frecuencia en este grupo de tratados. La prolepsis constituye, según este autor, una particularidad del lenguaje técnico de la
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medicina
Respecto al estilo de las historias clínicas de Epid. II, It/y VI, Deichgráber sostiene que nos encontramos ante el típico de un cuaderno de notas en el que el autor apenas aparece como parte activa del discurso, ya que no pretende comprender los hechos sino tan sólo registrarlos’9.
La braquilogía y la parataxis son, al igual que en Epid. 1 y III, las particularidades estilísticas de estos tratados. La intención paratáctica de estos escritos es tan marcada que se tiende a evitar la hipotaxis.
Otro atributo distintivo lo constituye el afán de objetividad, que induce al empleo de sustantivos o de participios en lugar de formas finitas verbales, lo cual produce un efecto
‘~ En contra de esta opinión, vid. López Eire <1996b: 165- 179), guíen señala que la dislocación sintáctica es un rasgo propio de la lengua hablada, muy frecuente ya en la comedia aristofánica.
‘~ Vid. Deichgráber (1933: 66>: “Der Stil der Epidemien ist der anspruchslose Notizenstil des Tagebuches, das Geschehenes nur festhalten, nicht auch zugleich verstehen will. Der Anteil des schreibendes Subjekts ist deshalb auf geringes Mass reduziert, und er kommt mehr in dem Negativem als im Positiven zum Ausdruckj’
COMENTARIO SINTÁCTICO-ESTILÍSTICO DE EPIDEMIAS It Y VII
de fría y aséptica descripción. Este rasgo aparece en todos los libros de Epidemias, aunque es en este grupo en donde alcanza su máximo desarrollo, especialmente en las descripciones generales de enfermedades (alígemeine Krankheitsschilderungen), ya que permiten un mayor grado de abstracción que los casos clínicos particulares, que se han de ceñir más a lo especifico.
Todos los artificios estilísticos reseñados hasta ahora se podían encontrar en mayor o menor medida en los otros grupos de
Epidemias, sin embargo lo que constituye una especificidad propia de las historias clínicas de Epid. II, IV y VI son las anotaciones parentéticas que se encuentran en el interior de la frase, que actúan a modo de comentarios; por ejemplo en Epid. II 2, 820:
Hi. ~i XEIP lj SEd’¡, UlCtXOq U éLpi.GtEpÓV éK tÑv PnxcoBtcov
(Iipc¿xt obic
&tov
?vóyon
f3~Efta~)
ncxpsX6e~
itapwth’yuccú; <Wú~.oU otUv i9~Aot(n8ii, otts itpóanitov
QiSte yV~iiiV>, ot ~xf¡via~np6g, tcz6t~ knt ib jiOvrtov
20 Epid. II 2,8. L. 5 88,3-6 = Langholf 1977b: 117, párrafo
15 = Smith 32,20—24.
COMENTARIO SINTÁCTICO-ESTILÍSTICO DE EPIDEMIAS It Y VII
Según Deichgráber, lo que resulta de estos comentarios es el intento fallido de la narración compleja y estructurada del
proceso morboso, como lo confirma el hecho de que a veces el autor introduzca anotaciones que no concuerdan con el tema principal y que están fuera de lugar. Esta falta de coherencia es debida a que Epid. II, IV y VI no han sido revisadas posteriormente para su publicación, a diferencia de Epid. 1 y III; ya que en este grupo los comentarios secundarios se encuentran perfectamente integrados en el contexto del pasaje.
Por otra parte, en lo que respecta a los aforismos que hallamos en Epid. II, IVy VI, su estilo depende del carácter que éstos tengan; por lo tanto, éste diferirá según se trate de aforismos relativos a la terapéutica y al pronóstico o de los aforismos
“herodikeischen”
del libro VI denominados
Aphorismen)
de Heródico <di e
que se refieren a asuntos dietéticos y presentan una gran influencia de la sofística22.
21 “A la mujer a la que el brazo derecho, y la pierna izquierda, después de unas toses -tenía una tos leve de escasa
importancia- se le paralizaron parcialmente -y no cambió en
ningún otro aspecto, ni en el rostro ni en la mente-, a esa
comenzó a irle mejor hacia el vigésimo día.”
22 A propósito de estos aforismos Deichgráber <1933: 64)
expone: “Die neben den auf die Beobachtung epidemischer
COMENTARIO SflTTÁCTICO-ESTILÍS?ICO DE EPIDEMIAS It Y VII
Así, los aforismos relacionados con la terapéutica y con el
pronóstico tienen el aspecto de apuntes poco cuidados y son el reflejo generalizador de las observaciones médicas. En este tipo
de aforismos encontramos intentos de periodización mediante la
repetición al final de palabras que ya han aparecido anteriormente; como por ejemplo en Epid. II 1,7Q
Apiatcxi. St gWdo’ra <scil. aitoat&attg £iclTlv> ...
al
ica’r’ ~icponv, olov
alga
tic~tv(bv,,ruov
k órró;, ,tttaXov, otpov icat’ rlcoOnV24.
También es típico el empleo de un adjetivo predicativo en neutro singular concordando con el conjunto de la frase y no con
Aphorismen zeigen einen starken Einschlag von der Sophistik hier. Der Ahnherr dieser Gedanken ist Herodikos von Selyxnbria, der in einem dichotomischen System Naturphilosophie und Diátetik verbindet ... Unbeantwortbar dagegen scheint mir die Frage, ob
diese Aphorismen die Lehre des Herodikos unverándert weitergeben oder nicht ... Wir mússen ja auch deshalb ihrem Verfasser eme
gewisse Selbstándigkeit zutrauen, weil er doch die therapeutische Methode des Herodikos kritisiert.” Por su parte, Kollesch <1989: 197> se muestra bastante escéptica en lo referente a la influencia de Heródico en estos aforismos ya que sólo conocemos sus teorías por alusiones y considera que todo lo demás que se pretenda profundizar en este tema pertenece al terreno de la especulación. Una postura más optimista respecto a la figura histórica de Heródico es la de Ducatillon (1977: 76-83), quien sostiene que este personaje es el autor del tratado ittpi7 ttXVlly
23 Epid. II 1,7. L. 5 76,19—78,3 = Smith 24,4—7.
24 y los mejores (depósitos son> ... los que se producen
por secreción, como, por ejemplo, sangre de la nariz, pus del oído, expectoración, orina: por secreción.”
COMENTARIO SINTÁCTICO-ESTILÍSTICO DE EPIDEMIAS It Y VII
el género y el número del sujeto’0; así encontramos los adjetivos predicativos icaicóv en Epid. II 3,5~~: 01 brí
I3onj3ént
ltnpEtOI iccticév itXfjv tWV ~~flgtpo)V27,y xpnatóv en Epid. II 3,1828: T& xai~va xpilatóv29.Por otra parte, los así denominados aforismos de Heródico son aún más precisos y propensos a la braquilogia que los anteriores. Tienen una fuerte tendencia hacia la antítesis, que no es sino el reflejo estilístico de una manera de pensar. Resalta el hecho de que estos aforismos estén articulados en dos miembros incluso cuando no es preciso el empleo de un segundo término antitético. Por ejemplo al antiguo griUv &yczv corresponde el aforismo de Epid. VI 2,1230: MiUv Ei1CU g~St~v ÓItEPOPWV31, en
25 A propósito de esta construcción Kúhner-Gerth (II 1: 58 s.) señala: “Wenn das Subjekt nicht als ein bestimmter Gegenstand, sondern als ein alígemeiner Begriff (als ein Ding oder Nesen> aufgefasst werden solí, so wird das prádikative Adj ektiv ohne alíe Rúcksicht auf das Genus und den Numerus des Subjekts in der Neutralform des Singulars auf dasselbe bezogen. Diese Struktur hat vorzugsweíse <doch nicht ausschliesslich) ihren Sitz in alígemeinen Sátzen, in Sentenzen, Sprichwórtern, u. s .w.
26 Epid. II 3,5. L. 5 108,7 = Smith 52,17—18.
27 “Las fiebres <que sobrevienen) con las glándulas inflamadas, mal signo, excepto las (fiebres) efímeras.”
28 Epid. II 3,18. L. 5 120,1 = Smith 64,7.
29 “Las hinchazones flojas, buena señal.”
~ Epid. VI 2,12. L. 5 284,1 = Manetti-Roselli 36,8 = Smith
conwrnío SnVPÁCTICO-EsTILÍSTICO DE EPIDEMIAS It Y VII
donde probablemente habría bastado el primer elemento. En estos aforismos los efectos tímbricos y las rimas son muy apreciados, de tal manera que en algunos casos se emplea una palabra más debido a su apariencia formal que por su significado; así por ejemplo en Epid. VI 6,2~~: Fv@ui;, gvfuir~;, áSgf¡q, t¿bv &X>sov
bpy&vwv &aKflflg33, el sustantivo bSi.tfi, que designa el conjunto de los órganos de la percepción, ha sido elegido por su parecido sonoro con las palabras yvé4tfl y ktVfljfll34.
En suma, respecto al estilo que en general encontramos en Epid. II, IV y VI Deichgráber señala que las diferencias estilísticas que se registran corresponden a los distintos géneros que aparecen en estos tratados, aunque advierte que ningún rasgo estilístico es exclusivo de cada división temática, lo cual demuestra la unidad indivisible que forman Epid. 11, IV y VI. Por otra parte, los tres géneros literarios que encontramos
‘ ‘Nada al azar, no pasar nada por alto.”
32 Epid. VI 6,2. L. 5 322,11—324,1 = Manetti—Roselli 124,1—2 — Smith 262,1—2.
~ “Ejercicio de la inteligencia, de la memoria, del olfato, de los demás órganos.”
Por otra parte, aunque no lo señala Deichgráber, en este aforismo se advierte la presencia de 2 tricola, compuesto el primero de ellos por palabras de 2 sílabas y el segundo por palabras o grupos fónicos de 3 silabas. Así, la disposición es la siguiente: ~ er colon:
rvéi~i~;
(2> + I.tvf~In1; (2) + ¿5Sgi’j; (2> y 2 “‘~ colon:tév-&XXwv
(3> +ópy&vwv
(3> + &a1cr¡a~q <3); con lo que nos encontramos ante una secuencia 2 2 2 / 3 3 73.COMENTARIO SINTÁCTICO-ESTILÍSTICO DE EPIDEMIAS It Y VII
en Epid. II, IVy VI <historias clínicas, aforismos relativos a la terapéutica o al pronóstico y los aforismos denominados de
Heródico) presentan un estilo desprovisto de artificios
literarios, lo cual confirma su carácter de tir6gv~g&5.
Nikitas (Untersuchungen zu den Epidemienbúchern II IV VI des
Corpus Hippocraticum, 1968: 103-124) añade nuevas matizaciones
a los rasgos aportados por Deichgráber. Para este autor, Deichgráber no ha reparado en un factor que resulta determinante para el estudio de Epid. 11, IV y VI: las diferencias estilísticas y lingúísticas entre los tratados que conforman este grupo son tan marcadas que, según Nikitas, se ha de separar al autor de Epid. IV del de Epid. II y VI36.
Entre estos rasgos diferenciadores de Epid. IV puestos de
~ Vid. Deichgráber (1933: 74): “Die wissenschaftliche
Beobachtung hatte ihr stilistisches Komplement in einer Darstellungsform, die ganz auf das Objekt gerichtet war und so ókonomisch wie nur móglich, nur titÓjivi~tcx sein wollte. Die die
Beobachtung verallgemeinernde Sentenz fand ihren Niederschlag in
den prognostisch-therapeutischen Aphori smen, deren
Stileigentúmlichkeiten im wesentlichen mit denen der Notiz, der Rohform der literarischen Gestaltung, zusammenfiel. Erst in den von herokideischen Denken und seiner Antithetik getragenen
Aphorismen f anden wir Kennzeichen emes tiber den Inhalt
hinausgehenden Interesses, bestimmte rein literarische Mittel.”
36 Vid. Nikitas <1968: 221—237) . Smith (1994: 10> también
señala que Epid. It/presenta diferencias claras respecto a Epid. 11 y VI, como por ejemplo la gran importancia que Epid. IV
COMENTARIO SINTÁCTICO-ESTILÍSTICO DE EPIDEMIAS It Y VII
relieve por Nikitas se han de mencionar:
a) Predilección por determinadas palabras; por ejemplo en
Epid. II y VI para “morir” se utilizan Ovfjaico= y ¿vto9v~aicw, mientras que en Epid. IV sólo aparece el compuesto ÉtitOOVtÚiKw y
ttito’ytyvo~.icxt.,
que no se emplea en Epid. 11 y VI. En Epid. II y VIU(o) e laxw se emplean indistintamente, mientras que en Epid. IV
sólo se encuentra U(OI.
b) Preferencia por los adjetivos con el prefijo tito- o con los sufijos —6&fl; y
c) Mayor tendencia a la repetición del artículo como aposición o en determinaciones atributivas en Epid. IV frente a
Epid. II y VI, del tipo oi. 5&icíu?~oi oi. 4w t~ itoSt •38
d) Interrupción de la narración en Epid. IV por medio de pasajes doctrinales que no corresponden al tema principal, especialmente en lugares que tienen paralelos en alguno de los otros dos tratados o en ambos a la vez. Sobre el motivo de estos
~‘ Según Nikitas (1968: 115>, la abundancia de estas formas en Epid. IV se puede deber a la gran cantidad de casos clínicos que presenta este tratado en comparación con Epid. II y VI.
38 Sin embargo, el empleo del artículo sustantivando a un
infinitivo es mucho más frecuente en Epid. II y VI que en Epid. IV. Vid. Nikitas (1968: 116 s.>
COMENTARIO SflTTÁCTICO-ESTILÍSTICO DE EPIDEMIAS It Y VII
añadidos inconexos, Nikitas39 opina que el autor de Epid. IV
inserta estos pasajes para demostrar su sabiduría y para establecer relaciones entre sus observaciones y sus conocimientos teóricos adquiridos40.
Por otra parte, en Epid. II y VI hallamos múltiples pasajes doctrinales, a diferencia de Epid. IV que se dedica más a los casos clínicos; por esta razón encontramos en estos dos tratados un estilo especialmente didáctico, que no se registra en Epid. IV. Este estilo didáctico se caracteriza por el empleo de adjetivos verbales <en especial aiceittúov>41, de la forma
~ Vid. Nikitas <1968: 120 ~.): “Der spezielle Falí gibt of fenbar dem Verfasser <oder Redaktor) von Epid. IV Anlass dazu, áhnliche und <scheinbar) zum behandelten Falí passende theoretische Passagen in das Kapitel einzufúgen, so dass der Eindruck entsteht, er versuche bei jeder Gelegenheit, sein Wissen auszuwerten und Verbindungen von semen Beobachtungen zu erlernten theoretischen Kenntnissen zu ziehen.”
40 Deichgráber <1933: 69 s.> ya había advertido estas incoherencias aunque extrajo la conclusión de que eran debidas
al carácter inacabado de estos tratados. Por otra parte, no reparó en la distribución por libros de estos datos a pesar de
que todos los ejemplos aportados por él pertenecen a Epid. IV a excepción de uno no muy esclarecedor de Epid. II 1,1; ya que
según él Epid. II, IVy VI forman una unidad indivisible.
‘~‘ A propósito de cT1CE1tt~OV en un pasaje doctrinal de Epid. 1 23 similar a los que aparecen en Epid. II y VI, Diller (1964: 142> señala: “Das Wort cncEwrÉov, das die methodologischen Ausfúhrungen abschliesst, ist eins der drei Verben, die hier wie auch sonst of t die gefábte Methode kennzeichnen. Von ihnen bezeichnet rncéit’rEaeal das ,wissenschaftliche’ Untersuchen, das
Forschen im weitesten Sinn. . . Wie hier steht das Verbum auch sonst in den Epid. in der Form der Aufforderung (i.e. a1csit>z~ov>
COMENTARIO SINTÁC’DICO-ESTILÍSTICO DE EPIDEMIAS V Y VII
impersonal SEI y del infinitivo para dar una orden.
A estos argumentos en contra de la unidad propugnada por Deichgráber, se pueden añadir los que ofrece Nikitas (1968: 125- 220> gracias al estudio de los pasajes paralelos que encontramos
en Epid. II, IVy VI. En estos pasajes se ha de prestar especial atención al uso que en Epid. IV se hace de los pasajes
doctrinales y de los aforismos. Dado que el empleo incoherente de los pasajes doctrinales y el motivo del fenómeno ya han sido
señalados anteriormente en el punto d) a propósito de los rasgos que distinguían a Epid. IV de los otros dos tratados, sólo se tratara la utilización que se hace de los aforismos en este tratado.
En Epid. IV se aprecian divergencias en los aforismos respecto a sus paralelos en los otros dos tratados; así en algunos casos faltan las referencias al período del año, al motivo e incluso a la enfermedad de la que tratan los aforismos, que sin embargo se especifican en los otros tratados; por otra parte, también son frecuentes las diferencias en el vocabulario fortwáhrende Aufforderung zum stándig durch Erweiterung und Vertiefung sich korregierenden Forschen.” En consonancia con las
ideas de Diller, Di Benedetto <1986: 110 ss.> mantiene que frecuentemente en Epidemias (sobre todo en Epid. II y VI) se
articulan en torno a las formas t31CEitt~OV y dT4ittEaOal consideraciones generalizadoras que tienen un marcado carácter metodológico.
COMENTARIO SINTÁCTICO-ESTILÍSTICO DE EPIDEMIAS V Y VII
empleado. Estas divergencias son especialmente representativas en los aforismos de Epid. IV que tienen paralelo en Epid. VI, ya que éstos también aparecen en otros tratados hipocráticos (Epid. 1, Aph. o Mochí.). Según Nikitas42, los aforismos de Epid. VI
coinciden casi textualmente con los de los otros tratados, mientras que los de Epid. IV presentan diferencias; por esta
razón, considera que en Epid. VI y en los otros tratados nos encontramos ante la forma originaria, que sin embargo aparece modificada en Epid. íW.
Finalmente, es preciso señalar que Nikitas (1968: 237 ss.> sostiene que los pasajes paralelos provienen todos de una fuente común, entendida ésta como la enseñanza común (gemeinsame Lebre)
a todos los médicos de la escuela y no como un texto modelo del 42 Vid. Nikitas (1968: 219> : “Denn wenn zu den Parallelen zwischen Epidd. VI und IV noch weitere Vergleichsstellen aus anderen Schriften des CH <z.B. Epid. 1 oder Aph. oder Mochí.> hinzutreten, so sind die Abweichungen stets allein in Epid. IV festzustellen, wáhrend Epid. VI mit den jeweiligen anderen Schriften des CH fast wórtlich und sachlich úbereinstimmt. Auch dieser Umstand lásst darauf schliessen, dass die ursprúngliche
oder alígemein anerkannte Form dieser Aphorismen in Epid. VI
bewahrt ist, wáhrend in Epid. IV die sekundáren, abgeánderten
Texte enthalten sind.”
~ No obstante, Deichgráber (1933: 70) y Smith <1994: 63
nota a) no comparten esta teoría y consideran que es difícil discernir en qué tratados nos encontramos ante las formas mas
antiguas y en cuáles ante las más modernas, fruto de retoques
posteriores. Por otra parte, Roselli <1989: 190) considera que el autor de Aforismos ha tomado los textos de los otros tratados
(Epid. II, It/y
vi,
Aer., Hun.), que son los que presentan laCOMENTARIO SINTÁCTICO-ESTILÍSTICO DE EPIDEMIAS V Y VII
que el redactor de Epid. II y VI y el de Epid. IV se han servido.
* * *
* Lengua y estilo de Epid. V y VII
:
Deichgráber (1933: 143 s.) considera que el estilo de Epid. V y VII coincide con el de Epid. 1 y III y sobre todo con el de Epid. II, IV y VI; así, encontramos rasgos tales como la braquilogia, la sustantivación, el empleo de participios y las expresiones formulares. Es muy frecuente también la parataxis con o sin partículas de union. No se suelen encontrar párrafos distribuidos en grandes períodos, a pesar de describirse en ocasiones largos y detallados casos clínicos; en su lugar se emplean largas listas de síntomas, ensamblados uno tras otro con o sin la partícula Iccil. Un rasgo propio de Epid. Vy VII que no aparece en los otros grupos de Epidemias es el empleo de diminutivos como nnpt’riov, i.Spévriov, hxiov en lugar de las formas corrientes; según el autor, este aspecto podría estar relacionado con el carácter helenístico de estos tratados44, por lo que concluye señalando que ambos tratados han de ser más
““ Sobre el empleo de diminutivos en Epid. y y VII, vid. Grensemann <1969: 82 nota 16>, quien, en contra de la tesis de Deichgráber, considera que en estos dos tratados los diminutivos no han perdido aún su valor original, ya que siempre conllevan
una apreciación cuantitativa, por sutil que ésta sea.