CHAPTER 4: FINDINGS ON RIC PROGRAM GOAL, INPUTS AND
4.2 Program managers‟ perceptions of the RIC program goal
Gracias a la globalización y a la evolución del comercio, la oferta de alimentos en el mercado es inmensa, y cada vez aumenta más. Pero “el hecho de que podamos comer toda esta variedad de alimentos, ¿significa que son todos ellos igualmente aptos para el consumo humano? ¿Existe acaso una alimentación idónea para los humanos, que además de nutrir conserve la salud y evite las enfermedades?” (Pamplona Roger, 2007, p.19).
Una mirada al pasado para observar cómo comían los seres humanos, cómo cultivaban sus huertos, y cómo proporcionaban unos productos de muy buena calidad para el disfrute de sus familiares y más cercanos se convierte en referente de gran valor en la
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actualidad. Los agricultores, cuidaban y consentían cada uno de sus productos, y atendían con dedicación cada paso del cultivo y la cosecha. “Aprovechemos la sabia experiencia del pasado y los conocimientos del presente” (Roselló, 2007, p.19).
Hasta hace muy poco tiempo se difundían, de generación en generación, consejos y recetas de una culinaria sana y bien preparada, en donde predominaban las dietas ligeras, con productos que hacían parte del entorno, y que además estaban en temporada. No se forzaba, como se hace hoy en día, al medio ambiente para que produzca cierto tipo de alimentos en una determinada estación. Por el contrario, se promovía un equilibrio ecológico con la naturaleza. (Roselló, 2007, p.20).
Fue desde los inicios de los años sesenta, cuando se comenzaron a reemplazar las comidas tradicionales, de la casa, del hogar, por formas de alimentación diferentes que no tienen ni provienen de una enseñanza experimentada de culinaria o del interés por suplir las necesidades y requerimientos del organismo y bienestar de los seres humanos. Prima aquí la tendencia de comer tan sólo para quitar el hambre. Por el contrario, “toda la población debería conocer las pautas correctas de nutrición y practicarlas cotidianamente con una dieta adecuada y agradable para preservar la salud y asegurar la calidad de vida. La buena alimentación es una de las normas básicas de la prevención del envejecimiento prematuro, pero también de la disminución y el control de las enfermedades de nuestra sociedad.” (Roselló, 2007, p.23).
“Una alimentación sana, para empezar, debe estar irremediablemente compuesta por alimentos de calidad. Esto se resume en la calidad en cuanto a características organolépticas del alimento, modo y manera del proceso de su creación o elaboración, etc. Pero eso no es todo, calidad de los alimentos no implica calidad de alimentación. Para mantener una alimentación sana, por tanto, no solo es imprescindible consumir alimentos saludables, además, hay que consumirlos en las cantidades adecuadas, con la adecuada frecuencia, en el entorno adecuado y de una forma correcta. Todo esto compone los hábitos alimentarios.” (Pimientos, 2009).
Por el contrario, según el artículo de Vivir Salud, la “comida chatarra” es un término creado en 1972 por Michael Jacobson, director del Centro para la Ciencia en el Interés
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Público, que se utiliza para describir los alimentos que contienen poca cantidad de nutrientes para el cuerpo y con un alto contenido de azúcar, grasa y sal: “lo único que nos suman son muchas calorías, sal, azúcar y grasa para el organismo, por eso es que la comida chatarra es muy poco saludable” (2010). Las razones que motivan el privilegio a comidas poco balanceadas y poco saludables, conocidas como comida “chatarra”, están en su accesibilidad, por su constante aparición en medios de comunicación y en la publicidad, bajo precio, tiempo de preparación y forma de presentación (que permite comer mientras se camina o se desarrollan otras actividades). Sin embargo, a continuación se enuncian exactamente las razones por las que los seres humanos, normalmente, no se preocupan por su salud a la hora de ingerir alimentos que los pueden perjudicar gravemente, y se conforman con lo más fácil y rápido. Según el artículo de LiveStrong (2012), la primera razón por la cual las personas prefieren la comida rápida antes que la saludable, es la disponibilidad que se tiene para conseguirla y consumirla. En Estados Unidos, principalmente, se puede ver un establecimiento de comida rápida en cada cuadra en donde se camine. Esto logra que las personas estén permanentemente en contacto con los recintos, y por ende sesientan atraídos a ingresar y comprar. “Hoy en día hay 85.000 sitios de comida rápida distribuidos en todo América. En 1970, América gastaba 6 billones de dólares en comida rápida. En el año 2000, esta cifra aumentó a 110 billones de dólares.” (Green, 2011). Esto demuestra el aumento que se ha tenido en cuanto a la producción de este tipo de comida, que, sin duda alguna, tiene a las personas como robots comprándola sin cesar. Las personas no se han dado cuenta de la cantidad de consecuencias que pueden llegar a tener por el contenido que tiene este tipo de comida. “La mayoría de comida rápida está saturada con grasa, azúcar, sal, lo que contribuye a muchos problemas de salud. Por ejemplo una hamburguesa Angus con tocineta y queso en McDonald’s tiene 790 calorías. Esta hamburguesa contiene más colesterol que el permitido para consumir en un día entero; y todo esto, sin contar la adición de papas a la francesa y gaseosa y/o malteada.” (Green, 2011). El abuso de este tipo de alimentación, “afecta la piel, el pelo, las uñas, los dientes, contribuye a tener disfunción sexual, irregularidades menstruales, complicaciones en el embarazo, calvicie, tensión y estrés” (Green, 2011).
Como segunda razón expuesta en este artículo, está el precio. Se puede ver claramente, que la comida saludable normalmente es más cara que la comida “chatarra”, lo que hace
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que, desafortunadamente, las personas se inclinen por la última nombrada. “Los productos orgánicos son más caros que la comida que tiene químicos en ella.” (Green, 2011).
La tercera razón identificada es la ignorancia: existe una clara falta de información en cuanto a lo que se debe y no se debe comer. Por más de que muchas personas estén al tanto de las nuevas tendencias y sean conscientes de la importancia de alimentarse saludablemente, también existe una mayoría que no sabe acerca de las cantidades de proteína o carbohidratos que debería ingerir. Generalmente las personas comen mucha carne roja, lo cual puede ser contraproducente para su salud. Además, no saben que son más saludables los pescados y las carnes blancas, o granos. De igual forma, no conocen la razón por la cual es más sano comer harinas que no sean refinadas, y por el contrario consumir las integrales. Y por último, no valoran suficientemente la conveniencia de consumir muchas frutas y verduras a lo largo del día.
Además de estas tres razones hay más. A la pregunta: ¿por qué tanta gente come comida “chatarra”? se ven las siguientes respuestas, en orden de mayor a menor importancia. En primer lugar, se dice que es porque es más conveniente, en segunda instancia porque es lo que a la gente le gusta comer, como tercera respuesta está: porque está excesivamente enunciada y promocionada en los medios de comunicación y publicidad. Como siguiente respuesta se dice que es porque es más accesible, la quinta razón es porque las personas no saben cuáles son los alimentos sanos o saludables, y finalmente otras razones (“Why do people eat so much junk food? Those who do and those who don’t have slightly different explanations”, 2012).
En la vida urbana principalmente, la gente prefiere comer algo fácil de hacer, que ya venga listo para meterlo al horno microondas y les tome el menor tiempo posible. Prefieren parar en el camino y comprar unas papas fritas y una hamburguesa, que además de más barata que otros alimentos, sabe muy bien. Escogen la comida que van a comer según su facilidad de preparación antes que su contenido nutricional. (Wilkinson, 2009).
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Para que los seres humanos lleguen a convertirse en adictos a este tipo de comida “chatarra” se necesita de la influencia de los familiares o amigos cercanos. Por esto, los padres de familia tienen una responsabilidad muy importante y juegan un fundamental papel, ya que son ellos normalmente quienes deben tener el control para fomentar una conducta alimenticia propicia y saludable para sus hijos.
Por otra parte, hay que nombrar como una de las causas por las que las personas realmente están atrapadas dentro del mundo de la comida rápida o “chatarra” y es el permanente bombardeo de publicidad que se envía constantemente a las personas de todas las edades. Se emergen mensajes subliminales en donde se logra captar la atención hasta de los más pequeños, que gracias a las indicaciones de un payaso, de un animal o de un muñeco, le piden a sus padres que los lleven a comerse ese producto que tanto han anunciado en la televisión.
En el año 2010, la compañía Nielsen realizó una encuesta a más de 27.000 consumidores, en 55 mercados en diversos lugares del mundo, tales como Europa, Asia, Medio Oriente/África, América del Norte y Latinoamérica, a fin de recopilar información sobre las formas de pensar en relación con la comida saludable, y sobre los principales obstáculos que encuentra la gente para comer saludablemente. Las respuestas se enuncian a continuación en orden de mayor a menor (“Global trends in healthy eating”, 2010): el 35% de los encuestados le atribuye este problema a la falta de tiempo; como segunda respuesta están los altos costos que implican los productos saludables en comparación con los que no lo son; la tercera barrera que se les presenta para alimentarse adecuadamente es la insuficiencia de opciones de comida saludable en el mercado; la siguiente respuesta indica la de no saber diferenciar entre lo que es sano y lo que no; como penúltima razón exponen que la comida saludable no sabe tan rico como otro tipo de comida; y finalmente, parecida a la anterior, dicen que no se alimentan con comida saludable porque les gusta darse gustos con otro tipo de alimentos (“Global trends in healthy eating”, 2010). Desde el punto de vista geográfico, los latinoamericanos son los que consideran que el mayor problema es la falta de tiempo para consumir comida saludable, un 5% más que el resultado global; por su parte, los norteamericanos creen que los altos precios de la comida sana son los que hacen que no la ingieran con frecuencia, con un 11% más que el promedio. En cuanto a los consumidores de las
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regiones del Medio Oriente/África/Pakistán y Asia del Pacífico, la falta de disponibilidad de este tipo de productos, al igual que la confusión entre lo que es realmente saludable y lo que no es, son los problemas principales que presentan. Los norteamericanos evitan la comida saludable porque consideran que no sabe tan rico como la que no lo es. Éstos y los europeos coincidieron en que prefieren darse gustos que dedicarse a ingerir comida que sea más beneficiosa para su salud (“Global trends in healthy eating”, 2010). Los europeos tienen ciertos criterios éticos a la hora de ir de compras al supermercado, pues se preocupan por adquirir productos localmente producidos, por la distancia del punto de origen, por el empaque utilizado (“Global trends in healthy eating”, 2010), mientras que los latinoamericanos tienen una cierta confusión en reconocer lo que es saludable y lo que no lo es, y admiten que lo que más les impide adquirir la comida saludable es la falta de tiempo en el día a día. Los consumidores de esta región muestran la mayor preocupación hacia la ética de la producción y el cultivo de los alimentos, al igual que muestran preferencias por los productos que tienen empaques reciclables (“Global trends in healthy eating”, 2010).
Entonces, el reto que se propone hoy en día, con todas estas nuevas tendencias, consideraciones, obstáculos y peticiones de muchos individuos, es aprender a comer saludablemente, y al mismo tiempo de forma rica y con fácil acceso. “Saber comer bien, seguir una alimentación sana, equilibrada y placentera es importante porque mejora nuestra calidad de vida.” (Roselló, 2007, p.27). Está comprobado por la ciencia moderna que los productos del huerto proveen una gran variedad de virtudes para la salud de las personas; sin embargo, estos deben estar cosechados de manera natural, sin ningún tipo de químico para que realmente enriquezcan con sus vitaminas, antioxidantes, anti- radicales libres y demás nutrientes al cuerpo humano. Hoy en día existen muchas formas de comer este tipo de alimento tan rico en proteínas, tales como ensaladas, extractos naturales y jugos. “Las legumbres son los alimentos de origen vegetal que aportan mayor cantidad de proteína. Constituyen un pilar básico para conseguir alimentar a toda la población mundial. Una sociedad moderna, en la que se reivindican la ecología y la solidaridad como puntales de la supervivencia y el bienestar, debe saber valorar el cultivo y el consumo de las legumbres como un bien para la humanidad.” (Roselló, 2007, p.146). La salud de cada una de las personas, depende del estilo de vida y de los hábitos
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alimenticios que tenga; “por lo general, las decisiones que más afectan a la salud son las que tienen que ver con los alimentos que se van a ingerir.” (Pamplona Roger, 2007, p.22). Por la importancia de la economía estadounidense y la influencia que tiene ese país sobre Latinoamérica, es pertinente resumir un interesante artículo producido por The Food Channel, acerca de las tendencias que se observan allí en cuanto a alimentación. Según éste, los individuos norteamericanos se están comprometiendo realmente con un cambio en el estilo de vida que han llevado a lo largo del tiempo, a través de diez tendencias principales. La primera, denominada “Arriba la Educación en la comida”, consiste en que los consumidores se están volviendo cada vez más inteligentes y exigentes a la hora de comprar alimentos. Ya sea más por apariencia física en las nuevas generaciones que por su salud como tal, las personas están calculando cada caloría que ingieren y se interesan por averiguar de dónde provienen lo que consumen, y lo que contiene cada alimento que van a adquirir. No sólo están interesados en informarse cada vez más acerca de esta tendencia, sino que se apasionan por incorporarla totalmente dentro de sus hábitos y estilos de vida (“Top trends in Healthy Eating”, 2010). Como segunda tendencia se encuentra: “Salud: Eso es Entretenimiento!”; la salud es una parte muy importante del entretenimiento en Estados Unidos hoy en día. Se ha visto en los últimos años el incremento de varios programas sobre cómo los participantes incorporan dietas saludables a sus nuevas vidas, y rutinas de ejercicio para adelgazar y mejorar su salud. De igual forma, han aumentado los chefs que, por medio de sus programas televisivos, están promoviendo la buena cocina con alimentos saludables y nutritivos. Finalmente, también algunos documentales como por ejemplo Food Inc, han logrado llamar la atención de los espectadores, quienes han reaccionado y se están preocupando por el futuro de ellos y de sus familias (“Top trends in Healthy Eating”, 2010).
Como tercera tendencia está la de “Mantenerlo Simple”, la cual se refiere a mantener la comida con los niveles básicos de alimentos, y consumir cada vez más granos y alimentos con fibras, fructosa en vez de azúcar procesada, entre muchas más opciones. Marcas como McDonald’s y Häagen-Dazs, entre otras, están comenzando a implementar productos que contengan la menor cantidad de ingredientes posible, para complacer a estos consumidores que se esmeran por comer lo más saludable que se pueda (“Top trends in Healthy Eating”, 2010). La cuarta tendencia de comida saludable, “Legislando la
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comida saludable”, es que el Gobierno de Estados Unidos, en algunas ciudades como Philadelphia, está promoviendo por medio de leyes que los restaurantes revelen la cantidad de calorías que contiene cada uno de los platos que ofrecen. En cuanto a la quinta tendencia de este artículo, ésta se denomina “Las cadenas de Restaurantes se concientizan sobre las calorías”, y se enfatiza en que estos promocionan a través de medios de comunicación sus platos con pocas calorías, o los cuales han reducido la cantidad de las mismas (“Top trends in Healthy Eating”, 2010). La siguiente tendencia, “Azúcar: Una amarga/dulce historia”, se refiere a que las gaseosas o sodas están comenzando a producirse con caña de azúcar, puesto que como se sabe, el azúcar refinada no es beneficiosa para la salud, y por el contrario es perjudicial para el organismo. Además, se está promoviendo una campaña en los colegios americanos, en donde se están quitando las máquinas de gaseosas, y los dulces y chocolates que se han vendido siempre en las cafeterías. Por último, el Presidente Obama está pensando en la idea de ponerle un impuesto a las sodas, para que de esta forma a las personas les cueste más consumirlas, y por lo tanto rebajen su adquisición (“Top trends in Healthy Eating”, 2010). La séptima se ha identificado como “Adaptarse a la súper nueva comida”; esta tendencia promueve un nuevo alimento que hace parte de la comida saludable, el germen de salva, el cual es un grano que se produce en Latinoamérica y México y podría convertirse en el nuevo producto estupendo que tendría toda la cobertura de los medios (“Top trends in Healthy Eating”, 2010). La siguiente tendencia, la número ocho, “Fresco, Por favor, No procesado”, habla de que las personas quieren consumir comida y productos saludables y frescos, que estén hechos con ingredientes reales, y producidos localmente si es posible. La opción que está liderando en la mente de los consumidores que siguen esta tendencia es adquirir productos que vayan con el ciclo de la naturaleza, es decir, que estén en la estación del momento. Por otro lado, la novena tendencia denominada “Antioxidantes en Demanda” enfatiza la necesidad que tienen los seres humanos de consumir antioxidantes para protegerse contra las gripas, tales como la H1N1, y por eso deben consumir alimentos ricos en estos y en Omega 3 (“Top trends in Healthy Eating”, 2010). Finalmente, la última y décima tendencia de este artículo se llama “Orgánico por doquier”; ésta por su parte habla de que los productos orgánicos han pasado de ser únicamente ofrecidos en ciertos puntos especializados, a almacenes importantes en América como Wal-Mart, Target, y supermercados en todas partes. Lo que indica que lo orgánico cada vez más se está volviendo más deseado y aceptado por parte
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de los consumidores, quienes sienten que estos productos se han convertido en más accesibles y necesarios para sus vidas (“Top trends in Healthy Eating”, 2010).
Como tema complementario de este capítulo, es necesario conocer a qué se refieren los términos: crudívoros, macrobióticos y veganos. El primero se puede describir de la siguiente manera: movimiento en el cual las personas quieren volver a lo natural y comer solamente lo crudo. Esta filosofía de las comidas crudas se dio a conocer gracias a Ann Wygmore, pionera del movimiento crudo en Estados Unidos en la década de los 60. Ella explica que al principio se utilizó para sanar a las personas enfermas de cáncer terminal. La filosofía que inspira este movimiento mundial es: “No estamos diseñados para ser carnívoros. Si pudieras caerle atrás a un jabalí y agarrarlo como un tigre lo hace, serías realmente carnívoro”. “Nosotros estamos hechos para agarrar la fruta y comerla”. Esta teoría dice que hay más osteoporosis donde más leche se consume. Por ejemplo en Africa, Japón y China donde se toma leche de soya, no existe la osteoporosis. El crudismo o alimentación crudista es la práctica de consumir alimentos sin cocinar, no procesados y a menudo (“La comida cruda cobra fuerza como alternativa”, 2008).
Por otro lado, la alimentación macrobiótica se refiere a “la manera de comer basada en el principio de equilibrio del culinarias menudo se presentan relacionadas. Aun así, se encuentran principios equivalentes a los de la alimentación macrobiótica en la mayoría de cocinas ancestrales del mundo entero,