6.2 Leasing and Programming Languages: A Proposal
6.2.2 Lease Access Management
hermano Tito. Así que, después de haberme despedido de ellos, partí para Macedonia.
a. «Cuando llegué a Troas». La ciudad de Troas estaba situada a unos dieciséis kilómetros al sur de la antigua ciudad de Troya, en el extremo noroeste de Asia Menor (Turquía). Duran- te el siglo IV a. C., después de la muerte de Alejandro el Grande, Antígono fundó la ciudad y la llamó Antigonia Troas. Más tarde le cambió el nombre por el de Alejandro Troas. Después de que los romanos conquistaran Asia Menor, la ciudad se convirtió en colonia romana, con los mismos privilegios que las demás colonias (p. ej., Filipos y Corinto).29
[p 100] Pablo vino a Troas durante su segundo viaje misionero (Hch. 16:8). Aquí fue donde tuvo la visión de un hombre macedonio, que le pedía que se acercara a Macedonia para
ayudar a su gente. Pablo no fundó ninguna iglesia en Troas; pero navegó atravesando el extremo noreste del mar Egeo hacia Macedonia. De allí pasó a Filipos y Tesalónica, donde estableció iglesias (Hch. 16 y 17). En su tercer viaje misionero, Pablo predicó en Troas, donde la gente se mostraba receptiva al evangelio y formó una gran congregación. Presuponemos que durante los tres años que Pablo vivió en la provincia de Asia, las Buenas Nuevas se extendieron desde Éfeso a Troas. Cerca de un año después, Pablo pasó una semana entera con los cristianos de Troas (Hch. 20:6). Y cerca al final de su vida, le pidió a Timoteo que le trajera su capa, que había dejado en casa de Carpo, en Troas (2 Ti. 4:13).
b. «Para predicar el evangelio de Cristo». En todas sus epístolas, Pablo en repetidas oca- siones menciona el evangelio de Cristo o de Dios.30 El versículo 12 indica que Pablo fue a
Troas con la expresa intención de predicar el evangelio de Cristo. Cuando califica el término evangelio con la frase de Cristo, tiene en mente tanto el contenido del mismo como el hecho de su predicación. Cuando lo proclamaba, la gente percibía la importancia del mensaje, y en- tonces se convertía en instrumento de salvación para ellos, en Jesucristo. Gramaticalmente,
29 Referirse a F. F. Bruce, The Acts of the Apostles: Greek Text with Introduction and Commentary, 3ª edición
revisada y aumentada (Grand Rapids: Eerdmans, 1990), p. 357.
30 El evangelio de Cristo: Ro. 15:19; 1 Co. 9:12; 2 Co. 2:12; 9:13; 10:14; Gá. 1:7; Fil. 1:27; 1 Ts. 3:2; 2 Ts.
la frase de Cristo está en genitivo, lo cual puede ser tanto objetivo como subjetivo.31 Pablo
predicaba el evangelio para dar a conocer a Cristo como objeto de dicho evangelio, y para dar a conocer que éste pertenece, como sujeto, a Cristo. En Troas, encontró una audiencia recep- tiva y el Señor bendijo el ministerio de su predicación.
c. «Y aunque se me había abierto puerta en el Señor». La imagen verbal de esta cláusula aparece frecuentemente en las Escrituras (Hch. 14:27; 1 Co. 16:9; Col. 4:3; Ap. 3:8). La ima- gen de una puerta abierta debe ser entendida, no literalmente, como si se tratara de decir que Pablo ocupaba una casa en Troas; sino que ha de interpretarse figuradamente en el sentido de una oportunidad que se presenta. Indudablemente, el tiempo perfecto pasivo de la forma se me había abierto muestra que, en primer lugar, Dios es el que abre la puerta; Segundo: la acción misma sucedía en el pasado; y por último, que la acción tiene relevancia en el
presente y en el futuro. El tiempo verbal, pues, implica que el evangelio ya había llegado a Troas y que lo que Pablo hacía ahora, era reforzarlo y difundir su influencia. Dios abrió la puerta para que Pablo evangelizara a los habitantes locales y fortaleciera a los creyentes que ya había, y para que la causa de Cristo progresara.
La última parte de la cláusula puede entenderse como «en el Señor» o «por el Señor». Yo prefiero la primera lectura porque, en sus epístolas, Pablo utiliza, [p 101] regularmente, la expresión en el Señor.32 Da a entender que el esfuerzo para evangelizar a la gente sólo puede
tener éxito si el Señor lo bendice. Los predicadores predican y los oyentes oyen; pero la eficacia de la Palabra hablada depende de que el Espíritu Santo, por la conversión y la fe, guíe a las personas a los dominios del Señor.
d. «No tuve reposo en mi alma porque no encontré a mi hermano Tito». Pablo reconoce que el Señor bendijo sus esfuerzos evangelísticos en Troas, dándole la satisfacción de ver
resultados tangibles: la gente abría su corazón a las enseñanzas del evangelio.
La inquietud que Pablo sentía en su alma era su continua preocupación por los corintios de quienes, ni directa ni indirectamente, sabía nada de ellos.33 Pablo ministraba no sólo una
congregación en particular; sino a todas las iglesias que había fundado (véase 1 Co. 4:17; 7:17; 14:33; 2 Co. 11:28). Tenía un especial interés por la iglesia de Corinto, que él había establecido y pastoreado.
Pablo sabía que Tito era la persona adecuada para solucionar conflictos en la iglesia, pero la falta de información sobre las condiciones espirituales en Corinto, aumentaron la ansiedad de Pablo. Además, Pablo y Tito habían quedado en encontrarse en Troas en una fecha deter- minada. Cuando esa fecha pasó y Pablo se había mostrado adecuadamente paciente, tuvo que tomar una decisión: permanecer en Troas y seguir predicando el evangelio o marchar hacia Macedonia en busca de Tito. (Digamos de paso, que si Pablo llamó hermano a Tito,34 no
lo hizo en el sentido biológico de la expresión, sino como colaborador en la causa de Cristo.) e. «Así que, después de haberme despedido de ellos, partí para Macedonia». Si Pablo fue de un sitio a otro en busca de Tito, es que lo echaba, absolutamente, de menos. No tenía paz
31 Ulrich Becker, NIDNTT, 2:111; Gerhard Friedrich, TDNT, 2:731. 32 P. ej., Ro. 16:2, 8, 11–13, 22; 1 Co. 4:7.
33 Consultar Scott J. Hafemann, «The Comfort and Power of the Gospel: The Argument of II Corinthians 1–
3», RevExp 86 (1989): 333.
34 Las referencias a Tito aparecen en 2:13; 7:6, 13–14; 8:6, 23; 12:18; Gá. 2:1, 3; 2 Ti. 4:10; Tit. 1:4. Borse
(«Tränenbrief», p. 196), anticipa la hipótesis de que Pablo usa el nombre Tito como diminutivo de Timoteo. En consecuencia, en esta epístola él cree que sólo hay un personaje: Timoteo. La cuestión es si esta hipó- tesis, de alguna manera, sirve para algo.
mental, y esta incertidumbre lo obligó a abandonar a los creyentes de Troas y viajar a Mace- donia. La redacción de Pablo es casi idéntica a la que aparece en 7:5.35 Nótese el paralelo:
2:12, 13 7:5
Cuando llegué a Troas Cuando llegamos a Macedonia no tuve reposo nuestro cuerpo
en mi alma no tuvo ningún reposo
[p 102] Como la navegación marítima se suspendía durante los meses de invierno, los viajeros tenían que hacer el viaje a pie de un lugar a otro. La exagerada duración del viaje por tierra, de Troas a Macedonia, fue posiblemente la causa de la interrupción narrativa de
Pablo.36 No obstante, el texto no ofrece prueba alguna respecto a la ruta que Pablo hiciera.
Con anterioridad, Pablo había prometido a los corintios que iría a Corintio vía Macedonia (1 Co. 16:5); pero cambió de plan cuando les hizo una penosa visita (2 Co. 2:1). Había llegado ya la hora de poner por obra su intención previa de visitar a las iglesias de Macedonia y, en última instancia, pasar tiempo suficiente con los corintios.
Consideraciones prácticas en 2:12–13
Cuando un pastor recibe una llamada de una congregación, ¿cómo saber si debe permanecer en su puesto actual o desplazarse a un nuevo campo de labor? A él se le dijo que buscara la voluntad de Dios con respecto a la llamada recibida. Sin embargo, aún permanece la interrogante: ¿cómo sabe él la voluntad de Dios? Una pregunta a esto consiste en la evidencia de la puerta abierta a la predicación del evangelio (2:12). Cuando el Señor bendice al pastor con numerosas oportunidades para
presentatar a Cristo y le otorga una gran satisfacción por su labor, el pastor sabe que está siendo obediente a la voluntad de Dios.
Pero el asunto no es tan simple, particularmente cuando el pastor ha recibido una llamada para ir en labor de misión al extranjero, o para establecer otra iglesia en la misma localidad. ¿Permanecerá en su actual cargo, donde el Señor le ha mostrado su favor? ¿O marchará a otras latitudes? ¿Quién tiene la prioridad, el pastorado, las misiones o el evangelismo? La iglesia de Antioquía se benefició del servicio de cinco eminentes líderes, entre ellos Bernabé y Pablo (Hch. 13:1). A pesar de esto, el
Espíritu Santo mandó a los antioquenos que enviaran a esos dos líderes a realizar una misión en el extranjero. Cuando Pablo y Bernabé concluyeron su primer viaje misionero, regresaron a Antioquía y contaron «todo lo que Dios había hecho por medio de ellos, y de cómo había abierto la puerta de la fe a los gentiles» (Hch. 14:27). Cuando el Señor llama a un pastor, un misionero o un evangelista, es regla general que él claramente revela dónde cada obrero debe trabajar en su iglesia. Además, el Señor también otorga paz mental y seguridad interna a sus siervos. En otras palabras, «Como el Padre me envió a mí, así os envío yo a vosotros» (Jn. 20:21). Jesús es el que envía, y el obrero es el enviado con la gracia, la paz, el amor y la confianza cierta del Espíritu Santo.
Palabras, frases y construcciones griegas en 2:12–13
35 Para la hipótesis de que 2:14–7:4 es una unidad separada, una interpolación, véase la discusión del te-
ma en la Introducción.
36 Referirse a C. K. Barrett, «Titus», en Neotestamentica et Semitica: Studies in Honour of Mathew Black, ed.
E. Earle Ellis y Max Wilcox (Edimburgo: Clark, 1969), pp. 8–9; también en Essays on Paul (Philadelphia: Westminster, 1982).
El artículo determinado, ante la palabra Troas, sugiere que Pablo y Tito habían acordado encon- trarse allí.
εἰς—la segunda vez que se usa esta preposición, en el versículo 12, manifiesta el propósito de Pablo de acercarse a Troas: para predicar el evangelio.
ἀνεῳγμένης—el participio perfecto pasivo del verbo ἀνοίγω (yo abro) nos indica que el efecto de la acción es duradero y persistente; se trata de una oración pasiva en la que Dios es el agente, el partici- pio denota concesión, y el caso es un genitivo absoluto.
ἔσχηκα—el tiempo perfecto en griego se traduce como pretérito indefinido en español [que indica acción anterior, independiente de otra acción]: «No tuve [reposo]».
[p 103] τῷ μὴ εὑρεῖν—el dativo con el aoristo infinitivo tiene un sentido causal: «Porque no [lo] encontré».37
14 Pero gracias a Dios, que siempre nos dirige en procesión triunfal en Cristo y por medio de
nosotros Dios da a conocer por todas partes la fragancia del conocimiento de él. 15 Porque para Dios
somos el aroma de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden. 16 Para éstos, somos olor
de muerte para muerte; y para aquéllos, olor de vida para vida. ¿Y quién es competente para estas cosas? 17 Porque no somos, como muchos, traficantes de la palabra de Dios; más bien, hablamos
delante de Dios en Cristo como hombres sinceros, como hombres [enviados] de Dios. 2. El mensaje de Cristo
2:14–17
Con una extensa digresión (2:14–7:4), Pablo interrumpe de repente su narración sobre la ansiedad que le produce su espera por la llegada de Tito. El relato lo continúa en 7:5. Unas cuantas observaciones nos serán de ayuda para comprender la digresión de Pablo. En sus epístolas, Pablo, con suma facilidad, pasa de un tema a otro, especialmente cuando una idea importante acude a su mente en un momento dado (p. ej., 1 Co. 9, que es un interludio entre los caps. 8 y 10). También, al pensar en las iglesias de Macedonia y Filipos, Pablo se llena de gratitud a Dios. Expresa su agradecimiento en 2:14–7:4.38 En tercer lugar, cuando viajaba de
Troas a Macedonia, se dio cuenta de que Dios continuaba bendiciéndolo, a pesar de que abandonó «la puerta abierta» de aquella ciudad. A partir de aquí, los versículos 13 y 14 ofrecen un deliberado contraste entre el tono negativo de suspenso y el tono positivo de su agradecimiento.39 Con estas consideraciones, empezamos a entender qué fue lo que hizo que
Pablo interrumpiera su flujo narrativo entre los capítulos 2 y 6. (Véase la Introducción para una discusión completa de la unidad de la epístola.)
14. Pero gracias a Dios, que siempre nos dirige en procesión triunfal en Cristo Jesús