SUBPART I – PERFORMANCE CLASS C
SUBPART M – AEROPLANE MAINTENANCE
La llegada del bebé al mundo marca un mo- mento fundamental en la vida del propio bebé y en la de sus cuidadores. En lo que se refiere al cre- cimiento físico, los órganos que no habían funcio- nado hasta ahora debido a la ausencia de oxígeno, comida o residuos que eliminar, comienzan a ha- cerlo. El resto de los sistemas ha de adaptarse a las nuevas condiciones, que difieren por completo de las existentes dentro de la madre.
El parto consta de tres fases: el período de di- latación, el de expulsión y el alumbramiento. Todo se inicia con la liberación de oxitocina a la corriente sanguínea, hormona que provoca el proceso del parto estimulando los músculos del útero para que se contraigan. Otras hormonas también actúan y el cuello del útero se relaja y va dilatándose desde el medio centímetro que mide hasta diez centíme- tros de diámetro.
El cerebro, por su parte, sigue desarrollándose tras el parto. Aunque en el momento del nacimien- to tenemos una sobreproducción de neuronas, mu- chas de ellas mueren. Las neuronas que migraron antes del parto desde el tubo neural hasta las dife- rentes áreas cerebrales comienzan a diferenciarse y
conectarse unas con otras. Este proceso ocurre bá- sicamente durante el primer año de vida del bebé y tiene mucho que ver con la estimulación recibida, de manera que aquellas conexiones que no se re- fuercen se perderán con el tiempo.
En el momento del nacimiento el bebé tiene 10.000 papilas gustativas en la boca, 240.000 uni- dades auditivas en los oídos y en torno a 50.000 mi- llones de puntos sensibles a la luz en el ojo. La ma- duración del cerebro no ocurre al mismo tiempo en todas las zonas, de manera que, por ejemplo, la cor- teza visual madura en torno a los 3-4 meses mien- tras que la corteza prefrontal lo hace a partir de 1 año. Igualmente, el proceso de mielinización es asincrónico ya que, por ejemplo, sucede en torno al año en lo que se refiere a la corteza visual, a los 4-5 años en la corteza motora, y no termina hasta la pubertad, haciendo que la transmisión del impulso nervioso se acelere y las respuestas ante los estí- mulos sean más rápidas y eficaces.
Finalmente, debemos destacar que en el cerebro sucede un progresivo paso del control subcortical al cortical, haciendo que el sujeto sea capaz de me- jorar con el tiempo los progresos en autorregula- ción (de la atención, la visión, el movimiento de las extremidades, etc.).
RECUERDA
El crecimiento físico se refiere al proceso de aumento en talla y peso que sucede bajo el control neu- rológico y hormonal, y también está influido por factores ambientales.
En la etapa prenatal existen tres períodos diferenciados: el germinal, el embrionario y el fetal. En este último, la madre empieza a percibir los movimientos de su bebé.
1.2.1. Ritmos y reflejos
Aunque necesiten de los cuidados de otros para sobrevivir y presenten unas condiciones de inma- durez muy superiores a las de otras especies, los bebés humanos no nacen desprovistos de todo. Algunas de las conductas y capacidades que mues- tran desde los primeros momentos de vida tienen que ver con los ritmos y reflejos.
En lo que se refiere a los ritmos, los bebés pre- sentan diferentes estados de actividad a lo largo de un día, que van desde sueño profundo hasta el ma- yor estado de alerta. Puede parecer que duermen siempre y de la misma manera pero en realidad pre- sentan un tipo de sueño denominado REM que es mucho mayor en cantidad que el del adulto. El sue- ño REM puede detectarse cuando vemos que el bebé está dormido y respira de un modo irregular, se mueve y su actividad cerebral es similar a la del estado de vigilia. Con el tiempo, la cantidad de sue- ño REM disminuirá y se parecerá cada vez más a la
del adulto, y los períodos de sueño-vigilia se irán adaptando al día y la noche con la ayuda de las pau- tas de crianza de sus cuidadores.
Además de ritmos de actividad, los bebés tam- bién vienen al mundo preparados con algunas conductas que se ponen en marcha de forma automática ante determinados estímulos. Estas conductas se denominan reflejos y algunas de ellas desaparecen durante el primer año de vida, otras se transforman en conductas intencionales y algunas permanecen para siempre. Que los refle- jos del neonato estén presentes, que se transfor- men en conductas voluntarias algunos de ellos y que otros se mantengan son signos de que el sis- tema neurológico funciona bien y de que el ce- rebro se está desarrollando adecuadamente. La transformación de algunos reflejos en conductas voluntarias se relaciona con el control de lo sub- cortical a lo cortical.
La tabla 4.1. muestra los principales reflejos del bebé y su evolución.
Reflejo Estimulación Respuesta Función Evolución
Hociqueo Succión Natación Parpadeo Retirada Babinski Moro Acariciar la mejilla Poner el dedo en su boca Poner al bebé dentro del agua
Luz en los ojos o palmada cerca Pinchar planta pie
Acariciar planta pie Fuerte sobresalto: ruido/caída cabeza Vuelve la cabeza Succión Chapotea/patalea/ sostiene la respiración Cierra ojos Retirada/flexión rodilla y cadera El pie se abre en abanico y se dobla «Abrazo» Encontrar pezón Alimentación Supervivencia Protección ante estimulación intensa Protección estimulación desagradable Desconocida Abrazarse al adulto protector A las 3 semanas se vuelve voluntario A los 4 meses se vuelve voluntario Desaparece a los 4-6 meses Permanente Se debilita a los 10 días. Permanente con estímulos intensos Desaparece al final del primer año Desaparece a los 4-6 meses TABLA 4.1
1.2.2. Las curvas del crecimiento físico Tal y como se comentaba en el capítulo 1, aun- que el desarrollo es continuo y gradual, los cambios que se producen en las primeras etapas son mayo- res. Existen, además, etapas del desarrollo en las que los cambios relacionados con algunos conte- nidos adquieren especial protagonismo. Veamos a continuación cuál es la tendencia general de desa- rrollo en cuanto al aumento en talla y peso desde el nacimiento hasta el final de la etapa de crecimien- to, en la que podemos distinguir cuatro fases:
— Crecimiento acelerado. Comprende el pri- mer año de vida y en esta fase el peso se tri- plica, aumentando la talla más de 25 cm, a razón de unos tres centímetros al mes has- ta alcanzar unos 72-75 cm al año de vida. — Transición. Abarca el segundo y tercer año de vida y el peso aumenta hasta unos 6 kg, a un ritmo menor durante el tercer año,
con un aumento de la talla en unos 20 cm, ritmo menos acelerado que en la primera fase. En esta etapa las necesidades de nu- trientes son menores, por lo que los niños y niñas disminuyen la ingesta de alimen- tos.
— Crecimiento lento, estable y progresiva- mente desacelerado. Abarca el largo perío- do que transcurre entre los 3 y los 12 años. Se restablece el ritmo de crecimiento al de- saparecer los mecanismos que suprimían el aumento de peso. Entre los 3 y los 5 años se da un período de gran sensibilidad en el que hay que estar alerta ante posibles detencio- nes del desarrollo físico. Si todo ha ido bien, al final de esta etapa habrá aumentado unos 25 kg su peso y unos 50 cm su talla, apare- ciendo más diferencias interindividuales que en etapas anteriores.
— Crecimiento acelerado. Con la llegada de la pubertad, el crecimiento físico vuelve a ace-
Reflejo Estimulación Respuesta Función Evolución
Prensión Tónico-cervical Enderezamiento Marcha automática Colocar algo en la palma de la mano Tumbado boca arriba, volverle la cabeza Girarle hombros o caderas
Sostenerlo bajo los brazos sobre superficie plana
Cierra la mano con fuerza «Posición de esgrima» Gira en la misma dirección Flexiona y extiende las piernas Prepara prensión voluntaria Prepara alcanzar objetos Control postural Prepara marcha A los 3-4 meses se convierte en voluntario Desaparece a los 4 meses Desaparece a los 12 meses Desaparece o se atrofia a los 2-3 meses RECUERDA
Los bebés humanos nacen equipados con algunas conductas y capacidades que muestran desde los pri- meros momentos de vida. Los ritmos se modifican a partir del nacimiento en función de la estimulación. Algunos reflejos desaparecen al poco tiempo o se convierten en conductas voluntarias, otros permanecen algo más tiempo y algunos permanecen durante el resto de la vida.
lerarse y a partir de los 10-11 años en el caso de las chicas y de los 12-13 en el de los chicos sus cuerpos se transforman durante 4-5 años hasta parecerse al de una persona adulta. El inicio de estos cambios viene marcado por el aumento en dos tipos de hor- monas, los estrógenos y la testosterona. Aunque se piensa que los estrógenos son las hormonas femeninas y la testosterona la masculina, ambos tipos están presentes tan- to en chicas como en chicos, pero en dife- rentes cantidades. La liberación masiva de testosterona provoca el crecimiento de los músculos, del vello corporal y otras carac- terísticas de los varones, mientras que los estrógenos se encargan de la maduración del pecho y del resto de los rasgos femeni- nos, así como de la regulación del ciclo menstrual. Estas hormonas también influ- yen en el incremento del deseo sexual, la irritabilidad y los cambios de humor que se experimentan durante estos años (Oliva et al., 2007).
Esta tendencia puede representarse en curvas de crecimiento normativo en talla y peso. Estas curvas agrupan entre los percentiles 3 y 97 a los sujetos que representan la normalidad en creci- miento físico en la población. Para cada una de las edades, se observan diferencias entre niñas y niños, así como la variabilidad creciente que se da en cada grupo y edad concretos a medida que pa- san los años. Hasta los 7 años los niños aventa- jan un poco a las niñas en talla y peso, igualán- dose ambos grupos en ese momento del desarrollo, pero a partir de esa edad y hasta los 13 años, las chicas toman ventaja sobre los chicos debido a los cambios puberales que ellas experi- mentan y ellos aún no. Llegados los 15 años, el crecimiento físico de ellas se estabiliza mien- tras que los chicos siguen con los cambios que iniciaron con 12-13 años hasta los 18, superan- do en altura y peso a las chicas. Este fenómeno diferencial en el crecimiento físico que obser- vamos al comparar el desarrollo de chicas y chi- cos recibe el nombre de dimorfismo sexual.
1.2.3. Los cambios puberales
Los cambios físicos que acompañan a la pu- bertad señalan el inicio de la adolescencia y trans- forman de una manera radical el cuerpo de niñas y niños en el de adultos sexualmente maduros. Excepto el primer año de vida, en ningún otro momento evolutivo se produce un cambio físico tan importante. Algunos de los cambios hormo- nales influyen en la inestabilidad emocional o el aumento del deseo sexual, así como en el com- portamiento agresivo de los chicos debido al au- mento de la testosterona. Otras influencias que pueden observarse en estas edades tienen que ver con las respuestas del adolescente y las personas de su entorno a los cambios físicos. Para los chi- cos, las consecuencias psicológicas de la puber- tad suelen tener efectos más positivos que para las chicas, ya que estos cambios les provocan una mejor autoimagen al dotarles de mayor masa muscular, fuerza y habilidad para los deportes. En las chicas las repercusiones de la pubertad suelen ser más negativas, sobre todo si esos cambios aparecen precozmente, en parte debido al este- reotipo ideal de delgadez y al aumento de las res- tricciones por parte de madres, padres y educa- dores. En algunas ocasiones, la maduración muy temprana puede hacer que tanto chicas como chi- cos se relacionen con compañeros de más edad y presenten comportamientos de riesgo, como mantener relaciones sexuales precoces o consu- mir alcohol y otras drogas (Oliva et al., 2007).
2. EL DESARROLLO DE LA