El primer contacto con Freud en Weimar la impactó tanto que después de estudiar psicoanálisis durante un año, y formarse con Karl Abraham en Berlín, viajó con su amiga Ellen Delp a Viena, a estudiar con Freud.
Pasó allí el invierno 1912-13, para seguir el curso: “Capítulos de la teoría del psicoanálisis”, y asistió a las reuniones vespertinas de los miércoles en casa de Freud, donde solamente se reunían los más cercanos, para exponer y debatir tanto sobre su práctica clínica como sobre los descubrimientos que iban haciendo. En ese tiempo fue la única mujer invitada.
Lou encontró en esa nueva teoría el camino para afrontar las cuestiones que siempre le habían interesado, la religiosidad, el amor, la creación artística, el misterio y sentido de la vida.
Las impresiones, reflexiones y elaboraciones de ese invierno quedan recogidas en el, Diario de 1 año, titulado, Aprendiendo con Freud122
, donde también están sus notas de las clases y de las veladas psicoanalíticas a las que asistió.
Entre los que formaban parte en aquel momento del grupo psicoanalítico
120 Lou, Mirada retrospectiva, 134 121 Lou, ob. cit, 134
122
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estaba Victor Tausk, considerado por muchos estudiosos como uno de los más inteligentes e interesantes discípulos de Freud.
Lou también lo percibió así, manteniendo en el tiempo que permaneció en Viena una relación amorosa con él, a la vez que asistió a sus seminarios de “Introducción al psicoanálisis”. Trabajaron juntos en temas de interés para ambos, como el narcisismo y su relación con la creación artística.
A finales de 1911 aparece la revista Imago123, y en el año siguiente Freud
crea el Comité, del que forman parte Ernest Jones, Sandor Ferenczi, Karl Abraham, Hans Sachs y posteriormente también Otto Rank124
.
Para perpetuar el vínculo de este grupo, Freud hizo entrega de unos anillos que iban a identificar a los discípulos elegidos. A Lou también le entregó uno, lo que era una muestra muy significativa del deseo de mantenerla en su círculo más próximo.
En enero de 1913, durante sus estudios en Viena, muere su madre. Es a Rilke a quien únicamente Lou le comunica este hecho, como si fuera el único que podría entenderla, acompañarla en su dolor. Rilke le había escrito desde Ronda, sintiéndose muy deprimido y sin encontrarle sentido a su vida, y ella que siempre creyó en su capacidad le intenta sostener una vez más, al decirle:
“…tu es sauvergardé intègralement, intact, en tant que cet être qui vit le plus profondément l`essence même de l`humain.” 125
“…estás íntegramente salvaguardado, intacto, como ser que vive de la manera más profunda la esencia misma de lo humano.”
Poco después, Lou le remite un trabajo de Victor Tausk sobre Spinoza, al encontrar una estrecha relación entre la idea del filósofo acerca de la absoluta independencia de quien busca a Dios, de toda respuesta de éste,
“Qui aime Dieu ne peut faire effort pour que Dieu l`aime à son tour.” 126 "quien ama a Dios no puede hacer el esfuerzo para que Dios le ame a cambio."
123 Imago, fundada después del congreso de Weimar. Dedicada a la aplicación del psicoanálisis a temas culturales y
psicológicos, editada por H. Sachs y Otto Rank.
124 Primer grupo de discípulos más fieles a Freud. E Jones, de origen inglés, fundó la asociación psicoanalítica norteamericana.
H Sachs y O Rank, amigos entre sí, eran los únicos no médicos, del círculo más próximo a Freud.
125 Rilke-Lou, Correspondance, 253 126
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Y el proyecto de Rilke de escribir sobre: “ l`amour de Dieu sans réciprocité”. 127 “El amor de Dios sin reciprocidad”.
En las últimas páginas de los Cuadernos de Malte dice: ”...ne savait-elle pas que Dieu n`était qu`une direction donnée à l`amour, non pas son objet ? “128
"¿no sabe ella que Dios no era más que una dirección dada al amor, no su objeto?”.
Rilke se interesó mucho por el trabajo de Tausk, por la conexión de esa tesis de Spinoza, con su idea de “el amor sin objeto”.
A Lou también le resonó ese trabajo, que la lleva a pensar de nuevo en algunas ideas del filósofo,
“L`amour divin selon Spinoza, où il n`y a pas d`amour en retour pour les hommes, se devine, quant à son sens…comme un rêve immense d`unité.” 129
"el amor divino según Spinoza, donde no hay a cambio amor para los hombres, llega a ser, en cuanto a su sentido… como un sueño inmenso de unidad."
En estas palabras se advierte la gran influencia de la idea panteísta de Spinoza en la filosofía de Lou, esa idea de fusión con el Todo, ese sentido “oceánico” de la vida, y la manera en que el hombre toma conciencia de si mismo, separándose de ese Todo.
De ahí proviene su observación sobre el continuo flujo del mundo exterior sobre nuestro mundo interno y viceversa, “…, c`est d`une beauté quasi divine.” 130 “…es de una belleza casi divina”, y la lleva a pensar en un círculo, como un continuo desarrollo cíclico.
Idea que desarrollará en El Narcisismo como doble dirección (1921)131. Tema sobre el que volvía Rilke, en sus preocupaciones por su independencia del entorno, y problemas con la inspiración creadora, y del que también escribían los psicoanalistas, “el pasaje del exterior al interior”, como mirada hacia adentro, reencuentro con el propio mundo interno y a la vez búsqueda de un lugar, de un paisaje externo, reflejo, proyección del interior, medio donde reflejarse y adquirir conciencia de la propia realidad.
127 Rilke-Lou, ob. cit, 279 128 Rilke-Lou, ob. Cit, 502 129 citado en Rilke-Lou, ob. cit, 502 130 Rilke-Lou, ob. cit, 278 131
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El pensamiento de Rilke aparece una y otra vez en conexión con la filosofía de Lou, y cercano al psicoanálisis. Su espíritu religioso tiene que ver con esa tendencia de su ser, anhelante de “unidad spinosiana”.
Lou coincidió también con Ferenczi en las veladas de Viena, y percibió la relevancia de algunas de sus aportaciones. Al terminar el curso con Freud, pasó tres días en Budapest, durante los cuales Ferenczi le mostró sus estudios.
“Al mismo tiempo, desarrollé delante de la Lou Salomé (no, era todavía en 1914, en Munich) mis puntos de vista filosóficos, que corresponden más o menos a los de “Más alla…”, aunque acaben un poco diferentemente.”132
A Lou le interesaron mucho, se sentía muy cercana a los puntos de vista de este psicoanalista, y pensaba que Freud debería tomarlos en cuenta, pues para ella eran complementarios, pero sabía que lo que originaban era un alejamiento de Freud.
Otra vez, ella se colocó junto “al disidente”, pero sin abandonar a Freud. Años después Lou reconoció desarrollos de Freud que contenían ideas que había anticipado Ferenczi.
Es significativo que a quienes más ce acercó, con quienes colaboró en su producción, además del propio Freud, fueron Tausk y Ferenczi, dos de las aportaciones más valiosas a los estudios psicoanalíticos de aquel momento.
Tras esta corta estancia en Budapest, volvió a su casa en Göttingen. Otra vez ha de hacer el duelo de una nueva separación, la de Freud y del círculo psicoanalítico.
Cada vuelta a su casa le llevaba a recordar, a incorporar la nueva experiencia, concentrarse de nuevo en sí, reconstruir sus vivencias y a partir de entonces escribir, cambiando ahora sus narraciones por anotaciones sobre temas psicoanalíticos. Rilke la visitó una vez más.
Cuatro meses después de finalizar el curso de psicoanálisis, se volvió a encontrar con Tausk en Viena, y colaboró en el trabajo que éste preparaba para el congreso psicoanalítico de Munich que tuvo lugar en septiembre de 1913.
132
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El tema llevaba por título: “Significación psicológica y patológica del narcisismo”. En este congreso, el 4º de la Sociedad, aparecieron ya señales claras de ruptura con Jung.
Allí acudió también Rainer María Rilke, invitado por Lou, para intentar la posible ayuda de un análisis con Freud, aunque también le planteó la posibilidad de que lo hiciera con Ferenczi, que era otro de sus referentes.
La obra de Rilke ya era conocida por algunos miembros de la familia de Freud, sus hijos Ana y Ernst sentían gran admiración por el poeta, quien les visitará a finales de 1915.
En el trabajo La Transitoriedad (1915), Freud habla de “…un poeta joven, pero ya famoso”.133
Aunque no ha podido determinarse, algunos estudiosos piensan se refiere a Rilke. A la muerte de Lou, en la nota que Freud escribió, se lee:
“…el gran poeta Rainer María Rilke, hombre bastante desvalido en el diario vivir.”134
Considerado por algunos el poeta del psicoanálisis, exploró el abismo entre la razón y el fondo sobre el que reposan todos los seres vivos, “la abrumadora oscuridad del alma”.
Es el poeta de la interioridad. En su obra hay huellas muy cercanas al psicoanálisis. A modo de ejemplo, la siguiente cita de la Tercera Elegía, donde parece hablar del inconsciente, que aparece en los sueños de forma incontrolada, y de esa historia anterior al sujeto que está en cada uno, ese lenguaje, lo simbólico, que se trasmite, más allá del querer del sujeto.
“……….Pero dentro: quién defendía,
quién estorbaba dentro de él las inundaciones del origen? Ay, ahí no había precaución en el durmiente: durmiendo Pero soñando, pero en fiebres: cómo se dejaba ir.” ………..
sino los padres, que como ruinas de montañas descansan en nuestro fondo: sino el seco cauce de río de antiguas madres: sino el entero
paisaje silencioso bajo el destino nublado
133 Freud, OC, AE, XIV; 309 134
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o claro: esto, muchacha, se te anticipó a ti.”135
La relación con Lou potenció aún más esos pensamientos del poeta, que se pueden ver desde la mirada del psicoanálisis. Lou tuvo permanentemente dudas respecto a si Rilke debería analizarse, y el hacerle desistir fue una decisión muy difícil y de la que, al conocer más a Freud, y con la experiencia propia como psicoanalista, se arrepentiría.
En una carta a una amiga, de 1929, en la que se refiere a la curación de una paciente pintora, piensa en Rilke y le dice:
“…, je me suis sentie très mélancolique à l`idée que ces méthodes n`existaient pas encore dans sa première jeunesse.” 136
“…Me siento muy triste con la idea de que estos métodos no existían aún en su juventud”.
Pero, añadió que quizá los gérmenes de las futuras Elegías se habrían desvanecido con el tratamiento, y por eso ella había impedido que se llevase a cabo. Esta duda la acompañará hasta el final.
El conocimiento de Lou sobre los sufrimientos de Rilke, fue bastante determinante para su interés y dedicación al psicoanálisis.137
Después del congreso de Munich, Lou mantuvo largas conversaciones con Freud sobre ciertos casos de pacientes, tras las que concluye:
“Pero aquí ya no se puede evitar una toma de posición filosófica vivimos más que somos.”138
Así, Lou viene a decir que hay una parte de nuestra experiencia, de nuestros afectos, que no se puede expresar metafísica ni fenomenologicamente, es lo inconsciente, solo elaborarlo mediante lo vivido, para ella de forma casi mística. En estas palabras se refleja su participación y formación en la filosofía vitalista de Niezsche.
Desde ese congreso de 1913, Lou no volvió a encontrarse con Freud hasta 1921, sin embargo, la correspondencia sostiene, durante todos esos años, una estrecha relación entre ambos.
135 Rilke, Elegías de Duino, 43 136 Rilke-Lou, Correspondance, 491
137 Lou, Mirada retrospectiva, 136. Este tema se trata en el capítulo IV. 138
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A partir de la estancia en Viena, su vida dará un giro, centrándose en el estudio del psicoanálisis. Se inicia una Correspondencia con Freud139, que se mantuvo hasta 1936, poco antes de la muerte de Lou.
En la misma, se revela la importancia que para ella tuvo la figura de Freud, como un padre, maestro y amigo, y que a través de esta relación, ella se adentró en el psicoanálisis y produjo sus trabajos psicoanalíticos. Y también se observa en ella la valoración que Freud daba a sus comentarios “como mujer”, sobre lo que él escribía y sobre lo que acontecía en la Sociedad Psicoanalítica.140
A través de sus anotaciones, de las impresiones y comentarios que va escribiendo Lou Andreas Salomé, se puede tener otro estudio histórico del Movimiento Psicoanalítico de la época, desde la óptica personal de esta mujer, poniéndose de manifiesto, y así fue reconocido por quienes la conocieron, su capacidad de observación y análisis.
De su primera época psicoanalítica son los artículos Sobre el culto
temprano a Dios (1912), Sobre el tipo de mujer (1914) y Anal y sexual (1915).141
Ensayos escritos al pedirle el propio Freud su colaboración para la revista Imago. El cambio profundo que se produce en la vida de Lou se traduce también en sus relaciones. Deja de asistir a esos círculos intelectuales y artísticos en que se había movido hasta entonces y empieza a asistir a reuniones psicoanalíticas.
En 1915 empieza a trabajar como analista y, como en lo demás, se implicó totalmente en esta actividad, de tal forma que años después, si bien reconocerá el esfuerzo que supone el trabajo con pacientes, sin embargo dirá que no podría prescindir de ellos.
Sus obligaciones con sus pacientes, así como las limitaciones impuestas por la guerra europea, le van a impedir mantener los viajes que hasta entonces siempre había hecho. A partir de ese momento sus viajes tendrán fundamentalmente como motivo sus encuentros con Rilke, o visitar a Freud, o con su actividad profesional.
En 1915 muere su hermano mayor, Sacha, lo que la afectó mucho, pues
139 Freud- Lou, Briefwechsel, en el original.
140 Al intercambio de estas cartas se hace referencia extensa en el capítulo IV de este trabajo sobre su relación con Freud. 141 En el original respectivamente, Vom frühen Gottesdienst, Zum Typus Weibb, y Anal und Sexual. Los tres artículos, forman
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aún en la distancia, todo lo que suponía lazos afectivos de su infancia, de su tierra, los vínculos familiares, estaban siempre presentes en su vida. Reclamada por Rilke, viaja a Munich, permaneciendo con él dos meses.
Este reencuentro fue el inicio de una nueva etapa de su relación, mantenida en la distancia. Con el transcurso de los años, Rilke aparece siempre en la vida de Lou, buscando el apoyo de su amiga y confidente maternal, al expresar su sentimiento de incapacidad ante la vida.
Durante toda la primera guerra mundial, Lou está en Göttingen, solo hace algunas cortas escapadas a Berlín, junto a Helen Klingenberg, y a Hannover, con su prima Emma, como medio de estar cerca y al tanto de las noticias familiares. La guerra europea y la revolución bolchevique la privaban de todo contacto directo con su patria.
Se irán publicando algunas obras de las escritas con anterioridad, como
Tres cartas a un niño (1917)142, que abordan el descubrimiento de los misterios de
la vida. Rilke comenta el movimiento común a estas cartas, el crecimiento del mundo interno, y reflexiona sobre la siguiente idea:
“ …”D`où vient l`intériorité de la créature?” (des autres)?.” 143 “…”¿De dónde viene la interioridad de la criatura?” ¿(de los otros)?.”
En ellos el poeta intuye esa necesaria aportación del otro para la organización de nuestra interioridad, de nuestro psiquismo. De nuevo la clara conexión con el psicoanálisis. Esta obra se puede comparar con las Cartas a un joven poeta, de Rilke, como nacimiento al propio mundo interior.
Lou publica La casa, Rodinka y narraciones fantásticas que incluirá en La
hora sin Dios, y otros cuentos144
, entre los que se encuentran, El verdadero Papá Noel, Historias de la margarita y las nubes, El pacto de Tor y Ur, son obras
142 En el original, Drei Briefe an einen Knaben. Dedicadas al hijo de su amiga Elena Klingenberg, como en un intento de
acompañarle en el despertar de la vida sexual. Las cartas abordan progresivamente el misterio del amor, de la procreación y del nacimiento. La primera, “leyenda de Navidad” (1907), evoca el encuentro y el diálogo del autor con un "viejo Papa Noël" en el camino que sube de Göttingen hasta Loufried; el diálogo se desvanece en el silencio, y los dos interlocutores se recuestan a la orilla del bosque, con el crepúsculo el personaje termina por confundirse con las piedras. La segunda “Respuesta a una pregunta”(1911), y la tercera (otoño 1913) es un “Prefacio” a la anterior.
143 Rilke-Lou, Correspondance, 287
144 En el original Die Stunde ohne Gott, und andere kindergeschichten, dedicados a una niña a la que había tratado en sesiones
de análisis. El tema es su fantasía infantil de relación con Dios. Entre ellos están, El verdadero Papa Noel, que estaba incluido en una de las Tres cartas a un joven muchacho. El cuento de la piedra, de la margarita y de las nubes. El pacto entre Tor
(Torwald) y Ur (Ursula). Es una historia semejante a la suya de niña, donde cuando Ur cuenta una fantasía Tor le dice "eres
una mentirosa". Tor, en esta obra es un escolar brillante y amargado, que se rebela contra el maestro. Es la historia de Victor Tausk.
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anteriores que van apareciendo en estos años. Historias inspiradas en sus recuerdos y vivencias infantiles y de adolescente. En ellas introduce personajes que representan a personas que han estado en su vida.
En gran parte, la publicación de estas obras tiene su origen en tratar de solventar sus problemas económicos a consecuencia de la guerra, pero algunos no pudo publicarlos hasta años después, ya que no eran bien aceptados, por ser demasiado psicológicos. Quizá, al guardarse en ellos ya esa revelación de la conexión del presente con un pasado oculto que revela toda una concepción freudiana.
Escribe El diablo y su abuela145. Aunque ya por esos años lo que escribe son sobre todo artículos psicoanalíticos, pues la actividad psicoanalítica, tanto como investigación como en su aspecto terapéutico, fue ocupando toda su vida.
En 1917 escribe Psicosexualidad146
. Ensayo relacionado con el anterior sobre El Erotismo, pero ya desde su posición de psicoanalista. Es una exposición y defensa de las tesis psicoanalíticas frente a las críticas. En él, hace una defensa del término psicosexualidad, que no puede ni asimilarse al impulso vital filosófico, ni a la sexualidad, como algo meramente corporal. Para ella, la palabra misma alude al nacimiento del ser como individuo único e independiente, y en relación con