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Temporal Pattern Recognition with Spiking Neural Networks

la ciencia misma ha habido un debate muy largo sobre los límites del rigor de la ciencia, el cual tiene varias vertientes: la crítica interna a la ciencia a su construcción epistemológica —crítica permitida por la misma ciencia—; la crítica del positivismo, a la distinción entre suje- to-objeto; y la crítica del rigor como determinación, y del principio de la neutralidad axiológica de la ciencia8. Ergo, la reflexión epistemoló-

gica de la ciencia conlleva la crítica de la distinción sujeto-objeto deri- vada de la mecánica cuántica (Heisenberg, 1971, 1976), pues cada vez que se observa un fenómeno este cambia con la presencia del obser- vador, así el fenómeno es cambiado por la observación, y la relación pasa a ser de sujeto a sujeto, de allí que no haya una distinción absolu- ta entre sujeto-objeto. Este principio opera igualmente en el contexto psicológico, ya sea de intervención individual o comunitaria, escena- rios donde la sola presencia del otro modifica en múltiples sentidos la existencia de los implicados en dichos encuentros. De este modo, no hay una relación lineal y unidireccional en el encuentro social, sino

8. Uno de los grandes estudiosos que en Hispanoamérica ha realizado la crítica a la ciencia moderna es Casanova (2004), quien critica el paradigma de la ciencia moderna, a través de combinar las cien- cias de la complejidad con el marxismo, y se interesa por conocer la influencia de las relaciones de poder dentro de las ciencias del saber. Así, señala que la estructura del poder limita y condiciona el crecimiento económico, al tiempo que el crecimiento del saber. Ello se deriva de varias circunstan- cias: el poder popular está concentrado en caudillos que influyen a gobiernos y comunidades; el ejér- cito se levantó como una nueva clase burguesa; el clero recobró fuerza social y política; la riqueza se concentró en viejos y nuevos latifundistas. Desde estos elementos la estructura del poder político

múltiples derivas y trayectorias emergentes, al tiempo que la unidad de multiplicidades unitas múltiplex respecto a las interpretaciones de los fenómenos psíquicos y sociales.

Según lo identifica De Sousa Santos (2004), existen problemas a los cuales la ciencia dura positivista, predictiva, lineal no puede respon- der, tales como el sentido de la vida, la vida del más allá, la felicidad, lo trascendental, entre otros, y ello sucede porque la ciencia formula como suyos solamente los problemas que ella pueda formular, así, los que no logra formular los desvaloriza, ignora e, incluso, demoniza y transforma en insumos para una reflexión manipulada y reduccionis- ta, cuando no los declara como opinión subjetiva y carente de valor científico. Al respecto señala: “Podemos reconocer que esta ciencia es importante, el problema es pensar que es la única manera válida de conocer el mundo” (De Sousa Santos, 2004, p. 6). Lo anterior, invita a considerar que las otras maneras pueden ser mucho más importantes para otros objetivos de la vida, a los cuales la ciencia no puede respon- der. El gran error de la ciencia dura es no dar cuenta de los límites ex- ternos a sus dominios explicativos-analíticos, porque en su quehacer existen cosas que no pueden o no le interesa saber, por encontrarse en otros contextos y dimensiones inexploradas. Es así que para la ciencia su conocimiento es válido porque se encuentra descontextualizado, lo que quiere decir, que su saber no depende del contexto del saber, precisamente porque los otros saberes son locales-contextuales y por eso menos válidos desde su lógica linealizadora.

Como consecuencia lógica de lo expuesto, se tiene que la ciencia re- húsa reconocer su propio contexto, lo cual constituye la afirmación hegemónica de que la ciencia no tiene contexto. La ciencia excluye el contexto, para coger la idea de que el universalismo constituye la marca definitiva y original del conocimiento europeo (De Sousa San- tos, 2006, 2009). Ejemplo de ello se encuentra en la escuela de Frank- furt y sus ideas universalistas (Yo, conciencia, principios universales), sostenidas a su vez sobre dualidades filosóficas como: naturaleza-ra- zón, dios-hombre, universal-particular, sujeto-objeto, teoría-praxis, experiencia-idea, cuerpo-mente, amo-esclavo, continuidad-discon- tinuidad, entre otras. De Sousa Santos (2004) afirma que la sociedad se encuentra dentro de un paradigma lineal que no permite entrever que el universalismo impuesto educativa, psicológica y políticamente es en realidad una manifestación del tribalismo universal. Por ello, se

hace necesario reconocer los límites externos de la ciencia, es decir, la ciencia de frontera (Wallerstein, 1999), la cual da cuenta de la insufi- ciencia del modelo cientificista positivista, misma que resulta innega- ble y manifiesta. De dicho trasfondo surgen las epistemologías del sur, especialmente por dos razones: 1) un sentimiento de agotamiento del pensamiento europeo y 2) la imposibilidad de radicalismo (De Sousa Santos, 2009).

En este sentido, concuerda con Martín-Baró (1998, 1984), para quien el verdadero problema de la psicología es la importación de modelos que no responden a las lógicas, las historias y la cultura de los pueblos latinoamericanos, lo cual genera una pérdida de la identidad cogni- tiva y limita, por demás, la creación de un pensamiento propio que responda a las demandas de conocimiento epistémico de las socie- dades y pueblos hispanos. Para De Sousa Santos (2009), la imposición de modelos explicativos eurocéntricos es una de las formas de reco- lonización a través del conocimiento que ha impactado linealmente las ciencias sociales y que puede pasar inadvertida en los procesos educativos. Al respecto, opina también que “[p]roducimos ideas revo- lucionarias en instituciones reaccionarias” (De Sousa Santos, 2004, p. 9) que pueden aumentar la represión política, la violencia y coartar la lucha, al tiempo que también pueden motivarla y tornarla propositiva, reaccionaria y emancipadora.

Decolonizar la psicología, decolonizar lo social