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CP Model Computational Evaluation in G12

5.5 A Constraint Programming Model of Fleet Repositioning

5.5.2 CP Model Computational Evaluation in G12

El esquema de este capítulo es similar al del previo. Muchas de las disfunciones sexuales masculinas se derivan de lo que Masters y Johnson (159) describieron como la casi increíble susceptibilidad masculina, al poder de la sugestión en relación a su pericia sexual. Nuestra cultura eterniza los mitos de la sexualidad masculina: mientras más, mejor; nunca digas no; mantente siempre listo, y otros más. Los hombres necesitan hacerse conscientes de la autohipnosis negativa y las expectativas culturales que han influido en ellos desde su nacimiento. Es interesante descubrir el significado sexual de tantas actitudes masculinas que todos damos por sentadas: se espera que el hombre sea fuerte, duro, nunca suave, mientras más grande mejor; un hombre debe aferrarse a su trabajo y a muchas otras cosas; debe ser enérgico, decidido, agresivo. No es de sorprenderse que tantos hombres tengan problemas sexuales y se sientan abatidos por ello.

Al igual que el capítulo sobre las mujeres, aquí solo se cubrirán las disfunciones más comunes, que son: disfunción vasocongestiva (pro- blemas eréctiles), disorgasmia (eyaculación precoz, ausencia de eya- culación o eyaculación retardada), dispareunia y placer inadecuado.

Disfunción vasocongestiva (DVC)

A fin de acentuar el paralelo existente entre las disfunciones masculinas y femeninas, y alejarnos de la obsesión cultural referente a la erección, prefiero describir los problemas eréctiles en términos fisiológicos. Estos problemas pueden ser los síntomas iniciales de disfunciones endocrinológicas, como previene Goldman (98), de la diabetes de acuerdo con Deutsch y Sherman, (62), y de otros, de modo que es necesario tener un diagnóstico médico antes de suponer que la

DVC es psicogénica. En este caso las siguientes técnicas hipnóticas han sido utilizadas de manera muy efectiva (59, 136).

El primer método es similar a la técnica de imaginería sexual dinámica. Después de obtener información sobre qué estímulo sexual específico le excita, se ayuda al cliente a relajarse. Una vez relajado, se revive una escena placentera, tranquila, de acuerdo con la información obtenida previamente. Supongamos que el cliente ha elegido una playa para estar tranquilo. El terapeuta le ayudará a experimentarse a sí mismo en una hermosa playa segura y aislada, disfrutando cada detalle: el sol cálido y apacible, la brisa acariciante, el movimiento rítmico de las olas, el cielo completamente azul, fantástico, la arena blanca inmaculada, el sonido distante de una gaviota en el cielo, etc. El hombre realmente experimenta todas estas sensaciones en su mente, disfrutando la relajación.

Una vez que la escena ha sido totalmente evocada, se introduce una mujer muy atractiva, pero no amenazante, puede ser su esposa, su amante o alguien más, caminando hacia él desde la lejanía.

Si surge tensión, la mujer puede volverse y alejarse caminando o simplemente detenerse a observar el mar. Si no surge, la mujer repre- sentará una figura amistosa, interesada en el cliente, relajada y rela- jante, excitante, etc., de acuerdo a las necesidades del cliente. Mientras ella está con él en la fantasía, él se excita sexualmente y experimenta una agradable, fuerte erección, en su imaginación en trance.

Esta escena se hace tan vívida y tan realista como sea posible y se lleva progresivamente a través de dos ó tres sesiones, a un término sexual satisfactorio, haciendo énfasis en disfrutar la experiencia erótica. Con sugestiones posthipnóticas se logra que el cliente recree esta fantasía utilizando una señal dada, por ejemplo, tocar a su esposa o amante estando desnudo. Se hace énfasis en las sensaciones de la erección evidente, fuerte y perdurable, placentera, que él simplemente disfruta sin tener que pensar en ello. La esposa o pareja sexual debe participar en esta experiencia hipnótica tanto como sea posible.

Catalepsia de un dedo

Esta técnica consiste en asociar, un comportamiento hipnótico, a la catalepsia inducida en un dedo con la erección del pene. Primero, se

pide al cliente elegir un dedo que represente su pene. Después se le hace imaginar vívidamente que ese dedo se vuelve de acero. Con esto, ya que se logra la catalepsia hipnótica, se le hacen comentarios en trance: “Así como tu dedo se ha puesto rígido y duro, se sentirá tu pene más y más rígido y duro cuando esté erecto. Erecto y duro como tu dedo, como el acero, pero vivo, con sentimiento y disfrutando... haciéndolo más duro... más rígido, y más duro... será una sorpresa placentera... te sentirás estupefacto al sentir como un mástil... será magnífico... tu dedo, tu pene, tu mástil. Placer, dicha, paz” (218).

Las sugestiones posthipnóticas deben establecer la relación entre la presencia de la esposa o amante en una situación sexual y la dicha de la erección.

Se pueden aplicar muchas otras técnicas a los problemas eréctiles; entre ellos, métodos para aumentar el Yo que son especialmente útiles por el daño psicológico que estos problemas normalmente producen.

Levitación del brazo

A causa del doble simbolismo de un brazo subiendo en el aire producido por una actividad mental, este fenómeno hipnótico bien conocido puede ser aplicado a la DVC en los hombres. La levitación del brazo puede ser combinada con conceptos relativos al estado del Yo, afirmando por ejemplo que: “tu mente interna, una parte real de ti vuelve tu brazo derecho tan ligero, que flota y no tienes que preocuparte por mantenerlo así, es como si tuviera vida propia. Es tan agradable sentirlo más y más. Mira lo que puede lograr tu mente cuando tú se lo permites. Y puedes permitir a tu mente hacer esto una y otra vez, no sólo con tu brazo... elevarse, y permanecer arriba... es divertido, se siente bien... estar arriba está bien... y estar bien es estar arriba... estará bien, estará arriba, será bueno estar arriba y permanecer ahí, sin pensarlo con tu mente consciente... porque su mente interna puede hacerlo... bien... ahora”.

Disorgasmia

Me gusta el término disorgasmia que no es muy utilizado, para incluir a todas las disfunciones de eyaculación: precoz, retrasada, ausente y

retrógrada. Sin embargo, debemos recordar que la ausencia de eyacu- lación o la eyaculación retrógrada, han sido consideradas durante siglos una proeza que aumenta el placer sexual (coitus reservatus), o que aumenta la capacidad intelectual del hombre como creían algunos yoguis y maestros chinos (214), evitando simultáneamente la fecundación.

En cuanto a la precipitación, ya que los trucos cognitivos, autodidácticos (pensamientos no eróticos) son comunes entre estas gentes, es útil crear un nuevo tipo de reacción al estrés con procedi- mientos de relajación hipnótica, y técnicas de fortalecimiento del Yo. Kaplan (121) señala que muchos eyaculadores precoces se quejan de la ausencia de sensaciones eróticas al aproximarse al clímax y que necesitan recuperar el control de las sensaciones corporales. Paradó- jicamente, la siguiente técnica los hace conscientes de las diferencias de las sensaciones que pueden experimentar a voluntad.

Las complicaciones médicas de algunos síntomas disorgásmicos masculinos son reales, especialmente en la eyaculación retardada o en la ausencia de eyaculación. Estas complicaciones van desde fallas renales por el abuso de drogas y narcóticos, pasando por la gonorrea o desórdenes neurológicos, hasta las secuelas postquirúrgicas. A causa de esto, los terapeutas sexuales deben ser extremadamente cuidadosos cuando el único síntoma es la eyaculación retardada o, la ausencia de eyaculación. Esto no quiere decir que no existan factores psicológicos en muchos de estos casos. Lo digo para enfatizar la necesidad de un diagnóstico diferencial cuidadoso y de tener opiniones médicas.

Entumecimiento de un dedo

Para la eyaculación precoz, que es la queja disorgásmica más frecuente en los hombres, además de la imaginería sexual dinámica y la relajación el entumecimiento de un dedo es parte de las técnicas de transferencia (ver Capítulo 6). Consiste en ayudar al cliente a experimentar entumecimiento e insensibilidad en un dedo por medio de sugestiones hipnóticas e imágenes mentales. Como en la catalepsia, nos concentramos en el dedo que es una representación del pene, y por medio de la sugestión y las imágenes, se logra y se constata

el entumecimiento. Luego se establece una señal para recuperar las sensaciones ordinarias. Esta señal puede ser parpadear dos veces o presionar el dedo índice izquierdo con el pulgar.

A continuación, se efectúa la transferencia al pene con la sugestión posthipnótica de que la próxima vez que tenga relaciones sexuales, su pene se sentirá como sus dedos se sienten ahora: entumecido y anestesiado y, aún así tendrá una fuerte erección, se sentirá feliz disfrutando. Y esta erección durará todo el tiempo que desee y sólo cuando utilice la señal previa, regresarán las sensaciones eróticas usuales a su pene y será capaz de eyacular con gran placer. Él tiene la llave del placer en la punta de su dedo.

Hipersensibilidad de un dedo

Para la eyaculación retardada o la ausencia de eyaculación, se utiliza la técnica de transferencia opuesta: cuando el cliente ya esté en trance, se le provoca hipersensibilidad en el dedo elegido por él para repre- sentar su pene. Del mismo modo, se establece una señal, para restau- rar las sensaciones usuales del dedo y se efectúa la transferencia de la hipersensibilidad al pene, especialmente al glande, con sugestiones posthipnóticas similares a las de la técnica anterior.

Se debe recordar, que estas técnicas no son sustituto de las más tradicionales, como la técnica de apretón, la de alto y adelante y otras conductuales, sino que pueden usarse junto con ellas.

Estudio de un caso

Glenn, un trabajador de 36 años de edad se quejaba de DVC y de eyaculación precoz. Sin embargo, decía que en algunas ocasiones era incapaz de eyacular aún después de una relación sexual prolongada. El problema se inició a partir de su divorcio, hacía cinco años. Nunca lo había tenido durante los ocho años de su matrimonio o antes. Glenn había participado en un programa de terapia sexual de grupo durante siete meses. Aunque había logrado mejorías notables durante el primer mes, el problema reincidió peor que antes. Exploramos cuáles elementos de la primera experiencia terapéutica le habían ayudado,

para usarlos como parte de la hipnoterapia. Estos eran, en su mayoría, elementos cognitivos: darse cuenta de que muchos hombres tenían problemas sexuales, saber que existe curación, etc. También le ayudó la relajación al sentirse ansioso.

Cuando Glenn utilizó la hipnoterapia sexual tenía poco tiempo de haber terminado la relación que empezó muy bien pero que se había vuelto una carga para él. Ahora sentía una nueva sensación de alivio y libertad.

Había vuelto a salir en pareja y tuvo relaciones sexuales casuales con tres mujeres diferentes, experimentando la DVC en dos oca- siones, y la ausencia de eyaculación en la tercera. En los dos primeros casos, después de mucha estimulación había tenido una erección que terminó en eyaculación precoz.

Cuando Glenn inició la terapia se sentía tan abatido que hablaba del suicidio, así que después de tratar la depresión, nos concentramos en su problema sexual. Se practicó la relajación hipnótica con imágenes no amenazantes y se le indicó que la practicara en casa. También en esta primera sesión, se relacionó el funcionamiento sexual libre de ansiedad con la relajación. Se le dieron instrucciones para verse a sí mismo en una situación sexual con una mujer nada amenazante, disfrutando su flacidez. Se le indicó que se permitiera pensar en esta nueva escena sexual (ya que para él el sexo sin coito no contaba) como una historia que se podía hacer realidad. Se entremezclaron comentarios acerca de sentirse vivo al estar relajado, sentir la vida agitándose en su interior, vivir la excitación sexual, etc.

Se aplicaron en rápida sucesión, las siguientes técnicas: catalepsia de un dedo, levitación del brazo, entumecimiento e hipersensibilidad de un dedo con sugestiones posthipnóticas de sentirse mejor. La sesión duró casi dos horas.

Una semana después, Glenn llegó a tiempo, sintiéndose mucho mejor. No había salido con ninguna mujer, pues la mujer a quien pensaba ver se enfermó en el último momento. Había practicado la relajación fielmente todos los días. Se utilizó de nuevo el ensayo, junto con las cuatro técnicas anteriores. También se introdujeron visualizaciones, similares a los dibujos animados, de los centros de control en su cerebro, para ajustar los mecanismos que controlan las erecciones y la eyaculación (ver la técnica de los controles internos en el siguiente capítulo). Finalmente se le invitó a recordar nítidamente,

la escena placentera sexual de la primera sesión, “como si realmente la hubieras experimentado, entendiendo que el sexo sin penetración es igualmente bueno”. Se aclaró que debía continuar practicando los ejercicios de relajación, estando solo.

La tercera sesión se llevo a cabo una semana después. Para entonces, había salido tres veces con la mujer que se enfermó la semana anterior. En dos ocasiones tuvieron un contacto sexual. Glenn se sintió mucho más relajado, puso poca atención a su desempeño y estuvo mucho más alerta de su sentimiento de bienestar y placer generales, así como de las sensaciones de todo su cuerpo. Había tenido erecciones satisfactorias, y en una de esas ocasiones tuvieron una relación sexual vaginal. Pero la segunda vez, Glenn decidió llevarla al clímax, oral y manualmente, y después, alcanzar él el orgasmo por estimulación oral del pene. Se sintió muy bien y curado que quería dar por terminada la terapia, ya que había pasado su propia prueba.

Se le dijo que continuara practicando los ejercicios de relajación, y se repitieron las técnicas de la segunda sesión poniendo más énfasis en su habilidad para controlar el funcionamiento de su cuerpo. Se hizo una cita para dos semanas después.

En la cuarta sesión, reportó que había salido con dos mujeres diferentes y con la mujer de hacía dos semanas. Había tenido coitos satisfactorios en dos ocasiones aunque, afirmó, “sé que puede ser mejor”. Una de las dos veces había sido especialmente exitosa: alcanzó el orgasmo una vez por medio del fellatio, pero se sintió excitado una vez más y, aún relajado y en calma, tuvo coito vaginal satisfactorio.

Había continuado practicando autohipnosis todos los días, de modo que en la sesión se reforzaron los beneficios obtenidos. Antes de marcharse, se le preguntó si era importante para él conocer por qué aparecieron sus síntomas y se mantuvieron durante cinco años y, cómo se curaron. Su respuesta fue la típica de los clientes de hipnoterapia sexual: “Yo pensé que eso era lo que habíamos estado haciendo. ¿Qué quieres decir con entender? Sé lo que ocurrió. Consideré mi divorcio como un fracaso y estaba pagando por ello. Ya pagué suficiente... aunque ahora, ya no veo el divorcio como fracaso”.

En la quinta sesión, dos semanas después, Glenn informó de beneficios continuos, especialmente su actitud relajada, orientada al placer. Había experimentado una vez lo que antes había considerado un fracaso, pero afirmó: “ahora no me molesta, pienso en los controles, en mi dedo poniéndose rígido, entumecido o chistoso, y eso termina con el drama”. Esa hora se utilizó para reforzar la autohipnosis. No se planearon más sesiones, pero un mes después Glenn llamó por teléfono para decir que todo iba bien, que estaba encantado con los progresos realizados. Se le indicó que comprara un libro sobre sexualidad masculina que acababa de salir, de Zilbergeld (243), pero que no leyera nada hasta un mes después y que entonces leyera sólo el Capítulo 4, que trata sobre los diez mitos sexuales masculinos. Podía leer otras partes del libro, hasta que terminara este capítulo. Esto se hizo para crear alguna ansiedad relacionada con el sexo, en caso de que tuviera necesidad de ello. Se hizo también para darle la oportunidad de seguir mejorando su actitud sexual y tener un libro de consulta para preguntas o dudas posteriores.

Durante el año siguiente, Glenn me envió a dos hombres más para tratamiento. Como yo estaba interesado en el seguimiento de este cliente para incluirlo en el presente libro, le llamé dos años después. La llamada confirmó los beneficios obtenidos.

Dispareunia

La etiología de la dispareunia masculina es en su mayor parte orgánica (226), aunque existen factores psicológicos, como la anticipación del dolor (194). Esto significa que el terapeuta sexual debe obtener toda la información relevante sobre el cliente y su pareja para hacer un diagnóstico adecuado. Por ejemplo, el grado de lubricación de la mujer, la utilización de métodos anticonceptivos o lubricantes artifi- ciales, cirugía genital previa o anomalías congénitas de la mujer. En cuanto al hombre, las condiciones anatómicas anormales del pene, así como las infecciones e irritaciones que pueden causar dolor durante la relación sexual. Si el hombre experimenta dolor al eyacular, más que en la copulación, puede ser indicador de problemas en la próstata, o condiciones inflamatorias que requieran atención médica. Una vez que esto se ha atendido, se puede utilizar hipnosis para tratar la dispareunia como se utiliza en cualquier otra forma de control del

dolor (111). Por ejemplo, por desplazamiento de la anestesia de la ma- no al área de dolor, así como una modificación de la técnica de los controles internos. Los controles imaginarios de la sensibilidad deben ser fijados cuidadosamente, para que la persona experimente sensa- ciones pero no dolor.

Placer inadecuado

Como en el caso femenino, es un problema bastante generalizado y vago: “no siento nada durante el sexo”, “mi mente vaga y yo termino exhausto tan sólo por el esfuerzo mental de concentrarme”, “esta bien, pero sé que no es tan bueno como solía ser”, etc. Debe recordarse que el hombre no experimenta dificultades con su cuerpo: excitación, erección, eyaculación, todo es normal. No obstante sus sentimientos subjetivos de placer y satisfacción, están ausentes.

En los hombres también se puede visualizar un continuum o escala para ayudarlos a calificar la inadecuación de su placer. El terapeuta debe examinar de cerca qué tan satisfactoria es la relación, ya que aunque la queja sea sexual, el verdadero problema puede ser relacional. Suponiendo que la dificultad sea, en efecto, el placer sexual inadecuado, las técnicas enlistadas para las mujeres (manipu- lación del síntoma y distorsión del tiempo), son efectivas. A con- tinuación se presentan dos más.

Reviviendo

Esta técnica, similar a la de Bienestar, se concentra en las fuerzas vitales del individuo. Se lleva al cliente a estar alerta de sus sensa- ciones con todo detalle: su respiración, los latidos de su corazón, el peso de sus manos sobre su regazo o sobre los brazos de la silla, la presión de los glúteos y de la espalda en el asiento, etc. Se le pide que permita revivir cada una de sus partes, incrementando sus sensa- ciones como se hace con el volumen de un radio. Una vez que ha logrado esto con éxito, se puede concentrar en sus testículos y pene, sintiéndolas también muy vivos. Algunos clientes llegan a ser tan buenos en esto, que pronto se hacen conscientes hasta de las

pulsaciones de distintas partes de su cuerpo. El terapeuta puede utilizar el pulso, para dar al cliente la conciencia de vivir y de la vida diciendo: “tu cuerpo está vivo, pero la vida no es siempre ruidosa y notoria. Estás escuchando ahora el murmullo de la vida en ti. Ponte en