Chapter 3 METHODOLOGY
3.6 Mixed-methods – for and against
Europa es el mito con el cual se identifican los pueblos y las culturas de origen indo-europeo, destacándose entre ellas las culturas griega y romana. La preocupación por la preservación del fruto cultural y por la perpetuación de una tradición étnica fue un reto para cualquier época histórica. Con el devenir del tiempo, hemos heredado un vasto material étnico que empleamos como fundamento para crear el arte; una forma de manifestación dentro de la cual los sentimientos de temor o pasión se transforman en una idea dramática, en emociones refinadas y sutiles del espíritu que existen solo en un espacio mágico e imaginario.
Nietzsche decía en La voluntad de poder que disponemos del arte para no perecer a la verdad. El arte expresa la bravura de poder aunque transmite
apariencia, aparición transitoria, superficie sensible. La vida misma es estética porque se dirige únicamente a la apariencia, al sentido, al error, a la decepción, a la simulación, a la ilusión y a la autoilusión, y el arte es fiel a esta realidad precisamente en su falsedad (cfr. EAGLETON, T.: 2006, 331).
La danza es “una poesía muda o una imagen viva de nuestras acciones, una expresión de nuestros pensamientos secretos” (COLLETET, G.: 1632, 3). Esta crea a través de una trascendencia metafórica una simbiosis de pasos, sonidos, colores y formas coreográficas expresadas en su diversidad; en una palabra, un patrimonio común perteneciente a la cultura europea. La representación coreográfica como género se forjó, por una parte, debido a factores de orden cultural que se manifestaron por medio del sincretismo de las artes, y por otra parte, debido a factores de orden político que intervinieron en su narrativa y estética.
A lo largo de la historia el sincretismo en las artes influyó en el concepto de la función artística. En la danza, el sincretismo marca las representaciones del teatro de la Grecia Antigua, de los ballets del Renacimiento (empezando con el Ballet Comique de la Reine de 1581), de los Ballets Rusos nacidos gracias al movimiento artístico Mir Iskusstva del siglo XX, y por último, del espectáculo coreográfico actual, concebido al compás de las nuevas tecnologías. Al principio del siglo XX, la evolución de la forma del espectáculo de ballet se afinó con los progresos técnicos y la comercialización de este arte, llegando a ser un espectáculo total. Las nuevas tecnologías ofrecen al espectáculo de la danza un decorado multi- funcional con efectos de luces y arreglos musicales impresionantes.
El arte coreográfico podría identificarse con tres concepciones que lo definirían como:
Un arte universal.
Una forma de exaltación de la identidad cultural de cualquier país. Una forma de cultura de masas.
El arte es una alegoría de la felicidad, pero a la vez encierra verdad e ideología. Como hemos mencionado anteriormente, el arte de la danza estuvo influido por factores de orden político que se manifestaron a través de los intercambios culturales y se entrevieron en las tramas políticas tratadas en las representaciones coreográficas de la época absolutista del siglo XVII o de los regímenes totalitarios del siglo XX.
En el siglo XVI, las ambiciones políticas fueron alumbradas sutilmente a través del llamado ballet político. Con el siglo XVII, la representación coreográfica toma todavía más categoría en la vida cultural de las monarquías, y en este sentido el rey Luis XIV decide su transformación en arte a través de la fundación en Francia de la primera Academia de Danza de Europa (1661). El ballet alcanzó el auge de su expansión y desarrollo a fines del siglo XIX y comienzos del XX con un repertorio12 que hoy valoramos como patrimonio común del arte coreográfico.
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Algunos de los más importantes espectáculos pertenecen a la herencia de la época romántica, hasta la mitad del siglo XX: El lago de los cisnes, Giselle, La bella durmiente, Cascanueces, Don Quijote, La Bayadera, etc.
Como consecuencia de lo mencionado podemos afirmar que en el desarrollo del ballet influyeron varios eventos políticos y relaciones culturales establecidos entre los países europeos. Al incluirse la danza en los acontecimientos festivos de las monarquías con los que se celebraban matrimonios o tratados, el conocimiento de este arte era en cierto modo una ventaja en el juego diplomático europeo. Además, si en sus principios la danza servía como género artístico de divertimiento para las cortes, con el tiempo la realeza empezó a invertir más dinero en la munificencia de los espectáculos, que se convirtieron así en la forma más adecuada de exaltar el poder del monarca y de mostrar a los visitantes extranjeros el bienestar del país.
De forma subyacente a toda nuestra investigación, para recordar –y mostrar- la trayectoria en la que el ballet se convirtió en un arte europeo se recurrirá a algunas de las palabras clave del artículo 151 del Tratado Comunitario, como patrimonio común, diversidad cultural, intercambios y difusión a través de las cuales se podrá establecer una conexión entre ballet y política. A continuación nos detendremos brevemente en cada una de ellas.
El primer punto de este artículo del Tratado estipula que La Comunidad contribuirá al florecimiento de las culturas de los Estados miembros, dentro del respeto de su diversidad nacional y regional, poniendo de relieve al mismo tiempo el patrimonio cultural común. Acorde con el enfoque que se le da en el artículo, ofrecemos a continuación una definición relacionada con el patrimonio común al que aspiramos:
El patrimonio es un conjunto local, regional, continental o universal de bienes muebles e inmuebles, materiales e inmateriales que tengan valor excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte (…) de la cultura, en suma y por tanto de ser dignos de ser considerados y conservados para las naciones y para la comunidad internacional y conocidos por los pueblos a través de las generaciones,
como rasgos permanentes de su identidad (HARVEY, E.: 1991, 251-252).
Uno de los valores comunes inmateriales con valor excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte, etc., es el ballet, al que consideramos un patrimonio cultural no solo de orden europeo sino mundial, por eso su preservación es imprescindible para la herencia universal. En este sentido, a día de hoy contamos con la existencia de un repertorio de ballet que se está bailando en la mayoría de los Grandes Teatros de Opera y Ballet de Europa y del mundo, respetándose toda una tradición a través de su lenguaje ya universal.
Como se menciona en el artículo 151 del Tratado Comunitario, las acciones culturales de la Comunidad buscarán apoyar la conservación y protección del patrimonio cultural de importancia europea. Según esta afirmación, y en nuestro caso, ¿cuáles serían las producciones coreográficas actuales de relevancia europea que podrían ser identificadas con el patrimonio cultural, y cuáles serían los valores que las definen como tales?
Al asimilar las tendencias modernistas de la época de la industrialización, el espectáculo coreográfico sufrió cambios desde el punto de vista de la percepción del acto creativo y estético de la representación. En este sentido,
constatamos que la tendencia de las creaciones coreografías actuales reside en la utilización del lenguaje de la danza contemporánea frente al de la danza clásica, lo que hace pensar que la danza clásica continuará existiendo solamente a través de las creaciones del siglo anterior. A pesar de que percibimos el arte al ritmo en que vivimos y el espectáculo coreográfico sufre transformaciones por las influencias de la comercialización del arte, los ballets creados en los siglos pasados siguen siendo todavía apreciados por el público. Ahora bien, en los últimos tiempos, la proporción de espectáculos que utilizan la danza clásica como lenguaje de expresión en nuevas puestas en escena ha sufrido un desequilibrio frente al espectáculo de danza contemporánea. Aunque algunos ballets del repertorio de danza clásica han sido transformados en adaptaciones que se ajustan a la técnica y estética del siglo XX, hay que mantener también las versiones que marcaron la historia del ballet. Renunciar a este repertorio sería como dejar de interpretar a Bach, Mozart o Beethoven, o privarse de admirar la pintura renacentista o impresionista.
En otro orden de cosas, es indudable que la evolución y el progreso técnico nos han permitido preservar coreografías importantes en soportes vídeo o DVD; pero de cara al futuro ¿dejaremos de admirarlas en el escenario? Las dos posibilidades ofrecen alternativas al espectador, pero también es importante que se mantenga una predominancia del espectáculo vivo frente a la reproducción de ballets en DVD. Además, se considera que la forma tradicional de ver un espectáculo es la fuente de empleo para los artistas13.
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Por lo que se refiere a la enseñanza y aprendizaje de la danza clásica, en las escuelas de ballet, esta queda más bien como asignatura fundamental en el
Por tanto, si bien la preservación del patrimonio artístico coreográfico y su difusión a través de vídeo o DVD es beneficiosa tanto para los profesionales de la danza como también para la información y formación del gran público; hay que hacer hincapié en que la danza pertenece al espectáculo vivo y privarla de expresarse en la forma en la que nació sería un error. El ballet clásico es un patrimonio que aúna artes como la música, la escenografía y la dramaturgia; por eso es considerado como una obra total. Su creación se debe a artistas cuyos prestigiosos nombres marcaron en sus momentos las épocas románticas y de vanguardia. Asimismo, la existencia de este patrimonio contribuye a la definición y defensa de nuestra identidad artística.
El Programa Cultura 2000 instituido por la Unión Europea como vínculo para la promoción de la cultura europea tiene, como hemos mencionado anteriormente, programas de financiación para la danza, pero, generalmente, estos están basados en proporcionar ayuda a la danza contemporánea y al fomento de las nuevas creaciones coreográficas. Desgraciadamente el repertorio de coreografías de danza clásica y/o neoclásica o danza española está poco representado en la financiación de estos programas.
entrenamiento de los alumnos, puesto que el lenguaje al que recurren los coreógrafos actuales es el de la danza contemporánea. Suponemos que la preferencia por este medio de expresión deriva, o bien del hecho de que los creadores se sienten más cómodos utilizando el estilo contemporáneo, o bien de la concepción de que la danza clásica ya no es adecuada para el nuevo acercamiento temático.
Según la UNESCO, en 2003 se adoptaron medidas para salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial (http://unesco.org/culture/ich/index.php? lg=ES&pg=home; Consulta: 05.03.2011) y, al considerar la danza clásica como perteneciente a este tipo de patrimonio por su naturaleza y fragilidad inherente, esta necesita una protección reforzada para no dejarla en el olvido del tiempo. Además, como es nuestra intención mostrar a lo largo de esta investigación, la danza clásica es un valor europeo que debe pertenecer al patrimonio cultural común por estar vinculada a lo largo de su historia con los acontecimientos políticos, sociales y culturales que sucedieron en Europa.
Una medida que podría constituir una forma de protección de la danza clásica sería la de crear un Centro europeo de preservación del patrimonio coreográfico subvencionado por un Programa de la Unión Europea si pudiera ser posible. Este centro tendría los siguientes objetivos:
a. Desarrollar el conocimiento del repertorio clásico/neoclásico y contemporáneo como valor europeo.
b. Valorar el conocimiento de la danza, en todas sus facetas, a través de distintas metodologías de enseñanza.
c. Facilitar el acercamiento de los estudiantes y profesionales europeos entre sí y valorar de esta forma el aporte de la danza a la comunicación entre los ciudadanos europeos.
d. Desarrollar y crear nuevas coreografías a través del lenguaje universal conocido como el de la danza clásica.
e. Preservar, perpetuar y difundir el patrimonio artístico del ballet a través de espectáculos.
En su historia, el acto artístico fue considerado como el mejor instrumento político para mostrar el poder bajo todos los aspectos. Cultivar el arte de la danza en los siglos XVI-XVII era considerado por las monarquías europeas como un asunto de Estado; por eso, para obtener máximos beneficios, la monarquía contrataba a los mejores artistas para los espectáculos.
Medio de desarrollo de las relaciones internacionales, los intercambios
culturales tuvieron lugar entre las monarquías europeas bajo tres formas
diferentes: de bienes, de valores y de personas. A través de los banquetes cortesanos se crearon células artísticas en las que los maestros de danza, libretistas, escenográfos y músicos afirmaron su genialidad en creaciones llamativas. Actualmente, aunque en el artículo 151 del Tratado Comunitario se especifica que se van a promover y subvencionar los intercambios culturales no comerciales, la sociedad postmodernista tiende a una mercantilización de la cultura e implícitamente del arte. En este contexto se aprecia que el factor comercial puede predominar frente a la calidad de la producción artística; por eso, a veces, los espectáculos actuales caen en producciones cómodas y de menor valor artístico.
La relación del arte coreográfico con la noción clavedediversidad nacional se intentará determinar tomando como premisa de desarrollo el folclore de cada país y lo que representa en el contexto cultural europeo. En este sentido, los intercambios culturales generaron la diversidad y fueron los promotores de valores tradicionales que enriquecen y fomentan la idea de identidad. Gracias a estos intercambios se conocieron varios bailes folclóricos que posteriormente pasaron a un formato cortesano y
ulteriormente teatral. Estos bailes perfilan el concepto de lo que podría ser nuestra visión de la danza europea.
Por último, con respecto al punto del artículo que se refiere a la mejora del conocimiento y la difusión de la cultura y la historia de los pueblos europeos, cabe apreciar que la difusión de la danza se materializa dentro del fenómeno de la mundialización y de la globalización. Es una vía (mediante grabaciones, distribución audiovisual, etc.) con la que las obras coreográficas pueden ser conocidas y puede ser realzado el valor que aportaron a nuestra herencia cultural europea. En el nuevo contexto social, el papel del artista es indispensable en la renovación y el equilibrio de una sociedad globalizada, con nuevas perspectivas que provocan grandes cambios, así como la aparición de una comunidad de información que lleva a los artistas a adaptar sus ideas, dentro de los riesgos que generan la uniformización, masificación y pasividad de esta sociedad. Los artistas representan el suplemento del alma que Europa necesita para que la sociedad actual no pierda el sentido de percepción del verdadero arte.
La necesidad de respetar la identidad cultural en un mundo en proceso de globalización es percibida como un factor perturbador en el proceso de la preservación de la variedad cultural. Las medidas que la UE ha propuesto vienen a subrayar la importancia que se le otorga a la diversidad de las culturas, y ello está siendo un factor esencial que ha contribuido y contribuirá al enriquecimiento de la sociedad europea.
Partiendo de este enfoque otorgado al artículo 151 del Tratado Comunitario, a favor de la danza, se intentará mostrar a continuación cómo el arte coreográfico en su historia se ha desarrollado al ritmo de los eventos políticos de la época, y cómo la danza encierra un patrimonio común de todos los pueblos europeos.