6.4 Deployment and Evaluation
6.4.6 Limitations
El presidente en el poder cree firmemente que el sucesor designado por él y cuidado con esmero, va a continuar su obra. Enrique Krauze escribe: “Su amigo de juventud, Luis Echeverría, lo hizo subsecretario de Patrimonio (1970-1972), director de la Comisión Federal de Electricidad (1972-1973) y, cuando se dijo que “la economía nacional se manejaba desde los Pinos”, le confirió la Secretaría de Hacienda”... “En 1975, tras el destape, el candidato - sin contrincantes legales - debió entrar en trance místico. El destino, la historia, el misterio, el cosmos, la Providencia le convertían en el hombre más poderoso de México. Quizá se sintió un poco más como Quetzalcoatl” (KRAUZE E. 1999 ps. 21 y 26) . Cuando López Portillo sintió que su amigo el expresidente Echeverría pretendía manipularlo prácticamente lo mandó al exhilio. “Ciertas declaraciones y actitudes asumidas por Echeverría incomodaron a López Portillo, quien puso punto final a los intentos del expresidente de continuar “aconsejando” y decidió alejarlo del escenario nacional: lo nombró embajador concurrente en las Islas Fidji, con sede en Australia” (KRAUZE E. 1999 p. 93). Lopez Portillo aprovecha los altos precios del petróleo para basar su estrategia de gobierno en dicha materia prima. El petróleo se convierte en la locomotora del sistema, como proveedor de divisas y como piedra fundamental de la petroquímica básica y secundaria. “... “No aprovechar la coyuntura - explicaría tiempos después - hubiera sido una cobardía, una estupidez”. Según su concepción, no había otro modo de cimentar con celeridad la planta industrial y acrecentar el empleo: “la existencia de millones de mexicanos desposeídos - explicaba - es un agravio que debemos remediar dándoles los medios para que, con su esfuerzo, puedan superar sus condiciones. El petróleo será un poderoso
cimiento de nuestra industria, garantizando un grado de independencia económica que el país nunca ha conocido” (KRAUZE E. 1999 p. 43). Anunciaba en su Plan Nacional de Desarrollo dos años de recuperación, dos de consolidación y dos de crecimiento. Y los empresarios creyeron en él, porque pocos se atrevieron a imaginar la debacle de los precios del petróleo. “El faraonismo petrolero contagió también a las grandes empresas privadas, como el poderoso Grupo Alfa de Monterrey” ... “los empresarios regiomontanos empezaron a comprar empresas al por mayor. No discriminaban. Adquirían fábricas de cuchillos de plástico y empacadoras. Pagaban generosamente, sin regateo” ... “El dinero para la construcción de esa vasta pirámide provenía de bancos extranjeros”.... (KRAUZE E. 1999 p. 47). De forma similar al periodo presidencial anterior, el mercado interno se fue ensanchando. “Una oleada de consumismo se desató con la misma intensidad con que salía petróleo de los pozos mexicanos. La clase media adquirió automóviles, aparatos electrónicos, refrigeradores, videocaseteras y mil cosas más, y vacacionaban a Europa o cuando menos en las Vegas o Nueva York” (KRAUZE E. 1999 p. 66). Es indudable que la actividad económica creció, como no lo había hecho antes, ni después. La corrupción también creció. Es famosa una frase de López Portillo: “la corrupción somos todos”. Luego, estaba consciente de los riesgos del poder. “Junto al sistema presidencial constitucional crece una zona marginal esotérica que envuelve a todo el sistema y en la cual se unen intereses económicos y políticos de amigos, familiares y colaboradores” ... “Se usan mecanismos de presión política, económica, social, individual y familiar para quebrar conductas, actitudes y comportamientos; pero gran parte no lo hace el presidente de la República, sino aquellos - desgraciadamente casi todos - que desean quedar bien con él” (MANZANILLA V. 1995 p. 171). El precio del petróleo había alcanzado cotas tan altas, que hizo posible la explotación
de los yacimientos de más difícil acceso, así como la sustitución del petróleo como energético y como materia prima de ciertas industrias. El mercado se estaba saturando...”a mediados de 1981” ...”El director de PEMEX anunció una baja en los precios del petróleo. Casi simultáneamente fue despedido”...¿qué había fallado? Que al reino de la ilusión habían llegado malas noticias de la realidad. Lo que siguió fue peor, porque los presidentes siempre tienen quien les diga lo que quieren escuchar. ¿Cómo está el mercado internacional del petróleo, señor secretario? Como usted quiera, señor Presidente. Y así, José Andrés de Oteyza anunció que México iba a subir los precios y hasta a seleccionar a sus clientes” (ZAID G. 2000 p. 87 y 88). Pero los errores nunca llegan solos, por lo general se van encadenando. “Para febrero de 1982 el gobierno mexicano se vió obligado a devaluar, ya que las reservas internacionales se redujeron rápidamente a cero. Sin embargo, las elecciones presidenciales estaban programadas para julio de ese año y los funcionarios públicos no podían permitir un programa de ajuste ortodoxo para absorver los efectos del shock devaluatorio” ...”el gobierno otorgó un aumento de emergencia a los salarios al mes siguiente”... (HEATH J. 2000 p. 25).
López Portillo tuvo que lidiar con dos presidentes norteamericanos: Carter y Reagan. Con Carter se mostró prepotente, envalentonado por los altos precios del petróleo, le exigió un trato de igualdad entre vecinos obligados. Se opuso al régimen de Somoza en Nicaragua e incluso lo desconoció. “Envalentonado con Carter, López Portillo tuvo que doblar las manos ante Reagan sólo para reconocer: “la política republicana del gran garrote ahorita se está expresando con toda su brutalidad” (KRAUZE E. 1999 p. 25). La baja del precio del petróleo, los errores cometidos en la política de comercialización del crudo, la devaluación y la huída de capitales: debieron provocar en López Portillo un impacto brutal. “México ha sido saqueado. Al ir
reuniendo los datos para el Informe, me fui dando cuenta, a fondo, de la gravedad del problema. Por lo menos 14 mil millones de dólares en cuentas mexicanas en E.U.A.; 30 mil millones en predios de los cuales ya han pagado 9 mil millones en enganches y servicios; 12 mil millones de mex-dólares. HE ACORDADO Y LO ANUNCIARE MAÑANA, NACIONALIZAR LA BANCA Y UN CONTROL TOTAL DE CAMBIOS. Es increíble: toda la inversión extranjera, desde el origen de nuestra historia, llega a 11 mil millones de dólares, de los cuales 8 mil son norteamericanos. Cinco veces más alta la inversión mexicana en el exterior. ¡Qué verguenza! ¡Qué asco! Voy a actuar, tope en lo que tope”... (DE LEON S. 2000 p. 103). Esta cita de Santiago de León Treviño corresponde a una de las obras de López Portillo: Mis tiempos, Fernández Editores, México 1998. Es curioso, como el expresidente nunca se arrepiente de las decisiones que tomó durante su mandato. La devaluación de agosto de 1982, la moratoria del pago de la deuda, la nacionalización de la banca y el control de cambios, dejaban un camino difícil al próximo presidente. Sin embargo, López Portillo confiaba en un cambio en la política financiera mundial. “El 13 de septiembre de 1982, López Portillo apuntó en su diario:...Hoy desayunó conmigo Miguel de la Madrid. Después del desconcierto inicial, tengo la impresión de que ya asimiló la medida y empieza a funcionarle dentro del esquema de gobierno. Claro, fue totalmente inesperada y sin duda transformó muchas cosas que tenía resueltas... El propio mundo se ha sacudido con la medida. Ya se admite la idea de que, si nos unimos Brasil, Argentina y México, podríamos convertir al sistema financiero con reglas impuestas por los deudores” (DE LEON S. 2000 p. 120).