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Algunos de los cambios en el desarrollo psico- motor no son fácilmente visibles a primera vista, aunque sí muy importantes. Nos referimos al tono muscular, el equilibrio, la respiración y el control del espacio y del tiempo. Aunque son aspectos nor- malmente controlados involuntariamente, también puede hacerse de manera consciente y voluntaria.

2.4.1. Tono muscular

El tono es el grado de tensión o relajación que tiene cada músculo. Normalmente el control tóni- co es involuntario, tiene que ver con la actividad neuronal. Aunque también se puede controlar vo- luntariamente.

El tono base es el estado de leve contracción de un músculo en reposo (Rigal, 2006). Al nacer, éste es prácticamente inexistente en los músculos cercanos a la columna vertebral y va poco a poco cobrando fuerza a partir de los músculos que con- trolan la cabeza hacia los de la pelvis (recuerda las leyes céfalo-caudal y próximo-distal). El tono de las extremidades es superior. Y dentro de éstas, los músculos flexores son más tónicos que los exten- sores.

El tono de mantenimiento o de postura es el ne- cesario para estar de pie o sentados, contrarrestan- do la gravedad. Es el que empleamos para andar.

La tonicidad muscular se relaciona con el man- tenimiento de la atención e influye en los estados emocionales. Respecto a la atención, tanto el ex- ceso de tensión como de relajación dificultan su mantenimiento. Por otro lado, sabemos que la ten- sión emocional lleva a la tensión muscular. Y la ten- sión muscular, a su vez, produce malestar.

Trabajar en el aula la conciencia del tono mus- cular, y especialmente la relajación muscular, va a facilitar el aprendizaje del control de la atención y proporcionará bienestar emocional contribuyendo a mejorar el clima del aula.

2.4.2. Control respiratorio

La respiración, qué duda cabe, es un acto au- tomático pero, con práctica, se puede modular y re- gular. Una correcta y completa respiración evita el cansancio, pues mejora la oxigenación del or- ganismo en general y del cerebro en particular.

Además, el control del ritmo y la profundidad de la respiración se relaciona con los procesos aten- cionales y emocionales de manera similar al tono muscular. Una respiración lenta y profunda ayuda REFLEXIONA

Piensa en algunas actividades cotidianas que requieran mayores y menores niveles de indepen- dencia y de coordinación.

a la relajación física (distensión muscular) y a la toma de conciencia del propio cuerpo, de las emo- ciones y de los pensamientos. Facilita la concen- tración, mejora la capacidad de reflexión ante situaciones de aprendizaje escolar y social y pro- mueve el bienestar general de niños y niñas, con- tribuyendo de esta manera a la prevención de difi- cultades de atención y a la disminución de los conflictos.

El control del tono muscular y de la respira- ción son capacidades que, por estar muy relacio- nadas, pueden trabajarse de forma conjunta. Un buen ejemplo de programa de intervención en el control de ambos aspectos como base para la pro-

moción de la inteligencia emocional, a la que ha- remos referencia en el capítulo 7, la encontramos en el programa Inteligencia emocional infantil y juvenil, de Linda Lantieri (2009). Lantieri propo- ne ejercicios cortos de conciencia del tono mus- cular a través de la tensión-distensión progresiva de segmentos corporales concretos a través de ins- trucciones sencillas, así como la autoconciencia a través del mantenimiento de la atención en la propia respiración o en estímulos concretos du- rante unos minutos. Sugiere empezar con estos ejercicios de control del tono muscular y la res- piración a los 5 años de edad e insertarlos en la ac- tividad cotidiana del aula.

2.4.3. Equilibrio

La evolución del control del equilibrio es, al igual que otros aspectos, indisociable del desarro- llo cerebral y de la práctica.

El equilibrio nos permite liberar partes del cuer- po y agiliza los desplazamientos al ser recuperado automáticamente tras cada pequeño movimiento. Podemos diferenciar equilibrio estático, cuando es- tamos parados, y equilibrio dinámico, en movi- miento.

El bebé controla la posición, sin perder el equi- librio, de pie hacia los nueve meses y en marcha al- rededor del año. A partir de los cinco años, los ni- ños y niñas controlan bien el equilibrio con una pierna, siempre que estén descansados y con los ojos abiertos. Con los ojos cerrados, «la garza» (un pie apoyado en la otra rodilla) se consigue alrede- dor de los 9 años.

Muchos de los juegos y las actividades educa- tivas que se realizan en Infantil y Primaria están re- lacionados con el control del equilibrio.

2.4.4. Estructuración del espacio y el tiempo Además de aprender a controlar su propio cuer- po, el niño y la niña han de aprender la organiza- ción del mundo y las relaciones que se establecen entre los individuos y los objetos y también los acontecimientos. Utilizando el propio cuerpo como punto de referencia, han de adquirir las nociones de arriba-abajo, delante-detrás, encima-debajo, entre, cerca-lejos, derecha-izquierda, etc. Más tarde las nociones temporales como antes-después, ayer-ma- ñana, antes de ayer-pasado mañana, semana-mes- año, días de la semana, el concepto de estación, etc. El aprendizaje de los conceptos arriba-abajo viene facilitado por la gravedad. De la misma ma- nera, la diferencia del cuerpo ayuda a la orientación delante-detrás. Sin embargo, para la derecha y la iz- quierda se hace necesaria la elección de una mano dominante. Esto ocurre en torno a los 5 años.

Como veremos en un apartado posterior, una la- teralidad bien reforzada constituye un punto de re- ferencia estable para orientarse en el espacio. Y esta REFLEXIONA

Además de las que hemos indicado, piensa en algunas otras ventajas de entrenar a los niños y ni- ñas en el aula en aspectos relacionados con el control del tono muscular y la respiración.

Piensa ahora: ¿cómo lo harías en un aula de Educación Infantil? Y para niños de los distintos ci- clos de Primaria, ¿qué tipo de ejercicios llevarías a cabo?

orientación es fundamental para actividades como la escritura.

El desarrollo de los conceptos temporales es más tardío que el de los espaciales, puesto que las nociones temporales suponen un mayor nivel de abstracción mental. Además, hay una gradación en su adquisición: antes-después es más básico y, por

tanto, se adquiere antes que ayer-hoy-mañana. A su vez, éstos son más fáciles y, por tanto, ante- riores a la comprensión de la semana, del mes o del año. Cada una más difícil que la anterior.

Tanto las nociones espaciales como las temporales se dominan antes a nivel de acción que de represen- tación. Esto podemos verlo en un bebé gateando.