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Putting your knowledge together.

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5. Putting your knowledge together.

los conceptos complejos, tienen la particularidad de versar en todo momento sobre las percepciones sensibles. A la vista de esta consideración comprendemos que su esencia reposa en su aptitud para adjetivar a los fenómenos sensibles, sin los cuales carecerían de todo sentido. De este modo es preciso reconocer como ciertas a las llamadas "relaciones invariables" de Hume o a los "juicios sintéticos a priori" kantianos. Ambos significantes nos remiten a los juicios en los que intervienen conceptos categóricos, y decimos que su reconocimiento es trascendente en tanto que los juicios de esta clase son los únicos enunciados que tienen un carácter necesario y a priori en relación a todas las sensaciones, incluidas las del sentido externo. Es decir, nos dicen como tienen que ser forzosamente los objetos de los sentidos, y por ende constituirían la palanca para dilucidar las incógnitas ontológicas.

Es por esta última razón consignada, que los juicios que contienen categorías son tenidos por la base apropiada para derivar unos conocimientos necesarios y a priori acerca del orden material. La cuestión es elucidar hasta qué punto y en qué condiciones

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son capaces de darnos un conocimiento irrefutable acerca de los objetos de los sentidos. Un primer juicio que trata de ser un trampolín hacia la consecución de tal objetivo es todos los acontecimiento del mundo (físico) tienen una causa. Se trata de un juicio sintético a priori que es punto de partida de la ciencia física, que aspiró a conformar por sí misma una metodología cognoscitiva suficiente para desentrañar los misterios de la materia. Sin embargo este principio es incapaz de ir más allá de sí mismo para ofrecernos nuevas certezas, en tanto que este juicio solo sirve como punto de partida para comenzar a examinar a la materia, la cual al verse exclusivamente amparada por este juicio sintético a priori, no cesa de seguir constituyendo una base insegura para cualquier juicio por su intrínseco carácter mutable.

Es precisamente por las dificultades intrínsecas a los propios objetos de los sentidos, que ha sido frecuente considerar a las matemáticas y a la geometría como las únicas disciplinas aptas para articular juicios necesarios acerca de los objetos de los sentidos, de forma que se encadene la adquisición de conocimiento de una manera significativa. No es de extrañar dado que como ya se ha consignado, la categoría que versa acerca de la numerabilidad de los conceptos y la que afirma la mediación de relaciones de proporción aritmética, invitan a la creación de unos significantes en los que buscar estas relaciones, de manera que por un momento nos asomamos a un ámbito ideal de enjuiciamiento, en el que podemos realizar observaciones ajenas a las incertidumbres de la materia, al tiempo que formamos un conocimiento que versa sobre esta. Se presume que lo mismo sucedería con la geometría, en tanto que esta consiste en asignar valores numéricos a ciertas formas que nos ofrecen los objetos de la sensibilidad, con el fin de impregnarlos del mismo lenguaje aritmético y descubrir otras tantas relaciones apriorísticas en ellos. Estas consideraciones hacen comprensible que Hume, dentro de su particular repertorio de categorías, señalase a aquellas cuya intervención directa permite asignar números a los

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objetos, y hacer afirmaciones sobre las propias relaciones numéricas, como a aquellos que nos permiten hablar de relaciones invariables119 (o juicios sintéticos a priori kantianos).

Pero, no obstante, aunque es cierto que en virtud de estas categorías podemos explorar y descubrir las relaciones necesarias que median entre estos significantes, pudiendo hablar de juicios “sintéticos a priori”, no debemos olvidar los “vicios” que desde los cimientos acarrearían estas estructuras enunciativas. En primer término, como hemos visto el número es un significante que tiene como presupuesto la mediación de algún concepto procedente de la sensibilidad, siendo como ya sabemos, que en cualquier momento las propiedades de los objetos que representan los dígitos pudiesen mutar frustrando la pretendida homogeneidad que fundó su numeración. Esta eventualidad nos dejaría como resultado un juicio matemático con unos números cuyo fundamento fenoménico es inestable, de suerte que no habría certeza acerca de si el mismo juicio constituye un conocimiento ontológico cierto. El juicio geométrico, arrastra una dificultad análoga, en tanto en que su premisa es asignar de buenas a primeras valores numéricos a las irregulares y precederas formas que nos ofrecen los objetos de los sentidos. Por todo ello, podemos decir que pese a que los juicios matemáticos y geométricos, se basen en la experiencia con unos significantes120 que nos suministran conceptos totalmente

119 Resulta, por consiguiente, que de estas siete relaciones filosóficas quedan sólo cuatro que, dependiendo

únicamente de las ideas, pueden ser objetos del conocimiento y certidumbre. Estas cuatro son: semejanza, oposición, grados en la cualidad y relaciones de la cantidad o número. Hume, Tradado de la Naturaleza Humana, op.cit., pp.66

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Respecto a este particular, contamos con las consideraciones de Kant, para quien la proposición 5+7=12 reviste la engañosa apariencia de juicio analítico, toda vez que asevera que son sintéticos a priori. Crítica de

la Razón Pura, op.cit., pp.49. Hay que dar la razón a Kant cuando sostiene que tales proposiciones son esencialmente sintéticas, dado que se halla relevante el hecho de que, al menos cuando se trate de una mente virgen, al pensar en 5+7 el concepto de 12 no está todavía pensado en modo alguno al pensar yo

simplemente dicha unión120. A lo que añade el poderoso argumento de que nos percatamos (de este hecho)

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necesarios y a priori, estos siempre carecerán de valor ontológico por sí mismos. En este mismo sentido Kant decía ningún concepto matemático es por sí mismo un conocimiento, a no ser que supongamos la existencia de cosas121.

En resumen, para que estos juicios sintéticos a priori pudieran proporcionarnos un conocimiento cierto, sería preciso volver a congraciarnos con la materia y devolverla su condición de fuente de percepciones en las que merece la pena confiar. De lo contrario todos los axiomas matemáticos y geométricos que descubramos, quedarán relegados a la condición de conceptos vacios, a modo de fascinantes “castillos en el aire”, pero desprovistos de valor ontológico.

B) Sobre la forma causal “lógica”, como único criterio de yuxtaposición en síntesis

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