Como se mencionó al principio de la Sección 1.3, la calidad de la dieta es una construcción polifacética, que incluye la diversidad, la idoneidad, la moderación y el equilibrio general. Se ha elaborado un cuestionario sobre la calidad de la dieta con el objetivo de medir la calidad de las dietas en las poblaciones de manera comparable entre países121. Toma cinco minutos o menos distribuirlo. Tiene por objeto reunir datos sobre el consumo de grupos de alimentos, que luego se utilizan para crear un conjunto de indicadores de la dieta saludable.
Tres de los indicadores de la calidad de la dieta, que se describen más detalladamente en el Anexo 2, son los siguientes:
Puntuación de la diversidad de los grupos de alimentos (FGDS)
Puntuación del consumo de alimentos nutritivos que contribuyen a una dieta saludable (FLAVOURS)
Puntuación del consumo de componentes dietéticos que deben limitarse o evitarse (FAD)
La puntuación de diversidad de grupos de alimentos refleja la diversidad alimentaria de la población general*. Los otros dos indicadores reflejan la probabilidad de cumplir las recomendaciones dietéticas mundiales actuales de la OMS**. Estos indicadores pueden utilizarse a fin de determinar los aspectos problemáticos de las dietas de la población, tales como un consumo demasiado bajo de frutas y hortalizas, granos enteros, legumbres, nueces y fibra dietética (la puntuación del consumo de alimentos nutritivos que contribuyen a una dieta saludable) o una ingesta excesiva de azúcares libres, sal, grasas totales y grasas saturadas (la puntuación del consumo de componentes dietéticos que deben limitarse o evitarse).
En 2019 la encuesta mundial de Gallup© aplicó tanto el cuestionario sobre la calidad de la dieta como la FIES en Ghana y la República Unida de Tanzanía***.
Se presentan aquí los análisis preliminares con objeto de evaluar la asociación entre la situación de la seguridad alimentaria y la calidad de la dieta (véase el Anexo 2 para obtener más información). Los modelos tuvieron en cuenta el tamaño del hogar, la edad, el sexo, el estado matrimonial, la educación y los ingresos.
En ambos países, quienes padecen inseguridad alimentaria consumen dietas menos diversas y alimentos menos nutritivos que contribuyen a las dietas saludables. La calidad de la dieta empeora con el aumento de la gravedad de la inseguridad alimentaria. Además, las personas aquejadas de inseguridad alimentaria en estos dos países también tienen menos probabilidades de consumir componentes dietéticos que deberían limitarse, entre ellos los alimentos hipercalóricos altamente procesados ricos en grasas, azúcares o sal. En otros países que tienen contextos socioeconómicos diferentes, la inseguridad alimentaria podría estar asociada a un mayor consumo de estos alimentos. Es importante realizar un seguimiento de los tres indicadores de la calidad de la dieta, en especial a la luz de los datos comprobados que señalan transiciones alimentarias y nutricionales y la carga múltiple de la malnutrición en los países de ingresos medianos bajos y medianos altos122. En la República Unida de Tanzanía, el sexo está relacionado con diferencias en la calidad de la dieta. Las mujeres consumieron dietas menos diversas, menos alimentos nutritivos y también menos alimentos hipercalóricos con un alto contenido de grasas, azúcares o sal que los hombres****.
En resumen, las conclusiones muestran que en ambos países la inseguridad alimentaria está asociada a una menor calidad de la dieta por lo que se refiere a tanto a la diversidad de grupos de alimentos como a los alimentos nutritivos. En la República Unida de Tanzanía, el sexo femenino está relacionado con la misma reducción de la calidad de la dieta.
* La puntuación de diversidad de grupos de alimentos utiliza los mismos 10 grupos de alimentos que el indicador de la diversidad alimentaria mínima en mujeres en edad reproductiva.
** Estas recomendaciones se basan en la OMS (2018)73 y el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) (2018)123.
*** El cuestionario sobre la calidad de la dieta se aplicó como parte del proyecto mundial sobre la calidad de la dieta, que tiene como objetivo medir la calidad de la dieta en todos los países mediante la encuesta mundial de Gallup©. El módulo de encuesta sobre la calidad de la dieta puede adoptarse y aplicarse en otros mecanismos de encuesta, lo que
posibilita el seguimiento de la calidad de la dieta a escala nacional.
los resultados significativos desde el punto de vista estadísticoh.
En Kenya, Samoa y el Sudán, se recopiló información sobre el consumo de alimentos por hogar en las encuestas de presupuestos y gastos familiaresi. En México, se recogió en
forma individual con una encuesta sobre el consumo individual de alimentos. Las encuestas individuales proporcionan información detallada sobre la ingesta individual de alimentos y nutrientes que puede desglosarse en muchos niveles (por ejemplo, por sexo y edad). Debido a su costo y complejidad, el número de encuestas recientes representativas a escala nacional es relativamente pequeño. Por otra parte, se dispone de más datos sobre el consumo de alimentos procedentes de las encuestas de presupuestos y gastos familiares, en los diferentes países y a lo largo del tiempo. Sin embargo, las encuestas de presupuestos y gastos familiares no se diseñaron explícitamente para reflejar el consumo de alimentos. En su lugar, proporcionan información en el nivel de los hogares, aunque no sobre cada miembro en forma individual. Por esta razón, si bien la situación de la inseguridad alimentaria que se expone en el siguiente análisis es comparable entre países, los niveles de consumo de alimentos deberían compararse con cautela (véanse el
Anexo 2 y Álvarez-Sánchez et al. [de próxima
publicación]120 para obtener una descripción
completa de la metodología y los resultados). En general, el análisis revela que las personas que sufren inseguridad alimentaria moderada o grave consumen menos carne y productos lácteos (en los cuatro países) y menos frutas y hortalizas
h A los análisis de regresión les sigue una serie de pruebas a posteriori por pares dirigidas a determinar si hubo una diferencia en la media de todos los pares posibles, salvo en el caso de Samoa, en que las diferencias entre los grupos se evaluaron únicamente con un análisis de regresión.
i En las tres encuestas de presupuestos y gastos familiares utilizadas en este análisis (de Kenya, Samoa y el Sudán) se recopiló información sobre el consumo de alimentos en los hogares (es decir, el consumo aparente; puede incluir desperdicios de alimentos en los hogares). Ello contrasta con la encuesta sobre el consumo individual de alimentos de México, en la que se recopiló información sobre la ingesta de alimentos de las personas (esto es, los alimentos ingeridos). No obstante, por razones de simplicidad utilizamos el término “consumo” para hacer referencia a las estimaciones de alimentos e “ingesta” parar referirnos a las estimaciones de energía alimentaria, tanto de datos individuales como de los hogares. Nuestro empleo del término “consumo” difiere del de los economistas, que lo utilizan para hacer referencia al gasto alimentario y no alimentario133.
(en Kenya y el Sudán) que las que gozan de seguridad alimentaria o padecen una inseguridad alimentaria leve (en adelante, “gozan de seguridad alimentaria”) (Figura 24). El consumo de cereales, raíces, tubérculos y plátanos, y legumbres, semillas y nueces disminuye levemente, se mantiene similar o aumenta, lo que da como resultado una mayor contribución porcentual de estos grupos de alimentos a la dieta total. Cuanto mayor es la inseguridad alimentaria que padecen las personas, mayor es el porcentaje de alimentos básicos en su dieta. Esto se cumple incluso si las personas aquejadas de inseguridad alimentaria en Kenya y el Sudán reducen su consumo de alimentos básicos, puesto que reducen aún más el consumo de otros grupos de alimentos. En Kenya y el Sudán, quienes padecen inseguridad alimentaria moderada consumen cantidades menores de todos los grupos de alimentos que quienes gozan de seguridad alimentaria —con la excepción de los cereales en ambos países y del pescado en Kenya— y tienen una ingesta de energía alimentaria menor. Las personas que sufren inseguridad alimentaria grave consumen cantidades menores de raíces, tubérculos y plátanos, productos lácteos, hortalizas, grasas y aceites, dulces y azúcares (Kenya y el Sudán), cereales, frutas, huevos y pescado (Kenya) que las que padecen inseguridad alimentaria moderada. En Kenya las personas con inseguridad alimentaria consumen una cantidad ligeramente superior de pescado, en comparación con las que gozan de seguridad alimentaria. Ello podría explicarse por el hecho de que algunas de las comunidades más pobres y más aquejadas de inseguridad alimentaria en el país practican la pesca de subsistencia124.
En México y Samoa se observan también variaciones en la dieta entre los grupos que gozan de seguridad alimentaria y los que padecen inseguridad alimentaria, pero siguen un patrón distinto del de Kenya y el Sudán. A medida que aumenta la gravedad de la inseguridad alimentaria, la ingesta de energía alimentaria permanece relativamente estable en Samoa y desciende de forma menos acentuada en México, en comparación con Kenya y el Sudán. Se observa una reducción en el consumo de algunos alimentos de origen animal (como productos lácteos y carne), pero
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NOTAS: Se muestran las estimaciones del consumo de alimentos solo para determinados grupos de alimentos. En Kenya, el Sudán y Samoa, la inseguridad alimentaria se mide con la FIES, y el consumo de los grupos alimentarios y la ingesta de energía alimentaria se calcularon excluyendo los productos alimenticios, sobre los que se informa solo en términos de valor monetario (sin indicar las cantidades de alimentos). En Samoa la prevalencia de la inseguridad alimentaria grave fue muy baja; por lo tanto, se combinó la prevalencia de la inseguridad alimentaria moderada y grave. En México la inseguridad alimentaria se midió con la Escala Latinoamericana y Caribeña de Seguridad Alimentaria (ELCSA), y el consumo de grupos de alimentos y la ingesta de energía alimentaria se calcularon considerando todos los productos alimenticios. Véase el Anexo 2 para obtener detalles sobre los grupos de alimentos. FUENTE: FAO, con datos de la Encuesta integrada sobre el presupuesto del hogar de Kenya 2015, el Estudio de los hábitos de consumo y la nutrición del Sudán 2018, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de México (ENSANUT) 2012 y la Encuesta por hogares sobre ingresos y gastos de Samoa 2018.