3. Chapter 3: Does Currency Volatility Generate Time Variation in the PTM?
3.3 Modelling a time variance in the PTM and ERPT
3.5.3 Testing for the presence of PTM
Al declarar en Tribunales el 13 de septiembre de 1990, el ex ministro J o s é
Alfredo Martínez de Hoz intentó explicar - a n t e el Juez que entiende en
el proceso de la deuda externa— las circunstancias y razones que determina- ron la contratación de importantes operaciones de préstamo en la banca in- ternacional del exterior.
Señaló, inicialmente, que al producirse el "shock" petrolero de 1979 se operó una gran afluencia de recursos en manos de los países exportado- res de petróleo (especialmente los de Oriente Medio) que vieron desbordadas sus posibilidades de inversión en sus propios países. "La gran cantidad de
fondos líquidos en el mundo podían provocar, si no eran invertidos, serias perturbaciones en el sistema financiero internacional. El dicente recuerda
que, en reuniones del Banco Mundial y otros organismos internacionales, se planteaba seriamente la preocupación que causaba el llamado problema de la liquidez financiera internacional. La solución se encontró -continuó Mar- tínez de Hoz- encomendándole los países poseedores de esos superávits fi- nancieros a los bancos comerciales internacionales la colocación de
estos recursos financieros en países que pudieran merecer crédito y cu-
yas necesidades los requerían para financiar su desarrollo.
"Esta fue la gran oportunidad que encontraron los países de desarrollo intermedio, entre ellos la Argentina, en que aparecían coincidiendo el inte-
rés de los dueños de esos recursos financieros líquidos para colocarlos y el interés de nuestro país para tomarlos en créditos que facilitaran el fi-
nanciamiento de su desarrollo tanto en el sector público como en el privado. A partir de 1977, la evolución (económico-financiera) de nuestro país hizo po- sible que comenzara a recibir este financiamiento externo que fue progre- sando entre 1977 y 1981."
Como puede advertirse a través de la declaración de Martínez de Hoz, los fondos canalizados hacia nuestro país obedecieron a la necesidad de des-
comprimir -en el mercado internacional— la presión generada por la abun-
dancia de dólares. Se había creado el problema de la gran liquidez financiera y los bancos comerciales internacionales buscaron países con capacidad
de absorción de esos fondos. Se había producido un fenómeno inverso en el
mundo financiero: eran los bancos los que presionaban para colocar sus dóla- res y no los países para recibirlos. De allí la enorme liberalidad conque ma- nejaron esos bancos la colocación de los fondos, lo que hizo fácil, para países como el nuestro, la toma de los mismos en préstamos.
"Los grandes superávits de la balanza de pagos de los países exportado- res de petróleo -continuaba Martínez de Hoz- y que se habían ido colocando en los mercados financieros internacionales en el proceso descrito como 'el re- ciclaje de los petrodólares' finalizó en 1981 y, a partir de 1982, por la caída de los precios del petróleo, esos países comenzaron a tener saldos negativos cre- cientes en sus balanzas de pagos, con lo cual se terminó la fuente de los pe-
trodólares y su reciclaje en una forma brusca". Ello determinó la gran
crisis de pagos internacionales y la imposibilidad de los países, que se habían beneficiado con los petrodólares, para hacer frente a los servicios de su deuda externa que habían crecido, además, por la elevación de las tasas.
Evidentemente, a partir de ese momento se agudizó el problema de la Argentina que vio reducida sus reservas internacionales4 para atender pa-
gos de servicios de la deuda y pagos de sus importaciones, sin tener la flui- dez de los petrodólares. Martínez de Hoz exaltó toda su operatoria de en- deudamiento durante los cinco años de su gestión, y acusó a quienes lo sucedieron como responsables de los problemas originados por la deuda. Re- cordemos que, en marzo de 1981, se produjo el relevo de la "guardia militar" en la Casa Rosada y el arribo de un nuevo equipo al frente de la conducción económica. Así, vinieron Sigaut, Dagnino Pastore, Roberto Alemann, Whebe, Cavallo en el Banco Central y otros.
"Si se hubiera seguido una política económico-financiera diferente -conti- nuaba Martínez de Hoz en su declaración- por parte de los gobiernos que su- cedieron al del Presidente Vi déla en abril de 1981, la situación negativa en el orden internacional hubiera podido afrontarse con mayor solidez y fuerzas". Se-
4 Véase Capítulo IX, "Las reservas internacionales". 92
•alando las devaluaciones grandes y abruptas que se sucedieron, y que altera- la confianza en el orden interno e internacional, el ex ministro destacaba
ue "en el curso de 1981 se inició una política, que continuó luego, de otorgar
«¿uros de cambio y 'swaps' o 'pases financieros' al sector privado que con-
cluyeron en definitiva con la total estatización de la deuda privada externa". De esta manera se alteró la proporción de deuda externa que se repar- tía aproximadamente, por mitades entre el sector público y el sector pri- vado. "O sea que al hacerse cargo el Estado de la deuda externa privada du-
plicó el monto de la deuda externa por la cual era responsable el Estado
Argentino.
"Si esto no hubiera sucedido así, el problema hubiese sido, por lo me- nos, la mitad de fuerte para el gobierno puesto que en el sector privado al- gunos hubiesen pagado, otros dejado de pagar, otros renovado, otros refi- nanciado, o sea el problema se hubiera dividido" y no hubiese sido el Estado el responsable de la deuda total, tanto de la pública como de la privada.
Agregaba también Martínez de Hoz que al conocerse el nombre del su- cesor de Videla (el Gral. Viola) y la forma en que tuvo lugar la transición de ambos "gobiernos", se presumía que podía alterarse la apertura de la econo- mía y las condiciones para la importación. Como consecuencia de la descon- fianza generada en la opinión pública por esa relación entre gobierno sa- liente y gobierno entrante (Videla y Viola) que no era lo suficientemente clara y fluida como debió ser a fines de 1980 y principios de 1981, se produ- ce una salida de divisas del país por el motivo de desconfianza hacia la nue- va política cambiaría".
Por su parte, Guillermo Walter Klein, al declarar a su vez en el juicio de la deuda el 9 de agosto de 1990, acusó también a la conducción económica que lo sucedió (en el gobierno del "proceso") señalando que "hasta 1980 (ges- tión Videla-Martínez de Hoz) había confianza en el futuro por parte de los ar- gentinos, durante ese período hubo una sustancial repatriación de capitales (?) y se produjo además de la pública una importantísima inversión privada.
"A partir de 1981, esta situación cambia, las expectativas se ensombre- cen, los argentinos sistemáticamente expatrian su capital residual en lugar de invertirlo en el país por tener serias dudas sobre la subsistencia de ese capital en caso de invertirlo localmente. Por cierto hubo inversión, pero globalmente vista hay una caída muy grande y no hay duda sobre la fu-
ga de capitales. Paralelamente, se torna increíble el futuro económico y se
endurecen las condiciones crediticias".
Afirmaba Klein "que el control de la deuda externa lo llevaba el Banco Central de la República Argentina... según una información estadística
wuy cuidadosa"5. Recordando, además, que como consecuencia de una me-
todología ampliatoria, "la deuda varió en un mismo año (1979) en 4 o 5.000 millones de dólares".
Esto no era así. Según información del Banco Central al Juzgado los «registros» de, ladeuda externa no tenían valor contable. Véase dictamen de los pentos judiciales Valle y Trocea.