conocimiento de él.
a. «Pero gracias a Dios». El tono de la discusión de Pablo cambia cuando da gracias a Dios. De una narración depresiva pasa a un alegre himno de alabanza. Especialmente en esta epístola; pero también en Romanos y 1 Corintios, Pablo estalla en gratitud a Dios.
Frecuentemente contrasta las palabras de alabanza con el contexto inmediatamente anterior.40 El énfasis recae en el agradecimiento personal que Pablo ofrece a Dios por
permitirle estar alegre y feliz.
37 Moule, Idiom-Book, p. 44.
38 Véase Jerome Murphy-O’Connor, «Paul and Macedonia: The Connection between II Corinthians 2.13 and
2.14», JSNT 25 (1985): 99–103; Margaret E. Thrall, «A Second Thanksgiving Period in II Corinthians», JSNT 16 (1982): 101–124.
39 Consultar Andrew Perriman, «Between Troas and Macedonia: II Co. 2:13–14», ExpT 101 (1989): 39–41.
Véase también Jean Héring, The Second Epistle of Saint Paul to the Corinthians, trad. A. W. Heathcore y P. J. Allcock (Londres: Epworth, 1967), p. 18.
[p 104] b. «que siempre nos dirige en procesión triunfal en Cristo». Con estas palabras Pa- blo quiere que nos imaginemos la figura de un victorioso general romano, que marcha delante de sus ejércitos en un desfile triunfal, en la capital del imperio. El general desfila por las calles con sus prisioneros de guerra, y se los muestra a todos los espectadores, mientras que la dulce fragancia de especias quemadas llena el aire. Al final de esta procesión, estos
cautivos son normalmente ejecutados como tributo al conquistador. Para los vencedores, la fragancia es dulce; para los cautivos, ese olor es olor de muerte.
Pero, ¿cómo se relacionan estas imágenes a Pablo mismo? Y ¿cómo hemos de interpretar la cláusula «[Dios] que siempre nos dirige en procesión triunfal en Cristo?». Los expertos nos ofrecen unas cuantas respuestas:
En primer lugar, muchos comentaristas no han podido aceptar la escena de Pablo llevado a la muerte en el desfile de la victoria de Dios. Creen que el mismo apóstol estaría, también, celebrando la victoria; y dicen que un cuadro que presenta a Pablo como un enemigo
derrotado de Cristo, es incongruente con el contexto. ¿Cómo se puede explicar que un
prisionero de guerra, que está a punto de ser ejecutado, profiera expresiones exuberantes de gratitud a Dios? Es obligado, entonces, interpretar la escena como que Pablo va en ese desfile como compañero de Cristo en su marcha triunfal.
Asimismo, algunos escritores opinan que el verbo griego thriambeuein (llevar en triunfo) no debiera tomarse literalmente (como en Col. 2:15), sino que debiera dársele un significado causativo: «ser la causa del triunfo». Por ejemplo, Calvino dice: «Lo que Pablo quiere decir es que él había participado en la victoria que Dios estaba celebrando».41
Para una opinión parecida, algunos comentaristas proveen el vocablo soldado como predicado del verbo thriambeuein (ser soldado en el desfile triunfal). De ahí que Pablo se describa a sí mismo como soldado que marcha en un desfile victorioso.42 Pero, para esta
interpretación, carecemos de apoyo en la literatura griega.
En tercer lugar, otra sugerencia que se hace al respecto, es que se traduzca el verbo griego thriambeuein como «hacer un espectáculo [de nosotros]». Esta lectura aparece en cierto
número de traducciones del texto griego, incluyendo las versiones copta y siriaca, y merece la pena considerarla.43
Por último, la literatura griega contemporánea del Nuevo Testamento, carece de ejemplos que presenten un uso figurado del verbo en cuestión. Sobre la base del uso griego y latino, en los tiempos de Pablo, el verbo dirigir en procesión [p 105] triunfal debe tomarse en sentido li- teral. Se refiere a «la procesión triunfal en la que los enemigos conquistados eran, normal- mente, llevados a la muerte como esclavos, y este castigo sólo era perdonado por un acto de gracia del que celebraba el triunfo».44 El contexto del versículo mismo nos obliga a leer dete-
nidamente la redacción «[Dios] en Cristo, siempre nos dirige en procesión triunfal». Dios es el sujeto y Pablo el complemento del verbo dirigir. El verbo está en tiempo presente y denota, no una acción terminada, sino continuada. Además, el verbo se ve reforzado por el adverbio siempre. Finalmente, la frase en Cristo califica al complemento nos. Dios es el vencedor que continuamente lleva a Pablo como cautivo, prisionero «en Cristo», hasta su muerte.
41 Calvino, II Corinthians, p. 33. Cf. también «[Dios] nos hace, en Cristo, compañeros de su triunfo» (JB).
Otra traducción introduce las palabras con él en la cláusula «[Dios] siempre nos lleva en triunfo con él en Cristo» (Bauer, p. 363). Y véase Hans Lietzmann, An die Korinther I/II, aumentada por Werner G. Kümmel, Handbuch zum Neuen Testament 9 (Tübingen: Mohr, 1969), p. 198.
42 Consultar Barrett, Second Corinthians, p. 98; Paul B. Duff, «Metaphor, Motif, and Meaning: The
Rethorical Strategy behind the Image ‘Led in Triumph’, in II Corinthians 2:14», CBQ 53 (1991): 79–92.
43 Rory B. Egan, «Lexical Evidence on Two Pauline Passages», NovT 19 (1977): 34–62.
44 Scott J. Hafemann, Suffering and the Spirit: An Exegetical Study of II Cor. 2:14–3:3 within the Context of
Si tomamos literalmente el versículo 14, debemos interpretarlo como que Dios lleva a Pa- blo cautivo en Cristo, y que lo usa como siervo suyo.45 El sufrimiento de Pablo como siervo de
Cristo es un tema principal en las epístolas a los corintios (1 Co. 4:8–13; 2 Co. 1:5–10; 2:14– 16b; 4:7–12; 6:4–10; 11:23–28). La imagen que Pablo nos presenta es la de un esclavo que padece y que se enfrenta a la muerte. Sin embargo, en Cristo, Pablo continuamente predicó y enseñó la revelación de Dios. La suerte de un Pablo que es llevado a la muerte, está insepa- rablemente relacionada con su llamamiento a predicar la Palabra de Dios como fuente de vi- da. En el contexto del sufrimiento, la predicación de Pablo es la celebración del triunfo de Dios. «Dios, el victorioso general, siempre celebra su victoria sobre Pablo. Él conquistó a Pa- blo y ahora éste proclama su fama».46
c. «Y por medio de nosotros Dios da a conocer por todas partes la fragancia del conocimiento de él».47 En esta parte, Pablo continua añadiendo más imágenes literarias
extraídas de su trasfondo cultural. Los victoriosos desfiles militares romanos tuvieron un matiz político y religioso, ya que los generales victoriosos llevaban a sus prisioneros de guerra al templo de Júpiter, en cuyo lugar se ofrecían sacrificios. «No había ninguna otra ceremonia romana en la que los dioses y los hombres se acercaran tanto, como en la ceremonia de triunfo».47 Pablo describe el olor de esta ofrenda sacrificial con las palabras fragancia y aroma
(v. 15). En el Antiguo Testamento, estos dos sinónimos caracterizan los sacrificios ofrecidos a Dios. Pablo se vale de metáforas para describir la predicación del evangelio de Cristo como la fragancia del conocimiento de Dios y el aroma de Cristo. Pero él reconoce que Dios lo ha usado como instrumento para esparcir por doquier la fragancia de las buenas nuevas de Cristo.48
[p 106] El conocimiento de Dios no es meramente saber que existe un ser divino. Incluye, además, el servicio obediente a ese Ser y amarlo con todo el corazón, alma y mente. La
aplicación del verdadero conocimiento exhala una fragancia que la gente no puede dejar de notar. En cualquier lugar que los siervos de Dios proclaman el evangelio, su dulce aroma se hace patente. Los creyentes son agentes de Dios que alcanzan a la gente, con el evangelio de salvación en cualquier lugar en que se encuentren. Por eso, la labor de Pablo, como apóstol de Cristo, siempre está expuesta a la vista de todos, conforme marcha en el desfile victorioso de Dios.
15. Porque para Dios somos el aroma de Cristo entre los que se salvan y entre los