Coincido con Félix en que los currículum son poco indicativos, nada más que para las madres. Quiero añadir dos cosas a mi vitae. Una, que soy voluntaria so- cial hace un montón de años, coordino hace diez años un aula de cultura en la cárcel de Soto del Real y también he participado en la creación de un servicio de atención a personas sin hogar en Madrid que ahora tiene más de 150 voluntarios; y en el comienzo del Programa Libro Solidario de envío de bibliotecas a países empobrecidos. La segunda cosa, es que tengo 3 hijas.
Se me ha invitado a esta mesa porque se trata de la formación especializada de futuros periodistas en temas solidarios o sociales. No podría contar el programa del Centro de Colaboraciones Solidarias sin daros un marco de referencia. Somos una organización no gubernamental vinculada a la Universidad Complutense. Suscribi- mos un convenio de colaboración, pero somos una ONG, una entidad de utilidad pública independiente. Gracias a ese convenio tenemos el apoyo y una sede dentro de la universidad, esenciales para nuestro trabajo.
Nacimos en la Universidad Complutense porque el presidente, el funda- dor de Solidarios para el Desarrollo, el profesor García Fajardo, explicaba his- toria del pensamiento político en esa universidad. Yo he sido una de los cien- tos de alumnos que ha tenido en 35 años de docencia y es imposible salir indiferente de sus clases. Él siempre nos hablaba de justicia social, de desi- gualdad, de la deuda externa. Nos hablaba de todos los temas que nos preocu- pan a los que estamos en esta sala. Un buen día, una docena de alumnos le pre- guntamos al salir de clase, por qué no hablábamos más de eso. La respuesta fue reunirnos a la hora de comer, en lugar de comer, para conocer mejor los temas de exclusión, de pobreza, injusticia, desigualdad y comprometernos en servi- cios concretos.
Ahí comenzaron los seminarios y lo que es actualmente Solidarios para el De- sarrollo, una organización con más de 2.000 voluntarios sociales en distintos lu-
gares de España, colaborando casi siempre desde ámbitos universitarios. Me com- place mucho que este seminario esté vinculado a la universidad, porque la solida- ridad es una de las responsabilidades de la universidad, por definición. También realizamos programas de cooperación, fue una cosa inevitable, nos vinieron a lla- mar a la puerta. Pero somos pequeños en eso, trabajamos en menos de diez pro- yectos de cooperación cada año, siempre con contrapartes locales, tratamos de ser un apoyo, colaborar, trabajar juntos, pero no estar en el Sur para ofrecer un desa- rrollo como el nuestro, que tiene bastantes defectos.
Además de programas de voluntariado y proyectos de cooperación, Solidarios tiene un tercer pilar que ya es transversal en todas las acciones de la organización, que es la sensibilización social, donde queda englobada la acción de comunicación hacia la sociedad. Sensibilizar socialmente pasa por actuar en los medios de una manera eficaz. Ahora voy a hablar no solo como periodista y como responsable de una agencia atípica de comunicación solidaria, sino como voluntaria y como miembro de una organización no gubernamental.
En general, no suele tenerse profesionalizado el área de la comunicación dentro de las ONG y luego nos quejamos de no salir en los medios. Las noti- cias solidarias venden poco si las vestimos mal. Lo adecuado es enviar a un pe- riódico una noticia que interese a todos y no la propaganda de tu organización. Por ejemplo, Solidarios trabaja con las personas sin hogar. En Madrid hay 6.000 personas sin techo. No se nos ocurre enviar una nota de prensa diciendo: «So- lidarios para el Desarrollo atiende un programa…» ¡No! Se habla de la realidad de 6.000 personas sin hogar en Madrid. Después se verá si cabe tratar un servi- cio que hace una organización, lo que se traduce en una protesta con propuesta. Algo análogo sucede si hablamos de ancianos. En Madrid hay 137.000 ancia- nos que viven solos. La noticia es eso y no lo que hace Solidarios para el Desa- rrollo para atenderles. Esa es la manera a la que a la sociedad le puede interesar las cosas que hacen las ONG.
El presidente de Solidarios para el Desarrollo, que como decía es un profesor de larga experiencia en la facultad de periodismo, ya estaba enviando artículos so- bre temas sociales de forma gratuita a una red de periódicos españoles. En esa misma línea, viendo que los artículos, por su calidad, tenían buena acogida en los medios, pensamos en desmenuzar la información que aportan documentos e in- formes como el del PNUD, los de Amnistía Internacional y tantas comunicacio- nes excelentes que nos llegan sobre medioambiente, pobreza, derechos huma- nos, etc. Y así nació el Centro de Colaboraciones Solidarias.
De esta forma comenzamos a elaborar y difundir artículos en formato profe- sional. Se trataba de hacer algo con calidad para que tuviera cabida en las redac- ciones. Enviamos semanalmente siete artículos de opinión de unas 700 palabras con temas muy diversos: América Latina, Derechos Humanos, salud, medioam- biente, o sobre la sociedad civil.
Después de la creación, buscamos colaboradores, columnistas muy reconoci- dos, que nos ceden sus artículos para enviarlos gratuitamente a nuestra red. Con- tamos con un grupo de unos 50 expertos, buenos periodistas. Cada semana nos
reunimos en consejo de redacción y elegimos siete artículos –número simbólico, que permite tener uno para cada día de la semana– que tengan vinculación con la actualidad, pero sobre todo que contengan una propuesta. Procuramos equili- brar los temas: un artículo sobre medioambiente, otro que tenga que ver con la mujer, uno con pobreza, cooperación, otro de internacional… Nos basamos en la actualidad de la semana y los temas sociales los propiciamos nosotros. Por ejem- plo, ¿qué sucede en las cárceles? ¿Qué pasa con los mayores?, ¿Qué acontece en los países de los que casi no se habla?
Procuramos ofrecer información para las gentes que quieren participar en programas de cooperación, y propiciamos el voluntariado social como una apuesta de la sociedad civil comprometida que quiere hacer algo. Siempre trata- mos de animar a esas personas a formar parte de programas de solidaridad en su mismo barrio, en su mismo ambiente.
La sede del Centro de Colaboraciones Solidarias está detrás de la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense. Es un edificio sencillo y en la parte de arriba está el área de comunicación de Solidarios para el Desarrollo. Una vez a la semana tenemos unas sesiones que denominamos Revistas Orales. En ellas in- tervienen un grupo de unos 40 alumnos de los últimos cursos de periodismo. Son estudiantes que ya tienen contacto con nuestra organización, que muestran un gran interés por los temas sociales, muchos ya están implicados en acciones vo- luntarias. ¿Por qué? Porque no es suficiente que te cuenten la realidad, es preciso conocerla y mejor que participes en ello. Si estás atendiendo a las personas sin ho- gar por la noche o vas a la cárcel los sábados, es muy distinta la forma, el rigor y el respeto a la hora de escribir sobre estos temas.
En estas revistas orales cada semana se propone un artículo a cada estu- diante. Las fuentes que se manejan son siempre Naciones Unidas, los informes del PNUD, los de UNICEF o los que publican otras organizaciones serias. Le vamos dando la vuelta a cada noticia. Uno comenta una película recién estre- nada, otro habla desde el punto de vista humano o lúdico o de las entretelas del deporte, etc. Se trata de ver el envés de la noticia, conocer ese lado humano de la realidad.
El profesor Fajardo, con sus años de experiencia como profesor y periodista es el asesor principal, pero todos aportan: «¡ah!, pues yo creo que el sumario está precisamente abajo. Me parece que este titular no sirve, o creo que no hay ar- tículo» y atreverse a decir: «esto a la papelera». A lo largo de los 6 años que lleva- mos, los estudiantes han trabajado juntos y reciben este tipo de formación prác- tica –que hasta ahora es informal, pues no tiene reconocidos créditos académicos– aprenden a vincular el periodismo con lo social. Muchos de estos alumnos están publicando en América Latina, porque a veces el equipo de redacción considera un artículo tiene suficiente calidad y se ven publicados en La opinión de los Ánge- les, por ejemplo.
Dentro de nuestra página web hay más de 2.000 artículos clasificados por te- mas que son de libre disposición. Por supuesto cada uno tiene su firma, se cita la fuente, pero hay gente en EE.UU. de habla hispana y en muchos periódicos de
América Latina que colocan algunos de nuestros artículos como editorial. Todo aquél que lo quiera consultar y usar, los tiene en nuestra página a su disposición. La experiencia está siendo muy hermosa. Recibimos decenas de cartas de los pe- riódicos y de los lectores. Ellos nos animan a mejorar cada día. Hay mil cosas más de nuestra experiencia que me gustaría contaros, pero ahí lo dejo, quedo a la es- pera de vuestras preguntas.