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Contexto socio-económico

Los datos del Ba n co Intera mer ica no de Desa r rol lo ( BID) y de la Comisión Econ ó m ica pa ra América Latina y el Caribe (CEPAL) indican que América Lati- na se en cuentra en uno de sus per io dos más cr í ti- cos de las últi mas décadas. Au nque alg u nas eco- nom í as pr esenta ron un cr eci m iento mo derado, ningún país ha escapado a la situación de lento cre- ci m iento, y al menos ci n co econom í as su fr en una

(1) Los au tor es ag radecen a Silvia Piza r ro e Ilea na Ag u i lar su colaboración en la elaboración de este art í cu lo. Asi m i s mo, ex pr es a n su gratitud y recono ci m iento a los acad é m icos que contr i buyeron con sus observ aciones y recomendaciones en los análisi s naciona les y al do cu mento en general: Jor ge La za rte y René Mayor ga (Bol i v ia); Bru no Speck (Brasil); Jor ge Rov i ra (Costa Rica ) ; Hu m berto de la Ca l le y Gabr iel Mu r i l lo (Colom bia); Rosa Ma r i na Zelaya (Nica rag ua); Fer na ndo Tuesta y Ra f ael Roncag l iolo (Per ú ) ; Isis Dua rte (Rep ú bl ica Dom i n ica na); Juan Ria l, Félix Ul loa y Oscar Fer n á ndez. ( 2 )Pay ne, Zov atto, Ca r r i l lo y Alla ma nd. ‘ Demo cracies in Development: Pol itics and Ref orm in Latin Amer ica’. ( 3 )P N U D. ‘Prof u nd izar la demo cracia en un mu ndo frag mentado. Infor me sobre Des a r rol lo Hu ma no, 20 02’. ( 4 )Noh len. ‘Per cepciones sobre la demo cracia y el Des a r rol lo Pol í tico en

fase reces i v a. El ing r esoper capitalati noa mer ica- no es menor que hace cinco años, el consumo está esta n cado y la inversión ha ca í do hasta su pu nto más ba jo en los últi mos diez años. Tras casi med ia década de restricciones financieras externas y bajo crecimiento interno, en la mayoría de los países ha desaparecido todo margen de maniobra para afron- tar los efectos del ciclo6.

En 20 02, según datos de la CEPAL, el desempe ñ o econ ó m ico de América Lati na su frió una ca í da del 0,5%. Con el lo, el cr eci m iento por habita nte fue nega- ti vo (-1, 9%) por seg u ndo año consecu ti vo. Las eco- nom í as más afectadas fueron Argenti na, Urug uay y Venez uela, mientras que el resto mostró un esta n ca- m iento del PIB por habita nte. Con este resu ltado, la r egión acu mu la med ia década de ba jo cr eci m iento (0,3% de cr eci m iento promed io anual del PIB per capi- taa pa rtir de 1998). Esta evol ución negativa ha esta- do ma rcada por múlti ples factor es, en pa rticu lar por el contexto econ ó m ico internacional: el de ter ioro de los términos de interca m bio pa ra la región en su con- ju nto, la cr eciente cau tela de los inver sor es interna- ciona les y las ra m i f icaciones de la crisis econ ó m ica a rgenti na. Ya que pr á ctica mente ningún país log r ó un cr eci m iento elev ado, se af i r ma que, por vez pr i- mera en más de una década, la región reg i stró una s ituación de esta n ca m iento genera l izado7. Como

bien se ñ a la el ba la n ce econ ó m ico rea l izado por la C E PAL, lo que más se destaca de la pol í tica econ ó m i- ca de 20 02 es que se con f i r ma la pérd ida de grados de libertad de las au tor idades pa ra ma nejar la coy u n- tu ra econ ó m ica. En pa rte, la menor au tonomía de la pol í tica econ ó m ica se debe al cuad ro externo más r estr icti vo, au nque ta m bién responde a los desequ i- l i br ios acu mu lados en los años de mayor holg u ra8.

En lo social

Debido a las cond iciones de esta n ca m iento pr edo- m i na ntes en América Lati na, el mercado laboral se

ha debi l itado, esti m á ndose que la tasa med ia de desempleo du ra nte 20 02 se elevó al 9,1%, casi un punto porcentual más que en los dos últimos años. En Argenti na, Colom bia, Pa namá, Rep ú bl ica Dom i- nicana, Uruguay y Venezuela, la tasa de desempleo f ue super ior al 15%. El problema del desempleo r epercu te en los niveles de pobr eza. Según datos de la CEPAL, la inciden cia de la pobr eza se elevó al 43% en 20 01, y la pobr eza extr ema se incr ement ó hasta el 18,6%. Respecto a 20 02, au nque las esti- maciones son pr el i m i na r es, se esti ma que la inci- den cia de la pobr eza se elevó hasta el 44% y que la pobreza extrema pudo llegar al 20%. Ciertos países – entre el los Argenti na, Pa rag uay, Urug uay y Vene- z uela– pr esenta ron una importa nte exacer baci ó n de la pobreza9.

La opinión de la ciudadanía

A la incertidumbre económica se suma el creciente descontento popu lar en varios pa í ses, ref lejado pr i n ci pa l mente en el repud io de la pol í tica y de qu ienes la repr esentan instituciona l mente. Estas actitudes y percepciones se reflejan en las encues- tas de opinión y en la pa rtici pación pol í tica de la ciudadanía. Los datos del Latinobarómetro de 2002 son buena muestra de este desen ca nto cr eciente. A pesar de que un 56% de los lati noa mer ica nos ma n i f iestan apoyar a la demo cracia como sistema de gobierno, el nivel de satisfacción con su desem- peño es muy ba jo. Las ci fras muestran que alrede- dor del 60% de quienes respondieron al sondeo pue- den denominarse comodemócratas insatisfechos, ya que si bien pr ef ier en la demo cracia, están dis- gustados con la labor de sus gobiernos e institucio- nes. En contraste, apenas un 33% de las per sonas en cuestadas se ca l i f ican como dem ó cratas sati s- f echas,es deci r, ad h ier en el ideal de la demo cracia y a la vez cons ideran que los sistemas demo cr á ti- cos de sus pa í ses se desempeñan ra zonablemen- te bien. Es importa nte destacar que el sondeo del

A m é r ica Lati na’. ( 5 )Ba nco Intera mer ica no de Des a r rol lo, ‘Infor me Anual 20 02’. ( 6 )Idem. ( 7 )Idem. ( 8 )C E PAL, ‘Ba la nce pr el i m i nar de las econom í as de América Lati na y el Ca r i be 20 02’. ( 9 )Se def i ne ‘pobr eza’ como la cond ición de vivir con menos de 2,00 dóla r es dia r ios, y ‘pobr eza extr ema’ como la cond ición de vivir con menos de 1,00 dólar dia r io.

año 20 02 muestra que los porcenta jes en relaci ó n con la indiferencia entre un régimen democrático y u no au tor ita r io no son sig n i f icati v a mente altos ( 18%), sin em ba rgo hay que atender al hecho de que un 50% afirmó que no le importaría que un gobierno no demo cr á tico llega ra al po der mientras é ste resuelva los problemas econ ó m icos y de tra- bajo a todos.

Al valorar la con f ia nza en las instituciones, el Con- greso y los partidos políticos son los que han perdi- do más la confianza de la ciudadanía en los últimos cinco años, pasando el Congreso de un 36% en 1997 a un 23% en 2002, y los partidos políticos de un 28% en 1997 a un 14% en 2002. Pese al apoyo generali- zado al ideal demo cr á tico y al recha zo de las alter- nati v as au tor ita r ias, la mayoría de los ci udada nos están des i l us ionados con el desempeño del siste- ma en sus países. Ni los gobiernos ni, en un sentido más ampl io, los pro cesos demo cr á ticos, han col- mado sus ex pectati v as con respecto a la pro duc- ción de bienes y a la sol ución de problemas so cia- les, ni ta mpo co en términos de los pro cesos de la f u n ción públ ica. Si bien este ma lestar es relati v a- mente genera l izado, sus consecuen cias pol í ticas difieren de país a país.

En algunos países, las encuestas de opinión sugie- r en una cierta nosta lg ia por un lidera zgo fuerte, lo cual ha ay udado a llevar al po der (en el ámbito nacional y subnacional) a líder es que intenta ron acceder al mismo med ia nte gol pes de Estado, ex- genera les del ej é rcito o líder es con una trayector ia en reg í menes más restr icti vos, e incl uso opr es i- vos. En otros casos, el malestar ha lanzado al poder a descono cidos de la arena pol í tica( ou tsiders )

cuyos nexos con los pa rtidos trad iciona les era n d é bi les o inex i stentes, o habían sido líder es de los pa rtidos en otro momento pa ra luego dista n cia r se. En muchos casos, su discurso político adquirió una cla ra or ientación popu l i sta10ya nti pa rtida r iay se

reforzó la tendencia hacia una forma más persona- l i sta de repr esentaci ó n. Ta nto este nuevo persona- l i s mocomo el fen ó meno ou tsider sustituyen de a lg u na ma nera lo que antes fuera una sol uci ó n abierta mente au tor ita r ia y su av a n ce en los pr ó x i- mos años podría resu ltar en un daño a las institu- ciones demo cr á ticas y en un impu l so a la decons- trucci ó n11. Las elecciones de 20 02 muestran el

avance de estas tendencias en casos tan disímiles como los de Lucio Gutiérrez en Ecuador, Álvaro Uribe en Colom bia y el cr eci m iento de terceras fuerzas políticas en Costa Rica o Bolivia.

En alg u nos pa í ses, el sistema de pa rtidos se en cuentra debi l itado, y la cr ed i bi l idad del Cong r e- so, de otras instituciones demo cr á ticas y de los políticos –grupal o individualmente considerados–, se ha eros ionado. En alg u nos casos, esto ha llev a- do a la virtual desaparición de partidos políticos de larga trayectoria y ha dificultado a las instituciones representativas tradicionales el desempeño efecti- vo de sus funciones. Una consecuencia de esta evo- l ución es que la compe ten cia demo cr á tica tiende a vol ver se más incierta y tensa, la repr esentaci ó n más per sona l i sta y la rend ición de cuentas entr e pol í ticos y elector es más débi l. En alg u nos casos, la pérd ida de cr ed i bi l idad en los funciona r ios eleg i- dos, en los partidos políticos y en los Congresos ha debi l itado la capacidad del Estado de dar una res- puesta efectiva a los problemas econ ó m icos y so cia les, debido a la frag i l idad de la con f ia nza ci u- dadana en la integridad y sensatez de cualquier tipo de acción que emprendan.

A pesar del ba jo nivel de con f ia nza en los pa rtidos o en los cong r esos, un 52% de los lati noa mer ica nos opinó que no puede ex i stir la demo cracia sin estas dos instituciones. Esta ci fra no difiere mucho de la r eg i strada en años anter ior es (50% en 20 01 y 57% en 19 9 9 - 2000). Este comporta m iento valida la tesis de alg u nos sector es acad é m icos en el sentido

( 10 )Con ‘popu l i s mo’, def i n ición muy ampl ia y algo impr eci s a, alud i mos al con ju nto de mov i m ientos y cor r ientes pol í ticas que ex pr esan el recha zo a las ref or mas neol i bera les de varios pa í ses de la región en los años noventa, valiéndose pa ra el lo de l idera zgos ca r i s m á ticos y propuestas demag ó g icas en mater ia econ ó m ica –por ejemplo, naciona l i s mo econ ó m ico o d i str i bucion i s mo insustentable–. Un ejemplo de popu l i s mo en esta acepción es el chav i s mo en Venez uela. ( 11 )Noh len, ‘op. cit’.

de que, a pesar de la hostil percepción de los electo- r es sobre los pa rtidos y sus élites, éstos aún son r econo cidos como refer entes pa ra hacer operati vo el sistema pol í tico12. En síntes i s, y a la luz de los

datos de 20 02, se observa que la gente está apr en- d iendo a disti nguir entre el apoyo a la demo cracia como sistema, por un lado, y el apoyo a los actor es, por el otro. Es con éstos, con las élites pol í ticas, con qu ienes la mayoría de los ci udada nos no está con- f or me. Como apu nta Ma rta Lagos, la gente no qu ier e perder la demo cracia, sino des hacer se de los ma los goberna ntes. Lo que está en el centro de la cuesti ó n son las élites y su desempe ñ o, ya que éstas han cr e- ado gra ndes ex pectati v as a las cua les hasta ahora no han sabido dar respuesta ef ica z13. Pa r eciera que

hay un pro ceso de madu ración y de apr end iza je en el cual los ci udada nos apoyan las estructu ras demo- cr á ticas y, depend iendo de su labor, aprueban o des- aprueban a las élites goberna ntes.

Análisis de los procesos