3.2 The response function approach
3.2.2 Structural model
La sujeción de Palante y de Lauso a una muerte prematura se evidencia desde tempranas instancias de la obra. Tanto la aparición del ominoso nequiquam a los pocos versos de la presentación de Lauso, como el fatídico símil entre Palante y el Lucero (Aen. 8.587-591), estrella normalmente asociada a la tragedia de la mors immatura381, enfrentan al lector con el carácter irremediable de sus destinos382.
Los lamentables devenires de Palante y Lauso, poseedores de ponderosas repercusiones, que, en cierta medida, exceden el nivel argumental de la obra, propiciando una reflexión sobre las pérdidas implicadas en la empresa bélica de Eneas, establecen un diálogo mutuo, basado en sus incontestables similitudes y sus meticulosamente diagramadas divergencias383. La simetría está denotada en una reflexión situada en medio
381 Lovatt 2013, 265-267 teoriza sobre los símiles que aproximan a personajes jóvenes con estrellas y
concluye que poseen un carácter premonitorio, relacionado con la mors immatura.
382 Quinn 1968, 327ss. desarrolla el concepto de “suspenso trágico”: “…the suspense is provided by our
interest in how the thing we expect to happen will come about”.
383 Esta situación fue tempranamente planteada por Quinn 1968, 342-343, quien, en contra de ciertas
lecturas que critican la falta de conexión explícita entre las muertes de los dos jóvenes, sostiene: “The narrative in fact is planned to bring out the connexion between the two deaths with a clarity which renders explicit statement of the connexion superfluous”. La simetría es notada por McDermott 1979, 154: “Pallas, Aeneas’ young ally, and Mezentius’ son Lausus would seem to have made a natural pair of antagonists: they are equal in age, skill, and valor. In fact, Virgil sets the scene following the aristeia of Pallas so that these two may be seen inching ever closer to one another, till they must inevitably clash”. Conte 1978, 42: “La complementarità delle due scene è tale che la lettura della prima instaura un sistema di attese che la seconda è destinata a soddisfare, per corrispondenza come per contrasto”. La Fico Guzzo 2005, 299 señala la simetría argumental entre Lauso y Palante: “La muerte en combate desigual de Palante es compensada ‘semánticamente’, dentro del canto 10, por la muerte de Lauso a manos de Eneas”. Colaizzi 2002, 100
del relato de sus aristeias, donde Virgilio crea una sensación de equilibrio en la somera descripción de los dos jóvenes:
agmina concurrunt ducibusque et uiribus aequis; extremi addensent acies nec turba moueri
tela manusque sinit. hinc Pallas instat et urget, hinc contra Lausus, nec multum discrepat aetas, egregii forma, sed quis Fortuna negarat
in patriam reditus. ipsos concurrere passus haud tamen inter se magni regnator Olympi;
mox illos sua fata manent maiore sub hoste.
(Aen. 10.431-438). Este fragmento, cuyo tono proléptico vuelve a adelantar los trágicos desenlaces de sus protagonistas, plantea una serie de paralelismos entre Palante y Lauso, en relación con su destreza marcial (considerable, a pesar de sus pocos años), su juventud y su belleza. Pero no solo sus características físicas los aproximan; también sus destinos son afines, pues ambos mueren prematuramente, a manos de un rival superior, por un designio que los supera. La variación en el tono del fragmento, que comienza, optimista, detallando el equilibrio entre ambos jóvenes (uiribus aequis) y termina con la ominosa ruptura de la armonía en la aparición de un comparativo (maiore), se expresa también en el ritmo de los hexámetros, cuya cadencia pentemímera se quiebra en el último verso, más lento y solemne, como corresponde a sus cesuras en el tercer y séptimo pie. Acaso estas repentinas variaciones acompañan el sentimiento de desilusión de la audiencia (o recrean el del autor) ante la pérdida de dos jóvenes promesas.
La ilusión de equilibrio corresponde a la estrategia virgiliana de presentar al lector una simetría que después se rompe. Recurriendo al cambio de fortuna trágico, Virgilio aproxima, en sus versos y en el campo de batalla, dos jóvenes afines, que podrían haber sido antagonistas semejantes, destinados a encontrarse y luchar justamente, y, en cambio, son arrastrados, por sus propias decisiones, al postrer encuentro con enemigos mayores: Palante con Turno y Lauso con Eneas; un joven inmaduro, recientemente involucrado en el mundo de la guerra, y un adulto experimentado en el uso de las armas384. Este
expresa que, de haberse efectuado, el enfrentamiento entre Palante y Lauso habría sido la única manifestación de una batalla equilibrada en la Eneida.
384 En relación con las batallas desiguales ver Horsfall 1987, 53: “One doomed youth cannot meet another
(10.433: Pallas and Lausus). Years of experience, whether brutal (Turnus) or sorrowful (Aeneas), will win…”. Anteriormente (p.52) el autor explica la disparidad en los siguientes términos: “In the six aristeiai, the pace is not to be stayed by the quite different, retardatory excitement of an evenly-matched duel (…)
asimétrico diseño marcial, originado en una transgresión etaria, es una marca distintiva del décimo canto y, a su vez, es la causa inmediata de las muertes de los dos personajes menores, como lo manifiesta Evandro, en su luctuoso discurso ante el cuerpo de Palante385:
tu quoque nunc stares immanis truncus in aruis386,
esset par aetas et idem si robur ab annis, Turne…
(Aen. 11.173-175). El resultado de los combates dispares no depende de una mayor destreza o pericia en el manejo de las armas, punto que determinaría una batalla justa, de la que el vencedor podría sentirse orgulloso. Al contrario, el desenlace se vincula con el predominio de factores claramente arbitrarios: la edad y la fuerza.
Las muertes de Palante y Lauso resultan episodios sumamente problemáticos en las caracterizaciones de personajes juveniles y adultos por igual. En primer lugar, las batallas desiguales no solo cuestionan las infracciones relacionadas con el empleo indebido de armas ajenas (presente en ambos casos), sino también la misma inserción de los jóvenes en la liza, que se produce con absoluta consciencia de su carácter transgresivo, como se deduce de las reflexiones de Palante acerca de la temeridad de su empresa (Aen. 10.458- 459: …si qua fors adiuuet ausum / uiribus imparibus…) o de la interpelación de Eneas a Lauso (Aen. 10.811: …maioraque uiribus audes). Este discernimiento configura la posterior búsqueda del rival superior como un acto deliberadamente negligente387. En
segundo lugar, el resultado de estos episodios cuestiona la implacabilidad de los adultos
the unfolding of destiny is vastly more important than mere narrative excitement”. McDermott 1979, 153, plantea que el motivo de la batalla desigual es expresión de la voz dual de la Eneida “…through which the
city of Rome and its mission to regere imperio populos (6.851) are glorified, while at the same time war and its ethic are decried as tragically cruel and wasteful”.
385 Puede rastrearse un antecedente en el enfrentamiento entre Idomeneo y Eneas, en el decimotercer canto
de la Ilíada, aunque en aquella oportunidad la situación está invertida, pues el guerrero griego atribuye el vigor de Eneas a su juventud, jerarquizándolo como un rasgo positivo frente a su madurez, que ha menguado parcialmente sus fuerzas: καὶ δ᾽ ἔχει ἥβης ἄνθος, ὅ τε κράτος ἐστὶ μέγιστον. / εἰ γὰρ ὁμηλικίη γε γενοίμεθα τῷδ᾽ ἐπὶ θυμῷ, / αἶψά κεν ἠὲ φέροιτο μέγα κράτος, ἠὲ φεροίμην. (Il. 13.484-486). Este fragmento permite contemplar la reelaboración virgiliana de los materiales aportados por la tradición literaria.
386 En su edición crítica del undécimo canto de la obra, Horsfall 2003, 10 y 142 cita el verso 173 por su
variante: tu quoque nunc stares immanis truncus in armis, realizando una modificación en el último término. La variación tiene sentido, considerando el destino de Mecencio (ya presentado en los momentos iniciales del canto), con quien el rútulo tiene algunas similitudes. Esta elección léxica también apuntala la noción virgiliana en torno a la inutilidad de apropiarse de bienes ajenos, pues, en esta realidad alternativa imaginada por Evandro, las armas de Turno habrían quedado como trofeo en un árbol.
387 Ver Rivoltella 2005, 41: “La volontà di misurarsi con compiti sproporzionati rispetto alle proprie forze,
frente a rivales inferiores y arroja un manto de dudas en torno al carácter heroico de sus victorias388.
Por otro lado, existe la posibilidad de que el planteo asimétrico de las batallas del décimo canto responda a la voluntad autoral de preservar la integridad moral de sus personajes juveniles. El enfrentamiento entre jóvenes supondría una desgracia para este grupo etario, objeto de consistentes representaciones favorables a lo largo de la obra. Al oponerlos a un rival mayor, Virgilio los excusa de la mancha de luchar y aniquilarse entre sí.