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CHAPTER 5 IMPACT OF GENDER ON PROGRAM COMPREHENSION ON IDEN-

5.2 Related Work

ESCRITOR YCONSEJERO DELPRESIDENTE DERUMANÍA

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Rumanía



La geometría de la

ampliación no nos

puede hacer

olvidar que todo

empezó en Roma

La idea de publicar tal volumen ”polifónico” me parece digna de la más calurosa aco- gida. Felicito a sus promotores y me apresuro a abordar el tema para hacerles saber algunas cosas sobre la forma en que un rumano percibe el nuevo estatuto de su país, recientemente admitido en la UE.

La geometría de la ampliación no nos puede hacer olvidar que todo empezó en Roma. La Europa de los 27 nos suministra el mosaico completo de la civilización nacida a orillas del río Tíber; es justo allí donde regresa después del desastre de la guerra, cuando una generación de políticos sabios sembró en el suelo romano la semilla de la nueva Europa Unida. Roma rima con romanismo. Y con… Rumanía, cuyo nombre expresa, bajo la caución de un militantismo románico, el orgullo de este origen. El año pasado en Bucarest recordamos al español Trajano, quien, en cali- dad de emperador romano, conquistó Dacia, justo 106 años después de Cristo. En aquellos tiempos heroicos, Trajano y sus legiones colonizaron gran parte del territo- rio actual de Rumanía. Al cabo de dos milenios –y por razones mucho más pacífi- cas– son hoy los rumanos quienes se desplazan por toda Europa, incluyendo entre sus destinos, espontáneamente escogidos, la latinidad meridional, en la que recono- cen, gracias a esa secreta afinidad, la tierra prometida. La verdad es que, a lo largo de ciertas etapas de la modernidad, las naciones de origen latino han sido las más móviles, las más deseosas de hacer realidad, aunque de otra manera, su vocación de viajar, de descubrir nuevos horizontes y, en un sentido paneuropeo, de fundar una comunidad.

Los rumanos parecen hoy unos “recién llegados” a los Estados miembros del núcleo fundador. Pero esto es sólo un efecto del aislamiento del período de la Guerra Fría. En realidad, llevan “aquí” mucho tiempo. Y no sólo porque la Rumanía moderna sea una creación política y cultural del nacionalismo de inspiración francesa, sino porque, desde hace siglos, esta etnia de idioma latino se ha venido desplazando, por razones de trashumancia, a lo largo de una extensa superficie balcánica. Esto no quiere decir que Rumanía se vaya a despoblar a consecuencia de un éxodo bíblico. Los últimos sondeos de opinión, realizados inmediatamente después del 1 de enero del 2007, demuestran que la mayoría de los rumanos son optimistas, están convencidos que su país se va a desarrollar rápidamente y es por esto por lo que se muestran poco deseo- sos de buscar su suerte en otros lugares, pese a que el mercado europeo de trabajo soli- cite, de una manera objetiva, su concurrencia. En este sentido se puede anticipar un buen equilibrio.

163 Intercambio

La nueva Europa implica, sobre todo, el intercambio de bienes simbólicos. El comer- cio con bienes inmateriales. Los complejos reflejos, con cuya ayuda nos conocemos mejor, nos entendemos más fácilmente y adquirimos, más allá de la comodidad del reflejo euro-escéptico, la costumbre de cooperar. En este plano, el primer año ruma- no en la UE parece estar marcado por la suerte. Gracias a la ciudad de Luxemburgo, que se ha hermanado con la ciudad de Sibiu, las dos serán capitales culturales euro- peas del 2007. Sibiu, ciudad situada en el centro de Transilvania, se convierte de esta forma en la carta de presentación de la nueva Rumanía, pero también en un incues- tionable ejemplo de multiculturalismo logrado.

Es evidente que la euforia de la integración se disipará, sin que por ello vaya a dejar paso a unas actitudes obstruccionistas. Como los 10, recibidos en el club en la primera parte de la “quinta oleada”, Rumanía tiene todavía mucho por hacer de cara a la convergen- cia. Pero la inminencia y la necesidad de tantos grandes proyectos han hecho de ella una meta siempre atractiva para las inversiones extranjeras. Un mercado de venta conside- rable, un espacio con un potencial turístico en plena afirmación, pero también un socio fiable, que –independientemente del frenesí muy “latino” de la escena política interna– sabe respetar sus compromisos adquiridos a nivel comunitario. La pedagogía de las negociaciones de adhesión ha demostrado ser positiva. Sentimos que hemos aprendido parte de las reglas que rigen la maquinaria de la Unión. Y seguimos aprendiendo, aun- que desde otros puntos de vista, puesto que Bucarest tiene ya su propia voz. Nos inte- resa el juego honesto, constructivo. No queremos ser un recién llegado que habla mucho antes de haber contribuido, de una manera sustancial, al buen funcionamiento del con- junto. Quisiéramos que la presidencia alemana –y las que le sigan– desbloqueen tanto el debate como la acción política a favor del Tratado Constitucional.

Por otra parte, hemos elaborado, de forma legal, nuestra propia agenda. Nos preocu- pa tanto PESC/PESD como la política energética, el gran reto de una Europa madu- ra. De la misma manera, tenemos intención de presentar a las instituciones europeas un conjunto de propuestas que incluyan en la PEV la zona del Mar Negro y la solu- ción generalizadora para los Balcanes del Oeste, aplazada durante mucho tiempo. La diferencia radica en que ya no promovemos tales líneas de política externa única- mente desde la perspectiva del interés nacional o de unas ambiciones circunscritas a las necesidades de entendimiento regional. Lo hacemos para que la difusión del con- cepto de seguridad democrática pueda dotar a la Unión de un “cordón sanitario” ver- daderamente eficaz. Se trata de una nueva lógica: aquella conforme a la cual, al pro- tegernos, estamos garantizando el futuro mismo de Europa, así como sus posibilida- des en la gestión de los riesgos asimétricos.

Mencionaría un último aspecto. El del patrimonio ortodoxo con el que Rumanía llega a la UE. Queremos hacer de este patrimonio –arquitectura sacra, pero también

comunidades religiosas llenas de vitalidad– un símbolo de identidad compatible con la diversidad espiritual del continente. Esta ortodoxia “latina” recoge la herencia bizantina en un registro abierto, no polémico. Desde este punto de vista, fuimos el primer país que, profesando un cristianismo oriental, acogió al Papa Juan Pablo II en una visita que podríamos calificar de histórica. No fue un mero azar, sino la prueba manifiesta de una mentalidad abierta. Este hecho sigue siendo relevante tanto de cara a la mejor difusión de los valores ortodoxos en los medios católicos y protestantes, como a la continuidad del diálogo entre la UE y el resto del “mundo ortodoxo“, ubi- cado entre Rusia y Serbia. Creemos que la ortodoxia moderada y ecuménica de los rumanos puede jugar en el futuro un rol importante en calidad de puente entre una multitud de culturas diferentes, pero nacidas para coexistir.

La gran aventura europea continúa. Necesitamos ciudadanos. Necesitamos convic- ciones asimiladas. También necesitamos ideales. Es decir –en palabras muy “pontifi- cales” pronunciadas por Jacques Delors– necesitamos “un alma”. Nadie nos la podrá robar, aunque es imposible que tal materia sutil encuentre una sede.

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Teodor BACONSKY

Es doctor en Antropología Religiosa e Historia Comparada de las Religiones por la Universidad de París-Sorbonne, Francia. Fue embajador extraordinario y plenipotenciario de Rumanía ante la Santa Sede y en Portugal, y Secreta- rio de Estado en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rumanía. Es autor de varios volúmenes de ensayos, prosa, estudios, artículos y análisis críticos en la prensa cultural rumana y europea. En la actualidad es Consejero del Pre- sidente de Rumanía.

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