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Focussed on cognitive variables not behaviour

En el Departament d´Ensenyament de la Generalitat de Catalunya, se realizan una serie de investigaciones y propuestas didácticas en torno a la educación en valores a través del diálogo. G. Navarro recopila en el libro “El diálogo: procedimiento para la educación en valores” algunos de los puntos clave de esta propuesta que se basa en los fundamentos de la teoría de Kohlberg sobre el desarrollo moral.

En su tesis doctoral, L. Kohlberg desarrolla en 1958 la teoría de los estadios de desarrollo del juicio moral. Al igual que Piaget, Kohlberg consideraba que el juicio moral se desarrolla en los individuos a través de una serie de etapas. Estas son universales y se dan siempre en el mismo orden, pero su desarrollo depende más de la interacción con el ambiente que del desarrollo madurativo o intelectual, que también son necesarios para el paso a nuevos estadios. Por esta razón, el paso de una etapa a otra es un proceso de aprendizaje irreversible (Kohlberg, 1997).

El punto de partida de esta propuesta se halla los estudios de Piaget, continuados y enriquecidos por Kohlberg, sobre el desarrollo del juicio moral que asume que la perspectiva evolutiva – cognitiva supone lo siguiente:

a) que la moralidad es una estructura genética y, por lo tanto, común a todos los hombres, universal.

b) que esta estructura no es adquirida de una vez y para siempre, sino que es una potencialidad que debe ser desarrollada, construida progresivamente. Es decir, que evoluciona de etapas precarias y desequilibradas a etapas de complejidad y perfección crecientes, cada vez más equilibradas.

c) que la evolución de las estructuras morales se ve condicionada por dos factores: el desarrollo lógico o cognitivo, y la interacción social.

d) que los distintos momentos o etapas evolutivas son definidas como estadios del desarrollo del juicio moral.

Kohlberg distingue tres grandes niveles en el desarrollo moral. Cada nivel comprende dos estadios, donde el estadio superior sería una versión más completa y operativa del inferior:

I- Nivel Preconvencional

En este nivel el niño responde a normas y pautas culturales de lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, pero interpreta esas normas en términos de las consecuencias físicas o hedonistas de la acción (castigo, recompensa, cambio de favores) o en términos del poder físico de quienes sostienen esas reglas. Este nivel se divide en los estadios siguientes:

Estadio 1: De la orientación por el castigo y la obediencia.

Las consecuencias físicas de la acción determinan la bondad o maldad de la voluntad humana o el valor de estas consecuencias. El evitar el castigo y el acatamiento incuestionado al poder son valorados en si mismos y no en términos de respeto a un orden moral superior basado en el castigo y la autoridad.

Estadio 2: De la orientación instrumental relativista.

La acción es correcta en tanto contribuye a satisfacer las necesidades propias y ocasionalmente la de los demás. Las relaciones humanas son vistas en términos de mercado. Elementos de justicia, reciprocidad y de igualdad compartida están presentes pero son

siempre interpretados de un modo físico y pragmático. La reciprocidad es cuestión de "Si me rascas la espalda, yo te rasco la tuya", y no de lealtad, de gratitud o de justicia.

II- Nivel Convencional

En este nivel, mantener las expectativas de la familia del sujeto, el grupo o la Nación es percibido como valioso en si mismo, independientemente de las consecuencias obvias e inmediatas. La actitud no es solamente de conformidad a las expectativas interpersonales sino de lealtad a ellas, de un mantenimiento activo, de justificación del orden y de identificación con las personas y el grupo involucrados en ellas. Los estadios de este nivel son:

Estadio 3: De la orientación por el acuerdo "Buen niño - Linda niña" (Good boy - Nice girl).

El buen comportamiento es aquel que agrada y ayuda a los demás y es aprobado por estos. Hay mucha conformidad con imágenes estereotipadas de lo que es el comportamiento natural. El comportamiento es frecuentemente enjuiciado por la intención "Sus intenciones son buenas" eso importa en primer lugar. Uno gana la aprobación siendo bueno.

Estadio 4: De la orientación por la ley y el orden.

Existe una orientación hacia la autoridad, hacia las normas y hacia el mantenimiento del orden social. El comportamiento correcto consiste en cumplir con el deber, mostrar respeto hacia la autoridad manteniendo el orden de convivencia social por su propio bien.

III- Nivel Posconvencional, Autonomía

En este nivel existe un claro esfuerzo por descubrir valores y principios morales que tengan validez y aplicación al margen de la autoridad del grupo o de las personas que los sostengan y de la identificación con ese grupo. Este nivel tiene dos estadios.

Estadio 5: De la orientación legalista por el contrato social y por la atribución armónica de las utilidades.

Lo correcto de la acción tiende a ser definido en términos de los derechos generales del individuo y de estándares que han sido criticados, examinados y acordados por la sociedad entera. Hay una clara conciencia de la relatividad de los valores y de las opiniones personales y un correspondiente énfasis por las normas de procedimientos para obtener el consenso. Al lado de lo que es constitucional y democráticamente acordado, lo correcto es una cuestión de valoración personal. Esto implica, una preocupación por el punto de vista legal pero también por la posibilidad de cambiar la ley en términos de una consideración racional acerca de las utilidades (antes mantenerla inflexible como en los términos del estadio 4 de la "ley y el orden"). Fuera del dominio legal, el libre acuerdo y el contrato social son el elemento de la adhesión a la obligación. Esta es la moralidad oficial del gobierno y la constitución americana.

Estadio 6: De la orientación por principios éticos universales.

Lo correcto se determina por una decisión de la conciencia de acuerdo con la propia elección de principios éticos, apelando a la comprensión lógica, a la universalidad y la consistencia. Estos principios son abstractos y éticos (la regla de oro, el imperativo categórico) no son normas concretas de moral como los diez mandamientos. Son principios universales de justicia, de reciprocidad y de equidad por los derechos humanos y de respeto por la dignidad del ser humano como persona.

Aunque la teoría del desarrollo del juicio moral aún cuenta con detractores, las propuestas para la formación en valores se basan principalmente en los estadios de Kohlberg. Esta propuesta se centra el en nivel 2, que corresponde a la mayoría de los adolescentes normales. De esta teoría se toma, para el campo de la didáctica específica, el análisis de problemas prácticos y las soluciones y propuestas metodológicas.

Las antiguas propuestas moralizantes de la educación cristiana, proponían “inculcar” preceptos, es decir, repetir reiteradamente una idea hasta que esta sea asumida por el estudiante. Esta metodología, no puede hoy en día tener resultados positivos si tenemos en cuenta la complejidad de situaciones y la libertad de acción que actualmente tenemos los individuos (Navarro, 2000).

Un modelo de educación que no sea doctrinario y enseñe a través de la razón y el diálogo como mecanismo para encontrar puntos de acuerdo y principios para la convivencia en sociedades democráticas, son los objetivos de esta propuesta educativa:

Estimular el gusto por el razonamiento y la argumentación bien conducida, las actitudes reflexivas, el diálogo como medio para la comprensión del otro y de uno mismo, como método para llegar a construir principios y valores, que si no pretenden ser absolutamente verdaderos, sí pretendan ser aceptables como principios regulardores de la propia conducta y de las relaciones para llegar a formas de vida justas y mejores (Navarro, 2000: 20).

Por esta razón se ha propuesto, utilizando diversos materiales didácticos, educar en valores a través del diálogo. En primer lugar, se asumen una serie de pautas para la participación de los estudiantes, donde el profesor modera las sesiones y ayuda a los estudiantes, a la manera socrática, a delinear sus opiniones. Así, el docente aporta elementos

para el reconocimiento del otro como interlocutor válido si está dispuesto a respetar las reglas del diálogo. De esta manera, se reconoce que el otro tiene los mismos derechos y deberes para participar.

En segundo lugar se realiza la lectura de un texto que incluya un dilema moral, siguiendo los dilemas propuestos por Kohlberg, con los cuales analizaba distintos sujetos. Posteriormente, se discuten las diferentes opiniones por todo el grupo, así, cada cual debe ofrecer razones para defender sus ideas o modificarlas si estas definitivamente no tienen un asidero sólido. Para lograrlo, se promueve una clara distinción entre opinión y actitud crítica, se proporcionan criterios para determinar qué elementos están fundamentados racionalmente y se desarrollan métodos para el examen y revisión de supuestos morales. De esta manera, se ofrece a los estudiantes un ambiente académico donde se pueden discutir temas de su interés para ir modelando su formación moral (Navarro, 2000).