Reporting on a questionnaire-based survey of a sample of teachers of German in Taiwan
D) Students attitudes/ preferences/ behaviour Total (x=10) 1 Students’ feelings
2. Students’ behaviour
4.6 Some concluding comments
(Daniel 9:24-27)
m
emos encontrado que en Daniel 9, Gabriel vino para ayudar- le a entender a Daniel la visión registrada en Daniel 8, que abarcaba desde el período Medo-Persa hasta el fin del tiem- po. A la luz de la predicción de que una serie de poderes humanos surgirían y caerían durante las "2.300 tardes y mañanas" antes que el santuario divino fuera "justificado", la gran preocupación de Daniel era la suerte del templo, de Jerusalén y del pueblo judío. ¿Seguirían desolados por un largo tiempo mientras los enemigos de Dios los pi- soteaban? Si era así, ¿cómo podría cumplirse la profecía de Jeremías de restauración después de 70 años de opresión babilónica (25:11, 12; 29:10)?
La pregunta principal de Daniel tenía que ver con la suerte del templo, Jerusalén y los judíos durante el futuro inmediato, comen- zando con el período de dominación de Medo-Persia. De este modo Gabriel le respondió explicando qué ocurriría durante ese tiempo (Daniel 9:24-27). Sí, la profecía de Jeremías se cumpliría en poco tiempo, el pueblo judío pronto restauraría Jerusalén y el templo sería reconstruido. Pero la historia seguía. El tiempo del segundo templo sería angustioso; los judíos experimentarían desolación, abomina- ciones, y la eventual destrucción de ese templo.
En su oración, Daniel había reconocido que los pecados de su pueblo habían quebrantado su pacto con Dios y habían traído las maldiciones del pacto sobre ellos (Levítico 26; Deuteronomio 28). Así
que no era suficiente que el pueblo de Dios volviera a su Tierra Pro- metida. Si seguían rebelándose contra Dios, traerían sobre ellos más destrucción y exilio en el futuro. Para una restauración duradera y el cumplimiento definitivo del plan de Dios para su pueblo, como lo revelaron las visiones y otras revelaciones proféticas, se requería una solución permanente al problema de sus pecados. Requería una jus- ticia eterna. Dios mismo proveería la solución durante un período de "70 semanas".
"Setenta semanas han sido cortadas (o "determinadas") con respecto a tu pueblo
y con respecto a tu santa ciudad
para acabar la transgresión (o "pecado rebelde"), y para detener los pecados,
y para expiar la iniquidad (o "culpabilidad"), y para traer justicia eterna,
y para sellar la visión y el profeta, y para ungir a un santo de santos" (Daniel 9:24, traducción del autor).
Este versículo, al comienzo de la explicación de Gabriel, tiene que ver con las tres principales preocupaciones que expresó Daniel en su oración: "tu pueblo", "tu santa ciudad" (Jerusalén), y un "santo de santos" (el templo). Ya hemos visto que estas preocupaciones sur- gieron de la comparación que hizo Daniel de su propia visión de Da- niel 8 con la profecía de Jeremías. También vimos que el Día de la Expiación es un tema destacado en Daniel 8. Ahora encontramos pa- labras del Día de la Expiación en Daniel 9:24. Los tres términos he- breos para las faltas morales enumeradas aquí -traducidas como "transgresión, "pecados" e "iniquidades"- también aparecen juntos en Levítico 16. En los versículos 16, 18 y 19, "transgresiones" (pecados de rebelión imperdonables) y "pecados" (pecados perdonables e im- perdonables) son purificados de las tres áreas del santuario de Dios, comenzando con el santísimo. Y en el versículo 21, "iniquidades" (culpabilidades), "transgresiones" y "pecados" son expulsados en un macho cabrío vivo (el llamado macho cabrío de la expiación) al de- sierto, a un ser llamado Azazel.
La profecía de las 70 semanas contiene otra conexión –aunque menos directa– con el Día de la Expiación. Las 70 semanas de Daniel
que siguen a la cautividad babilónica están relacionadas con la pro- fecía anterior de Jeremías de 70 años de exilio. A su vez, los 70 años de Jeremías se relacionan con años sabáticos, cuando la tierra debía descansar (Levítico 25:1-7). Levítico 26 cita la desobediencia del pac- to de los israelitas como una razón para que "la tierra será abando- nada por ellos, y gozará sus sábados, estando desierta a causa de ellos" (versículo 43). Describiendo la catástrofe de la conquista, des- trucción y exilio que hicieron los babilonios, 2 Crónicas 36:21 vincula Levítico 25 y 26 con Jeremías, cuando observa que estos eventos fue- ron para "que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jere- mías, hasta que la tierra hubo gozado de reposo; porque todo el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que los 70 años fueron cum- plidos". De modo que los 70 años de exilio nacional incluyeron el castigo porque los agricultores israelitas no guardaron el año sabáti- co cada siete años.
Las 70 semanas y el año del jubileo
Habiendo encontrado un vínculo claro entre las 70 semanas de Daniel y los años sabáticos de Levítico 25, podemos reconocer una conexión entre las 70 semanas y el año del jubileo, que comienza en el Día de la Expiación después de siete períodos de años sabáticos. El jubileo se describe en Levítico 25:8 al 10:
"Y contarás siete semanas de años, siete veces siete años, de modo que los días de las siete semanas de años vendrán a serte cuarenta y nueve años. Entonces harás tocar fuertemente la trompeta en el mes séptimo a los diez días del mes; el día de la expiación haréis tocar la trompeta por toda vuestra tierra. Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia".
En esta ley, se cuenta el tiempo en múltiplos de siete, basados en el concepto del sábado del séptimo día (Sabbath significa "cesación"),
cuando había descanso del trabajo (Éxodo 20:8-11). Pero en Levítico 25:8 al 10, "sábados" son explícitamente de "años" y no de días. Compare el año sabático en Éxodo 23:10 y 11, paralelo al día sábado
en el versículo 12. De modo que estos "sábados de años" dividen el
tiempo en semanas de años, es decir, ciclos de años sabáticos. 1 Des-
proclamación de libertad, cuando cada israelita empobrecido que ha- bía perdido la capacidad de sostenerse a sí mismo y a su familia en su propia tierra agrícola recuperaría su propiedad ancestral y queda- ría libre de la servidumbre de la deuda. Esta libertad debía procla- marse con la trompeta del jubileo en el Día de la Expiación.
Daniel 9:24 habla de un período de 70 semanas, es decir, 70 veces 7, o 490 "días". Si fueran días literales, serían un total de menos de un año y medio: no alcanzaría el tiempo para la restauración de Je- rusalén (versículo 25). De modo que las "semanas" deben ser sema- nas de años, sumando 490 años. Al fin de este tiempo habría una li- beración, no sencillamente de la pérdida de tierra agrícola y libertad de israelitas individuales ("cada uno", Levítico 25:10) que necesita- ban esta ayuda, sino la libertad del pecado para la nación entera, que proporcionaría libertad eterna y seguridad. Esto, entonces, sería un jubileo mayor. Esta idea es reforzada por el hecho de que 490 años pueden dividirse en 10 períodos ordinarios de jubileo de 49 años ca- da uno, como lo confirma la inclusión de 7 semanas (49 años) al co- mienzo de los 490 años (versículo 25).
Hemos encontrado que los números están asociados a temas. Comparando Daniel 9 con Levítico 25, encontramos que el número mayor de años hasta la liberación corresponde con el panorama más amplio de la liberación:
Referencia Amplitud de la liberación Años
Levítico 25 cada persona 49 años
Daniel 9 la nación entera 490 años
Las alusiones al Día de la Expiación en Daniel 8 y 9 contribuyen a la conexión integral entre estos capítulos. En Daniel 8:14, la justifica- ción/vindicación del santuario de Dios en el cielo tiene sentido en el contexto de un juicio de Día de la Expiación en el tiempo del fin. Es
así porque el Día de la Expiación de los antiguos israelitas era el mo- mento cuando la pureza del santuario, que representaba el carácter y la reputación de Dios, se restauraba y su pueblo era juzgado de acuerdo con su lealtad o deslealtad (Levítico 16; 23:26-32). Y ¿cuál es la función de las conexiones con el Día de la Expiación que encon- tramos en Daniel 9:24? Este versículo no contiene nada acerca de la justificación o purificación del santuario/templo. Más bien, encon- tramos las palabras "para ungir al santo de los santos", que tiene que ver con una consagración inicial de un santuario y su sacerdocio (ver, por ejemplo, Éxodo 29; Levítico 8).
Esta consagración y el Día de la Expiación están estrechamente re- lacionados porque el Día de la Expiación restaura el santuario al es- tado de pureza establecido en su consagración inicial. De hecho, Le- vítico 16:19 dice que cuando el santuario es purificado el Día de la Expiación, su altar es (re)consagrado. Así parece que Daniel 9:24 po- dría estar hablando de ungir/consagrar el santuario que más tarde necesitará ser "justificado" mediante un Día de la Expiación del tiempo del fin (8:14).