“África es un continente sin historia”; “África está condenada al subdesarrollo y a la pobreza”; “el problema de África son los africanos”; “África sufre la maldición de las materias primas, los gobiernos fallidos…”; “los conflictos de África son étnicos”, “África no está preparada para la democracia”; “África…”
Las anteriores frases son representaciones de imágenes distorsionadas que los medios de comunicación y los canales de conocimiento dominantes transmiten sobre el continente africano, definiéndolo como: hambriento (cuerno de África), en guerra (Sudán o Mali), corrupto (Chad, Guinea), exportador de migraciones desesperadas (“pateras y cayucos” de Senegal o Marruecos), necesitado de solidaridad internacional (Angola, Mozambique), víctima de la “maldición de las materias primas” (Congo); incapaz de gobernarse (República Democrática del Congo)… Ante estas falsas, pero extendidas ideas, autores como Carlos Oya y Antonio Santamaría (2007) reivindican la necesidad de desarrollar investigación social y crítica sobre África, desde diferentes contextos y áreas, construyendo una epistemología africana que descolonice tal imaginario y rompa estos estereotipos.
En este plano, en el ámbito de los estudios africanos2 Aminata Traoré (2004)
o Mbuyi Kabunda (2012) entre otros, señalan la necesidad de conocer las múltiples visiones del desarrollo africano, sus saberes, culturas, conocimientos, ilusiones, denuncias, acciones… sin imponer una visión universalizada del modelo capitalista
2 Los estudios africanos han sido sobre todo anglosajones y francófonos. En España, por el contrario, tradicionalmente ha habido un número reducido de publicaciones especializadas en este ámbito. Esta tendencia comienza a revertirse con el aumento de la presencia española ligada a la cooperación internacional a partir de los años ´90, demandada sobre todo por las ONGs.
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occidental de desarrollo.
Aminata Traoré (2004) reclama dignidad y respeto ante la diversidad de África. Parafraseando su discurso, al igual que no hay una sola Europa, no hay una sola África, por ello se hace necesario repensar y rehacer las relaciones y análisis sobre la pobreza, el reparto de poder, el comercio mundial, entre otros aspectos.
En este proceso es relevante la afirmación de autores y autoras africanistas, como Soledad Vieitez (2014) o Lidia Brito (2014), respecto a la necesidad de “más
investigación para África y menos sobre África”. Este cambio necesario en la visión
de los estudios africanos, supone una transformación en las lógicas que configuran la investigación social avanzando hacia la deconstrucción de los estereotipos culturales que conforman nuestro imaginario. Como responsables de la generación de un conocimiento respetuoso y crítico, debemos ser conscientes de la existencia de complejidades en las realidades sociales a estudiar. Respetando este compromiso, a lo largo de este capítulo (y de la Tesis), haré referencia a las diferentes dimensiones que interactúan entre sí como elementos esenciales de la contemporaneidad africana, destacando la economía, la política, lo cultural y social, el desarrollo o la historia.
Partiendo de las reivindicaciones de las anteriores autoras, en el proceso de estudio y reflexión de los siguientes capítulos, he consultado y contrastado las aportaciones de otros referentes africanistas que comparten o complementan este mismo enfoque. Por ejemplo, son representativas las palabras de Mbuyi Kabunda (2012) al afirmar que hablar de una realidad africana es simplista, debido a la gran diversidad existente, tanto en el plano cultural, social, histórico, como geográfico.
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pensamiento de africanistas como Iris Berguer (2003), Carlos Oya (2006), Anne- Cecilie Robert (2007), Ferran Iniesta y Albert Roca (2007), Matthew Lockwood (2007), Mbuyi Kabunda (2009), Signe Arnfred (2011), Soledad Vieitez (2012) o Itziar Ruiz (2012); a sus aportes se suman los de intelectuales africanos y africanas entre los que destaco, Ifi Amadiume (1997), Aminata Traoré (2004), Buchi Ememchet (2004), Graça Machel (2006), Amina Mama (2008), Oyewumi Oyeronke (2010) o Chimamanda Ngozi Adichie (2013), entre otros, que desde distintos enfoques y disciplinas –política, economía, antropología, literatura, feminismo...- contribuyen a desenmarañar los falsos mitos construidos en torno al imaginario dominante de África.
En este plano de análisis, Kabunda, criticando los enfoques afro-pesimistas huye de las versiones negativas que relacionan África con pobreza, hambruna, guerra, desastres, corrupción, conflictos violentos… Afirma que este negativismo es el resultado del desconocimiento hacia la diversidad y las potencialidades del continente. A partir de esta necesidad de construcción de nuevos imaginarios africanos y teniendo en cuenta las aportaciones de los y las autoras citadas, en el siguiente apartado trataré dar respuesta a, ¿qué ha salido, y está saliendo, mal en África?
1.1 ¿Qué ha salido mal en África? Explicaciones africanistas para el entendimiento de las asimetrías del desarrollo en el continente
Mbuyi Kabunda (2012) entiende que “lo que ha fracaso en África es la
occidentalización”. Teniendo como referencia este convencimiento, las desigualdades
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y lo africano con el resto del mundo3.
En este apartado voy a analizar las diferentes opciones políticas y económicas africanas en relación con las fronteras occidentales, el tratamiento cultural que se ha dado a los pueblos y a la historia africana, cómo se ha insertado África y lo africano en el sistema de relaciones internacionales y, sobre todo, qué nuevos retos enfrenta África en la construcción de modelos alternativos de desarrollo en un mundo globalizado. Todo ello con el fin de enmarcar el estudio de la educación mozambicana dentro de su contexto más directo, entendiendo que las dinámicas globales influyen en las locales y viceversa.
Itziar Ruiz o Mbuyi Kabunda analizan cómo se ha ido insertando África en el sistema de relaciones internacionales dominado por occidente4. En este sentido
Cecile Robert (2007) enfatiza la necesidad de poner el acento en lo esencial, en el funcionamiento de nuestras sociedades y no en una pretendida divagación metafísica sobre la continuidad maldita de la trata, la colonización y las violentas independencias de los ´70; para ello es preciso analizar con rigor las relaciones de poder en África (y en el mundo) y tratar de responder a la siguiente pregunta: ¿Quién
se beneficia del caos en África?; ¿A quién pertenece África?; ¿A quién o dónde va a parar su población formada, los frutos de sus campos o minas, su petróleo o gas…?
A lo largo de los siglos se han ido desarrollando diferentes tipos de relaciones entre Occidente y África, teniendo todas ellas el denominador común de
3 En el capítulo tres trato de manera específica los diferentes significados del concepto de desarrollo, sus implicaciones y alternativas en el mundo y particularmente en África.
4 El término occidente es usado para referirse al sistema mundo, económico y político, surgido en Europa primero y luego trasladado a Norteamérica. Es un término controvertido, ya que este sistema de relaciones internacionales no es homogéneo y en los últimos años están surgiendo nuevas potencias en los márgenes de occidente.
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interrelacionar desde posiciones desiguales. Cecile Robert (2007) enumera entre los principales actores occidentales que sucesivamente han influido en la construcción de un imaginario africano desigual: a) los primeros exploradores fascinados por un África exótica (obsesiva búsqueda de Tombuctú); b) los antropólogos del s. XIX con pretensiones de estudiar y clasificar los pueblos de África estableciendo jerarquías; c) los comerciantes de esclavos y los grandes administradores coloniales que impusieron regímenes militares, inculcaron ideales racistas…; d) los colonos y exploradores que se integraron en las culturas africanas, aprendieron sus lenguas y se alegraron por las independencias; d) los tercermundistas de los ´70 creando un nuevo orden de desarrollo y economía; e) los etnólogos y sociólogos que con pretendido rigor intelectual ilustran el encuentro entre civilizaciones; f) las ONGDs que facilitan la asistencia económica, sanitaria, social…; g) los africanófilos, antiglobalización, anti- desarrollo…que piensan que hay que abandonar la lógica de la ayuda para acabar con la dominación histórica y reconocer la responsabilidad Europea de los males que sufre África.
En este devenir histórico es reiterada la idea de que el continente africano no ha tenido derecho a la palabra mientras Occidente ha ido imponiendo su visión determinista del mundo. La consecuencia para África han sido una acumulación de desventajas, como por ejemplo: colonización y reglas fijadas por Occidente y cambiadas a su antojo; marginación política (modelo Keynesiano, monetario, intervencionista, liberal); desarrollo infinito capitalista que ha marcado la totalidad de las relaciones humanas (salud, cultura, protección social, agua, aire, cuerpo humano…); imperio del comercio en manos de la OMC, BM, FMI, G8; violencia del capitalismo globalizado y de la deuda que estrangula; castas corruptas por la dominación de los recursos como el petróleo, etc.
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Acorde con esta tendencia es habitual encontrar voces “afro-pesimistas” que entienden África como el “laboratorio neoliberal de Europa” o como una sucesión de
crisis: crisis económica, crisis energética, crisis medio ambiental, crisis demográfica
y social, crisis política, crisis de las materias primas, crisis de los Estados fallidos africanos...; y de creencias basadas en la dependencia, la inferioridad, la exclusión y el asistencialismo.
Frente al anterior “afro-pesimismo” las tendencias “afro-realistas” pretenden analizar multidimensionalmente los factores que intervienen en el devenir africano, teniendo en cuenta el origen de sus diferentes problemáticas. En este enfoque se incluyen las respuestas de la sociedad civil africana, al proponer soluciones afro-
centristas o realistas para conseguir una sociedad dinámica, empoderada en sus
capacidades de acción e intervención, basada en el progreso de la ciudadanía, en la economía popular, la movilización feminista, el dinamismo social interno, la desconexión externa e interna…y la educación en todos los niveles y para todas las capas sociales.
Retomando la pregunta inicial, Mbuyi Kabunda se pregunta ¿por qué África
muere siendo el continente rico en recursos naturales y materias primas estratégicas?
Citando a René Dumont5 responde que, debido a las equivocadas estrategias de
imitación occidental. Y aclara que, el problema de desarrollo africano es político
antes que económico. El desarrollo es un fenómeno endógeno y será, por tanto, imposible sin una democratización de los sistemas políticos, sin la renuncia al mito
5 (1904-2001) Agrónomo, sociólogo y político medioambiental francés. Contrario a la colonización y dedicado al desarrollo ambiental, fue miembro de la FAO. Se le considera el fundador del movimiento ambiental francés y partidario del desarrollo sostenible.
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Estado-nación6, es decir, sin la adopción del panafricanismo político, el desarrollo
del capital humano y la instauración de la democracia real desde las bases. El autor, parafraseando a Nelson Mandela, indica que lo que África necesita, más que ayuda,
es justicia.
Kabunda -a partir de los análisis expuestos- apoya la idea de que otra África es
posible, pero para ello los Estados africanos deben renunciar al mimetismo de los
modelos importados, al autoritarismo, a la exclusión de los pueblos y al desprecio de los valores locales. En esta misma línea Graça Machel (2006) indica que el punto de inflexión parte por entender a África como la solución y no como el problema; volviendo a poner en su sitio los juicios trastocados del continente, restituyendo su imaginario y respetando la diversidad. Para ello será necesario conocer y otorgar poder a las acciones locales y regionales africanas, a la capacidad de análisis de las poblaciones, a las soluciones creativas de los movimientos sociales locales… y en definitiva, al reconocimiento de las capacidades de autogestión de las comunidades y colectividades.
En este sentido, no cabe una respuesta única ante “la crisis de la occidentalización africana”, siendo el debate amplio y complejo. El pensamiento feminista ha tenido y tiene grandes aportaciones al debate para la construcción de un modelo alternativo
6 Los enfoques afro-realistas señalan las crisis políticas y la crisis de los Estados como el centro de los debates debido a que como consecuencia de éstos se desemboca en todas las demás crisis: de derechos humanos, de deuda, etc. La explicación general a esta afirmación consiste en definir el Estado -tal y como existe en África- como una simple estructura administrativa de dominación y explotación, producto de la colonización y con una gran falta de legitimidad. Además, el Estado se reconoce como ajeno a la cultura, a la mentalidad y la realidad de las sociedades y los pueblos, al ser centralizador y negar los derechos a la autodeterminación y al autodesarrollo. Para compensar su falta de legitimidad y, como herencia de la trata y la colonización, los Estados africanos han excedido el uso de la fuerza y la violencia creando sociedades militarizadas e inestables.
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de desarrollo en clave africana y del Sur, aspectos que serán discutidos más ampliamente en los siguientes capítulos del estado de la cuestión.
Esta Tesis apoya y reivindica la rehabilitación de un imaginario africano, crítico, feminista, altermundista y afro-realista, tanto en un plano económico y político, como en uno social y civilizatorio. Bajo estas premisas me he aproximado al estudio y diagnóstico de la educación en Mozambique. A continuación, paso a presentar las características propias del país sirviendo como marco contextual de las investigaciones y aportaciones de esta Tesis.