“Desde 1977, López Portillo hizo público que su sucesor debía ser veinte años menor que él, porque estaba “interesado en un cambio generacional en los altos puestos políticos del país”. Nadie mejor que su antiguo alumno”....”A principios de septiembre, el presidente escribió que si las necesidades del país eran políticas y de orden, el candidato sería García Paniagua, pero si los problemas eran económicos y financieros, el bueno sería De la Madrid. Y el 25 de septiembre de 1981, con la cargada a su favor, Miguel de la Madrid alcanzó la candidatura a la presidencia por parte del PRI” (KRAUZE E. 1999 ps. 88 y 89). Así refiere Enrique Krauze el continuismo político en México. El sucesor, salido de la voluntad del presidente en funciones, buscaba una bandera política que criticaba y en ocasiones, ridiculizaba a su progenitor político. “Prometía continuar la reforma política, fortalecer el poder legislativo y judicial, limitar el poder del ejecutivo con actos simbólicos (el presidente pagará impuestos y desterrará el culto a la personalidad) y sustantivos (disposiciones contra el nepotismo, obligatoriedad de la declaración anual patrimonial de los funcionarios públicos)” (KRAUZE E. 1999 p. 24). La participación electoral del 4 de julio de 1982 fue impresionante, se decía que se triunfó contra el abstencionismo. Miguel de la Madrid se llevó el 76 % de los votos. “Pero no había misterio en los resultados: se trataba de un voto por Miguel de la Madrid, no por el PRI,”... (KRAUZE E. 1999 p. 27).
Durante el sexenio de Miguel de la Madrid se creó una banca paralela a la banca oficial (las casas de bolsa). La escasez de crédito y la inflación galopante generaron un crecimiento explosivo del mercado de valores. Al día siguiente del destape de Carlos Salinas, la bolsa ganó cantidades estratosféricas, pero dos
semanas después sobrevino el crack bursatil. Muchos perdieron su dinero, producto del ahorro de toda su vida o de la venta de sus propiedades. La especulación, la inflación y el estancamiento llevaron al país a una situación tan difícil o peor que la de los años treinta. “La consecuencia más permanente del estancamiento económico fue el auge incontrolable de la economía informal, que absorbió, según distintas estimaciones, entre 10 y un 30 por ciento de la fuerza de trabajo. En adelante, en su modalidad más característica del ambulantaje, pasaría a formar parte del paisaje urbano de las grandes ciudades del país” (KRAUZE E. 1999 p. 63). Miguel de la Madrid había apostado a los ajustes del FMI, dejando a un lado las políticas del “no pago” o “pago parcial” que estaban proponiendo algunas economías centro y sudamericanas.
“Necesitado del apoyo de Estados Unidos para la renegociación de la deuda y la obtención de créditos “frescos”, De la Madrid heredó una relación bilateral crispada por el activismo de López Portillo en la política centroamericana” ...”México redujo su respaldo al gobierno sandinista, puso distancia con Cuba (...) y con la insurgencia salvadoreña, ....” (KRAUZE E. 1999 ps. 54 y 55).
La inconciencia y la escasa sensibilidad social de Miguel de la Madrid quedó patente cuando el 19 de septiembre de 1985 la ciudad de México sufrió el mayor terremoto de su historia. En el centro de la ciudad cayeron muchos edificios, escuelas y hospitales, y el número de personas atrapadas bajo los escombros era cuantioso. La actitud del gobierno la describe Krauze así: “La Secretaría de Relaciones Exteriores antepuso el nacionalismo al más elemental sentido de la caridad y anunció con orgullo que “absolutamente en ningún caso” se hicieron peticiones de ayuda, menos que nadie a Estados Unidos”...”la esclerosis oficial contrastó con la valerosa actitud de la juventud”...”Miles de muchachos de todas clases sociales
se arriesgaban entre las ruinas para lograr lo que se volvió voz común: “sacar gente”....” (KRAUZE E. 1999 ps. 67 y 68). El desencanto general por la política de Miguel de la Madrid repercutiría en la sucesión presidencial que estaba limitada a las condiciones impuestas por el FMI. “El gobierno se proponía desacerse de más de mil empresas públicas creadas entre 1970 y 1982 en situaciones de virtual bancarrota”...”Estas u otras reformas de liberalización económica tenían que volverse irreversibles. El mensaje era obvio: el próximo presidente tenía que ser un hombre que consolidara el cambio económico” (KRAUZE E. 1999 p. 68).
La caída de la bolsa en octubre de 1987 llevó a los especuladores al mercado cambiario. La demanda desorbitada de dólares provocó una devaluación brusca del peso: ....”si decidía proteger la moneda a través de la utilización de las reservas, podría llegar a 1988 sin medios para defenderla, con el evidente peligro de tener que terminar devaluando de todas maneras justo antes de las elecciones. Por lo mismo, se decidió devaluar la moneda en 24.7 por ciento el 18 de noviembre”...”la devaluación evitó las fugas de capital protegiendo así las reservas. Sin embargo, la devaluación se llevó a cabo poco después de que el partido Revolucionario Institucional (PRI) había destapado a su candidato presidencial para las elecciones del siguiente año y se iniciaba el proceso de la sucesión presidencial” ...”Esto significaba que el PRI iniciaba su campaña presidencial con una devaluación, cero crecimiento, una inflación record y protestas generalizadas por parte de los trabajadores” (HEATH J. 2000 ps. 34 y 35). En efecto, los verdaderos protagonistas de las campañas políticas fueron los candidatos de los partidos de oposición: Manuel Clouthier por el PAN y Cuauhtemoc Cárdenas, miembro de la “corriente crítica” del PRI, que se había separado del partido y aceptó la candidatura de una coalición de pequeños partidos de izquierda. “En 1988, la campaña del
PRI fue menos exitosa de lo que se planeaba, pero ni en sus más salvajes sueños los jerarcas previeron lo que sucedería el 6 de julio” ...”Los resultados a favor de Cárdenas eran tan alarmantes que el sistema decidió inventar un desperfecto técnico para ganar tiempo, manipular la elección electrónicamente, revertir la tendencia y dar el triunfo a Salinas”...”El público no supo el resultado real de aquellos comicios ni lo sabrá jamás. En el cénit de su presidencia, Carlos Salinas de Gortari ordenó quemar los paquetes de aquella votación” (DE LEON S. 2000 p. 177).