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2.4 Graph neural networks

3.2.2 Model architectures

“Es importante destacar que varios son los agentes que intervienen en la educación del infante, al padre y al maestro ineludibles educadores del niño”64.

Se puede señalar la primera infancia y el primer periodo de la niñez hasta los 3 años solamente a cargo de los padres, en época en que la educación es espontanea y natural y se realiza en todos los ambientes y con la marcha de la vida de la familia y el ambiente creado y sus miembros.

Luego comienza la etapa que se desarrolla en relación con la Educación preescolar donde el niño inicia su vida de interrelación exterior a su hogar, recibiendo la influencia de la maestra y de la madre de los primeros pasos de de su educación ya sea en la escuela o en la casa, la educación de los sentidos, de la imaginación y la del carácter.

Las relaciones padre-hijo en la vida familiar son de fundamental importancia en la vida preescolar y escolar donde se establece verdaderamente una relación bilateral “madre-niño”, “maestra –niño” que se conjugan con “madre- maestra”.

La relación “madre-hijo” se basa en las leyes del parentesco, en cambio la relación de “maestra-niño” es brindada por el estado.

Desde el punto de vista educativo la maestra goza de ciertas ventajas, pues la coloca en una posición de abarcar, valorar y resolver los problemas de una manera realista.

La maestra tiene una “gran familia” la sección o el grado, así la maestra posee en su labor el refuerzo psicológico que proviene del impacto del grupo escolar sobre la individualidad del niño.

      

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El maestro puede usar al grupo como elemento de influencia sobre el alumno. También lo reducido e intimo del hogar ofrece ventajas a la madre, para conocer las características de cada hijo, pero esto no es un elemento negativo para la maestra que esta profesionalmente preparada para detectar las dificultades individuales.

Por otra parte la maestra observa al niño en el grupo social que permite percibir características y detalles personales que el hogar no alcanza a revelar.

En los primeros años de educación, sistemática los lazos afectivos entre madre y niño son muy fuertes y difícilmente pueden lograr la misma fortaleza, las relaciones “maestro- niño”.

Una maestra inteligente supera esta indiferencia y no trata de ser sustituta de la madre, trata de ubicarse en in plano intermedio, donde su afecto y su cariño sean la continuidad del ofrecido para la madre y satisfaga las necesidades y solicitudes que provoca la vida educativa.

Es oportuno señalar, que estos son nuevos tiempos en que la labor de educar pone paralela en la función del padre y del maestro.

Ninguno dejará librada la responsabilidad, al otro, puesto que en diferentes situaciones ambos son los agentes directos de la educación del niño.

En otras épocas, el padre participaba menos en los detalles de la educación de los hijos, que en la actualidad, que en la generalidad de los hogares, trabajan afuera ambos integrantes del matrimonio.

En esta circunstancia, la obligación de la madre compromete al padre a colaborar en las tareas del hogar, en la corrección de los deberes, en el baño de sus hijos y otras tareas que aunque no le satisfagan, lo acercan a los problemas que antes eran solo de la madre.

Cuando la madre comprende que las relaciones maestra- niño son las naturales y el afecto de ambos es reciproco, se sentirá cómoda y tranquila porque entenderá que su hijo a pesar de la atracción que siente por su maestra continuara ubicándole en su verdadero lugar de la madre.

Por otra parte estará segura que estas buenas relaciones “maestro- niño”, contribuirán en forma positiva al desarrollo de las tareas escolares en una sana y feliz convivencia en la que se lograra, cuando se propone en relación a la educación de su hijo.

Al mismo tiempo de esas relaciones maestra- niño surgirá espontáneamente otra que es la “madre – maestra” y que contribuirá a estrechar la confianza que debe ser el basamiento psicopedagógico y social más eficaz en la tares de educar.

En este aspecto, las asociaciones de padres y madres cooperadoras así como las de madres están llevando a cabo una importante labor para estrechar cada vez más íntimamente el hogar con la escuela.65

2.2.2.7 LA ESCUELA

“La escuela es una institución social y también un lugar para la enseñanza y el aprendizaje, la primera razón por la que toda persona va a la escuela es para aprender unos conocimientos y adquirir una cultura pero de una manera indirecta, también se nos educa la conducta.”66

El sistema educativo es el que decide que saber y para que, por lo tanto desde que los niños entran en el colegio y son pequeños se les va guiando y inculcando una serie de valores que se creen lo más apropiados para la sociedad donde vivimos.

      

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 Castillo Cevallos Gerardo “Los estudios y la familia” Editorial Kapelu , Buenos Aires.  66

La escuela considera la pobreza como un alto condicionante del rendimiento escolar.

La idea de que la pobreza determina el aprendizaje esta, tan arraigada en la sociedad, existen fuerzas externas arraigadas en la sociedad, existen fuerzas externas a la familia y a la escuela que lo determinan con tanta fuerza, que inhiben la capacidad de reflexión de directivos, docentes y padres.

Con frecuencia, la escuela no se responsabiliza del bajo rendimiento escolar del niño y culpabiliza a la familia y a la sociedad.

Da gran importancia a las dificultades intelectuales de sus alumnos y responsabiliza fundamentalmente a la familia del bajo rendimiento escolar del niño del nivel socioeconómico bajo.

La escuela al hablar de dificultades intelectuales, rotula, encasilla el tema sin problematizarlo. Critica la falta de interés del niño y la indisciplina sin reflexionar sobre las causas que lo originan. Solo se responsabiliza al niño, a la familia y a la pobreza.

Muchos aspectos se dan por sobreentendidos en la escuela, no se cuestionan, no se reflexiona, y así este problema sigue explicito.

La multicausalidad del bajo rendimiento escolar del niño de sectores carenciados presiona, desorienta, angustia, paraliza.

Por lo que es necesario buscar correctivos que canalicen todos estos aspectos para mejorarlos. El entendimiento, el dialogo entre padres y escuela, son muchas de las alternativas para lograr un mayor aprovechamiento de las potencialidades del niño 67

      

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