A la vista de los resultados, parece evidente la importancia de los sustratos agrícolas para el grupo de aves estudiado, probablemente relacionado con el carácter árido de las islas y el mayor desarrollo y valor alimenticio de los cultivos frente a la vegetación natural, especialmente en las épocas más calurosas y secas, como muestran algunos estudios previos (Medina 1999). En particular, se ha observado la selección preferente de la mayoría de las especies por los cultivos de cereales, las leguminosas y las hortalizas, variable entre islas, especies y épocas del año, a tener en cuenta en el diseño de un futuro programa agroambiental concreto.
Por este motivo, como medida general se recomienda fomentar mediante mecanismos adecuados los cultivos tradicionales en cada zona, favoreciendo los mosaicos agrarios frente a los cultivos extensivos. Sería recomendable la recuperación de las gavias y demás terrenos agrícolas al menos en las zonas más favorables para las especies esteparias, aumentando la superficie destinada al cultivo de cereales, leguminosas y hortalizas, así como la plantación de higueras y otros frutales en las lindes. Una acción poco costosa sería la planificación conjunta con los organismos públicos correspondientes de los programas de siembra realizados en el marco de las acciones de conservación de especies cinegéticas y de fomento de variedades vegetales autóctonas, con el fin de maximizar su aprovechamiento por las especies de aves esteparias.
Asimismo, la respuesta de las especies de mayor interés de conservación a este tipo de medidas también debe formar parte de las acciones futuras, por medio del seguimiento de sus efectivos y de estudios concretos que complementen las investigaciones efectuadas con anterioridad y durante el presente proyecto en ambas islas.
De manera más concreta, se proponen a continuación una serie de medidas recomendadas para favorecer a las aves esteparias específicas para cada una de las islas.
Lanzarote
1. Como se ha visto en los resultados las mayores riquezas y abundancias de aves esteparias se encuentran en las zonas agrícolas, aunque las áreas esteparias han sido seleccionadas por algunas especies en determinadas épocas del año. Un mosaico de los dos tipos de hábitats, donde sea posible encontrar de forma equilibrada cultivos tradicionales, diferentes en cada zona, con formaciones de vegetación natural, son capaces de ofrecer una mayor disponibilidad de alimento estacional frente a años malos. Por este motivo, como medida general se
recomienda fomentar mediante mecanismos adecuados los cultivos tradicionales en cada zona, favoreciendo los mosaicos agrarios frente a los cultivos extensivos.
2. Limitar el número de pases de labor, restringiendo en lo posible su número a las necesarias para la siembra. Este tipo de actividad se realiza con maquinaria agrícola del Cabildo y de algunos ayuntamientos, y su bajo precio ha hecho aumentar su frecuencia y ampliado las fechas tradicionales para realizarlo, generando serios problemas a las aves –incluyendo pérdida de nidos- y al suelo fértil debido a la pérdida por efecto del fuerte viento.
3. Conservar y fomentar la presencia de linderos de matorral, como las salsolas o aulagas, en los perímetros de las fincas y bordes de caminos.
4. Puesto que hasta hace pocos años el concepto de cultivo tradicional en Lanzarote llevaba implícito la no aplicación de agroquímicos, este debe ser un criterio prioritario para favorecer a aquellos agricultores que pretendan acogerse a cualquier subvención agrícola.
5. Diseñar una red insular de puntos de agua o bebederos que son vitales para casi todas las especies, prestando especial importancia a su distribución espacial y diseño para evitar que coincidan con zonas con alta densidad de depredadores, como gatos asilvestrados o perros domésticos.
6. Diseñar conjuntamente o asesorar al Cabildo Insular y a los ayuntamientos implicados en la planificación del programa de siembras incluido en el Plan Técnico de Caza de la Isla de Lanzarote (Concepción 2006), cuyo fin es mejorar las poblaciones de especies cinegéticas o el fomento de variedades vegetales autóctonas. De esta manera se podría hacer una selección de cultivos que también favoreciera a las aves esteparias, así como contribuir a fijar la ubicación de las parcelas, diseño y calendario de siembra y cosecha con el mismo fin. Sería también recomendable hacer un seguimiento de las siembras para atender su desarrollo. 7. Incentivar el uso de abrigos tradicionales contra el viento –elementos que protegen los cultivos del viento- y poner restricciones, no prohibiciones, al uso de vallados que por su altura y/o perímetro impidan el normal tránsito de aves como la hubara y el alcaraván. En concreto, se sugiere restringir los vallados con una altura superior a 0,8 m, con una distancia entre líneas inferior a los 15 metros o que cierren más de un 60% del perímetro de la finca.
8. Regular la tala de matorrales leñosos como aulagas y espinos (Lycium intricatum) que se realizan en algunas zonas de escasa vegetación arbustiva como Rubicón o Playa Quemada.
Fuerteventura
Como se ha comentado anteriormente en esta isla se ha venido produciendo en las últimas décadas un abandono gradual de la agricultura. Por este motivo, las principales medidas aquí propuestas persiguen la recuperación de una cierta actividad agrícola con el fin de favorecer a las aves esteparias.
1. Recuperación de gavias y otros tipos de elementos de cultivo, al menos en las zonas más favorables para las especies esteparias, mediante el levantamiento o reparación de trastones o paredes de piedra derrumbados, la reposición de las capas de lapilli o grava volcánica en los enarenados, y el arado de gavias y otros campos de labor.
2. Aumentar la superficie destinada al cultivo de cereales, legumbres e higueras. Como se desprende de los resultados y de la información bibliográfica existente, algunas especies tienen preferencia por cultivos como los cereales (trigo o cebada), las leguminosas (garbanzos, lentejas, chícharos y arvejas) y los higos, como es el caso de la hubara. Por ello sería recomendable fomentar estos herbáceos, junto con el de maíz, siguiendo el calendario de cultivo tradicional, así como la plantación de higueras en las lindes, prestando especial importancia a la generación de mosaicos de especies.
3. De la misma manera que se ha expuesto para la isla de Lanzarote, planificación y mantenimiento de los cultivos realizados en el marco de las acciones de conservación de especies cinegéticas llevadas a cabo por el Cabildo de Fuerteventura, para maximizar su aprovechamiento por las especies de aves esteparias.
4. Se recomienda el vallado de las zonas destinadas a los cultivos para impedir el paso de conejos y ganado. Las vallas deberían estar debidamente señalizados para evitar el impacto de las aves.
5. Instalación de bebederos específicos para la avifauna, elementos que se consideran factores limitantes para la distribución de algunas aves esteparias, como la ganga ortega (Emmerson y Lorenzo, 2007b. Se propone la colocación de bebederos en las inmediaciones de los cultivos, siguiendo el modelo instalado por el Cabildo de Fuerteventura en numerosos enclaves de la isla, como en algunas de las áreas de muestreo (Vega Vieja y Lajares).
6. Evitar la eliminación de arbustos y hierbas silvestres en los trastones o partes no cultivadas de las gavias. La vegetación circundante a los terrenos de cultivo deben ser considerados zonas de resguardo, alimentación, descanso y cría para las aves.
7. Establecer unas fechas de siega adecuadas para que esta labor interfiera mínimamente con la reproducción de las aves esteparias, así como limitar el número y calendario de otras actividades como el arado para evitar también la pérdida de suelo.