• No results found

2.3 Music Classification Methods

2.3.2 Music Autotagging

“El doce de marzo de 2006, durante una conferencia en la Worshipful Company of Stationers

and Newspaper Makers de Londres, Murdoch pronunció un discurso del que se hicieron eco

las agencias de todo el mundo, fue publicado en muchos periódicos y citado con frecuencia durante los meses siguientes por los expertos en edición que están junto al lecho de los periódicos enfermos, intentando remontar su suerte. En pocas palabras, Murdoch sintetizó brutalmente la encrucijada ante la que se encuentra el mundo de la información escrita: adaptarse a los cambios o morir. “Las sociedades o las empresas que albergan la esperanza de que su glorioso pasado las proteja de las fuerzas del cambio lideradas por los avances tecnológicos fracasarán y caerán. Esto afecta mucho a mi sector, la industria de los medios de comunicación, pero también a cualquier otro ámbito de negocios del planeta. El poder se está alejando de la vieja élite de nuestra industria –los directores, los jefes de redacción, y hay que admitirlo, los propietarios-. Una nueva generación de consumidores de medios de comunicación está ante nosotros y reclama recibir información en el momento que la desea, en el lugar donde la desea y del modo que la desea” (SABADIN, 2007:7)

En efecto, la empresa informativa atraviesa una crisis considerable, no sólo propiciada por la crisis económica, sino también por la propia de los medios de comunicación. Tal y como veremos a continuación en el análisis de los datos que hemos realizado, las empresas informativas se han visto afectadas por la crisis mucho más que el resto del tejido productivo español. La incidencia ha sido mucho más acusada en las empresas editoras, que han destruido su producción y riqueza en alrededor de una cuarta parte, seguidas a distancia de las empresas de radio y televisión y productoras.

Cabe preguntarse: ¿por qué estamos ante una crisis de tal magnitud? “Las empresas informativas actuales se enfrentan a condiciones sociales y económicas que ponen en peligro su sostenibilidad. Su estabilidad histórica y posición social se han deteriorado

significativamente y sus directivos luchan buscando modos de recuperar estabilidad y relevancia. Los esfuerzos que hacen las empresas informativas en el ámbito de la innovación son mayores que nunca, pero por desgracia han fracasado llamativamente a la hora de aportar soluciones a los problemas cruciales de las empresas. Se han gastado cientos de millones de dólares en rediseñar periódicos, cambiar su tamaño y crear contenidos pensados para atraer a grupos de lectores. Los periódicos actuales están mejor diseñados y resultan más amables para el lector. Las empresas de televisión tienen capacidad técnica para proporcionar noticias e información desde cualquier lugar del mundo con más rapidez y calidad que en el pasado. (...) La tecnología permite que las noticias y opiniones se distribuyan con más rapidez que nunca. Nunca ha habido tantas noticias e información disponible para la audiencia. (...). Sin embargo, ninguno de esos factores resuelven el rechazo de las audiencias a las noticias y la información que ha crecido en las últimas décadas (...) Si se revisan a fondo los cambios que han hecho las empresas informativas en las últimas décadas, se hace patente que los cambios introducidos han sido esfuerzos limitados, cosméticos y débiles, para preservar una era “gremial” del Periodismo, con el objeto de calmar a los inversores, y dar la impresión de que se dan respuestas de gestión a un entorno cambiante. Junto con los esfuerzos limitados de innovación se ha producido un constante y deletéreo agotamiento de los recursos, y una desviación de los beneficios a propietarios cuyos principales intereses no eran la mejora de las empresas informativas, ni su capacidad para cumplir papeles sociales (...) El consumo de noticias en Estados Unidos está hoy en su punto más bajo de los últimos cincuenta años y sigue bajando a un ritmo significativo (...) La decreciente atención a las noticias pone en cuestión el valor de las noticias para la sociedad y las audiencias y porqué parecen hoy menos valiosas que en el pasado” (G. PICARD, 2012: 20-22)

No sabemos si las noticias son hoy menos valiosas que en el pasado, pero lo que sí parece claro es que la empresa informativa atraviesa uno de sus peores momentos, ya que ha recogido el doble impacto de una doble crisis: la económica general y la mediática particular. “La primera crisis es económica y coincide con la profunda depresión financiera que sufren los países occidentales desde finales de 2007. Ningún sector económico ha escapado a ella; tampoco, claro está, el de los medios. (...) La segunda crisis es más soterrada y deriva de la transformación tecnológica a la que se ha visto sometida la industria de los medios desde los años 1990. Se trata de una verdadera reconversión industrial que recuerda a la que en su día afrontaron industrias pesadas como las de la siderurgia, la minería o los grandes astilleros. A semejanza de aquellas industrias ineficientes, las

empresas periodísticas se han visto obligadas a evolucionar desde un modelo analógico, fuertemente condicionado por el soporte de distribución, hacia otro digital, donde las reglas del juego y la escala de valor ha cambiado por completo” (SALAVERRIA, 2012: 13)

Lo cierto es que en los últimos años del pasado siglo y los primeros de éste ha habido una considerable proliferación de medios de comunicación en España, “que luego se ha demostrado que no se correspondía con las demandas del mercado, ni con las necesidades informativas de los ciudadanos (...) La información y la comunicación se convirtieron en algo rentable y pasaron a ser explotadas intensivamente. La mayoría de los medios aplicaron políticas expansivas, especialmente los periódicos, que proyectaron sus negocios hacia el sector audiovisual y multimedia, tal y como demuestran los datos de los sucesivos anuarios de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM)” (X. SOENGAS, 2014: 2)

Paralelamente a la “burbuja inmobiliaria” que se ha vivido en España y que ha incidido notablemente en la crisis económica sufrida, se ha producido una “burbuja mediática” en las empresas informativas. A las preguntas hechas durante las entrevistas realizadas para esta investigación, la presidenta de la FAPE, Elsa González Díaz de Ponga, y el secretario general de la Federación del Sindicato de Periodistas de España y de

Madrid, Agustín Yanel, así lo reflejan. A la pregunta de “¿Cree que ha habido una burbuja

en los medios de comunicación, por el “trasvase” de la burbuja inmobiliaria a los medios de comunicación?

“¡Completamente, pero completamente! Primero, muchos medios de comunicación no se tenían que haber creado por que se crearon al albur de empresas inmobiliarias y demás. Otros intereses, económicos, políticos, o tal. Pero que de verdad no respondían, porque un medio de comunicación puede responder a un interés ideológico, esto es así y no pasa nada, la línea editorial puede ser una y variada, pero efectivamente se han creado muchos medios de comunicación que no venían a cuento. Después, también en esta burbuja, que de verdad se ha producido en el mundo de la comunicación y el Periodismo, fíjate, los medios impresos gozaron de unos ingresos económicos por publicidad muy elevados hasta hace unos seis años o cosa así, y mientras el papel ya iba en descenso en picado en ventas, sin embargo, los ingresos por vía publicitaria se mantenían intocables. ¿Qué pasó? Que como los ingresos eran elevados no se actuó, se actuó sí tarde y mal para la incorporación al mundo on-line. Primero no se pusieron de acuerdo para los precios, la publicidad y demás, los medios de comunicación tiraron las tarifas y fíjate. Primero, no se ha encontrado el modelo de negocio en los medios online todavía, la publicidad es intrusiva, y después es tan barata que tiene que

ser muy elevada para que tenga efectividad” (GONZALEZ DÍAZ DE PONGA, 2015: anexo 7).

Por su parte, Yanel (2015, anexo 6) responde: “Sí, sí, porque grupos regionales como Joly se dedicó a poner en marcha periódicos en Andalucía, en Granada había dos o tres periódicos diarios, que al final terminaron cerrando. En Córdoba igual, esto a nivel regional. Y luego periódicos más pequeños de provincias igual. Cuenca se quedó sin ningún periódico, ahora tiene tres días a la semana La Tribuna de Cuenca, y es una provincia donde estaba El Día de Cuenca, La Provincia de Cuenca y quizá alguno más. La prensa regional es más frágil (…) Muchos empresarios de provincias de la construcción que se metieron a crear televisión en el sentido de querer influir para las recalificaciones, ha sido muy habitual”.

Marta Barcenilla (2015, anexo 4) a la pregunta ¿en qué sector ha incidido más la crisis y por qué?”, responde que “en el de la prensa diaria, por su vinculación con construcción y la obsolescencia del soporte papel; y en el de la radiotelevisión pública por el recorte del gasto público al que hemos estado sometidos durante toda la crisis- el derecho constitucional a la información no se quiere considerar servicio público ni se protege como tal en nuestro país“.

José María García González (2015, anexo 5) afirma, en el cuestionario respondido para esta tesis, que “se puede decir que estamos ante un sector que hubiera estado en crisis al margen de la crisis económica, si bien esta última ha agravado considerablemente el resultado de la misma. Existen dos factores por lo que podemos hablar de crisis propia en el sector: cambio de soporte y disminución y huida de la publicidad hacia ese nuevo soporte (internet). La transición, de los medios escritos, del papel a la pantalla no se ha podido llevar a cabo adecuadamente, si bien es un problema de la prensa mundial en España experimenta una mayor incidencia por la cultura, en parte fomentada por los propios editores, del gratis total; se ofrece lo mismo en papel, de pago, que en internet, gratuito, encontrándonos ante la paradoja de que es imposible convertir las páginas digitales en suscripciones ante el riesgo de que huya la poca publicidad que sustenta estas páginas y no sea cubierta por el pago de los abonados. Además el considerable tiempo que está llevando este proceso ha dado lugar a una feroz competencia que hace inviable esta solución, cada vez hay más medios digitales, bien por la creación de nuevas empresas o porque los despedidos en este proceso, obligados a constituirse en autónomos, vierten información a través de sus blogs o cualquier otra forma de comunicación: facebook, twitter, whatssapp...métodos que, aunque no pasen de la categoría de rumor, son preferidos por los más jóvenes como forma de comunicación e

información, dando más credibilidad a estas formas que a los medios tradicionales. Internet tiene, también, la facultad de igualarlo todo. Hasta la fecha existía una diferenciación clara de los distintos soportes: papel, radio, televisión y cine. En la actualidad podemos distinguir entre estas formas de comunicación pero si nos fijamos bien, cada vez se parecen más las páginas. Si entramos en una página de un periódico, además de la información maquetada parecida a la tradicional del papel, comenzamos a encontrar vídeo y audio. Si acudimos a una página de televisión encontraremos, además, de los contenidos propios de este medio, información escrita. Estamos ante un soporte que igualará en un futuro sus contenidos por lo que podemos asistir a la finalización de los medios tradicionales y conocer los portales de contenidos o de información donde se ofrezca todo: televisión, radio, prensa y cine”.

Y Nemesio Rodríguez López (2015, anexo 1), vicesecretario y portavoz de la Junta Directiva de la APM, cree que “ha afectado a todos los medios por igual, ya que una de las causas de la crisis, el hundimiento de la publicidad, ha perjudicado a todos los sectores periodísticos. Sin embargo, los peor parados han sido los escritos (diarios y revistas) y las cadenas de televisión públicas (cierre de Canal Nou y el ERE en Telemadrid). Los escritos han sufrido los efectos de una triple crisis: la económica, la publicitaria –general e institucional- y la de modelo (la transición digital). Las medidas de ajuste de las administraciones han golpeado de una manera contundente a los medios públicos mediante Eres brutales (EFE, Telemadrid) o cierre (Canal Nou). También ha forzado el cierre de decenas de televisiones y emisoras de radio locales y municipales”.

Para Neus Bonet (2015, anexo 2), decana del Col.legi de Periodistes de Catalunya, “en general en todo el sector vinculado a los medios de comunicación. En este sentido, en el ámbito de la comunicación institucional y corporativa los efectos de la crisis no han sido tan extremos. Dentro de los medios de comunicación, quizá en la prensa es donde más se ha padecido dado que afrontan una doble crisis: la económica y la de modelo de negocio debido a que crece de forma imparable el consumo de la información en sus ediciones digitales en detrimento del papel, que es el que soporta la mayor parte de los ingresos de las empresas editoras”.

En paralelo, Marosa Montañés (2015, anexo 3), presidenta de la Asociación de

Mujeres Periodistas del Mediterráneo, estima que “en la Comunidad Valenciana en el

sector audiovisual con el cierre de RTVV; en las corresponsalías de los diarios nacionales y en los medios locales a los que llevaban más tiempo trabajando”.

“creo que en todos. Te hablo de memoria: en televisión cerró Veo, Localia, del Grupo Prisa, han cerrado muchísimas televisiones locales y regionales que abrieron pensando que la TDT iba a ser la gallina de los huevos de oro. Muchos empresarios de provincias de la construcción que se metieron a crear televisión en el sentido de querer influir para las recalificaciones, ha sido muy habitual. En la radio, en RTVE un expediente de cuatro mil y pico personas, en

COPE han despedido a un montón de gente, en Onda Cero también, Punto Radio ha cerrado,

emisoras locales un montón, luego en periódicos reducción drástica de gente en El Mundo, El

País, (...) , en ABC han dejado la plantilla en los últimos años bajo mínimos. La Razón

también ha habido algún despido, aunque ha sido la única que como era una plantilla más reducida no han tenido grandes problemas. En las revistas también, las revistas del grupo G+J que son alemanes han cerrado varias publicaciones, te hablo por datos de comités y delegados del sindicato... Gratuitos han cerrados todos excepto 20 Minutos (...).

La crisis ha afectado en general a todos quizá menos a internet. (...) Internet tiene muchas cosas buenas, pero ha influido mucho de una manera negativa en las condiciones de trabajo y en la calidad. Eso es así, y nadie lo puede negar. El trabajo para los periodistas ha aumentado. Es importantísimo te llega, incluso egoístamente, te lee todo el mundo, cada cosa que escribes en internet tiene muchísima más trascendencia, comprobado, cualquier cosa que escribas en el papel, por muy conocido que seas. Pero a costa de trabajar más y por el mismo sueldo, antes, y ahora con la crisis por menos sueldo”. (YANEL, 2015: anexo 7)

Todas estas opiniones cualitativas no son muy favorables al estado de la cuestión en lo referente a la empresa informativa y por ende para los profesionales de la información. El análisis cuantitativo de los datos y cifras de la realidad del mercado permite aflorar la enorme crisis que viven los medios de comunicación y su afectación a la profesión periodística, y en especial a la mujer de la empresa informativa y la mujer periodista.

Antes de analizar la evolución de la empresa informativa durante la crisis económica, es preciso definir qué es crisis económica. Esto es, el momento en que la economía de una nación o región pasa de una fase de crecimiento a una fase de inversión del mismo. Las crisis están relacionadas con los ciclos económicos, pasando cada uno de éstos por cuatro fases: a) la expansión o el auge, es decir el período ascendente de prosperidad; b) la crisis, o sea el momento de inversión de la tendencia al alza; c) la depresión o contracción y d) la recuperación. Depresión se utiliza para una contracción de la actividad económica de amplitud fuerte y de larga duración mientras que recesión se utiliza para las contracciones de débil amplitud y corta duración, BUGALLO (2013)36

36 BUGALLO SALOMÓN, Carlos Javier, (2013). “Crisis y teoría de la crisis”. Relacionado en http://www.espacio-

publico.com/wp-content/uploads/2014/01/572-CRISIS%20Y%20TEOR%C3%8DA%20DE%20LA%20CRISIS.pdf

Existe unanimidad en que técnicamente existe recesión cuando el Producto Interior Bruto (P.I.B.) desciende, al menos, durante tres trimestres consecutivos.

Para conocer si en España ha existido recesión, es necesario acudir a las estadísticas de Contabilidad Nacional anual elaboradas por el I.N.E.37, en la que se ofrece, entre otros muchos resultados, el de la evolución interanual del P.I.B. a precios de mercado.

GRÁFICO Nº 14. Fuente: elaboración propia con datos del I.N.E.

En este gráfico se prueba como la economía española presenta una caída anual muy importante en la evolución del P.I.B. Se observa que en cada año desde 2008 decrece en el índice interanual, excepto en 2010 respecto a 2009, por lo que técnicamente España ha estado en recesión de 2008 a 2013, menos el período de 2009 a 2010.

En lo correspondiente a los parámetros de la empresa informativa, el examen de los resultados que nos ofrece la encuesta de Contabilidad Nacional ya indicada proporciona unos datos que confirman la tendencia regresiva del ciclo económico en el sector o, lo que es lo mismo, la agudeza de la crisis económica en el mismo.

Pero para conocer la evolución económica del sector, es preciso definir algunos conceptos que utilizaremos. Primeramente, el de Valor Añadido Bruto (V.A.B.). Se define como la “riqueza generada durante el periodo considerado que se obtiene por diferencia entre el valor de la producción y los consumos intermedios utilizados (materias primas,

servicios y suministros exteriores, etc.)”38. Es decir, el V.A.B. describe si un sector genera riqueza o no. En segundo lugar, el de producción, que representa todos los bienes y servicios elaborados por las empresas con valor económico y contable.

Por otra parte, la estadística de la Contabilidad Nacional agrupa los datos cada dos divisiones, excepto en la de edición, número 58, que aparece en solitario. Así, aquéllos ofrecen una visión conjunta del panorama macroeconómico de las empresas productoras y de las de radio y televisión, (números 59 y 60), y de las empresas de los servicios de información, etc., (número 63), con las de “programación, consultoría y otras actividades relacionadas con la informática”, división nº 62.

Advertimos que este sistema utilizado por el I.N.E. en la Contabilidad Nacional puede causar distorsiones, sobre todo en la medición de los resultados ofrecidos en las empresas de servicios de información, etc. que se “mezclan” con los de la división nº 62, sector ajeno al de empresas informativas. Para el examen de estos datos, la estadística de Contabilidad Nacional se ha exportado a una hoja de cálculo Excel en la que se han discriminado las variables que interesan al objeto de este trabajo para después insertar gráficos para una mejor comprensión de lo expuesto.

La producción de las empresas informativas, con la salvedad de la inclusión de las empresas de “programación, consultoría y otras actividades relacionadas con la informática”, es ofrecida en el siguiente gráfico.

38 Definición expresada por el Institut d´Estadística de Catalunya, relacionada en