4.6 The Client Side API
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El teatro en Roma no tuvo la misma consideración que en Grecia, a pesar que los hombres sabios estaban al corriente que era la poesía dramatizada. Para los romanos, las
representaciones escénicas eran ludi scaeneci, esto es, juegos con escenificaciones en las manifestaciones religiosas y rituales.
Los festivales dramáticos en Roma fueron tomando una naturaleza profana y
meramente lúdica. Más no así la victoria de los generales o los funerales de grandes
personajes. La práctica teatral no fue vital en el alma de los ciudadanos romanos, como si
lo fue la poesía dramática para el alma de los griegos. En Roma, el teatro nace de las
tradiciones populares del pasado unido a fiestas de naturaleza agrícola, como el de las
huellas etruscas y, por último, de lo visto del teatro en Grecia, cuando los romanos entran
en contacto con las ciudades vecinas por acción de las guerras romanas.
En Roma, el teatro fue pensado para divertir a las masas, y en ocasiones un
espectáculo que hacía pasar un momento grato a la muchedumbre. En los tiempos de
contienda electoral, los candidatos a ediles y magistrados ofrecían, a cambio de votos,
diversión a sus electores. La diversión, por entonces, era el circo. Como si se tratará de
tiempos actuales, un candidato fue al pueblo agradecer los votos de las gentes, entonces,
el político lanzó la frase siguiente: “me preocupa su vida y su recreación, ahí les dejo lo
Finalmente, a los romanos, las artes escénicas de los griegos no les interesó darlas a
conocer a su pueblo. La justificación: a Roma, le interesa la diversión de su pueblo, a
Grecia le interesó su teatro. A Roma, le interesa más los espectáculos circenses, que el
teatro.
Las formas teatrales en Roma tienen un antecedente que viene 200 a. C., se
manifestaron a través de las obras llamadas preliterarias, constituyendo los versos ácidos,
las métricas variadas, las danzas etruscas y las farsas. Cada una de estas piezas teatrales
tuvo a la vez un modo de expresarse y decirse, los cuales influyeron en la construcción de
las fiestas de los Césares.
Los versos ácidos
Se denominaron también los versos violentos, porque una vez terminado los
combates, los navegantes solteros verbalmente se enfrentaban a otros navegantes,
acompañados siempre de músicos y bailarines. Los versos de origen etrusco los
exclamaban los hombres y mujeres para realizar limpias al cuerpo.
En tanto que, los de origen bélico pasaron a las fiestas de la vendimia, la cosecha,
las bodas y las procesiones, el propósito de declamar versos ácidos o violentos era nada
más que, para ahuyentar los malos aires.
Las métricas variadas
Mediante diálogos cantados, o lo que se conoce en nuestro medio como
contrapuntos, las primeras poblaciones romanas liaban con versos extensos y graciosos
entre sí, durante horas, la población ganadora recibía premios del contendor. Pasada la
Las danzas etruscas
Terminada la cosecha, celebrada una boda o realizada una procesión, tropas de
bailarines etruscos llegaban invitados para presentar sus mejores danzas. Se estima que,
mediante las danzas los etruscos conocen a los griegos, y estos a la vez, a los romanos.
La farsa
De todas las festividades romanas antiguas, ésta es la que más bríos y
representantes tuvo, en razón de que los jóvenes se especializaron en recitar versos y
cantos de tipo literario. Cubiertos de máscaras fijas y representando personajes
caricaturescos como: el bobo, el chepudo, el bocón y el chambón reunidos hacían la fiesta
que duraría tres días. Lo atractivo de la farsa residía en la habilidad de los personajes para
improvisar versos y cantos.
Con los antecedentes mostrados, se considera que en la antigua Roma el teatro se
origina de las festividades etruscas y otras, y el contacto que tuvieron con los artistas
griegos, con la religión griega y los escritos griegos. Todos estos ingredientes les
permitieron conocer el teatro como texto y como obra arquitectónica.
Pero, qué conduce a los romanos a crear sus propios dramas, sus textos y sus
coliseos, la respuesta la hallamos en Tito Macío Plauto y Lucio Anneo Seneca, máximos
exponentes de la tragedia y comedia romana. Cada uno de ellos supo construir, desde su
propio terreno, qué significado era ser un ciudadano de Roma.
Tito Macío Plauto
Dedicado a rasguear dramaturgia cerca al año 200 a.C. y a la actuación años más
tarde, se estima que escribió más de cien comedias, pero solo han llegado a nosotros 21
registradas por sus estudiosos. Plauto se empeñó en hacer reír a toda la población romana,
Siguiendo el esquema griego, sus comedias se abren con un prólogo recitado por un
dios o por un personaje mítico que pone al oyente en autos que es lo va a ver en las
tablas. El argumento en casi todas sus obras es la burla a la población marginal de Roma.
Plauto destaca por el uso elegante del lenguaje y el buen decir de la métrica, algo que le
valió para reconocerlo como un comediante singular e impar.
Las características de su obra son las siguientes:
Existe una romanización en dioses y personajes.
Existe mayor comicidad que la de los griegos.
Los argumentos están cargados de travesuras, trampas y laberintos.
Los recursos escénicos están pensados para mejorar la puesta de la obra.
El estilo y uso del lenguaje de sus personajes es rico y amplio.
Añade variedad y originalidad a los temas y personajes, su propósito hacer reír. Las obras representativas y difundidas por compañías de teatro actual en el mundo
son: “Casina” “Curculio” “Epiducus” “Mercator” “Vidularia” y muchas más.
Lucio Anneo Seneca
Escribe tragedias y otros géneros literarios, también le entró a la política, la
filosofía y la ciencia. En el argumento de sus obras, aparte de haber hechos inexplicables,
obras tiene mucho de los griegos, pero no así sus personajes porque alcanzan un tono de
melodrama.
Las tragedias del hombre de Hispania, están escritas en un estilo retórico, es decir,
metáfora pura. Sus personajes llenos de intrigas saben salir de los problemas de manera
serena. Un punto que en la vida real no supo desenredar, pues, se le acusó de conspirar
contra Nerón, siendo inducido a suicidarse en pleno capitolio romano.
Las características de su obra son las siguientes:
Coexiste una romanización en sus personajes.
Existe mayor siniestro que en la tragedia de los griegos.
Los argumentos están cargados de intrigas, engaños, trampas y traición.
Los recursos escénicos están pensados para mejorar la puesta de la obra.
El coro cumple la misma función que la de los griegos.
Añade el melodrama y las pasiones oscuras a sus personajes.
Las obras representativas y difundidas por compañías de teatro actual en el mundo
son: “Las Troyanas” “Tiestes” “Medea” “Fedra” “Hércules Eteo”
“Las Fenicias” y otras más.
El teatro en Roma tuvo peculiaridades que iremos a narrar de forma breve y
tragedia los temas están relacionados a la mitología y los héroes quienes tienen un destino
inesperado. Por lo tanto, el lenguaje es sublime y su ritmo es único.
La comedia tiene la particularidad de dar como protagónico al hombre común y
sencillo, es decir, al de la calle, lo que expresa el uso de un lenguaje sencillo y hasta
verde. Al darle el sello de romano a sus tragedias y comedias, crearon la fábula un
equivalente a los dramas griegos. Así, tenemos:
La fábula cothurnata
La fábula praetexta
La fábula palliata
La fábula togata
El teatro que fue más cercano a la población olvidada y marginal, lo constituyeron
los dramas menores. Estos dramas se mostraban en las calles o plazoletas porque eran
asequibles a todos. Así, tenemos:
El atellana
El mimo
La pantomima
Figura 12: Portada del libro de Plauto y Terencio “Obras Selectas”, 2013, Ediciones Cátedra, España.
Fuente: www.todostuslibros.com
Figura 13: Portada del libro de Seneca “Teatro”, 1953, Editorial Iberia S.A., España. Fuente: www.todocolección.com