Choosing the Right Codec
8.3 Why Are Standards So Important?
Adriana Pascual
1. El Agua es fuente de vida y protagonista de la historia
La fuente de las aguas evoca algo vivo. El agua misma.Los mitos y los ritos han usado el agua y la han honrado (Furon, 1967: 8). Signo de fecundidad de tierras y de hombres, el agua fue invocada para atraer lluvias y tener hijos. Hay fuentes y ríos sagrados, “la madre Ganges” de los indios, “la madre Volga” de los rusos. Hay abluciones sagradas entre los judíos y los musulmanes, bautismos con agua entre los cristianos.
El desierto es imagen de vacío por su carencia de agua. La vida urbana requiere mil litros de agua por persona y día.
La historia humana sigue su pista. Bernard Frank dice: “podría escribirse la historia del crecimiento del hombre en función de su épicas preocupaciones por el agua” (Davis, 1962: 9). Recuérdese, como ejemplo, las confrontaciones entre pastores y agricultores por el acceso a las aguadas.
Entre los judíos, el pozo de Jacob perforaba treinta metros de roca. El rey Salomón mandó hacer acueductos, entre los hebreos. Sucesivas civilizaciones, en la Antigua Mesopotamia, hicieron canales y jardines. Los egipcios, hace cinco milenios, construyeron una represa para regular las aguas. Para el historiador Heródoto, Egipto era un regalo del Nilo. Los romanos tendieron acueductos para su civilización urbana.
La obra del agua transforma a la tribu errante en aldea, en ciudad, hasta en civilización. Los antiguos la creían una sustancia simple.1 En el siglo XVII se descubrió el ciclo del agua y, a
fines de siglo XVIII, su fórmula.
2. El agua tiene características “poco comunes”
El agua pura es mezcla de los tres isótopos de sus respectivos componentes y sus constantes son anormales. Por eso, Davis y Day dijeron: “El agua es una sustancia poco común” (Davis, 1962: 7).
Por su capacidad de disolver sustancias, se dijo que “es un edificio macromolecular lacunar que tiene la facultad de añadirse sustancias extrañas” (Furon, 1967: 12).
1 Tales de Mileto la concebía como única esencia del todo y suponía que la tierra y el cielo flotaban sobre un
agua infinita. El inglés Cavendish experimentó con oxígeno e hidrógeno, que, sometidos a una chispa eléctrica, generaban agua, lo que repitieron Lavoisier y Laplace. Los experimentadores calcularon que 16 gramos de
Por el tamaño de su molécula, a temperatura ambiente “debiera ser un gas y sin embargo es líquida”. Es sabido que su punto de ebullición es 100ºC y su punto de congelación es 0ºC.
Toda sustancia se contrae, disminuye su volumen, y aumenta su densidad a medida que se enfría. Así ocurre con el agua, pero hasta llegar a los 4ºC. A partir de esa temperatura comienza a dilatarse y disminuir su densidad. El agua congelada a 0ºC tiene mayor volumen y menor densidad que a 4ºC, lo que permite que el hielo flote sobre la superficie del agua líquida. Si la situación fuera contraria, el hielo se “hundiría” en los mares y estos se congelarían desde la profundidad hacia la superficie, y con el tiempo estarían transformados en hielo. Por el contrario, la flotación del hielo permite su evaporación; los mares no se congelan y el clima se mantiene. La gran capacidad de absorción calórica del agua le permite almacenar calor sin aumentar relativamente su temperatura (Davis, 1962: 25 y ss.).
El agua es capaz de romper enlaces de moléculas a través de un proceso llamado electrólisis, y por hidrólisis, ayudada por enzimas, también puede romper grandes moléculas orgánicas, como sucede en todo el proceso digestivo, que comienza con la hidrólisis de los alimentos.
Su pérdida en los procesos orgánicos biosintetiza nuevas moléculas, como el glucógeno y las proteínas.
Así, el agua es el líquido biológico por excelencia y el de mayor capacidad para regular la temperatura del organismo y del ambiente.
3. La demanda biológica de agua se expresa por la sed
La sed es un mecanismo esencial de defensa. Un adulto de peso medio debe ingerir 2,5 litros/día por ingesta directa, por alimentos o combustión interna.
El agua circula en la sangre, se pierde y se reabsorbe en el tubo digestivo y los riñones.
El hombre, como todos los seres vivos, es muy sensible a la deshidratación, tanto más en los dos extremos de la vida.2
4. El agua se distribuye en toda la Tierra
Los océanos cubren el 72% de la Tierra con un contenido de 1.000 millones de Km3 (14.000
geogramos) de agua.3 El 98% del agua está en los mares: charcos en la escala planetaria. El agua
de mar es una disolución de electrolitos disociados y sales: 35 gramos/litro (Furon, 1967: 24) Las aguas dulces representan el 2,5% de la masa acuática. Gran parte está fijada en el hielo de Groenlandia y la Antártida: 35 millones de km3 (167 geogramos). Si se fundieran, podrían
subir hasta cincuenta metros el nivel de los mares. Esta es la amenaza del efecto invernadero (Furon, 1967: 34). El resto está en la atmósfera y en las lluvias, en las corrientes superficiales y en los mantos subterráneos. La distribución del agua dulce fuera de los hielos se estima en 500.000 km3 como máximo (Furon, 1967: 35). El promedio de lluvia sobre la Tierra es de 811 milímetros
anuales (Furon, 1967: 38).
2 Monad calculó la sed de un hombre en un desierto sin puntos de agua; requiere un mínimo de 4 litros por día
para beber y cocinar. Él mismo soportó con 2 litros/día 3 a 5 días y en el Sahara, en 1955, logró sobrevivir con 1 litro/día (Furon R., 1963: 20).
3 Con su profundidad media de 3.800 metros (1/1600 radio de la Tierra), representan 1/4.500 partes de la masa
5. El agua tiene su ciclo en la naturaleza
La Ecología ha definido relaciones de las distintas sustancias en “ciclos”. Así, el “ciclo del agua” es uno de los más importantes. Odum presenta las cifras en geogramos, unidad equivalente a diez gramos elevados a la vigésima potencia. Hay tres compartimentos principales: la Litósfera(es decir, la Tierra), la Hidrosfera y la Atmósfera. Los movimientos claves del agua son la evaporación y la precipitación. Asimismo, se han descripto el escurrimiento superficial, la filtración, la percolación y la percolación profunda (Odum, 1972: 106).
La proporción de “reserva” de agua en sus distintos estados es diferente en los tres grandes compartimentos (Odum, 1972: 106)
•Atmósfera: 0,13 geogramos. •Hidrósfera: 13.800 geogramos .
•Litósfera: 250.000 geogramos distribuidos de la siguiente forma:
- Nieves perpetuas: 167 geogramos.
- Aguas subterráneas circulantes: 2,5 geogramos.
- Aguas interiores: 0,25 geogramos.
- Resto: 249.830 geogramos.
Entre la Hidrósfera, la Litósfera y la Atmósfera, el agua se relaciona por evaporación y precipitación de la siguiente forma:
• Evaporación de los océanos: 3,8 geogramos.
• Precipitación sobre ellos: 3,4 geogramos (como lluvia, nieve o granizo). • Evaporación desde Litósfera: 0,6 geogramos.
• Precipitación a Litósfera: 1,0 geogramos (como lluvia, nieve o granizo). • Escurrimiento desde Litósfera a océanos: 0,2 geogramos.