2.2 Static methods for data flow analysis and enforcement
2.2.1 Taint analysis
DEL CONDUCTISMO Y DE LA PEDIATRÍA
La secuencia evolutiva propuesta por Sigmund Freud (1856-1939) otorga un peso fun- damental a la interacción familiar en el proceso de desarrollo psicológico. Al creador del psicoanálisis se le puede atribuir el hecho de ser el primer autor de una teoría estricta- mente psicológica que pone énfasis en la importancia para el desarrollo psicológico poste- rior de las relaciones familiares y, dentro de éstas, la especial interacción con la madre.
El proceso de cambio psicológico es conceptuado por Freud como un proceso de con- flicto entre la naturaleza y la cultura; este conflicto acontece en el ámbito familiar, donde los padres transmiten a los hijos las normas y valores de una cultura determinada a través, por ejemplo, de la educación esfinterial, durante la etapa anal, y a través de la represión de las pulsiones sexuales, durante la época del complejo de Edipo. Los psicoanalistas ac- tuales han recuperado el valor de este conflicto necesario para el desarrollo a través del concepto de frustración óptima (Pesic y Baucal, 1996).
En el marco de la teoría de Freud, el ser humano determina su estabilidad emocional posterior durante los seis primeros años de la vida. Ello depende de cómo se solucione el llamado complejo nuclear o de Edipo. La trascendencia evolutiva del Edipo se refiere a dos
aspectos esenciales de la personalidad: uno de ellos es la adquisición de la identidad psi- cosexual y el otro el desarrollo de la moralidad. El superyó está constituido por la norma- tiva parental interiorizada por medio de la identificación afectiva con el progenitor del mis- mo género y será sustituido por una moral autónoma durante la adolescencia. En ese periodo el ser humano matará simbólicamente al padre y elaborará su propio código mo- ral autónomo al superar definitivamente el complejo de Edipo. Según Freijo (1966), la se- cuencia del desarrollo moral formulada por el creador del psicoanálisis es sustancialmen- te similar a la propuesta de Piaget (1932) que conduce a la autonomía moral facilitada cognitivamente en la adolescencia.
A la luz de investigaciones posteriores se puede afirmar que la relación entre las vin- culaciones emocionales con los padres y el desarrollo moral es un aspecto que ha queda- do claramente demostrado, como se verá cuando se analicen los datos relativos a la teoría del apego. En lo que se refiere al desarrollo de la identidad de género, la influencia de las interacciones familiares también ha sido evidenciada por la investigación posterior (Berns, 1997). Sin embargo, en ambos casos también se ha puesto de manifiesto la significativa in- fluencia del grupo de iguales que contribuye conjuntamente en el desarrollo de las se- cuencias evolutivas mencionadas.
Autores psicoanalistas posteriores también han subrayado la importancia de la interac- ción familiar en el desarrollo psicológico. Entre ellos cabe mencionar la obra de Eriksson (1963, 1968, 1978); la relación del niño con sus progenitores es esencial en las dos pri- meras fases de desarrollo de la identidad personal: la fase de la Confianza Básica frente a Desconfianza (0-18 meses) y la fase de la Autonomía frente a Vergüenza (18 meses-3 años). En la primera el desarrollo de la confianza en el mundo que le rodea permitirá al bebé su expansión sobre el mismo y fortalecerá el desarrollo de la esperanza y de la identidad per- sonal. Esta identidad consolidada se manifestará en la siguiente fase con el ejercicio de la oposición a través del no y el desarrollo de la voluntad como característica psicológica.
En la obra de Melanie Klein (1978) la preponderancia de las experiencias positivas en el ámbito familiar permitirá la integración del yo infantil y la transición adecuada entre la posición esquizo-paranoide (0-6 meses) y la posición depresiva (a partir de los seis meses). Desde el punto de vista de la psicoanalista británica, la preponderancia de las experiencias persecutorias fijaría al individuo en la etapa esquizo-paranoide impidiendo el desarrollo normal de la personalidad. La panorámica de las aportaciones psicoanalíticas se debe com- pletar con una referencia a la obra de René Spitz (1965); este autor describe, utilizando métodos observacionales, la secuencia de identificación de la madre por parte del bebé y la especial relación diádica entre ellos. La obra de Spitz constituye sin duda un preceden- te importante de la posterior aportación de Bowlby (1969) con la teoría del apego.
Durante los años 20 y 30 se desarrollan una serie de aportaciones relativas a la crian- za de los niños que proceden de la escuela conductista clásica de Watson (1928). A juicio de Bigner (1998), la influencia del conductismo contribuye significativamente a la apari- ción de unas concepciones muy restrictivas relativas a la función parental y a la definición de lo que se consideró una crianza adecuada. Esta influencia se concreta en la edición, en el año 1923, del libro titulado Cuidado Infantil, que edita una agencia federal americana. En esta obra se recomienda una rutina regular y estricta en la crianza y la enseñanza rígi- da de los hábitos de limpieza. Watson recomendaba a los padres en su obra Cuidado
psicológico del bebé y del niño (1928) que no mostraran excesivo afecto a los niños, incluso que no acudieran cuando éstos lloraran. De esta manera se evitaría la creación de un re- flejo condicionado que perjudicaría el desarrollo psicológico posterior. La creencia de Wat- son en los principios conductistas le llevó a la conocida afirmación de que haría de ellos lo que quisiera, un abogado o un ladrón, aplicando los principios del condicionamiento (Watson, 1926). Otro precedente de estudios psicológicos sobre la influencia parental se encuentra en la tesis doctoral publicada por G. Laws (1927), que analizó las actitudes de los padres acerca del ajuste social de sus hijos.
Otras referencias muy influyentes relativas a la crianza proceden del campo de la pe- diatría. Entre ellas destaca la obra de Holt (1914), titulada El cuidado y alimentación del niño, cuya publicación original data de 1894; en ella se encuentran una serie de recomen- daciones sobre los beneficios de la lactancia materna y sobre la conveniencia de la educa- ción esfinterial precoz a los dos meses; también recomienda la práctica de una dieta a base de líquidos durante el primer año de vida e insiste en la no conveniencia de comer carne hasta los doce años. Muchas de sus recomendaciones no hubieran sido aceptadas en la ac- tualidad.
En la primera mitad del siglo XXaparece la obra de otro pediatra que ha tenido una ex-
tensa influencia en las pautas de crianza practicadas en el mundo occidental; se trata de la obra de Benjamin Spock (1946) titulada El libro del sentido común del niño y del cuidado in- fantil, cuya última edición apareció en 1992. La obra de Spock traduce y hace accesibles a los padres conceptos psicoanalíticos que se deben aplicar en el proceso de crianza; igual- mente conciencia a los padres de su influencia en el desarrollo de sus hijos. Spock reco- mienda el uso de la firmeza educativa, pero siempre acompañada de respeto y afecto; tam- bién considera necesaria una implicación progresiva de los hombres en el proceso de crianza infantil. La obra de Spock se sigue editando y traduciendo en la actualidad y re- coge muchos contenidos que son estrictamente psicológicos (Spock y Rothenberg, 1992).