2 Theoretical Framework: The Expected Value of Warfare and
2.2 Decline of the state and direct interstate warfare 48
2.2.1 Technological changes and the value of interstate warfare 49
Estos estudios realizados dentro de Colombia y a los que se tuvo acceso en el momento de la creación de esta investigación están atravesados por la premisa del “reconocimiento de la práctica”, es decir, la mayor parte de estos trabajos se emplearon para hacer visible la significación del cosplay, su surgimiento histórico y las características con las cuales poder diferenciar lo desarrollado por un cosplayer de otras expresiones en las que lo estético tiene gran relevancia como parte de las formas de evocación de pensamientos y conocimientos.
En primera instancia encontramos trabajos como el de Olarte (2012) quien se destaca por realizar uno de los primeros trabajos de investigación que intenta dar un enfoque lingüístico y tecnológico al desarrollo de la práctica en medio de las posibilidades que propiciaron las redes sociales desde su surgimiento. Para ello hizo un rastreo histórico del desarrollo del cosplay en la ciudad de Bogotá, los vínculos que se generaron en grupos de encuentro que fueron creciendo y fortaleciendo la práctica hasta eclosionar como una de las posibilidades artísticas con mayor relevancia en los encuentros ficcionales en las diversas ciudades del país.
Luego desarrolla todo un entramado teórico donde elabora el concepto de “cibercultura” desde el cual formula una crítica de la segregación que se realiza del cuerpo en medio de las relaciones de los sujetos
con las tecnologías, además que se convierte en un elemento de contradicciones en tanto la información que se pretende intercambiar radica en la constitución de la práctica del cosplay que lleva como elemento fundamental el cuerpo para su desarrollo. Así mismo elabora un trabajo de campo en el cual reúne entrevistas a algunos cosplayers, un análisis del desarrollo de las conversaciones y opiniones dentro de las redes sociales sobre hechos que tienen que ver con la práctica, especificando en el uso del lenguaje y los emoticones, todo esto con el fin de concretar los cambios y transformaciones que han provocado la conexión con dichos elementos mediáticos.
Al finalizar, la autora evidencia como el cuerpo vuelve a retomar un espacio fundamental para el desarrollo del elemento performativo, ya que allí es donde se encarnan los personajes de ficción junto a las pasiones y motivaciones de los sujetos que los representan y como las tecnologías pueden facilitar procesos de intercambio de conocimientos y nuevos aprendizajes, a medida que las elaboraciones virtuales van propiciando elementos nuevos con los cuales experimentar.
En segunda instancia encontramos un trabajo que desde sus inicios trasgrede la exposición de un trabajo de investigación, ya que relata, en tercera persona, la elaboración política de una propuesta crítica hacia los estereotipos que la sociedad elabora como un “deber ser” utilizando al cosplay como práctica de resistencia estética. Escolar (2013) partiendo de su propia experiencia como cosplayer, elabora un discurso que permite generar oportunidades de reflexión y elaboraciones otras en las cuales el performance y la constitución de personajes de la ficción pueden modificar las formas de sujeto que se imponen en la sociedad atravesada por el capitalismo. Se basa en propuestas artísticas en las cuales el cuerpo es el centro del cuestionamiento y como puede componerse como lugar de transformaciones y oportunidades.
Como tercer aporte, encontramos el trabajo de Molina (2013) un joven de Cali que propuso un trabajo similar a Olarte, pero el cual se sitúa en las vivencias, experiencias, elementos emocionales y afectivos de los cosplayers, donde estos elaboran ideales y propuestas a futuro sobre lo vivenciado. El trabajo abarca desde un enfoque histórico del desarrollo del cosplay, sus características, categorías y conexiones con lo ficcional; luego, realiza una reflexión teórica sobre las tribus urbanas y la construcción de la identidad de los jóvenes, para finalizar en un trabajo de campo que vinculó testimonios de algunos cosplayers y la asistencia a algunos eventos de los cuales surgieron nuevos cuestionamientos.
En este apartado es necesario mencionar que lo corporal se basa en la performatividad, los imaginarios y representaciones tanto de los practicantes del cosplay como de los espectadores que los observan y juzgan,
encontrando así que el cuerpo es un medio de transmisión de mensajes que por el medio verbal no son posibles de considerar. También, el cuerpo se transforma en el lugar de experimentación teniendo en cuenta el personaje a representar, encontrando que en muchas de las apreciaciones de los cosplayers se evidencian las cargas sociales que intentan dentro de la misma práctica fosilizar su elección de personajes para su representación.
Por último, el trabajo de Delgado (2011) se enfoca en el cosplay como elemento que permite la diversificación y enriquecimiento de otras formas de arte como la pintura y el dibujo. El autor inicia con un marco teórico que retoma las ideas de “tribu Urbana” e “identidad” para dar explicación a las representaciones estéticas tanto de los cosplayers como de las “lolitas” y por ende desarrollar material artístico (plástica) en el cual integraba sus elaboraciones con técnicas y material teórico que explicaba sus diseños.