2.3 The Loop Scope Method
2.3.2 Loop Scope SE Rules and the Loop Scope Invariant Rule
Definida globalmente, la población es una colección de seres humanos. Es un conjunto finito en un momento determinado, es decir, es susceptible de “enumerarse”. La importancia de que la población puede ser contada es que se puede tener una imagen relativamente precisa de ella. Aunque esa imagen, es decir, dicho número, no es ni puede ser estable, pues se modifica constantemente. Sin embargo, el conteo censal de la población permite hacernos una representación numérica de ésta; representación que, aunque abstracta y resumida ciertamente, resulta satisfactoria para permitir una intervención eficaz. La enumeración permite conocer la dimensión de un recurso como la población (lo cual implica un costo también). Mediante esta medición, que es el censo, el Estado o cualquier otro tipo de organización busca, a través de la imagen del número, incrementar su información sobre el grupo y en consecuencia su dominio sobre él.
Pero a esta influencia del poder se opone la resistencia al poder y es aquí donde tal vez reside el carácter ambivalente de la población. La población puede ser considerada y lo es, como un recurso, es decir, como un medio, pero también como un actor. Es incluso el fundamento y origen de todos los actores, de todas las organizaciones. Recurso sin duda, pero también límite en el juego relacional. En los pueblos antiguos, particularmente en Israel, el censo es un acto sagrado que no puede realizarse sino bajo ciertas condiciones. Es producto de la voluntad divina y pone en peligro a quienes se ven obligados a obedecerla.1 La inscripción de nombres en una lista aparece como la usurpación de una prerrogativa divina. Es conocida la cólera del eterno después de que David obligó a Joab y los jefes del ejército a hacer el conteo del pueblo de Israel.2
El censo es un saber y, por ello, un poder. El tema del censo fue una de las razones de la rebelión de los zelotes, nacionalistas religiosos judíos, en contra de Roma.3 Debido a la información proporcionada por el censo, es evidente que, fuera de cualquier consideración religiosa, el Estado puede asentar mejor su sistema de impuestos y determinar quiénes están obligados a hacer el servicio militar. El impuesto y la conscripción, son apenas dos de las razones, pero hay muchas otras debido a las cuales es necesaria una imagen de la población.
Con la aparición del Estado moderno, el conteo ha sido una preocupación importante. Antes de los censos modernos se han aplicado muchos métodos indirectos para contabilizar a la población. Se ha utilizado, en particular, la contabilidad de los hogares. A cada hogar se le aplicaba un coeficiente estimado de tal forma que se obtuviera un número. Así fue como Vauban lo hizo para su “Diezmo Real”.
De manera general, se puede decir que “los censos, en el sentido moderno de la palabra, no inician sino hasta el siglo XVIII.”4
En Europa, uno de los primeros censos nominativos fue el hecho en Suecia en 1749-1750. Conviene señalar que los primeros censos modernos coinciden con frecuencia con un reforzamiento del Estado o con la formación de un nuevo Estado. Inglaterra y Francia hicieron su primer censo en 1801. El régimen napoleónico no fue ajeno a
1 Información comunicada por R. Martin-Achard, profesor de la Facultad autónoma de teología protestante en la Universidad de Ginebra.
2 Cf. 2 Samuel 24: Antiguo Testamento.
3 M.HENGEL, Die Zeloten, Leiden 1961, p.132 y ss.
4 Michel HUBER, Méthodes d’élaboration des statistiques démographiques (Recensement, Etat civil, migrations), Paris, 1938, p.1.
54 esta decisión en Francia. Prusia hizo su primer censo en 1810, lo que coincide con el despertar del nacionalismo provocado por la hostilidad contra la Francia napoleónica. Rumania hizo su primer censo en 1859, es decir, un año después de la fusión de Moldavia y Valaquia. Por último, Italia hace su primer censo en 1861, el año de la Unidad. El común denominador de todos estos censos es la voluntad de conocer los recursos humanos con los que se cuenta. Es la voluntad de conocer la dimensión, para organizarse, resistir o combatir.
Desde esta perspectiva, ¿qué es un censo? Es una información sobre una energía acumulada. Una energía que la organización estatal va a integrar a sus estrategias. Información de gran valor, no cabe duda, ya que para obtenerla hay que invertir con frecuencia elevados costos. Se puede adelantar, sin hacer de ello una ley, que cualquier transformación de energía en información significa que se le conceda a ésta última un elevado precio y en consecuencia una importancia primordial. De hecho, el censo no es solamente un conocimiento acerca de una energía acumulada, sino que atiende a la recaudación y a la conscripción, que le interesan al Estado, primordialmente. Para mantener esta información actualizada es necesario renovar la operación en forma periódica, de manera que se obtenga una imagen no muy alejada de la realidad. Una discordancia importante en este sentido impide cualquier acción, por coherente y continua que sea. Dicho de otra manera, se trata de una información que se degrada y en consecuencia hay que actualizarla constantemente.
Otra ambigüedad de la población es que ésta no es indefinidamente un recurso; puedeconvertirse en un no-recurso, y Malthus es, si no el primero, uno de los primeros en haberlo señalado; incluso desarrolló esta teoría en su Ensayo sobre el principio de la población.5 La demografía es un instrumento de poder que se constituyó a partir del siglo XVIII con el nombre de “Política aritmética”. ¿Qué dice la Enciclopedia, publicada entre 1751 y 1771? “Es la aplicación de cálculos aritméticos a los sujetos y a los usos de la política; así como a los ingresos públicos, al número de habitantes, a la dimensión y al valor de las tierras, a los impuestos, a las artes, al comercio, a las manufacturas; a todo eso que concierne al potencial, la fuerza, las riquezas, etc. de alguna nación o república.”6 Es la “contabilidad” de hombres y cosas. Es el control por el número, la posesión por los signos.
En la época contemporánea, el registro se ha perfeccionado y todos los Estados modernos poseen fichas individuales que forman enormes archivos electrónicos, con frecuencia almacenados, para mayor comodidad, en computadoras. Este instrumento de control es ambiguo, porque si es útil en muchos aspectos, la tentación de utilizarlo para intervenciones negativas es enorme. La organización que detenta este instrumento en general no puede resistir el deseo de explotarlo para consolidar o reforzar su posición. Pero el Estado no es el único en esta posición, ya que las empresas disponen de vastos listados nominativos para satisfacer sus necesidades de publicidad, al igual que las iglesias y los partidos, para sus necesidades de propaganda. Todo está inventariado, enlistados. El archivo demográfico es un instrumento temible en las manos de las organizaciones.
Pero el inventario de las reservas no fue sino una etapa. Muy rápido se interesaron en las variaciones de esa reserva y fue necesario tomar en cuenta los flujos. Flujos naturales, como los que son producto de la natalidad y la mortalidad. Flujos espaciales, como los que se producen por las migraciones, ya sean de emigración o inmigración. De esta forma se pueden seguir las variaciones de las reservas a la vez en el tiempo y en el espacio. Las variaciones en el tiempo provocaron que se tomaran medidas que se concretaron o no en políticas demográficas. Las variaciones en el espacio determinaron políticas de localización, de transferencia, autoritarias o no. Durante mucho tiempo, las imágenes privilegiadas en materia de variación en el tiempo y en el espacio fueron la tasa de natalidad y la tasa de densidad, respectivamente. Imágenes rudimentarias pero que, no obstante, inspiraron decisiones con fuertes consecuencias. En
5 Essai sur le principe de population, en el original (NdT). 6
55 relación a las tasas de natalidad, se sabe que las comparaciones casi no tuvieron sentido cuando las poblaciones comparadas no tenían la misma estructura de edad. En cuanto a la densidad, no era sino un modelo abstracto de la distribución, que planteaba una distribución uniforme, con frecuencia muy alejada de la realidad. Sólo un índice de concentración podría dar una imagen menos deformada de la distribución en el espacio.7
Siendo la población la primera fuente de energía, resulta tentador tratar de incrementarla o desplazarla para lograr tal o cual objetivo. Todos los medios han sido utilizados en el transcurso de la historia: de la coerción pura y simple a la incitación moral, pasando por el juego de las remuneraciones, con la intención de modificar o de cambiar la distribución de esta reserva. Pero la imagen de la población no es solamente cuantitativa, sino también cualitativa; posee un conjunto de propiedades económicas, políticas, sociales, culturales, que permiten que los recursos sean calificados. La organización descubre así la homogeneidad o la heterogeneidad de la población. La primera implica estrategias diferentes de la segunda. La lengua, la religión y la etnia son percibidas de manera muy diferente; pueden ser recursos o restricciones, según sea el caso. Esos tres factores son el origen de las políticas que analizaremos más adelante.
El censo da lugar a una relación con la población que puede calificarse verdaderamente de simétrica en la mayor parte de los países que disponen de una base legal y que ponen a disposición del público la información recabada. La energía invertida (energía simbólica o dinero) en un país como Suiza para tener una imagen de la población representa, grosso modo, de 4 a 5 francos suizos por habitante.8 La operación, que se repite cada diez años, en Suiza, es perfectamente soportable desde el punto de vista financiero. La periodicidad, por el contrario, es de cinco años (en general) en Francia, en Japón y en Dinamarca de 10 ó20 años en Brasil, etc. Muchos países no realizan censos, sino sondeos y/o estimaciones estadísticas. Esos países no cuentan con aparatos estadísticos confiables y el dominio del poder es mucho más débil.9 Las consecuencias prácticas de los censos son numerosas en lo que concierne la planificación, la previsión y el control: “El Plan, el Programa, la Contabilidad, son las palabras maestras de la organización.”10
Es posible expresar el censo mediante un gráfico jerarquizado. El número de niveles varía de un país a otro, naturalmente. Aquí tomaremos un caso de cinco niveles: el nivel I representa al Estado; el nivel II, a una subdivisión (provincia, cantón, departamento) inmediatamente inferior a éste; el nivel III, a una subdivisión comunal; el nivel IV, a los agentes censistas, y el nivel V, a la población a empadronar. (Figura 9)
7 Cf. Claude TRICOT, Claude RAFFESTIN, Daniel BACHMANN, Un nouvel indice de concentration: l’Espace
Géographique, Nº 4, Paris, 1974, p.303-310.
8
Es solo una estimación muy imperfecta que aporta solamente un orden de tamaño.
9 Aunque en ciertos casos, la ausencia de un aparato estadístico débil puede ser la fuente de un poder, ya que eso permite sobre estimar o subestimar una población, según las necesidades del momento o los objetivos que se persiguen.
10
56 Figura 9
Las flechas de líneas completas representan los mensajes u órdenes transmitidos a los niveles inferiores, mientras que las flechas punteadas representan la información que la población aporta sobre sí misma. Si consideramos solamente el recorrido de las líneas completas, lo que se muestra es el momento del envío de mensajes como una arborescencia, es decir, un gráfico sin circuito, cuya raíz es el nivel I. El gráfico permanecería arborescente si no se estableciera un ascenso de la información. Es preciso detenerse un poco más en el significado de la arborescencia respecto al poder. La distribución, o si se prefiere, la comunicación de los mensajes a los niveles inferiores, que son también “órdenes”, puede naturalmente ser bloqueada por todo tipo de perturbaciones, lo que quiere decir que los mensajes emitidos en I podrían no llegar a II, III, IV y V. En otras palabras, pueden aparecer rupturas en diversos segmentos de las líneas, o en la cúspide de cada nivel, que no pueda o que no quiera transmitir las órdenes. Es decir, el sistema puede ser afectado, ya sea en sus líneas, o por los distintos actores de comunicación. Si ese es el caso, es difícil esperar la transmisión de la información hasta el nivel
I. Si la ruptura en la transmisión es de origen “técnico”, es involuntaria y puede corregirse. Si por
el contrario, la ruptura es voluntaria, su origen es político, y eso significa que hay un conflicto o una tensión entre dos o varios niveles. Hay una oposición entre los niveles superiores e inferiores, de ahí la resistencia en la transmisión. Si la ruptura es técnica, hay que buscar la causa. ¿Se trata de una distancia geográfica, socio-política, socio-económica o socio-cultural? Si se trata de una distancia socio-política, socio-económica o socio-cultural, los catálogos o sistemas de los cuales cada uno toma el código del mensaje (forma y contenido) no se interceptan o lo hacen muy parcialmente, la comunicación será difícil o imposible. Se pueden plantear entonces las siguientes relaciones (Figura 10).
57 Figura 10
En la situación 1 los catálogos se interceptan de manera parcial, por lo que la comunicación será difícil y R no podrá decodificar más que una parte del mensaje de E. En la situación 2, los catálogos se interceptan ampliamente y la comunicación será fácil. La comunicación no tiene lugar en la situación 3. En el último caso, el catálogo de E rebasa el saber y la experiencia de R, pero, después de un ajuste, E se puede comunicar perfectamente con R.11 Constatamos que la distancia es espacio-temporal o del orden de los códigos. Es evidente que llenar un formulario de censo a una población analfabeta puede tener inconvenientes. Utilizar un vocabulario técnico desconocido por el receptor puede provocar un bloqueo o un diálogo de sordos. Solamente en la situación 2 se puede evaluarla energía utilizada para transmitir el mensaje.
Si la ruptura es política, las causas pueden ser extremadamente numerosas: se cuestiona la autoridad del nivel I porque es percibida como ilegítima o las intenciones y los objetivos de las órdenes transmitidas son percibidos como inaceptables, etc., etc. Aún así, sólo ciertas porciones del gráfico pueden verse afectadas por la ruptura política: la disidencia de una provincia, o de una o varias minorías, por cuestiones lingüísticas, religiosas o étnicas.
Consideremos ahora el ascenso de la información. En principio, si los mensajes llegan hasta el nivel V, los problemas técnicos deberían ser débiles, a menos que haya un deterioro entre el momento t° de la emisión descendente y el momento t¹ de la respuesta. Entonces, el nivel V opondrá una fuerte resistencia y rechazará cualquier colaboración para proporcionar la información solicitada. Pero podemos imaginar también que los niveles IV, III y II se nieguen a transmitir la información hacia arriba ya que ésta podría perjudicarlos. Inclusive, podemos imaginar que los niveles IV, III y II, por interés propio, falsifiquen la información recibida y transmitan al nivel superior una información falsa. En ese caso y en relación a la energía, el costo unitario de la información tiende a ser infinito.12
De esta manera, la relación que se establece por motivo de un censo entre las organizaciones situadas en diferentes niveles y la población deja ver estrategias y conflictos que son indicadores útiles acerca de la coherencia y la integración de las organizaciones de que se trate. La energía invertida puede generar una buena información, una información mediocre, una información falsa o ninguna información. En el primer caso, estamos frente a una relación simétrica, mientras
11 Cf. R. MUCCHIELLI, Communication et réseaux de communication, Librairies techniques, Paris, 1971, p.18-19. 12 Cf. sobre ese tema J. BIENFAIT, Le recensement de 1936 à Lyon ou 120 000 lyonnais fictifs: Grandes villes et
58 que en todas las demás las relaciones sonasimétricas. Evidentemente, para valorar la energía invertida, el nivel I puede establecer sistemas de control y de coerción, pero eso lo obliga a asumir costos suplementarios. En el caso de la relación simétrica, el gráfico resumen sería el siguiente (Figura 11).
Figura 11
Mientras que una relación asimétrica se puede representar de la siguiente manera (Figura 12).
Figura 12
La relación asimétrica tiende a degradar la capacidad de acción de A, ya que gasta mucha energía sin que ello se traduzca en un incremento de su nivel de información. Las cúspides del gráfico representan actores sintagmáticos (actores que realizan un programa) cuyos objetivos son
59 congruentes si actúan juntos para aportar la información, pero que serán perfectamente divergentes si algunos se niegan a proporcionar la información requerida. Bajo ciertas circunstancias, podemos imaginar el corto circuito del sistema debido a una relación directa entre el nivel I y el nivel V.13
Esta información no sólo es útil para la organización estatal que ve en el habitante un contribuyente y un soldado potenciales. También le interesa a la organización económica y a la empresa, que ven en el habitante un productor o un consumidor potencial. Sería fácil señalar aquí lo que cada organización ve en la utilidad abstracta que representa “el hombre estadístico” del censo. Este hombre estadístico es la unidad de conteo de cualquier poder integrado en cualquier cálculo estratégico, ya sea como soldado, contribuyente, productor, consumidor, elector, feligrés, simpatizante, etc. Toda relación de poder despersonaliza al ser humano: éste “no es” alguien, es algo que se “tiene”, que no se tiene, que se tendrá o que jamás se tendrá. Por eso, el censo es el balance de un recurso y el referente abstracto de las posibles relaciones de poder.