Gracias al estudio realizado, hemos podido llegar a conocer con bastante precisión las fuentes de información que reciben los jóvenes sobre sexualidad, qué tipo de información reciben, cual valoran más y como la asimilan.
Los jóvenes catalanes reciben información muy variada y de fuentes muy diversas. Según nuestra opinión, esta gran cantidad de información que reciben los jóvenes les obliga a jerarquizarla, a veces de una forma errónea. Respecto a su tipología, hay fuentes que proporcionan información mucho más amplia sobre sexualidad. Los padres y el entorno son las fuentes que proporcionan más información sobre prevención del riesgo del sexo. Destacamos el hecho de que la escuela, pese a su finalidad pedagógica, no otorgue suficiente importancia a información sobre prevención del riesgo del sexo.
Por otro lado, las principales fuentes de información de los jóvenes catalanes son, principalmente, la escuela y el entorno y, dentro de éste último, los amigos, mientras que menos de la mitad de los jóvenes han recibido información sexual de sus padres. A partir de aquí podemos decir que los padres no son muy responsables a la hora de informar a sus hijos sobre sexualidad. En cuanto la importancia que dan los jóvenes catalanes a la información sexual recibida, el entorno se convierte en la fuente de referencia, mientras que la escuela, principal herramienta educacional, queda relegada a un segundo plano. No obstante, hemos detectado una contradicción entre las fuentes que los jóvenes consideran importantes y aquellas que consideran fiables. Así, a pesar de que los jóvenes consideran el entorno como la fuente más importante, la escuela se convierte para ellos en la fuente más fiable. Este hecho es lógico ya que la escuela, como organismo oficial, tiene un alto grado de credibilidad en la información proporcionada. No obstante, vemos que la credibilidad no es un factor determinante para que los jóvenes consideren importante la información sexual. Es destacable el hecho de que los jóvenes catalanes, a medida que maduran, tienden a desvirtuar la información de la escuela y los padres y otorgan mayor importancia a la información de su entorno, tal y como acabamos de explicar anteriormente.
En cuanto a la asimilación de la información sexual por parte de los jóvenes, podemos decir que, en general, la valoran muy positivamente. Sin embargo, hemos decidido investigar sobre esta asimilación en base a la fuente que los jóvenes consideran más importante, es decir, el entorno. Dentro del entorno observamos que la gran mayoría de los jóvenes que han recibido información sexual de sus amigos utilizan métodos anticonceptivos, lo cual convierte a los amigos en la fuente del entorno más determinante para que los jóvenes catalanes utilicen métodos anticonceptivos. Los amigos, por lo tanto, hacen que los jóvenes asimilen mucho mejor la información sexual. Los centros de salud, en cambio, son la fuente que determina en menor grado el uso de métodos anticonceptivos, ya que más de la mitad de los jóvenes catalanes que usan métodos preventivos no han recibido información de esos centros.
El tiempo se convierte en un factor clave para determinar la asimilación de la información sexual recibida. Cuanto más tiempo hace que los jóvenes han recibido su última información sexual, peor es su asimilación (hay menos gente que utilice métodos anticonceptivos).
Además, otro factor clave para determinar la asimilación de la información sexual son las actitudes de los jóvenes con respecto a esa información. Hay una mejor asimilación, por lo tanto, un mayor uso de métodos anticonceptivos, cuando los jóvenes adoptan actitudes de reflexión, interés y curiosidad ante la información sexual recibida.
OBJETIVO ESPECIFICO 2
A partir del estudio realizado, hemos podido conocer satisfactoriamente las experiencias y hábitos sexuales de los jóvenes catalanes en la actualidad, incidiendo en las prácticas de riesgo y en el uso de métodos anticonceptivos.
Los jóvenes catalanes tienen su primera experiencia sexual a una edad bastante temprana: entre los 15 y los 18 años. Al ser tan jóvenes, los catalanes puede que todavía no hayan recibido información sexual o que la información recibida sea muy pobre, de manera que se incremente el riesgo sexual (embarazos y ETS). Sin embargo, en esta primera experiencia sexual, la mayoría de los jóvenes usaron métodos preventivos, entre los que destaca el preservativo, de lo que se deduce una actitud bastante madura y responsable por parte de la juventud catalana. Por otro lado, las mujeres presentan una actitud más tradicional en las experiencias sexuales: tienden a tener relaciones esporádicas con la misma persona, mientras que los hombres las tienen con distintas.
En cuanto a los hábitos sexuales de los jóvenes catalanes, podemos concluir que la mayoría de los jóvenes son sexualmente activos, aunque con disparidad en la frecuencia de sus relaciones, que se ve minimizada en el caso de las mujeres. Esta
importante actividad sexual en los jóvenes hace que sean necesarias medidas de concienciación para tratar de minimizar el riesgo sexual. Además, detectamos una contradicción entre el uso de métodos preventivos y la seguridad de las prácticas sexuales: los jóvenes usan más métodos preventivos en relaciones de pareja que en relaciones esporádicas. Teniendo en cuenta que las primeras prácticas son más seguras que las segundas, los jóvenes adoptan en este aspecto una actitud poco precavida e irresponsable. Otro aspecto destacable de los hábitos sexuales de los jóvenes es su adquisición de métodos preventivos, que cambia con la edad: cuando son más jóvenes, los catalanes suelen comprar los métodos preventivos en pareja, y a medida que van madurando lo hacen solos. De esto puede deducirse que la adquisición de métodos preventivos es una faceta más de la práctica sexual, que, por falta de inexperiencia, en edades jóvenes se hace en pareja; cuando los jóvenes crecen, disminuye la importancia de esta acción y, por tanto, también disminuye la compra compartida de métodos preventivos. Finalmente, los jóvenes consideran que el acceso a métodos preventivos es muy bueno, y la principal fuente de obtención de éstos es la farmacia.
En cuanto a las prácticas sexuales de riesgo, hemos comprobado que la mayoría de jóvenes ha oído hablar sobre este concepto, y que además lo asocian correctamente con las consecuencias que puede conllevar. Así pues, podemos decir que los jóvenes están bien informados y tienen una buena percepción sobre las prácticas sexuales de riesgo. Además, los jóvenes son conscientes de que existe mayor riesgo sexual en prácticas con desconocidos que con conocidos, cosa que puede hacerles tomar medidas al respecto. Sin embargo, como hemos visto antes, esto no ocurre así, ya que el uso de anticonceptivos está más difundido en relaciones con conocidos que con desconocidos. Reconocemos este hecho como otra contradicción en los hábitos sexuales de los jóvenes. Finalmente, vemos cómo el sexo vaginal es una práctica considerada mayoritariamente de riesgo, mientras que el sexo anal y el sexo oral se consideran arriesgadas en menor medida. Respecto este hecho, sería recomendable informar a los jóvenes de que existen otras prácticas de riesgo de las cuales no son conscientes, además del sexo vaginal.
Respecto al uso de métodos preventivos por parte de los jóvenes, concluimos que la mayoría de éstos usan métodos preventivos en sus relaciones, entre los que destaca claramente el preservativo. Así, observamos una actitud de prevención importante en las prácticas sexuales de los jóvenes. Además, esta actitud también se detecta si distinguimos el uso de métodos preventivos en relaciones esporádicas y con pareja estable: en las primeras, de mayor riesgo sexual, se suele usar sólo el preservativo (único método profiláctico), mientras que en las segundas, más seguras, se usa tanto el preservativo como la píldora anticonceptiva. Por otro lado, las razones que incitan a los jóvenes a usar métodos preventivos son principalmente dos: la prevención del embarazo y la de ETS. En este aspecto, los hombres se preocupan más por evitar
embarazos y ETS, mientras que las mujeres son más influyentes que los hombres a la hora de decidir si se usan métodos preventivos en las prácticas sexuales, sin aludir a ninguna razón en concreto: podemos deducir que aunque los hombres son más prácticos que las mujeres en este aspecto, éstas acaban por tomar las decisiones. Finalmente, los jóvenes que no usan métodos preventivos en sus prácticas sexuales, justifican su conducta aludiendo a razones poco clarificadoras: o no las conocen, o tienen sus propios motivos, que no especifican. Así pues, podemos concluir que los jóvenes que no usan métodos preventivos no son muy conscientes de por qué actúan así.
Como conclusión general de la investigación, llegamos a lo siguiente: a pesar de recibir mucha información sexual, de fuentes muy diversas, y asimilarla satisfactoriamente, todavía hay algunos jóvenes que realizan prácticas sexuales de riesgo. Éstos, a la hora de justificar su conducta, recurren a razones que, en muchos casos, ni ellos mismos saben argumentar. No obstante, la mayoría de los jóvenes si utilizan métodos anticonceptivos, y minimizan así el riesgo en sus prácticas sexuales, pese a existir ciertas contradicciones que pueden aumentar este riesgo.