• No results found

1.5 Outline of the Dissertation

2.1.3 Paths, Routing, Functional Flow

La Argentina era un caos, imperaba la anarquía, la violencia y se llegó a una situación de empobrecimiento que no presentaba antecedentes en la historia argentina. Cuando la situación recesiva se hizo extrema, el desempleo ascendió a más del 20%. El 55, 2% de la población era pobre.

La gestión de Duhalde tenía objetivos básicos: reconstruir la autoridad política e institucional de la Argentina; garantizar la paz en el país; y sentar las bases para el cambio del modelo económico y social. (Duhalde, 2007)

―Sus expectativas principales eran dos: sacar a la Argentina de esa crisis y transferir la banda presidencial a un Presidente electo por el pueblo‖. (Entrevista realizada a Hilda Fernández de Duhalde por la autora)

Es decir, recuperar la estabilidad económica, política, social e institucional. La presencia del Peronismo bonaerense se reflejó en la constitución de su gabinete. La mayoría de los integrantes eran parlamentarios y funcionarios peronistas de Buenos Aires. Jorge Remes Lenicov asumió como ministro de Economía. El 6 de enero de 2002 el Congreso aprobó la Ley de Emergencia Pública, por la cual la Argentina salió del sistema de convertibilidad y anunció la devaluación del peso,

185 estableciendo la ―pesificación asimétrica‖ donde las deudas contraídas en dólares fueron pesificadas a razón de un peso por dólar, pero todos los depósitos existentes en dólares estadounidenses u otras monedas extrajeras fueron convertidos a razón de pesos uno con cuarenta centavos (1,40) por cada dólar estadounidenses; la diferencia fue reconocida por el Gobierno Nacional con un bono que se entregó a los bancos para compensar dicha asimetría. A su vez, dotó al Poder Ejecutivo de amplias facultades para modificar las reglas de juego de la economía. (Rapoport, 2006)

Dentro de las leyes de Emergencia Económica, también se llevó adelante la primera medida jurídica de cambio del modelo: las retenciones tanto a las empresas petroleras como al agro y la industria. A partir de este mecanismo el Estado tomaba una parte de las ganancias de las exportaciones para paliar las emergencias internas; también la ley económica permitía desindexar y desdolarizar las tarifas de los servicios públicos. (Rapoport, 2006)

El gobierno de Duhalde puso en marcha, desde el Ministerio de Desarrollo Social, el Programa de Emergencia Alimentaria (PEA) y declaró el estado de Emergencia alimentaria nacional.

El Ministerio de Trabajo quedo en manos de Alberto Atanasof. Una muestra clara del triunfo del justicialismo bonaerense. Desde ese Ministerio se implementó el ―Plan Jefas y Jefes de Hogares‖ (PJJH) que consistió en la adjudicación de un subsidio a aquellos padres de familia que no contaban con un trabajo. Éste hacía hincapié en que era obligatorio para las familias beneficiarias enviar a los niños a las escuelas y realizarles controles de salud. Además el programa requería una contraprestación por parte de los beneficiarios, para lo cual se abrieron registros de empleadores en cada municipio para que las PYMES, en especial, tomaran a los desocupados que pertenecían a dicho plan. Este Plan surgió a través del Decreto N° 565/02, destinado a ―jefes o jefas de hogar con hijos de hasta dieciocho años de edad, o discapacitados de cualquier edad, o a hogares donde la jefa de hogar o la cónyuge,

186 concubina o cohabitante del jefe de hogar se hallare en estado de gravidez, todos ellos desocupados y que residan en forma permanente en el país‖. El Decreto confirió al Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTEySS) el carácter de autoridad de aplicación del Programa.

Para una mayor eficacia y eficiencia, los Planes Jefas y Jefes fueron llevados adelante a través de una descentralización que recayó en los municipios. Se celebrarían convenios con cada una de las jurisdicciones provinciales y con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por los que se asumirían las respectivas responsabilidades correspondientes a su ejecución y desarrollo. Por dichos convenios se preveía que en cada una de las jurisdicciones territoriales se crearía un Consejo Consultivo Provincial. Su función era velar por el cumplimiento de los criterios de accesibilidad de los beneficiarios, y monitorear el desarrollo y ejecución del Programa.

Con Duhalde y sus PJyJH, la asistencia social llegó al núcleo duro de la pobreza. Entendemos que esta tarea se vio facilitada por la tarea de asistencia social que había realizado previamente en la provincia de Buenos Aires.

―El principal objetivo de ese período era lograr la concertación. A mí me convocó Duhalde […] Quería darle continuidad al Diálogo Argentino. Ahí había gente de distintas organizaciones con el fin de lograr soluciones para que Argentina volviera a crecer‖ (Entrevista realizada a Alberto Atanasof por la autora, 2008)

Oficialmente, la gestión duhaldista anunció el envío de alrededor de 300.000 planes, aunque las comunas se lamentaban que no llegaba todo lo prometido. ―No nos dieron toda la plata prometida, ¿quién puede contra ese argumento? Es lo mismo que respecto de la discrecionalidad política denunciada en algunos lugares, cerca del Presidente deslindamos toda la responsabilidad del gobierno nacional en este tema y señalamos directamente a los municipios. El Ministerio de Trabajo distribuyó los fondos a las provincias de acuerdo con un índice que surgió de la

187 coparticipación federal y de los niveles de pobreza y, a su vez, los gobernadores repartían entre los intendentes el porcentaje de cupos del distrito. Algunos utilizaron el mismo criterio que la Nación; otros, no. Nosotros descentralizamos porque los municipios conocen mejor la realidad de su gente, pero eso entraña algún riesgo. Era muy difícil controlar cómo se entregaban los planes‖ (Entrevista realizada a Alberto Atanasof por la autora, 2008)

¿El peronismo alentaba una red clientelar a través de la entrega de Planes? ―Este mecanismo no era nuevo. Patricia Bullrich lo había denunciado en su momento a algunas organizaciones que mediaban en la entrega de los planes‖ (Entrevista realizada a Alberto Atanasof por la autora, 2008)

Sin embargo, Duhalde vivirá cacerolazos semanales. (Rapoport, 2006). ―Recuerdo perfectamente ese año, donde la protesta fue legítima, e intentó desarrollarse en paz, pero lamentablemente hubo infiltrados. Pedimos un tiempo y que tuvieran paciencia porque estábamos en un camino angosto de difícil salida. Ojalá le gente pudiera entender esto. El Gobierno no pudo tomar medidas más rápidamente que lo que hizo No pudimos salir a calmar ficticiamente a la gente. Anunciamos las medidas cuando se pudieron realizar. El cacerolazo de la Plaza de Mayo fue una protesta legítima de los sectores medios, que estaban preocupados por su patrimonio. Se hizo en paz, aunque pasó lo de siempre: los grupos que se infiltran y generan el caos. Había una posibilidad real de una guerra civil en aquel momento. Si no teníamos cuidado con esos grupos organizados podía ocurrir.‖ (Entrevista realizada a Hilda Fernández de Duhalde por la autora, 2009)