3.4 Incomplete Information and Implementation
3.4.1 Observable Arrivals
gran medida en la cobertura vegetal del valle del río Magdalena, generando una gran pérdida de los bosques originales y dando lugar a campos de cultivo y extensas áreas de pastura para ganadería. No obstante, parece ser que para el momento de la llegada de los españoles al territorio ocupado por las poblaciones indígenas, los bosques cubrían gran parte del territorio ocupado por los panches en diversos niveles del valle medio del
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Magdalena (especialmente en la unida paisajística de piedemonte cordillerano, pues en las tierras bajas y las llanuras aluviales la sequedad del terreno se constituía en una limitante a lo largo de amplios sectores para la proliferación de coberturas boscosas diferentes a la vegetación xerofítica típica del bs-T).
Rodríguez y Cifuentes (2004) entre otros, han expuesto como tras el proceso de invasión y conquista, los españoles impusieron una economía extractiva que determinó la sobreexplotación de recursos típicos de estos bosques como la madera y la fauna asociada a los mismos. Lo anterior, aunado a la dedicación de amplias extensiones de tierra a la ganadería de bovinos y ovinos a partir del siglo XVII implicó la drástica reducción de la producción de recursos de estas áreas boscosas. Parece ser que la caza excesiva y el deterioro de los hábitats específicos de la fauna asociada a estos bosques conllevó a un déficit alimenticio paras las poblaciones prehispánicas, que habían desarrollado desde tiempos ancestrales una forma de extracción de recursos que mantenía el equilibrio de sostenibilidad con dichos ecosistemas (Rodríguez y Cifuentes 2004, Martínez 2005).
Los relatos de los cronistas presentan el territorio habitado por los segmentos panches como un espacio muy rico en recursos asociados a la multitud de bosques presentes en dicho espacio biogeográfico; obras como la de Fernández de Oviedo [1526] 1959, Aguado [1570?] 1956, Castellanos [1601] 1955 y Fernández Piedrahita [1668] 1942, al realizar las descripciones de los espacios habitados por los panches y las características de los mismos, los presentan como áreas con una gran abundancia de frutas y cultivos de diversos productos vegetales. De esta forma, podemos percibir que una de las mayores riquezas para las poblaciones panches fue la diversidad y abundancia de frutas que podían extraer y/o cultivar de las plantas típicas de su entorno.
Aunque esta depredación de las coberturas boscosas y el exterminio de especies de fauna local fue un proceso que se inició desde el mismo momento del establecimiento de las poblaciones españolas en los territorios indígenas, fue una situación constante que se siguió desarrollando en la zona durante la colonia. No obstante, las condiciones climáticas que se registran en la actualidad parecen haber sido las mismas que determinaban el entorno de las poblaciones humanas asentadas en los dos tipos de
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paisaje descritos arriba para el momento del contacto, por ejemplo para la zona baja de Tocaima, Patiño presenta un descripción tomada en 1544, en donde se describe el clima para un área del suave valle del río Patí cerca de su desembocadura en el Magdalena:
La ciudad fue fundada en las riberas del río Patí en un pequeño llano dentro de un valle, rodeado de altas montañas donde el suelo del pueblo era muy seco, sano y el cielo alegre y claro […] El temple calidísimo excepto en las noches y las mañanas frescas, no se cambiaba en todo el año (Patiño 1983: 45-46).
En fragmentos como el anterior podemos apreciar que las condiciones de clima cálido registradas en la actualidad para las tierras bajas, parecen haber sido muy similares a las existentes en el siglo XVI. Por el contrario, las tierras altas del piedemonte cordillerano son descritas por los cronistas como sierras montuosas de relieve abrupto en las que abundaban los bosques húmedos, lo que hacía difícil su exploración y tránsito (Fernández de Oviedo [1526] 1959, [1570?] 1956, Fernández Piedrahita [1668] 1942, Zamora, [1668] 1945). Igualmente, se describen especies vegetales como aguacates (Persea americana), guayabas (Psidium guajava) y guamas (Inga edulis), las cuales generalmente abundan en la actualidad en tierras de climas templados del piedemonte cordillerano.
En términos generales, podemos aseverar que la ubicación geográfica y paisajística de los territorios ocupados por los diversos segmentos panches, le permitía al grupo en conjunto acceder a una amplia variedad de recursos asociados a las condiciones climáticas de cada piso térmico. Sin entrar a discutir los procesos socioculturales que pudieron determinar el acceso de cada uno de los segmentos a los diversos recursos de la zona, ni las posibles relaciones de intercambio, distribución, redistribución y limitación en cuanto al acceso a los recursos, podemos aseverar que el territorio ocupado por los panches en el siglo XVI correspondía a un mosaico de pisos térmicos en el cual existía una amplia variedad de recursos, lo cual representó una gran ventaja para las poblaciones humanas que controlaran y accedieran a dichos recursos con respecto a otras poblaciones y/o grupos étnicos, cuyos territorios incluían una menor cantidad y variedad de pisos térmicos.
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Según las descripciones presentadas por los cronistas, parece ser que la abundancia y variedad de recursos vegetales constituían uno de los principales renglones en la economía de los segmentos panches, lo que se traducía en que este fuera uno de los recursos más valorados por las poblaciones prehispánicas de la región. El proceso de conquista y posterior establecimiento de las poblaciones españolas en los territorios ancestrales indígenas implicó la imposición de una economía extractiva y depredadora que disminuyó en gran medida la abundancia de productos vegetales que se obtenían de los bosques descritos para el siglo XVI; esta situación aunada a las campañas de tala y quema adelantadas por los españoles a lo largo de la segunda mitad del siglo XVI durante el proceso de exterminio de diversos segmentos panches, así como el despoblamiento local que se generó tras los procesos de repartimiento y encomienda implementados desde el inicio de la colonia, determinaron en gran medida la disminución de los campos de cultivo y por ende la producción agrícola registrada para la zona por los primeros cronistas.
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CAPÍTULO 5
PROCESO HISTÓRICO DEL TERRITORIO PANCHE.
CONTACTO, CONQUISTA E INCLUSIÓN AL NUEVO RÉGIMEN
COLONIAL
Como hemos venido mencionando hasta este punto, el proceso de exploración, conquista e inclusión del territorio panche y la población humana que se encontraba habitándolo para el siglo XVI, ha quedado ricamente descrito en los documentos escritos por los cronistas y compiladores españoles de los siglos XVI y XVII. En varios de los autores referidos jugó un papel primordial la descripción del proceso de conquista, allí la retórica colonial implementada en la época parece haber dado especial importancia a describir en detalle el proceso de dominación de un grupo altamente conflictivo y problemático para los expedicionarios españoles. De esta manera, los documentos abordados aquí aportan abundante información sobre las estrategias y respuestas de resistencia de parte de diferentes segmentos panches ante la conquista e invasión europea. Por el contrario, parece ser que este afán de parte de los cronistas por justificar las acciones adelantadas por los ejércitos españoles y describir las acciones heroicas enfocadas a apaciguar a los panches, restó importancia a la descripción de otras prácticas socioculturales más alejadas del proceso de resistencia tales como la ideología, la organización sociopolítica, la cotidianidad, el idioma, etc.
De esta forma, en las crónicas abordadas encontramos una gran falencia en cuanto a ciertos aspectos de la estructura social de los panches como el acceso al liderazgo, el mantenimiento o la institucionalidad de estos liderazgos y las relaciones sociopolíticas entre diversos segmentos. No obstante, al hacer una lectura detallada del proceso de conquista y en especial del tipo de respuestas desarrolladas por diversos segmentos panches en diferentes sectores del territorio, los documentos referidos aportan información importante sobre distintas formas de resistencia ante la invasión, así como estrategias y respuestas sociopolíticas que parecen haber sido igualmente diferentes.
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Las descripciones de los cronistas en las que se relatan las campañas de conquista y exterminio del pueblo panche exponen una clara situación de dominación desarrollada entre 1541 y la primera década del siglo XVII. A lo largo de este proceso, las primeras campañas de dominación y control del territorio panche se iniciaron en 1541 tras un corto periodo de exploración a partir de 1537. El control y ocupación efectivos del territorio panche se empezó a registrar a partir de 1544, con el establecimiento de un enclave español desde el cual desarrollar el proceso de conquista en Tocaima, seguido por el establecimiento de otras dos poblaciones al interior del territorio panche pero en el margen occidental del río Magdalena como fueron Ibagué en 1550 y Mariquita en 1552 (Aguado [1570?] 1956 Libro V, Capítulo I, Simón [1627?] 1981 Sexta Noticia, Capítulo XVIII).
Aunque los españoles establecieron enclaves poblacionales desde los cuales coordinar el proceso de conquista desde épocas tempranas (1544, 1550 y 1552) y centros de adoctrinamiento religioso en 1556 y 1566, ciertas comunidades panches continuaron desarrollando un proceso de resistencia a varios niveles durante la segunda mitad del siglo XVI9. Mientras que en los alrededores de la población de Tocaima, los segmentos panches que ocupaban la parte sur del territorio comprendido al margen oriental del río Magdalena experimentaron un rápido ingreso al régimen colonial entre 1543 y 1544 sin desarrollar mayores procesos de resistencia activa, para la parte norte de este mismo sector del territorio, los segmentos asentados en las tierras altas montañosas continuaron desarrollando fuertes procesos de resistencia armada desde las primeras campañas de exploración en 1538 hasta la última década del siglo XVI. De manera diferente, los procesos de resistencia indígena registrados para la margen occidental del río Magdalena por los segmentos panches encontrados por los españoles en dicho territorio en 1550 fueron rápidamente sofocados, permitiendo el establecimiento de enclaves poblacionales en dicho territorio entre 1551 y 1552.
Los procesos y campañas de conquista y exploración experimentados de manera puntual por los segmentos panches asentados en cada sector del territorio se exponen en detalle
9 Investigadores como Gamboa han reforzado esta hipótesis, exponiendo que ni el proceso de conquista
de sociedades como la panche se dio durante los primeros años de la incursión europea, ni que la asignación de encomiendas o el establecimiento de poblaciones españolas en alguno sector del territorio son indicadores confiables del final del proceso de conquista (Gamboa 2013: 213-214).
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en el Capítulo 6, no obstante, en este punto podemos dejar en claro que al interior del territorio panche se experimentaron diversas respuestas ante la incursión española, lo cual a su vez generó distintos desenlaces del proceso de conquista del grupo en general.
Los españoles identificaron que los segmentos panches se encontraban regidos bajo el control de líderes locales, los cuales se describen en las crónicas con claridad pues tanto los segmentos como los líderes de cada uno de ellos compartían el mismo nombre. No obstante, ninguna de las crónicas hace mención a las formas de acceso o mantenimiento de estos liderazgos locales, por lo que partiendo de la lectura de los documentos de los siglos XVI y XVII no ha sido posible esclarecer el tipo de organización social que presentaban los panches para el momento del contacto; tampoco se presentan descripciones de las instituciones sociopolíticas dentro de estos segmentos, ni las relaciones jerárquicas que pudieran existir entre los mismos.
Aunque los distintos segmentos asentados en diversos sectores del territorio ocupado por los panches en el siglo XVI desarrollaron respuestas ante el proceso de invasión y conquista igualmente diferentes, en términos generales el resultado fue el mismo para todo el grupo: la extinción física de la etnia y sus instituciones socioculturales en el lapso temporal comprendido entre 1537 y la primera década del siglo XVII (aunque en la mayoría de los sectores se dio en un periodo de tiempo mucho más corto). De esta forma, es claro que el proceso de esclavitud, exterminio físico y desarticulación de la sociedad panche llevó a que esta se encontrara totalmente fragmentada y prácticamente extinta para los inicios del siglo XVII, sin que se encuentren mayores referencias en los documentos escritos a partir de la primera década de 1600.
5.1 Exploración y primeros contactos con los “panches”
Tras establecer algunos asentamientos en cercanías de la Sierra Nevada de Santa Marta (1525 a 1535), desde los cuales se lideraría en los años siguientes la conquista de los pueblos más ricos y poderosos de la costa colombiana -principalmente grupos tairona- y se crearía una serie de asentamientos estables desde los cuales ejercer el control político-militar (Reichel-Dolmatoff 1951), los españoles optaron por tomar el río Magdalena como principal vía de acceso para explorar el interior de este nuevo país que129
se empezó a conocer con el nombre de Nuevo Reino de Granada (actual territorio de Colombia, Ilustración 7).
En este proceso de exploración y conquista, siguiendo el curso del río Magdalena10, ingresaron al interior del continente y en esta ruta, tuvieron noticias de un pueblo en las tierras altas del Altiplano, “tan rico en oro, que su cacique se bañaba en él” (Jiménez 1962), lo que encaminó su objetivo hacia este sector del territorio. Tras asentarse en la región central del altiplano cundiboyacense (en donde establecieron alianzas con los grupos muiscas locales), desplegaron desde allí una serie de campañas militares y de exploración hacia diversos puntos, de acuerdo a los intereses particulares y posibles recursos que ofreciera cada región.
A su llegada al altiplano, los españoles encontraron que los muiscas mantenían relaciones socioculturales de diversos tipos con los grupos vecinos que ocupaban otros territorios, principalmente de intercambio (Langebaek 1987). No obstante, las relaciones interétnicas con los grupos que ocupaban el valle del río Magdalena (entre estos los panches) parecían estar caracterizadas por un constante enfrentamiento bélico, el cual se veía materializado principalmente en las áreas de frontera, donde los muiscas establecieron guarniciones militares como puntos de defensa ante eventuales invasiones (Fernández de Oviedo [1535], Aguado [1570?]).
10 El “Río Grande de la Magdalena” fue llamado así por Rodrigo de Bastidas a su desembarco en la
desembocadura del mismo el 1 de abril de 1501 en honor a María Magdalena (a la usanza de la época). Los grupos prehispánicos que habitaban en sus riberas le dieron diferentes nombres a lo largo de sus 1540 kilómetros de longitud, encontrándose en los documentos de la conquista denominaciones como Karacalí en su parte baja y Guacahayo o Guacacayo en su parte media y alta (Castaño 2003, Acevedo 1981).
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Ilustración 7. Nuevo Reino de Granada en 1630 (mapa de Willem JanszBlaeu 1630).
Tras su asentamiento en Bacatá (la capital sur de los muiscas), el adelantado Gonzalo Jiménez de Quesada en 1537 dio la orden al capitán Juan de Céspedes de explorar nuevas tierras en los alrededores del altiplano. En esta primera incursión al territorio de los panches, guías muiscas conducen a los españoles hasta Tibacuy, último punto de defensa en la frontera muisca con estos. A partir de este sitio las tropas se internaron en territorios del líder local Conchima, donde esperaba un ejército conformado por guerreros de las poblaciones panches vecinas: anapoimas, calandaimas, colimas, tocaremas, coyaimas y guataquíes (Aguado [1570?] 1956, Castellanos [1601] 1955, Fernández Piedrahita [1668] 1942).
De esta forma, el primer contacto entre panches y españoles se registró en 1537 durante el proceso de exploración de parte de estos últimos hacia el valle medio del río Magdalena. Este momento inició el proceso de conquista e inclusión de la población panche y sus territorios bajo el dominio de la corona española. Las incursiones de los europeos propiciaron el desarrollo de diversos procesos de resistencia entre los segmentos panches, la mayoría de los cuales respondieron de manera activa,
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registrándose abundantes y fuertes enfrentamientos armados, los cuales impidieron un control y/o libre penetración en el territorio indígena hasta al menos 1544, fecha en que se logra el establecimiento del primer enclave español en tierras panches (sin que con ello se lograra el control total de los segmentos que ocupaban diferentes sectores dentro del territorio panche).
Siguiendo las descripciones de Aguado [1570?] 1956, Simón [1627?] 1981 y Fernández Piedrahita [1668] 1942, podemos establecer una reconstrucción de las principales rutas seguidas por las diversas campañas adelantadas por los españoles durante el siglo XVI para explorar el territorio ocupado por los panches (Ver Ilustración 8):
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Ilustración 8. Principales campañas de exploración del territorio panche adelantadas por los españoles entre 1537 y 1550.