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a. «Efectivamente, incluso al presente». Muchas traducciones usan la adversativa sin embargo como frase inicial. Pero, para mantener el paralelismo, el término griego alla puede entenderse mejor como una afirmación intensiva efectivamente, en vez de la adversativa sin embargo.

Pablo dirige su atención a la realidad de aquellos días; a saber, sus compatriotas están rechazando a Cristo. Sin él, continúan viviendo en el contexto del antiguo pacto. Con el fin de enfatizar su mensaje, advierte a sus lectores del hecho incuestionable de que, incluso en sus tiempos, aquellos judíos que rechazaran a Cristo estaban en igualdad de condiciones que los israelitas que endurecieron su corazón. Por eso, repite la referencia temporal de «incluso al presente».

b. «Cada vez que se lee la ley de Moisés, un velo cubre el corazón de ellos». Ahora Pablo es más específico que en el versículo anterior, cuando decía que «el velo sigue puesto cuando se lee el antiguo pacto»; en este pasaje, lo que el velo cubre son los corazones del pueblo judío. En otras palabras, quitar lo que cubre no es un asunto meramente intelectual, sino también del corazón. Pablo afirma mucho más en cuanto a que las mentes de los israelitas fueron endurecidas (v. 14); en este paralelismo, dice que los corazones de los judíos estaban entenebrecidos. El corazón es el núcleo más íntimo y la fuente de todo ser humano.

[p 141] «El velo» deja de referirse a un trozo de tela que tapaba el rostro de Moisés, sino que, figuradamente, describe el endurecimiento del corazón. El velo representa la negativa a aceptar que el cumplimiento de la revelación divina se había cumplido en Jesucristo. Usando un paralelismo hebreo, Pablo repite sus pensamientos del versículo 14a («Sin embargo, sus mentes fueron endurecidas») y se enfoca más en el tema refiriéndose a corazones que fueron cubiertos, es decir, que fueron endurecidos (véase Is. 6:10). Sus compatriotas tienen ojos, pero se niegan a ver; oídos, pero prefirieron no oír; y también tienen corazones, pero

endurecidos. Cada vez que las Escrituras son leídas o explicadas en los cultos religiosos de las sinagogas, un velo cubre el entendimiento de ellos.57

Según nuestro punto de vista, la argumentación de Pablo no se ajusta a los principios de la lógica. En lugar de los principios a los que estamos acostumbrados, su razonamiento sigue la vía de la inferencia por analogía. En pocas palabras: «Pablo no procede en forma lógica».58

Emplea palabras clave, como «letra», «corazón», «pacto», «velo», «gloria», «rostro» y «Espíritu». Pasa de un término a otro y, en el proceso, considera una variedad de matices. Por ejemplo, cuando Moisés se cubre el rostro con el velo, los israelitas se tornan olvidadizos de Moisés y de la ley. Cuando ésta se lee, la gente tiene un velo sobre el entendimiento y el corazón. Están espiritualmente ciegos, porque sienten aversión a la aceptación del mensaje completo de las Escrituras.

16. [La Escritura dice:] «Pero cada vez que alguien se convierte al Señor, el velo es quitado».

Este versículo es una cita del pasaje del Antiguo Testamento que Pablo había consultado durante todo su discurso (Éx. 34:34). Ha omitido una de las fórmulas introductorias, tal como «la Escritura dice». El texto del Antiguo Testamento difiere tanto de la cita de Pablo, que nos vemos obligados a suponer que adaptó el texto para hacerlo congruente con su

argumentación. El pasaje de Éxodo dice así:

Pero cada vez que entraba a la presencia del Señor para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía [34:34].

En el texto del Antiguo Testamento, Moisés es el sujeto de la oración; pero Pablo no especifica sujeto alguno para el verbo convertirse. ¿Quién es el que se vuelve hacia el Señor? Además, la palabra Señor se refiere a Dios; pero la expresión Señor, se refiere a Jesús. En tercer lugar, Pablo alteró dos frases: en vez de «entraba a la presencia del Señor», él dice «se convierte al Señor»; y en lugar de «se quitaba el velo», escribe «el velo es quitado». Por último, omite las demás partes del versículo del Antiguo Testamento.

[p 142] Tomemos estos puntos en serie: Primero: ¿quién es el sujeto del verbo convertirse? La mayoría de los traductores ofrecen una respuesta poco definida a esta pregunta: «alguien»

57 Véase «Exkurs: Der Altjüdische Synagogen-gottesdienst», en SB 4.1:153–88. Belleville (Reflections of Glo-

ry, p. 238) afirma que Pablo habla de dos velos distintos en los versículos 14b y 15. Pero yo estoy de

acuerdo con Plummer, p. 101, que distingue entre el aspecto externo y el interno de la metáfora. Se trata de una intensificación de la figura sin que por ello presente un cambio.

58 Joseph A. Fitzmyer, «Glory Reflected on the Face of Christ (II Cor. 3:7–4:6) and a Palestinian Jewish

(NVI), «alguno» (LBLA); con sujeto singular: «se convierte» (BJ), «se vuelva» (BP); con sujeto plural: «se conviertan» (LBD, RV60). La última cláusula del versículo 14 se refiere a los judíos contemporáneos de Pablo, pues un velo cubre su corazón. Este plural debiera ser el esperado antecedente si no fuera porque el verbo del versículo 15 está en singular. Pablo, frecuente- mente pasaba del plural al singular, según se evidencia en el uso de los verbos pronominales en primera persona singular y plural a lo largo de toda la epístola. Aquí escribe el singular para enfatizar que la conversión tiene lugar a un nivel personal, tanto si la persona es hom- bre como mujer, judío o gentil. Por eso se prefiere la traducción alguien.

Asimismo, ¿a quién se refiere Pablo cuando escribe la palabra Señor? Al dirigirse a sus contemporáneos, Pablo ya ha hecho notar que el velo sólo se puede quitar en Cristo (v. 14b). Con una frase parecida, ahora dice que la persona que se vuelve hacia el Señor experimenta la remoción del velo. El Señor es Cristo Jesús y no el Dios de Israel, porque quien se vuelve hacia el Señor no es Moisés, sino los compatriotas de Pablo, según él mismo lo indica con tres referencias: «el día de hoy» (v. 14), «al presente» (v. 15a) y «cada vez» (vv. 15b–16).59 Dado

que Pablo adapta el texto del Antiguo Testamento a su propio argumento, ya no habla más de Moisés, sino de Cristo.

En tercer lugar, otra indicación de que Pablo modifica el pasaje de Éxodo, se evidencia en un par de frases: en vez de «entraba a la presencia del Señor», Pablo dice: «se convierte al Se- ñor». Se ve que tiene en mente «los corazones endurecidos» de su pueblo (v. 14a), razón por la que usa las palabras de Isaías 6:10 (véase Mt. 13:15; Mr. 4:12; Jn. 12:40; Hch. 28:27). El ci- tado versículo de Isaías acaba con la siguiente expresión: «y se convierta y sea sanado». De este conocido pasaje, Pablo toma prestado el verbo convertirse, que significa volverse.60 El ve-

lo que prefigura la dureza de corazón de los contemporáneos de Pablo, es quitado cuando se vuelven al Señor y se convierten.

Pablo no se apoya en el texto hebreo, sino en la Septuaginta (Éx. 34:34). Y es de ella de donde toma las palabras cada vez que, Señor, quitar y velo. Cambia el verbo griego periairetai (él quita) del tiempo verbal pasado al presente, y de la voz media a la pasiva. De esta manera, «Moisés se quitaba el velo» pasa a ser «el velo es quitado».

Finalmente, dado que Pablo ajusta el texto veterotestamentario a su discurso sobre el velo, no necesita las frases adicionales para hablar con él y hasta que salía. Pablo logra lo que pretende con el apoyo directo e indirecto de las Escrituras.

[p 143] Por eso Pablo escribe en otro lugar: «Y si ellos [los judíos] no permanecen en incredulidad, serán injertados; porque Dios es poderoso para injertarlos de nuevo» (Ro. 11:23). Cuando aceptan a Cristo, el velo que les ha impedido ver, les es quitado. Entonces son salvos, cuando Dios quita sus pecados como resultado del nuevo pacto que ha hecho con ellos (Jer. 31:34; Ro. 11:26–27). La senda que el pueblo judío debe seguir para ir a Dios Padre, es a través de Jesucristo (Jn. 14:6b).

17. Ahora bien, el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor hay