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CALL—Call Procedure

Los cajoneros eran el nivel siguiente en esta cadena de comercialización. Los llamados cajones eran tiendas de abasto ubicados en las calles de mayor densidad comercial alrededor de la plaza mayor. Un inventario de Palacio nos describía la disposición de estos cajones:

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Entre los años 1762 y 1782 existían 137 cajones

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“Por la banda del sur de la plaza están muchas tiendas de mercaderes y sombreros. En medio desta cuadra esta el callejón de los sombrereros que sale a la plaza y calle de plateros. Todo este

en la ciudad, lo que nos lleva a pensar que el término se empleó en un sentido laxo para denominar a los negocios en los alrededores de la plaza que se hallaba atiborrada de tendejones como ya nos daba cuenta de ello en el siglo XVII Pedro de León Portocarrero, el judío portugués:

136 A.G.N., Sección notarial, E: José de Aizcorbe, 559r-560v. Protocolo 20,ff. 17 de oct de 1780.

137 Inventario practicado por el escribano de la Real Audiencia de los Reyes, don Gonzalo Meneses y Arce, a

fines del siglo XVII. Citado por , Martín-Pastor, La vieja casa de Pizarro, p. 121 y ss.

callejón es una calle angosta donde hay grandes riquezas. Corren estos portales hasta donde llaman las cuatro calles de mercaderes, porque aquí se juntan a tratar de sus negocios y mercaderías”139

En estos cajones se podía encontrar variada mercadería, empezando por telas de las más diversas clases y orígenes como seda de Calabria, tela de Combray a flores, lisa y “aclarinada”, manteles, medias bordadas de oro y plata, estopilla, cotage, chupas de lienzo bordadas, calcetas de pie, botones de diferentes forma y tamaño, lienzo ordinario y fino plegado al uso de Holanda, cinta de Tuy, navajas de afeitar, peines de marfil, chupas bordadas de oro y plata, capa de paño azul con franjas de plata, calzones de paño de Castilla y de Quito, sobrecama de algodón, solapas de bayeta con botones de plata, sábanas, camisas, corbatas, paño de manos, poncho de viaje, paño azul de Quito, pañuelos de seda, paños de “pescuezo”, sombreros de castor, zapatos de hombre blanco y negros, medias de lana para botas inglesas, medias azules medianas ordinarias de Francia, Bretaña angosta, franja mestiza de oro, listonería de Nápoles, hebilla de plata de “faquimón”, galón de oro, galón de plata, encaje de agua, cinta de tisú de seda ordinaria. No faltaban artefactos de plata que más que un lujo era un material resistente de la época equiparable al plástico de nuestros días, de los que se podía encontrar frasquitos de plata con tapa y llave, platillos de plata pequeños y grandes, cajetas de plata sobredorada, tembladeras (vasos) de plata grandes y chicos, tenedores, cucharas y cuchillos de plata, canutos de plata, botones de plata para calzones, pares de hebillas de plata para zapatos, una cajeta de plata chiquita, un medallón de plata, un mate guarnecido de plata. No faltaban artefactos de necesidad cotidiana como cuchillos cavos negros franceses, una petaquilla de hilo de una libra de peso, agujas de arriero, cuadernillos de papel blanco, cartillas, pistolas con su cabeza de plata, tijeras, espada con su puño de plata, una pieza de talabartería de ante con su hebilla y pasador de plata, una silla calecera ordinaria, estribos de plata, un yesquero de plata. A esto se añadían ciertos productos de abarrotería que eran también posible encontrar en pulperías como clavo de comer, aguardiente, vinagre, aceite, yerba del Paraguay, arroz, azúcar y jabón

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139 Pedro de León Portocarrero, p. 37.

140 Esta lista se ha hecho en base a diversos inventarios y se ha seleccionado para sus mejor comprensión.

Véase A.G.N., Real Audiencia, Causas Civiles, L 65, 1730, c 477, ff 26.

A.G.N.. Sección notarial, E: Valentín Torres Preciado. ff. 390v-391r, 7 marzo 1757. Poder Para Testar.

No fueron pocos los italianos inmersos en esta lucrativa ocupación. El genovés Antonio Picado, cajonero en la calle de Mantas, que había venido de la Habana141 o sus paisanos Antonio Genovés, cajonero en una de las Covachuelas142, Francisco Genovés, cajonero de Ribera143, Antonio Bruno “extractor de aguas en las minas” y cajonero en las Covachuelas fue acusado de perjuro y estafador144, Juan Basetti mercader en la calle de Mantas145, Juan Amburso con tienda en la calle de San Jacinto146, Esteban Patrón con tienda en la calle de Palacio147, Tomás Costa con tienda de mercancías en el portal de Botoneros y otra en la calle de la Puertecita de Palacio148 o el solitario romano Miguel Pachón con tienda de mercadería en la calle del Puente y venido por la vía de Buenos Aires149. No a todos ellos les iba muy bien económicamente; así, el ligur Antonio María Sassio, con tienda en la esquina de Aldavas en la finca del Conde de Premio Real señalaba en su testamento que dejaba la bodega, un negro bozal sin bautizar llamado Juan, la ropa y demás especies de su uso, pero lo que parecía una pequeña fortuna se diluía al momento de señalar su débitos a saber una deuda de 2 000 pesos al conde de Premio Real por el equipamiento de la bodega, 2 000 pesos a Agustín Doria, 184 pesos al italiano Ronquetti, y 200 pesos más al paisano Juan Vasallo150.

Los cajoneros eran la médula del comercio limeño y sus tiendas llenas de cuantas riquezas tiene el mundo151

A.G.N.. Sección notarial, E: Valentín Torres Preciado. ff. 391v-392r, 7 marzo 1757. Carta de Compañía.

141 A.A.L. Expediente Matrimonial, 1742, sep, #1; A.A.L., Expediente Matrimonial, 1742, sep, #1.

142 Listado de extranjeros tramitado por el Tribunal del Consulado para el Virrey, 8 de nov de 1783.L. A.

Eguiguren, p. 83 y ss

143 Ibid.

144 Aparece también como corso. Listado de extranjeros tramitado por el Tribunal del Consulado para el

Virrey, 8 de nov de 1783.L. A. Eguiguren, p. 83 y ss; A.G.N., Real Audiencia, Causas Civiles, L 185, 1773, c. 1572, h 97.

145 A.A.L., 1792, sep # 11.

146 A.A.L., Expediente Matrimonial, 1792, agosto # 4. 147 A.G.N., R.T.C., Leg 252, expediente 1-10, 1762.

A.G.N., Sección notarial, E: José Bustinza, Protocolo 151, 15 de noviembre de 1760,ff. 723v-725r

148 A.G.N., Real Audiencia, Causas Civiles, L 143, 1761, c 1155, h 56.

A.A.L., Expediente Matrimonial, 1722, Julio #4.

149 A.A.L., Expediente Matrimonial, 1720, septiembre # 9. 150 A.A.L., parroquia del Sagrario Libro Parroquial 11,ff. 180 r.

A.G.N., Sección notarial, E: Ignacio Ayllón Salazar, Protocolo 10, 2 de dic de 1808,ff. 1217r-1219r.

generaban grandes ganancias, pero el propietario del cajón dependía no solo de sus abastecedores, sino de sus vendedores. Decía León Portocarrero a mi me han

dado por año de salario nueve mil reales, que son cada día veinticinco para estar en una tienda de mercaderías, y estimándose mucho los hombres honrados y de confianza…152. Al menos un par de nuestros italianos se identificaron como vendedores y no como cajoneros propiamente: el vendedor Antonio Manfón, natural de Génova153, y su paisano Andrés Corsino154. Un siglo después de escritas las palabras de Pedro León Portocarrero, la búsqueda de vendedores honestos seguía siendo difícil; así, el genovés Sebastián Maza, cajonero de Ribera, sufría por conseguir un buen vendedor para su tienda pues su ayudante Andrés Grenno le había sustraído sistemáticamente las ganancias diarias y los efectos que vendía. El vendedor señalaba que era sólo un pretexto del propietario para no pagarle sus haberes atrasados consistentes en varios meses a razón de diez pesos mensuales155. Algo semejante sucedía con el tendero genovés Andrés Corsino, quien, por sus sisas, acabó siendo condenado a servir a trabajos forzosos en la panadería156

Los cajones no eran privativos de Lima, pues en el Callao hemos encontrado dos comercios que se dedicaban al surtido de los navíos: se trata de las tiendas de Antonio Dagnino, genovés establecido en 1802 en dicho puerto

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157 y la de León Hermoso, natural de los reinos

de Nimes en Italia que es comerciante establecido en la playa del Callao158. Estas tiendas tendrían entre sus ocupaciones el surtir las pulperías de a bordo que describen Juan y Ulloa, como un comercio que se abría en el navío con insumos que la marinería consumía durante el viaje, desde jarros de dulces y encurtidos y vinos, aguardientes y frutas secas

hasta paños, pañetes y bayetas de la tierra, negocio que dejaba al contramaestre o al capitán después de una travesía tres o cuatro mil pesos de ganancia159

151 Pedro de León Portocarrero, loc cit. 152 Pedro de León Portocarrero, p. 54.

153 A.G.N., R.T.C., Leg 10, C. 126 “Razón de los extranjeros que ... se hallan en las interioridades del reino...” 154 A.G.N., Real Audiencia, Causas Civiles, leg 28, 1803, c 300, h 55. “Autos seguidos por Marcela Frenes

contra Andrés Corsino por cantidad de pesos...”

155 A.G.N., Real Audiencia, Causas Criminales. Leg 75, año 1793, c. 909, fojas 11.

156 A.G.N., Real Audiencia, Causas Civiles, leg 28, 1803, c 300, h 55. “Autos seguidos por Marcela Frenes

contra Andrés Corsino por cantidad de pesos...”

157 Bonfiglio, Los italianos en la sociedad peruana, 33. 158 A.A.L., Expediente Matrimonial, 1784, abril # 1 159 Juan y Ulloa, Noticias Secretas de América, t I, p 105.

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