posiciones sociales. Los grupos, idealmente y por medio de un proceso de construcción de confianzas mutuas, nos permitirán acceder a su cotidianeidad. Las etnografías, en sí mismas, corresponderán a uno o más días de observación, en el(los) cual(es) se acompañará al sujeto en sus actividades cotidianas. Al mismo tiempo se guiarán conversaciones respecto de ciertas temáticas relevantes para el estudio y se observarán sus prácticas en sus espacios cotidianos, con especial atención a las áreas comunes (como el living o sala de estar) y su lugar de trabajo o estudio.

El número de días de observación, para cada sujeto, serán definidos en función del logro de la saturación de la técnica en relación a sus discursos y prácticas. Vale decir, las etnografías serán cesadas cuando la investigadora perciba que más días u horas de observación no aportarán nueva información respecto a las temáticas consignadas en la pauta etnográfica6.

Confiamos en que esta forma de trabajo no-experimental y centrada en las prácticas, nos otorgará información respecto a las formas en que los objetos son adquiridos, utilizados y significados por los sujetos.

Una vez seleccionados y contactados los sujetos a observar, se les solicitará el que firmen un consentimiento informado7, esto con el fin de evitar cualquier tipo de problema ético o malentendido posterior.

El trabajo etnográfico será registrado por medio de la utilización de una grabadora de voz, notas de campo y fotografías, dispositivos técnicos que escogimos debido a que resultan menos invasivos e inhibidores que la filmación. Las grabaciones de voz serán transcritas con el fin de facilitar el trabajo interpretativo.

En relación al muestreo, conscientes de la actual discusión respecto de los límites y características de las clases medias, nos hemos decidido a utilizar la propuesta de la Asociación de Investigadores de Mercado (AIM), debido a que ésta ha sido elaborada expresamente para dar cuenta de las dinámicas de consumo de la sociedad chilena, alcanzando una amplia aceptación entre las empresas de estudios de opinión, el mundo académico e incluso la ciudadanía, aun cuando presenta importantes falencias, situación que nos insta a revisar empíricamente sus alcances (Rasse, Salcedo y Pardo, 2009).

Así también, hemos decidido no considerar en este estudio a los menores de 18 años y a los mayores de 65, por las siguientes razones: en el primer caso, debido a que éstos se encontrarían en una situación de dependencia respecto de sus padres, lo que le restaría autonomía a sus procesos de consumo. Y, en el segundo, a que por su edad se encontrarían fuera del mercado laboral, situación que marcaría de manera particular su relación con los objetos de consumo8. En relación a estos últimos, hemos decidido acotar este estudio a las prácticas y vínculos por medio de los cuales se otorga significado a los bienes muebles. Debido a que reconocemos que los servicios contarían con ciclos y prácticas de consumo distintas a las que presentan los objetos, y que los bienes inmuebles son adquiridos tras instancias de decisión más extensas y complejas que aquellas usualmente implicadas en el consumo de bienes muebles, así como que su vida útil sería radicalmente mayor (Ariztía, 2009).

El trabajo etnográfico será complementado por la revisión y análisis de material secundario, cualitativo y cuantitativo, respecto de las características y formas de consumo de las clases medias santiaguinas.

7 Consentimiento informado en Anexo 3. 8 Tabla de Muestreo en Anexo 4.

Consecuentemente, las labores de análisis a emprender pueden ser caracterizadas como descriptivas e interpretativas, y contemplarán la elaboración de conceptos, categorías y abstracciones teóricas, a partir de la práctica de los sujetos. Esperamos que este trabajo nos permita verificar nuestra hipótesis y contribuir a la comprensión de las dinámicas identitarias de los sectores medios santiaguinos

En relación a la forma de escritura que buscamos dar a nuestro trabajo, nos proponemos generar dos tipos de productos: un informe de tesis que cumpla con los requisitos de formalidad planteados por el doctorado e idealmente cuente con un estilo de redacción amable para el público en general y, al menos, un par de artículos redactados de manera igualmente amable. Todo esto debido a que estimamos importante abrir los debates sociológicos respecto del consumo a otras disciplinas, así como permitir que la sociedad en general se enriquezca con estas reflexiones.