4 Feature set definitions 4.1 Overview
4.3 The PACKET feature set
Toda m ujer quiere estar enam orada, Pero el proceso para llegar a estarlo es tan arduo, que abandonas en el intento. A veces no queda otro recurso que dejar que tus amigos y am igas te presenten a alguien que ellos piensan que es justo para ti. No puedes decirles que no de- m asiadas veces porque los quieres y sabes que ellos lo planean con las m ejores intenciones. Pero a ti el plan te parece una pesadilla, porque las tres veces que has dicho que sí, te has aburrido com o una ostra, pero no en el mar, sino en una de esas peceras en las que las ponen antes de servirlas con limón.
Y dices que no, porque las estadísticas te indican que será otra cita m ás que aburrida, con un señor que no saca ningún tem a de conver sación, no tiene opiniones, no le interesan las tuyas, cuando opina es recalcitrante y no acepta otra idea, o se lanza a hablar de autos y no hay quien lo pare. Hasta que nota que te aburre y calla, cerrándose com o una ostra. Así que, en una m ism a cita, tenem os dos ostras frente a frente, un a por aburrida y el otro por cerrado... iPero son dos ostras que ni siquiera quieren aparearse!
Ana von Rebeur
Para tu consuelo, no estás sola con este dilema.
En esto no hay polémica ni controversia: el 90% de las personas, hombres y mujeres, coinciden con que los hombres son aburridos.
Los m ism os hom bres saben que un am biente exclusivamente m as culino es casi depresivo. Los conductores de televisión saben nadie mira un panel sin mujeres. Los editores saben que en la tapa de las revistas tienen que poner m ujeres porque las fotos de hom bres no venden. Sólo en la industria del cine los hom bres se cotizan cobrando millones de dólares, pero para aparecer en escenas donde acaban dinam itados y acribillados a balazos.
Si hablam os de imagen, la ropa de hom bres es soporífera: no salen jam ás de la clásica camisa, saco y corbata. Los únicos colores permitidos son la gam a del azul, gris y m arrón, la rutina en su m áxim a expresión. Un leve toque de verde musgo es la única trasgresión perm itida. Los hom bres jóvenes se anim an con el naranja, pero uno de m ás de treinta años usando naranja es patético, payaso o gay.
Hace siglos que los hom bres están usando la m ism a ropa, con los m ism os colores. Aún me sorprende que existan negocios de ropa de hom bres. ¿Qué pueden mostrar, si todo lo que tienen es idéntico a sí m ism o en todas partes? Los hom bres com pran siem pre lo mismo. Cada vez que se les rom pen los zapatos o las medias, van y com pran otro par exactam ente igual al anterior. Su único accesorio perm itido es una corbata, que es u na tira de tela alrededor del cuello, la m ism a porquería que usan todos los hom bres del m undo desde hace tres siglos, de m a nera inexplicable, porque a ellos no les gusta usar corbata, a nosotras no nos atraen con corbata... Entonces, ¿por qué diablos siguen usando corbatas? ¡Para dem ostrar cuán aburridos soní
Los sitios frecuentados por hom bres tam bién son aburridos.
Repasem os: talleres m ecánicos, astilleros, ferreterías, pinturerías, bares sucios, hangares, refinerías de petróleo, represas hidroeléctricas, fábricas y edificios en construcción. Son esos lugares donde uno en tra por obligación... \y de los que quiere salir cuanto antes! No tienen colores, ni niños, ni música, ni alegría, ni platos sabrosos. Son grises, sucios, peligrosos, incóm odos y con un nivel de ruido que imposibilita toda conversación.
También los baños de hom bres son atrozm ente aburridos, es por eso que ellos salen tan pronto de allí. Los de mujeres tienen toallitas, jabones,
Los hom bres son aburridos
espejos y conversaciones fascinantes. ¿Cómo no vam os a dem orarnos allí? ¡Les de ellos tienen olor a pis y papeles en el piso!
Los pasatiem pos de los hom bres son patéticam ente aburridos: hacer
zapping en la tele, ver partidos de fútbol, ver qué hay en el refrigerador
y volver a ver qué m ás hay en el refrigerador.
Los m ás activos se divierten intentando m eter pelotitas en cestos, arcos y hoyitos en actividades llamadas "deportes”, porque se sienten dioses cuando lo logran. Otros practican la pesca, que es mirar fijo el agua hasta que sale un pez, o el aerom odelism o, que es mirar fijo a un avioncito hasta que lo term inan de armar, cuando ahorrarían más tiempo com prándolo arm ado.
Los m ás aburridos de todos practican el “sap ito”, tirando piedras chatas al agua, para que reboten en la superficie saltando. De hecho, hay un tejano que tiene el récord mundial en el Guinness de los Récords de 38 rebotes de la piedrita. (Es m undialm ente famoso, ¿no quieres que te lo presente?)
Ana von Rebeur
Otra aburrida afición masculina es coleccionar tonterías como descor chadores, posavasos, encendedores o lapiceras. Pero los m ás aburridos son los que se dedican a actividades absurdas como coleccionar trenes en miniatura, hacer barcos con fósforos de m adera, coleccionar sellos postales o escribir poesías en un grano de arroz. Y la verdad es que un hom bre jam ás debería dedicarse a una actividad que no le provea de conversación interesante para am enizar la velada junto a u n a mujer. Imagina lo que sufrirías si tuvieras un novio que te dice: “Si no consigo el Vagón Suizo X 33 de puertitas rojas, m e m ato”, “¡Necesito sellos de El Vaticano!”, “Sólo m e faltan 2345 fósforos para acabar la popa de la fragata”, o “Me di cuenta de que el him no nacional no entra en un grano de arroz... ¡pero tal vez entre en un carozo de aceituna!” ¡Ufl