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4.3 Experimental Evaluation

4.3.1 Real World Applications

Los IBP´s son profármacos que requieren activarse en un ambiente acido. Una vez que se absorben en el intestino delgado y pasan a la circulación sistémica, el profármaco se difunde a las células parietales del estomago y se acumula en los canalículos secretores de acido. A valores de pH fisiológicos, la molécula no está cargada eléctricamente y atraviesa bien las membranas biológicas, sin embargo, en un medio ácido como el existente en el canalículo secretor de la célula parietal, su estructura molecular es activada por la formación de una sulfenamida tetracíclica catalizada por protones, que atrapa al fármaco de tal manera que no puede retrodifundirse a través de la membrana canalicular (Hoogerwerf y Pasricha, 2006; Esplugues y Flórez, 2005; Huang y Hunt, 2001).

A continuación, la forma activada se une de una manera covalente con grupos sulfhidrilo de cisteína de la cadena α del sector luminal de la H+

,K+ -ATPasa y origina el denominado complejo inhibitorio, que inactiva de manera irreversible la molécula de la bomba, por lo que se puede considerar un proceso de naturaleza no competitiva, que una vez producido, no necesita

para mantenerse, una concentración plasmática sostenida de IBPs (Hoogerwerf y Pasricha, 2006; Esplugues y Flórez, 2005; Huang y Hunt, 2001).

La secreción de acido solo se reanuda después de sintetizarte e insertarse moléculas de la bomba en la membrana luminal (proceso > 18 horas), proporcionando una supresión prolongada (hasta 24 a 48 horas) de la secreción de ácido, a pesar de que la vida media en el plasma, de los compuestos originales, es mucho más corta (0,5 a 2 horas) (Hoogerwerf y Pasricha, 2006; Esplugues y Flórez, 2005; Huang y Hunt, 2001).

Cuando la célula parietal no está secretando ácido, los IBPs no se acumulan en el canalículo secretor ni se transforman en productos activos, por lo que no actúan sobre la bomba de protones en reposo, que además, en estas condiciones no se localiza en la membrana del canalículo sino en el interior de vesículas citoplasmáticas y en consecuencia, fuera del alcance del derivado sulfonamido (Esplugues y Flórez, 2005).

Debido a que bloquean el paso final de la producción de acido, los IBPs son eficaces para suprimir el acido prescindiendo de otros factores estimulantes. En dosis habituales, estos medicamentos disminuyen la producción diaria de acido (basal y estimulado) en un 80% a 95% (Hoogerwerf y Pasricha, 2006). Para obtener niveles de inhibición del 100 % son necesarias dosis muy altas asociadas a intervalos de dosificación breves o bien la perfusión continua intravenosa (Esplugues y Flórez, 2005).

Los IBPs también tienen efecto sobre la actividad péptica, disminuyendo la producción de pepsina y reduciendo el volumen de secreción, lo que inhibe directamente la actividad péptica, mientras que el aumento del pH intragástrico mayor a 4, indirectamente elimina la actividad péptica ya que la activación de la pepsina es altamente dependiente del pH (Huang y Hunt, 2001).

A fin de evitar la degradación de los IBPs por el acido intraluminal, las formas de dosificación oral se suministran en diferentes presentaciones (Hoogerwerf y Pasricha, 2006):

 fármacos con recubrimiento entérico incluidos en capsulas de gelatina,

 gránulos con recubrimiento entérico en polvo para suspensión,  tabletas con recubrimiento entérico, y

 fármacos en polvo combinados con bicarbonato de sodio.

Cuando se interrumpe el tratamiento con IBPs, se necesitan más de 3 días para recuperar los niveles de producción de ácido gástrico (Esplugues y Flórez, 2005; Huang y Hunt, 2001).

5.5.1.2. Farmacocinética

Debido a que la activación del fármaco requiere un pH ácido en los canalículos ácidos de las células parietales y tomando en cuenta que el alimento estimula la producción de ácido, como ideal, estos medicamentos

deben proporcionarse alrededor de 30 minutos antes de las comidas (Hoogerwerf y Pasricha, 2006).

Una vez que los IBPs se encuentran en el intestino delgado, se absorben con rapidez, alcanzando sus concentraciones máximas en un lapso de 30 minutos a 3 horas (dependiendo de la presentación farmacológica). Se unen de manera muy intensa a proteínas (> 90%) y se metabolizan extensamente por citocromo p450 hepático, en particular CYP2C19 y CYP3A4 (Hoogerwerf y Pasricha, 2006; Esplugues y Flórez, 2005).

Debido a que no todas las bombas o todas las células parietales se activan de manera simultánea, la supresión máxima de la secreción de ácido requiere varias dosis de inhibidores de bomba de protones. Por ejemplo, tal vez se necesiten dos a cinco días de tratamiento con dosis una vez al día a fin de lograr la inhibición de 70% de las bombas de protones que se observa en estado constante (Hoogerwerf y Pasricha, 2006).

Gracias a que la inhibición de la bomba de protones es irreversible, se suprimirá la secreción de ácido durante 24 a 48 horas, o más, hasta que se sinteticen nuevas bombas de protones y se incorporen en la membrana luminal de las células parietales (Hoogerwerf y Pasricha, 2006).

La insuficiencia renal crónica no causa acumulación del medicamento con la dosificación una vez al día de IBPs. Las afecciones hepáticas reducen sustancialmente la depuración de esomeprazol y lansoprazol. En consecuencia, se recomienda reducir la dosis de esomeprazol en pacientes

con hepatitis grave y debe considerarse lansoprazol (Hoogerwerf y Pasricha, 2006).

En los adultos mayores, la velocidad de eliminación de los inhibidores de la bomba de protones, está alargada ligeramente, aún así la vida media no supera las 4 horas, por lo que no es necesario modificar la dosis en este grupo de pacientes (Esplugues y Flórez, 2005).

5.5.1.3. Efectos adversos (Esplugues y Flórez, 2005; CTB, 2009; Hoogerwerf y Pasricha, 2006; Chacón A, 2010)

Los IBPs suelen causar notablemente pocos efectos adversos. Las acciones secundarias más comunes son:

 nauseas

 dolor abdominal  estreñimiento  flatulencia  diarrea

Se han publicado asimismo, en menor grado:

 riesgo de infecciones nosocomiales (acápite 5.3.4.)  miopatía subaguda

 artralgias  cefaleas

Reacciones medicamentosas, poco frecuentes, reportadas:  hipergastrinemia

 nefritis intersticial

 disminución de la absorción de vitamina B12, con el uso prolongado de omeprazol, pero aún no se aclara la importancia clínica de este efecto.

Se puede mencionar que es mucho más frecuente y grave la hipergastrinemia con IBPs que con antagonistas del receptor H2 y aproximadamente en 5 a 10% de quienes utilizan omeprazol por tiempo prolongado ocurren valores de gastrina de >500 ng/L. Además la hipergastrinemia puede predisponer a hipersecreción de rebote del ácido gástrico cuando se suspende el tratamiento y asimismo promover el crecimiento de tumores gastrointestinales.

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