Integrated planning between procurement and production
4.2 Problem description
4.5.1 The pilot decision support system
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Alerta 2007
pliegue de tropas de la UNMIS en el territorio de Darfur, antes de octubre, aumentando sus efectivos con 17.300 nuevos soldados y 3.300 policías, con la finalidad de apoyar la misión de la UA. A finales de sep-tiembre, el líder de la facción disidente del SLA, A. Al-Nur, se mostró dispuesto a conversar y negociar con Jartum, continuando con sus demandas de una mayor representación a nivel nacional y de compensaciones individuales para los desplazados internos y refugiados. En octubre, el Gobierno anunció que había pro-puesto a la UA un plan para el desarme de las milicias Janjaweed, que sin embargo continuaron atacando a la población de Darfur. Además, el Enviado Especial del Secretario General de la ONU, J. Pronk, se vio obli-gado a abandonar el país después de que el Gobierno sudanés pidiera su destitución por criticar la actua-ción del Ejecutivo. Posteriormente, el Gobierno sudanés denegó el permiso al Secretario Adjunto para Asuntos Humanitarios de la ONU, J. Egeland, para visitar los campos de desplazados. En noviembre, no obs-tante, Naciones Unidas propuso crear una fuerza conjunta entre la UA y la ONU, bajo mando de ésta últi-ma, buscando el consenso con Jartum para que permitiese su entrada en Darfur, extremo que fue rechaza-do por el Presidente sudanés. En ese mismo mes, el Gobierno sudanés afirmó que estaba dispuesto al diálogo con la coalición armada NRF, compuesta por miembros del JEM y del SLA, sin establecer ningún tipo de precondición y anunció una próxima firma con mandos locales de una facción disidente del SLA diri-gida por A. Qassem Haj, que no habían firmado los acuerdos de Abuja, gracias a la mediación del Presi-dente libio y del Gobierno de Eritrea. En diciembre, el ex Ministro de Exteriores sueco, J. Eliasson, fue desig-nado nuevo Enviado de Naciones Unidas para Darfur.
En cuanto al conflicto del Este de Sudán, y tras los fallidos intentos previos liderados por Libia, en la segun-da quincena de mayo el Gobierno susegun-danés y el grupo armado de oposición Eastern Front (EF) fir-maron un acuerdo por el que se establecían los procedimientos para las negociaciones de paz. Dicho acuerdo preveía la aceptación del Gobierno de Eritrea como principal mediador entre las par-tes, así como la inexistencia de condiciones previas al diálogo. En agosto, el diálogo reiniciado entre el Gobierno y el EF en Asmara (Eritrea) finalizó con avances importantes, logrando suficientes acercamientos como para que finalmente el Gobierno y el EF firmaran a mediados de octubre un acuerdo a través del cual se pretendía poner fin al conflicto armado que ha afectado a esta zona del país. El EF ocu-pará un puesto de asistente del Presidente, otro de consejero presidencial y un ministro de Estado, así como ocho escaños en el Parlamento de Jartum y 10 escaños en cada uno de los tres estados del este de Sudán. Respecto al control de los recursos naturales, el acuerdo contempla que la riqueza de Sudán debe ser repar-tida para el desarrollo de todo el país y que las zonas afectadas por la guerra deberán ser beneficiarias de acciones positivas. El Gobierno se comprometió a destinar 100 millones de dólares para el desarrollo de la región del Este en 2007, seguida de 125 millones anuales durante el período 2008-2011 (600 millones de dólares en cinco años).
d) Grandes Lagos y África Central
En Burundi, y después de los esfuerzos para impulsar desde Tanzania un proceso de paz con las FNL dirigi-das por A. Rwasa, a principios de año el Presidente del país anunció que dicho grupo había manifestado su voluntad de entablar negociaciones de paz y que se había puesto en contacto de nuevo con el Gobierno tanzano en este sentido. Los inten-tos de reabrir negociaciones de paz sufrieron varios retrasos al produ-cirse un cambio de los países facilitadores. A petición de Tanzania, las partes acordaron en mayo solicitar la participación de Sudáfrica en las tareas de facilitación oficial, que recayeron en su Ministro de Protección y Seguridad, C. Nqakula. A mediados de junio, ambas par-tes firmaron en la capital tanzana un acuerdo de cese de hostilidades de dos semanas, durante las cua-les se negoció un acuerdo de cese al fuego permanente. Después de varias rondas de negociación en Dar es Salaam (Tanzania), el Gobierno y las FNL de A. Rwasa firmaron un acuerdo de alto el fuego defi-nitivo el 7 de septiembre. El acuerdo defidefi-nitivo, respaldado por la ONU, se basa en el Acuerdo de Princi-pios hacia una Paz, Seguridad y Estabilidad Duradera, alcanzado el 18 de junio. En este sentido, se espera-ba que el acuerdo del 7 de septiembre estableciera: 1) el fin de las hostilidades por amespera-bas partes; 2) la puesta en marcha de un programa de repatriación de los líderes de las FNL en la región de los Grandes Lagos y de la diáspora, incluyendo su protección tanto durante el tránsito como durante la permanencia en el
El Gobierno y las FNL de
A. Rwasa firmaron un acuerdo
de alto el fuego definitivo
país; 3) el desarme de los combatientes de las FNL y su traslado a las zonas de acantonamiento supervisa-das por Naciones Unisupervisa-das. Centenares de miembros del grupo empezaron a emerger de sus refugios como parte del alto al fuego, y se estimó que unos 3.000 miembros se acantonarían en diversos campos antes de decidir si se integrarían en los cuerpos de seguridad o se desmovilizarían. Sin embargo, el proceso acumu-ló diversas semanas de retraso. En noviembre, el Parlamento aprobó la ley que garantizaba la inmunidad a los miembros de las FNL, excepto por crímenes por genocidio y de lesa humanidad. Esta inmunidad perma-necerá vigente a la espera de la puesta en marcha de la comisión de verdad y reconciliación apoyada por Naciones Unidas como parte del proceso de paz. En diciembre, sin embargo, no se excluía la posibilidad de un reinicio de los enfrentamientos debido a que las FLN continuaban reclutando a nuevos miembros.
Para intentar reducir las tensiones entre Chad y Sudán, que se agravaron en diciembre de 2005 tras la declaración del estado de guerra por parte de Chad debido a una serie de enfrentamientos y ataques fron-terizos, en los cuales cada país acusaba al otro de apoyar a los grupos armados opositores, una delegación de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) llevó a cabo una visita a ambos países para intentar mediar en la disputa. Sudán respaldó la propuesta del líder libio, M. Gaddafi, de acordar la creación de uni-dades conjuntas chadiano-sudanesas para que patrullaran las zonas fronterizas. En la primera quincena de febrero, se celebró una reunión en Trípoli bajo iniciativa del líder libio, entre los Presidentes de Chad y del Sudán. Los líderes de ambos países acordaron poner fin a la crisis, interrumpir las acusaciones mutuas y terminar con el uso de los respectivos territorios para apoyar las actividades militares de los gru-pos armados de ogru-posición. A finales de agosto, Chad y Sudán firmaron un acuerdo marco de normali-zación de sus relaciones de amistad y de buena vecindad en N’Djamena, tras diversas reuniones de trabajo. En noviembre, los grupos armados chadianos reiteraron su disposición a entablar un diálogo con el Gobierno. A pesar de ello, a finales de noviembre, el Gobierno de Chad aceptó el despliegue de una fuerza de paz internacional en el este del país fronterizo con Sudán, y Naciones Unidas consideraba el despliegue de una fuerza de protección en la frontera de Chad con Sudán y la RCA, debido a que la extensión del conflicto de Darfur amenazaba con desestabilizar toda la región. En diciembre, sin embargo, se volvieron a producir serios enfrentamientos entre las FFAA chadianas y los grupos armados de oposición en la zona fronteriza con Sudán, especialmente con el UFDD. A mediados de este mes, el líder del grupo armado FUC, M.Nour, mantuvo una reunión reconciliadora con el Presidente, I. Déby, poniendo fin a los enfrentamientos que habían tenido en los últimos meses. Los otros grupos rebeldes (UFDD, RAFD y SCUD) continuaron sin embargo enfrentándose con el Gobierno chadiano.
Respecto a la violencia que asola a varias regiones de la RD Congo, especialmente en Ituri, es de destacar que la MONUC anunció el desarme y la desmovilización de 4.800 combatientes a lo largo de los meses de junio y julio, así como la recolección de 2.400 armas. En julio, las tres principales milicias que operaban
en la región este de RDC, dentro de la coalición armada de oposición MRC, decidieron deponer 57 Gobierno de Burundi Equipo Negociador (S. Ntacobamaze) RESG Tanzania Iniciativa Regional de Paz para Burundi ONUB ONU Sudáfrica (C. Nqakula) FNL (A. Rawasa) FNL de J.B. Sindayigaya El espacio de intermediación
sus armas, facilitar el libre movimiento de las personas desplazadas en la zona para poder ejercer su dere-cho de voto e integrarse progresivamente en las fuerzas armadas del país, a cambio de la amnistía para todos sus miembros. Dicho acuerdo se logró a través de la mediación del equipo de paz de la ONU en la zona. En noviembre se confirmó la victoria de J. Kabila como Presidente del país, con el 58% de los votos. Días después, el grupo armado de oposición rwandés FDLR hizo un llamamiento al Presidente Kabila para que se implicase en la pacificación de la región de los Grandes Lagos. En diciembre, líderes de las comuni-dades hutu y tutsi de la provincia de Kivu Norte realizaron un llamamiento para poner fin a los enfrenta-mientos entre las FFAA congolesas y los militares fieles al general rebelde tutsi L, Nkunda, enfrentado a las FFAA congoleñas y a la MONUC. En los últimos días del año, Rwanda inició un proceso de mediación entre el Gobierno de la RD Congo y L. Nkunda.
En la R. Centroafricana, a finales de año una nueva coalición formada por tres grupos armados opuestos al Gobierno de F. Bozizé, la Union de Forces Démocratiques pour le Rassemblement (UFDR), tomó el control de tres ciudades del noroeste del país, una de ellas rica en diamantes. El líder de dicho grupo, M. Detodia, anunció sin embargo su disposición al diálogo con el Gobierno, quién respondió solicitando apoyo militar a Francia e iniciando una contraofensiva militar. La organización regional CEMAC autorizó además a la Fuerza Multinacional en la R. Centroafricana (FOMUC) desplegada en el país para que apoyara a las FFAA centroafricanas. El resentimiento antichadiano fue creciendo en una parte de la población, entre otras cosas, por el hecho de que soldados chadianos forman parte del cuerpo de seguridad del Presidente de la R. Centroafricana.
Finalmente, el conflicto entre el Gobierno de Uganda y el grupo armado de oposición LRA, liderado por J. Kony, destacó por los mensajes contradictorios sobre si el Gobierno concedería o no una amnistía al líder del LRA en caso de que dejara las armas. En mayo, el Ejecutivo realizó una nueva oferta de amnistía y seguridad si se desarmaba antes del mes de julio. Esta oferta se produjo poco después de que el líder del LRA mantuviera una reunión secreta con el Vicepresidente del sur de Sudán, R. Machar, en la que J. Kony acordó poner fin a los ataques contra la población civil y mante-ner conversaciones con el Presidente ugandés. Después de realizarse varias reuniones en Juba (Sudán), mediadas por el Vicepresidente del sur del Sudán, y cuestionadas por la falta de credibilidad y peso políti-co de la delegación del LRA, el Gobierno y el grupo armado de oposición LRA alcanzaron un acuer-do de cese de hostilidades el 26 de agosto, que entró en vigor tres días después con una duración de tres semanas. Durante este período continuaron las negociaciones con el objetivo de conseguir un acuerdo de paz definitivo.
Días después, centenares de miembros del LRA iniciaron su desplazamiento desde sus bases en diversas zonas del noreste de RD Congo, el sur de Sudán y el norte de Uganda hacia las dos áreas de acantona-miento en el sur de Sudán estipuladas por el acuerdo de cese de hostilidades. En octubre el proceso entró 58
Alerta 2007
Cuadro 3.1. Acuerdo entre el Gobierno de Uganda y el LRA, 26-8-2006
1) Obligación de ambas partes de poner fin a toda acción militar hostil, a cualquier otra acción que pueda afectar a las conversacio-nes, y a las campañas de propaganda hostil a través de cualquier medio.
2) Designación como santuarios para las fuerzas del LRA de los lugares donde éstos tienen bases y desde los que procederán a des-plazarse a las áreas de acantonamiento.
3) Selección de Owiny Ki-bul en el estado de Equatoria Oriental en la parte este del río Nilo, y de Ri-Kwangba en el estado de Equa-toria Occidental en la parte oeste del Nilo, como las zonas de acantonamiento del LRA.
4) Garantía del Gobierno ugandés al libre tránsito de los miembros del LRA.
5) Supervisión y protección de las áreas de acantonamiento por parte del sudanés SPLA y la asistencia alimentaria por parte del Gobierno del Sur de Sudán.
6) Pacto garantizando que ante cualquier fracaso de las conversaciones, el LRA podrá abandonar pacíficamente las áreas designadas. 7) Creación del Equipo de Observación del Cese de Hostilidades, que informará al mediador de la evolución de la situación, y estará liderado por un alto cargo militar del SPLA designado por el Gobierno del Sur de Sudán en consultas con las partes; dos represen-tantes del Gobierno y del LRA, y dos oficiales militares nombrados por la UA.