CHAPTER 4: PERFORMANCE IN 3D MENTAL VISUALIZATION TASKS
4.5 Spatial Visualization Ability and 3D Mental Visualization Performances
La teoría de género ha adquirido relevancia en las políticas del desarrollo so- bre todo a partir de la IV Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre las Mu-
jeres, celebrada en 1995 en Beijing, que reconoce oficialmente el enfoque de Gé- nero en el Desarrollo (GED), sustituyendo el enfoque anterior de Mujeres en el Desarrollo (MED). Los acuerdos de Beijing (1995), y de las conferencias Beijing +5 (2000) y Beijing +10 (2005) destinadas a revisar y evaluar los avances inter-
nacionales en materia de igualdad de género, han demostrado que a pesar de las diferencias culturales, las especificidades regionales y las distintas posturas ideo- lógicas y teóricas, es posible llegar a un consenso en cuestiones fundamentales so- bre la desigualdad y la discriminación contra las mujeres. La Conferencia de Bei-
jing ha sido especialmente importante para establecer una agenda en común de las
demandas y de las prioridades de las mujeres de todo el mundo. En esta confe- rencia se han logrado formar alianzas, respetando al mismo tiempo las diferencias culturales y políticas, para afrontar las situaciones particulares de marginación, ex- clusión y violencia que sufren las mujeres y las niñas en los ámbitos de pobreza, de conflictos armados, de educación, de salud, de economía, de poder y en la toma de decisiones, en los medios de comunicación y con el medio ambiente. Los debates han evidenciado también los desencuentros y las discrepancias ideológi- cas en cuestiones tales como el término «género», la contraposición entre «igual- dad» y «dignidad», la utilización del término «familia» o «familias», el debate en torno a la diferencia cultural y el respeto a la «especificidad cultural», el tema del control de las mujeres sobre su sexualidad y los derechos humanos (López, 2005:13). En cuanto al concepto de género se ha logrado un acuerdo, vinculán- dolo al mencionado enfoque de Género en el Desarrollo.
Dicho enfoque contempla dos estrategias complementarias que ha de utili- zarse para rebatir la desigualdad y la discriminación contra las mujeres: la trans-
versalidad de género y el empoderamiento de las mujeres. La primera estrategia responde a la persistente marginalización de las opiniones y de los intereses de las mujeres en todos los ámbitos en la toma de decisiones vinculantes y en la plani- ficación del desarrollo, y busca una transformación de género a nivel político e institucional. Su objetivo es lograr situar las cuestiones de la igualdad de género en el centro de las decisiones políticas, en las estructuras institucionales y en la asignación de los recursos relevantes para el desarrollo. En cambio, el empodera- miento de las mujeres es una estrategia de movilización de abajo hacia arriba. Se trata de un proceso mediante el cual las mujeres, individualmente y colectiva- mente, toman conciencia sobre cómo las relaciones de poder operan en sus vidas, y ganan la autoconfianza y la capacidad para luchar contra las desigualdades de género en todos los niveles de la vida privada, social y política. El empodera- miento se refiere a la participación de las mujeres en la toma de decisiones, así como al proceso que las lleva a sentirse asimismo capaces y legitimadas para to- mar tales decisiones. El objetivo es incrementar su propia autoconfianza y su au- toestima para poder incidir en el cambio social y desafiar las relaciones de poder predominantes, así como obtener un mayor control sobre los recursos materiales (físicos, financieros, de tierra, de agua, del cuerpo o del trabajo), intelectuales (conductas, información e ideas) e ideológicos (creencias, valores y actividades) (León, 1997). El papel de las agencias de desarrollo en este proceso es contribuir a crear las condiciones que permitan a las mujeres tomar conciencia de su situa- ción de opresión, e incentivar su valor y sus capacidades para poder convertirse en agentes conscientes del cambio político-social. El actual reto de las estrategias de la transversalidad de género y del empoderamiento de las mujeres consiste en adaptarlas a los contextos locales particulares para incidir en la dirección del cam- bio social respetando al mismo tiempo los valores culturales. Eso implica la reali- zación de un análisis socio-cultural previo a la intervención del desarrollo, consi- derando que sólo un cuidadoso análisis del contexto regional permite identificar los valores locales que favorezcan la igualdad de género y los que se opongan. También es necesario realizar un diagnóstico especifico de la cultura de género para conocer en profundidad las identidades y las desigualdades de género, saber como se manifiesta el poder entre hombres y mujeres, cuales son sus roles y los es- pacios de toma de decisiones, cuales son sus necesidades, sus objetivos priori- tarios, sus recursos materiales y simbólicos, etc. El análisis debe incluir las varia- bles de la interseccionalidad de género (raza, etnicidad, edad, sexualidad, clase social, identidad cultural, etc.) y las experiencias concretas de los movimientos de mujeres de base, así como la recopilación de los discursos masculinos y femeninos sobre sus relaciones y sus prácticas culturales vinculadas al género y a sus variables político-sociales.
A pesar de que el enfoque Género en el Desarrollo en sus principios pretende ser respetuoso con la diversidad cultural y con las realidades locales, además de ba- sarse en los acuerdos y los compromisos internacionales aceptados en la Confe- rencia de Beijing, ha suscitado algunas inquietudes a la hora de implementarlo en la práctica. Dichas consideraciones pretenden invalidar la perspectiva de género
con argumentos procedentes del relativismo cultural. Como respuesta a esta difi- cultad la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo ha presentado cinco argumentos, citados en la tabla 1, en los que se considera que la aplicación del enfoque GED en la cooperación para el desarrollo no tiene por qué ser una in- terferencia en las culturas de otras personas.
TABLA 1
Legitimidad del Enfoque Género en el Desarrollo(GED)
Fuente: OCDE, Directrices y guía del CAD sobre la igualdad entre mujeres y hombres, 1998:125-127. Confirmaciones contra la afirmación de que apoyar los esfuerzos por lograr la igualdad de género es culturalmente inapropiado; se puede seguir cinco argumentos principales:
➢Casi toda la cooperación al desarrollo tiene que ver con cambios de algún tipo: cambiar las es- tructuras económicas, las prácticas agrícolas, el acceso a los medios de comunicación, las prácti- cas en el ámbito de los derechos humanos. Todo ello tiene un impacto en la cultura.
➢La cooperación al desarrollo se centra en ayudar a los gobiernos para que implementen los com- promisos internacionales sobre la igualdad de género que ya han asumido (como la Plataforma de Acción de Beijing y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discrimina- ción contra la Mujer).
➢Cada vez es mayor la demanda de cambio por parte de las mujeres que viven en los países en de- sarrollo. En la última década se ha visto una eclosión en el número de organizaciones feministas y de mujeres que defienden la igualdad entre mujeres y hombres. Todas estas mujeres están arti- culando demandas que exigen un cambio, por lo que ya no es posible argumentar que las exi- gencias de igualdad provienen sólo de los países occidentales. Desafortunadamente, las voces de estas mujeres no siempre son escuchadas por representantes de los organismos de cooperación para el desarrollo, que no les piden opinión, ni por los principales medios de comunicación, fun- cionarios o políticos de sus países.
➢En las culturas existen muchas influencias. Debido a la creciente globalización de la economía y al flujo internacional de imágenes en los medios de comunicación y de imágenes culturales, casi todas las culturas están cambiando. Imágenes que dan forma a los cambios en las identidades de género fluyen no sólo desde los programas de desarrollo, sino también desde otras fuentes, como son las telenovelas importadas, las películas de Hollywood, la música pop y la publicidad de Coca-Cola. Las imágenes culturales también son manipuladas por movimientos religiosos y po- líticos. ¿A la cultura de quién se refieren los que se quejan? ¿Quién ha definido los elementos cru- ciales que han de ser protegidos?
➢Un principio básico de las estrategias de la cooperación al desarrollo en el ámbito de la igualdad de género consiste en ampliar los procesos de toma de decisiones, de manera que tanto las mu- jeres como los hombres tengan pleno derecho a contribuir a la definición de lo que es importante y de cuáles necesidades deberían tener prioridad. El «argumento cultural» se esgrime demasiado a menudo por parte de hombres (tanto del Norte como del Sur) que se oponen a este objetivo básico.