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CHAPTER 4: FINDINGS ON RIC PROGRAM GOAL, INPUTS AND

4.3 Inputs of the RIC program

4.3.1 Key stakeholders in the RIC program

Según un estudio realizado por investigadores de la División de Lípidos y Diabetes de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia, “cerca del 40 por ciento de los bogotanos están en riesgo intermedio o alto de infarto y las mujeres tienen mayor obesidad abdominal que los hombres” (Mendivelso, 2012). Esto se debe a tener hábitos alimenticios basados en “comida chatarra”, no saludable, y a mantener un estilo de vida con poca actividad física. “Lo que poco advierten aquellos que tienen unos kilos de más es que su condición física los expone a desarrollar enfermedades relacionadas con el corazón y los vasos sanguíneos, primera causa de muerte entre los colombianos”. Según un perfil epidemiológico realizado por el Ministerio de la Protección Social, por enfermedades cardiovasculares mueren anualmente en Colombia 383.2 personas por cada 100.000 habitantes. Esta problemática la corroboran estudios científicos de la División de Lípidos y Diabetes de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia. Al evaluar los factores de riesgo cardiovascular y prevalencia de dislipemias (alteración en los niveles del colesterol y triglicéridos) en una población de 364 personas entre 18 y 69 años de edad, se halló que uno de cada diez individuos padecía de obesidad y cuatro de sobrepeso. La muestra estuvo integrada por personas adultas residentes en Bogotá, el 36.2% hombres y el 62.8% mujeres.

Los médicos insisten en una alimentación variada, cuyas porciones sean adecuadas a la edad y estatura de cada persona. Doris Peña recomienda consumir poca grasa saturada presente en margarinas pero también en el cuero del pollo y en las hoy populares preparaciones “broaster”. Para la nutricionista, la llamada comida mediterránea que se basa en lo orgánico, poco frito, más pescado, carne asada, frutas y verduras, es lo ideal. (Mendivelso, 2012).

En concordancia con este tipo de estudios e investigaciones, el Congreso de la República aprobó la Ley 1355 de 2009, “por medio de la cual se define la obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles asociadas a esta como una prioridad de salud

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pública y se adoptan medidas para su control, atención y prevención” En dicha Ley, el Congreso de Colombia Decreta:

ARTÍCULO 1o. DECLÁRASE La obesidad como una enfermedad crónica de Salud Pública, la cual es causa directa de enfermedades cardiacas, circulatorias, colesterol alto, estrés, depresión, hipertensión, cáncer, diabetes, artritis, colon, entre otras, todos ellos aumentando considerablemente la tasa de mortalidad de los colombianos.

ARTÍCULO 2o. ÁMBITO DE APLICACIÓN. Las determinaciones establecidas en esta ley serán aplicables a las Entidades y Organizaciones del Estado a nivel nacional y territorial responsables de promover los ambientes sanos, la actividad física, la educación, la producción y la distribución de alimentos; así como a las entidades encargadas de la prestación y la garantía de los servicios de salud y los sectores de transporte, planeamiento y seguridad vial. Serán beneficiarios de esta ley la población colombiana, en especial los grupos vulnerables.

ARTÍCULO 3o. PROMOCIÓN. El Estado a través de los Ministerios de la Protección Social, Cultura, Educación, Transporte, Ambiente y Vivienda y Desarrollo Territorial y Agricultura y Desarrollo Rural y de las Entidades Nacionales Públicas de orden nacional Coldeportes, el ICBF y Departamento Nacional de Planeación, promoverá políticas de Seguridad Alimentaria y Nutricional, así como de Actividad Física dirigidas a favorecer ambientes saludables y seguros para el desarrollo de las mismas. Estas políticas se complementarán con estrategias de comunicación, educación e información.

ARTÍCULO 4o. ESTRATEGIAS PARA PROMOVER UNA ALIMENTACIÓN BALANCEADA Y SALUDABLE. Los diferentes sectores de la sociedad impulsarán una alimentación balanceada y saludable en la población colombiana, a través de las siguientes acciones (resaltado de la autora):

– Los establecimientos educativos públicos y privados del país en donde se ofrezcan alimentos para el consumo de los estudiantes deberán garantizar la disponibilidad de frutas y verduras.

– Los centros educativos públicos y privados del país deberán adoptar un Programa de Educación Alimentaria siguiendo los lineamientos y guías que desarrollen el Ministerio de la Protección Social y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, para promover una

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alimentación balanceada y saludable, de acuerdo con las características culturales de las diferentes regiones de Colombia.

El Gobierno Nacional a través del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, deberá establecer mecanismos para fomentar la producción y comercialización de frutas y verduras, con participación de los entes territoriales, la empresa privada y los gremios de la producción agrícola.” (“Ley 1355 de 2009”, 2009).

Es de suma importancia resaltar que a partir del año 2006, se ha venido tomando conciencia sobre la importancia de alimentarse de una manera sana y practicar ejercicio físico regularmente en Colombia. Dicho año fue muy importante pues la Cámara de la Industria de Alimentos de la ANDI (Asociación Nacional de Industriales), con el acompañamiento de la Asociación Colombiana de Alimentación Escolar, lanzó durante la Feria ALIMENTEC, el Programa de la Alimentación Sana.

En noviembre de 2006, la Asamblea General de la Asociación Colombiana de Alimentación Escolar, reunida en la ciudad de Bogotá, luego de analizar los éxitos obtenidos en materia de alimentación de los escolares, uno de los cuales fue la aprobación de la Ley 715 de 2001, decidió ampliar su radio de acción y convertirse en la Asociación Colombiana de Alimentación Sana.” (“Colombia entra en la era de la alimentación sana”, 2007). Se transcribe a continuación el artículo quinto de los estatutos de dicha asociación: “Artículo 5° - Objeto. El objeto principal de la Asociación Colombiana de Alimentación Sana es promover estilos de vida saludable a través de programas de alimentación, nutrición, salud y actividad física en la población colombiana, en especial en los niños y adolescentes, pudiendo impulsar la actualización de la normatividad alimentaria, desarrollar programas de investigación científica y tecnológica, de divulgación y educación nutricional, desarrollo e intercambio de productos y mecanismos de seguimiento y evaluación de dichos programas.” (“Asociación Colombiana de Alimentación Sana”, 2006).

Son diversas las acciones de sensibilización de la ciudadanía, investigación y producción que se han venido preparando de una manera muy detallada para hacer que los colombianos adquiramos hábitos de vida saludable. La Encuesta sobre la Situación

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Nutricional en Colombia – ENSIN, realizada en el 2005, señaló cómo Colombia padece los dos extremos: la malnutrición, de una parte, y la obesidad, de otra. Éstos son dos males que han venido creciendo de manera alarmante.” (“Colombia entra en la era de la alimentación sana”, 2007).

Por otra parte, se debe mencionar que según el estudio de Food Trends International realizado por Ipsos-Napoleón Franco a finales de 2007 en Colombia, “un 59% de los colombianos afirma haber realizado recientemente cambios en su alimentación para hacerla más saludable. Al preguntarles cuáles han sido esos cambios, afirman estar consumiendo menos harinas, más vegetales y menos grasas en su mayoría, y en menor porcentaje, afirman estar consumiendo más frutas y menos azúcar y dulces”. Como puede observarse, “es un hecho que la tendencia saludable ha llegado para quedarse y que los colombianos, a pesar de no sufrir de sobrepeso, están preocupándose cada vez más por comer bien, pues dos terceras partes de los encuestados dicen que la mayoría de las comidas (64%) y bebidas (61%) que hacen son saludables, y que las que no lo son suelen ser los refrigerios, donde el 40% son saludables y el resto la llamada comida “chatarra”. (“Preferencias y gustos del consumidor colombiano”, 2012.) Por otro lado, “Hernández resalta que en la memoria colectiva permanecen los hábitos culinarios y los sabores de las generaciones anteriores, pues se piensa que “la comida casera de nuestros padres sí era natural y por eso antes la gente no sufría de tantas enfermedades” y es importante tener esto en cuenta para cautivar los paladares locales. El consumidor colombiano es muy tradicional y se da pequeños espacios para ensayar o experimentar cosas nuevas, sin embargo todos quieren tener la posibilidad de incluir en los alimentos su sello personal, su sazón, su afecto. Sólo los productos industrializados que validan la interacción con el consumidor y en muchos casos con el ama de casa, presentan alternativa de ser adoptados e incluidos en el uso diario”. En eso coincide Vidal Bustamante, quien afirma que “apalancado a una mega tendencia retrospectiva, el consumidor colombiano está buscando productos con sabores que nos evoquen el ayer, la comida de la abuela, la infancia y todos esos sabores característicos de comida casera y de antaño que forman parte de una cultura: sabor humo, algodón dulce, la leña, la empanada, el bolis de la tienda, la torta casera etc. que cada vez más

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recobran vida en un mundo moderno, que no se quiere perder en su pasado, sino más bien recobrarlo, mantenerlo y seguirlo disfrutando en el presente”. (“Preferencias y gustos del consumidor colombiano”, 2012.)

1.3 ESTRATEGIAS DE COMUNICACIÓN EXTERNA Y SU IMPORTANCIA EN EL