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Reporting on a questionnaire-based survey of a sample of teachers of German in Taiwan

D) Students attitudes/ preferences/ behaviour Total (x=10) 1 Students’ feelings

2. Students’ behaviour

4.5.5 SECTION D: Views concerning workplace, workload and other workplace-related issues

4.5.5.1 Personal and local issues

(Daniel 9:1-23)

m

as visiones de Daniel 7 y 8 predicen una sucesión de poderes humanos que culminan en un "cuerno pequeño" religioso. Después de un juicio que vindica el carácter de Dios en el que él afirma a los leales pero condena a los desleales, su reino eterno re- emplazará el del cuerno pequeño. Aunque hubo explicaciones que acompañaron las visiones de Daniel 7 y 8, éstas perturbaron profun- damente al profeta. El fin del capítulo 8 dice que él no comprendió la visión registrada en ese capítulo, de modo que por lo menos en este caso, la explicación que recibió fue incompleta. Faltaba un gran esla- bón (no uno pequeño).

Nos resulta muy frustrante cuando falta una parte de una histo- ria, dibujo o figura. Se dice que cuando Mozart era niño, en los días en que no quería salir de la cama por la mañana uno de los miem- bros de su familia tocaba una escala en el piano, pero se detenía an- tes de la última nota. El pequeño Wolfgang no podía tolerar tener una escala sin terminar, de modo que saltaba de la cama y corría al piano para tocar la nota final.

Había mucho más en juego para Daniel que para el pequeño Mo- zart. Para Daniel, "el resto de la historia" provino de la experiencia que se registra en el capítulo 9 de su libro. Daniel 9 comienza así:

"En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos, en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el

número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que ha- bían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años. Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza" (versículos 1-3).

¿Por qué era de interés especial para Daniel, en este momento, la profecía de Jeremías? Con respecto a Judá, Dios había predicho por medio de Jeremías:

"Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán es- tas naciones al rey de Babilonia setenta años. Y cuando sean cumpli- dos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la con- vertiré en desiertos para siempre" (Jeremías 25:11, 12).

"Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los se- tenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena pala- bra, para haceros volver a este lugar" (Jeremías 29:10).

De modo que al fin de los 70 años de opresión por Babilonia, cuando ese imperio sería castigado, el pueblo judío estaría libre para volver a casa. Daniel, que ahora era un anciano y sabía que los 70 años se estaban por cumplir, debería haber considerado esto como una buena noticia. ¿Por qué, entonces, estaba perturbado, como lo muestra su ayuno con cilicio y ceniza?

Note la fecha en Daniel 9:1: "el primer año de Darío". El contenido de este capítulo se sitúa no sólo al comienzo del reinado de un rey nuevo, sino de un imperio nuevo: Medo-Persia, el segundo de los cuatro reinos de Daniel 2 y 7. Otra vez, esto debió ser buenas nuevas. Cuando los medos y persas conquistaron Babilonia, cumpliendo así la profecía de Jeremías, debía ser más o menos el tiempo en que los judíos exiliados regresarían a casa. 1 Pero el hecho de que Daniel es-

taba grandemente angustiado implica que él sabía algo más. ¿Qué podría haber sido esto?

El problema era que unos pocos años antes, había sabido por la visión registrada en el capítulo 8 de su libro que el santuario de Dios sería purificado (justificado) sólo después de 2.300 tardes y mañanas, tiempo durante el cual surgirían y caerían una serie de imperios y un poder religioso malvado se opondría a Dios y a su pueblo. La visión de Daniel 7 confirmaba la secuencia de imperios y el lugar del poder religioso malvado; pero lo que hacía que el capítulo 8 fuera tan an- gustiante era la situación del santuario durante las 2.300 tardes y mañanas.

No teniendo los libros de Hebreos y Apocalipsis del Nuevo Testa- mento, Daniel supondría naturalmente que el santuario era el templo de Jerusalén. Los babilonios habían destruido el templo de Salomón cuando destruyeron a Jerusalén y llevaron al exilio a sus habitantes. Así que Daniel vincularía el templo, la ciudad y el pueblo en su com- prensión de la visión de Daniel 8. Él pensó que la visión significaba que su pueblo debía esperar otras 2.300 tardes y mañanas difíciles antes de que pudieran volver a casa y reedificar su ciudad y el tem- plo de Dios.

Si Daniel interpretó las 2.300 tardes y mañanas como días literales de 24 horas, no habría estado tan perturbado. Cuando se esperaron 70 años, 6 años y un tercio más no es una demora larga. Pero clara- mente, el profeta no tomó las 2.300 tardes y mañanas como días lite- rales. Él sabía que durante ese tiempo se levantarían y caerían varios imperios poderosos. Esto llevaría mucho más tiempo que 6 años y algo más. De modo que la demora sería inmensa.

Comparando la promesa de Dios por medio de Jeremías con la revelación adicional que Daniel mismo había recibido, él se habría preguntado por qué había una discrepancia de tan grandes propor- ciones. ¿Tuvo Dios la intención de que la restauración del templo, la ciudad y el pueblo se demoraran más de dos mil años después que cayera Babilonia, o los pecados de los judíos habían traído castigos adicionales sobre ellos? Daniel sabía que en cualquiera de los casos, la causa de su penuria era su pecaminosa deslealtad a Dios y a su pacto.