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Los testimonios de los secuestrados, durante o después de su cautiverio, y en voz propia o de otros, fue la fuente bibliográfica que más resultados arrojó. La temática de estos libros es en su mayoría biográfica. Son historias de secuestrados en su cautiverio y la convivencia con compañeros cautivos o con las personas que los retienen. Varios de estos relatos parten del momento en el que se produce su secuestro:

“Cuando salí de las trincheras, vi como a 10 o 15 soldados que ya estaban secuestrados. Tenían el camuflado casi limpio, eso quiere decir que casi no

combatieron. (…) Los 60 secuestrados fueron reunidos en la cancha de fútbol. Los

obligaron a tenderse boca abajo. Con arrogancia y aire de superioridad, los

secuestradores preguntaban de manera insistente „¿Quiénes son los comandantes?‟ El

momento era crítico, porque significaba la frontera entre la vida y la muerte.”15

“Drama, pesadilla y…espectáculo” del Teniente Coronel Luis Villamarín Pulido, es un texto que narra el secuestro de 60 soldados pertenecientes a la Base Militar Las Delicias ubicado en Cartagena del Chairá en Putumayo, por parte de un frente de las FARC. El secuestro duró 288 días y lo narra una de las víctimas. Al estar escrito desde el punto de

15 Villamarín, L. A. (1997) Drama, pesadilla y…espectáculo. Bogotá, Ediciones Luis Alberto Villamarín

39 vista de un militar secuestrado, el texto se escribe desde un punto de vista subjetivo y es más un diario que un análisis a la toma de las Delicias.

La presión que se vive en la selva y las complicadas circunstancias que tienen que sortear los secuestrados para no rendirse frente a las adversidades es otro tema que atraviesa los distintos títulos encontrados. Así, “Yo fui secuestrado”, un libro de de Federico Tomás Uparela, es una narración que contiene los 100 días que el autor estuvo secuestrado en distintos campamentos del EPL. Además de su cautiverio, cuenta la situación del grupo guerrillero que posterior a su liberación, se desmovilizó y entregó las armas.

De la misma manera se desarrolla “Una historia que no fue contada” de Azucena Liévano, diario de cautiverio de la autora, una periodista que fue secuestrada con otros colegas, cuando se desplazaban a una entrevista con el guerrillero conocido como el cura Pérez.

Los relatos construidos por secuestrados (de manera presente o ausente) describen a profundidad los momentos de su cautiverio, su convivencia, intentos de fuga y en general, la cotidianeidad en la vida de la selva. Los más recientes, es decir, la mayoría, dado el auge editorial de este tema entre los años 2006 y el actual, por las numerosas liberaciones, rescates o fugas de personajes de la vida pública (políticos y militares), contienen en su totalidad referencias al único medio de comunicación presente en la selva: la radio. Cuando tienen la oportunidad de acceder a estos aparatos, se enteran de las noticias y de la actualidad del país.

Cuando se hace referencia a la radio también se nombran los programas que van dedicados a ellos. En el modo narrativo utilizado (epistolar, descriptivo o narrativo) los secuestrados mencionan los saludos de sus familiares y parientes cercanos. Dentro de sus mentes habitan imaginarios de la realidad construidos a partir de mensajes de 20 o 30 segundos oídos por las emisoras locales o por las grandes cadenas a nivel nacional RCN Radio y Caracol Radio. Sus vidas giran en torno al día de la semana en que oirán el programa y recibirán

40 noticias y agradecen a los medios de comunicación la posibilidad de permitir a sus seres queridos acercarse a los micrófonos para enviarles mensajes.

Así, “Diario de un gobernador secuestrado”, texto que contiene las memorias en

cautiverio del secuestrado y fallecido gobernador del departamento de Antioquia, Guillermo Gaviria Correa se compone de escritos entregados por las FARC a la esposa del gobernador, tiempo después de su muerte en un intento de rescate. El diario del gobernador es un conmovedor documento que muestra la situación de los secuestrados frente a sus secuestradores, los cambios de campamentos y los malos tratos. “Viernes 16 de agosto. Amor:

hoy, como lo anunciaste, no escuché mensaje tuyo pues estabas en Bogotá, pero en cambio tuve la oportunidad de escucharte por Caracol. Te oí mucho mejor y estuviste muy lúcida, la conversación fue my

plácida (…)”16 Cada fecha del diario comienza con los detalles que Guillermo Gaviria

escuchaba en los mensajes radiales de su esposa, y también las opiniones que le generaban las noticias de su departamento y de Colombia.

Por otro lado se puede observar“Mi fuga a la libertad”, recopilación de los momentos más duros del cautiverio del subintendente John Frank Pinchao, secuestrado en la toma de Mitú el 2 de noviembre de 1998. El policía cuenta cómo sobrevivió a los duros momentos de convivencia con otros secuestrados, y cómo planeó su fuga del campamento en el que se encontraba, para dieciocho días después encontrarse con la libertad. “Los domingos nos

levantábamos a la madrugada para escuchar los mensajes que nos enviaban nuestros familiares a través de

la radio. (…) se llenaba uno de tanta fuerza que podía soportar las vicisitudes de aquella dura situación”17. “Ese radiecito fue mi compañero permanente durante todo el tiempo de cautiverio… y en él escuché la

noticia de mi secuestro y, además, oí al Mono Jojoy, desde la zona del Caguán, dando declaraciones y manifestando que efectivamente yo quedaba retenido y que no recuperaría mi libertad sino hasta cuando

existiera una ley de canje”18. De esta forma, el ex congresista y ex gobernador del departamento

de Nariño Luis Eladio Pérez, en su libro “7 años secuestrado por las FARC” narra las

16

Gaviria, G. (2005) Diario de un gobernador secuestrado. Bogotá, Editorial Número Ediciones, p. 96

17 Pinchao, J. (2008), Mi fuga hacia la libertad.Bogotá, Editorial Planeta colombiana p. 97 18 Pérez, L. E. (2008), 7 años secuestrado por las Farc, Bogotá, Editorial Aguilar, p. 22

41 vivencias de su cautiverio y lo bueno que era para él recibir noticias y mensajes de sus allegados.

Por último, “Cartas a mamá desde el infierno” es la transcripción de una carta de Ingrid Betancourt a su madre Yolanda Pulecio y a sus familiares más cercanos. Las Fuerzas Militares la recuperaron después de que la guerrilla había impedido que llegara a su destino, junto con otros documentos, entre ellos la famosa foto de la que fuera candidata presidencial sentada en una silla, flaca, pálida y con el pelo muy largo, que le dio la vuelta al mundo y la convirtió en un símbolo de la crueldad del secuestro. “Yo no oí mensajes sino

hasta que me unieron con Lucho Eladio Pérez, el 22 de agosto del 2003, día del cumpleaños de su hija Carope. (…) Desde esa época he oído tus mensajes con la más increíble constancia, nunca me has fallado. Dios te bendiga.”19