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4.3 Chapter Summary

5.1.3 Tool Space: A Precursor

Esta compleja trama social que permite la conformación de comunidades se basa en la comunicación.

“…La comunicación es la operación autorreferente que da lugar a un sistema social…” (López Yánez, 2005:166)

La comunicación es entendida, siguiendo a Schnitman (2000), como un proceso constructivo del mundo humano, un proceso interaccional que constituye la posibilidad de cocreación del lazo social fundado a partir de intercambios lingüísticos cotidianos, denominados, comúnmente, conversaciones. De este modo, las conversaciones son encuentros sociales, en una situación de co-presencia y participación de los actores. (Costa, Perlo, de la Riestra, 2008)

“Las conversaciones entre los individuos constituyen la trama donde se gesta la acción colectiva” (Flores, 1994)

El proceso de participación social se produce a través del lenguaje, el cual es un hecho natural, por medio del cual se generan los cambios en las organizaciones sociales.

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“Al ser el medio natural de comunicación entre personas, el lenguaje es también el modo más eficaz de que disponemos para comunicarnos con los demás. Al mismo tiempo, la importancia del lenguaje en la sociedad de la información es fundamental: aunque el lenguaje no es información, constituye uno de los medios más potentes de transmisión de información” (Lavid, 2005:59)

Se participa de manera inclusiva en la sociedad cuando se elige ocupar un espacio que posibilita pertenecer y negociar significados, a través del lenguaje, modificándose y modificando al otro.

En este sentido, no se puede considerar que existe un experto quien proporciona la participación, un único responsable, persona o institución, que sea el dueño de excluir o incluir.

La libre expresión, el diálogo, la reflexión, la escucha son prácticas que podrían vincularse a una acción colectiva e inclusiva.

El reconocimiento posibilita el acercamiento e interacción en los espacios de participación. Considerar que la propia palabra no es escuchada, se considera como una descalificación a la persona, desencadenando inhibición y alejamiento en la construcción de acciones colectivas.

En este sentido, una participación que busca no excluir a ningún de los actores, necesita de una estrategia como el diálogo. Por diálogo se entiende a una estrategia de desarrollo organizacional que permite vehiculizar la gestión del conocimiento, posibilitando la articulación del conocimiento individual con el conocimiento colectivo. (Costa, Perlo, de la Riestra, 2007) de este modo, a través del proceso de diálogo se posibilita un pensar juntos.

Esto se sustenta en la teoría del diálogo como un proceso de aprendizaje reflexivo. Así, el diálogo es concebido como “un modo de intercambio entre los seres humanos donde hay un auténtico volcarse al otro”. (Isaacs, 1999)

El diálogo es, en este sentido, un instrumento que resguarda la subjetividad de los actores y posibilita la constitución del colectivo en las organizaciones. (Buber, 1914; Böhm, 1994; Isaacs, 1999, Senge, 2000)

El diálogo es sustento para la interacción y la construcción de un tejido organizacional, posibilitando el colectivo. De este modo, surge como necesidad un dispositivo de interacción que hile el tejido organizacional.

“El desarrollo de las organizaciones depende de la calidad de las interacciones entre sus miembros” (Weick, 1993)

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Muchas veces la concepción mecánica dominante de los fenómenos sociales dificulta destacar la fluidez de los procesos en los que se esta inmerso. Son estos procesos los que forman la red dinámica donde se generan los vínculos (hilos), y de este modo son las organizaciones un producto (comunidad de práctica). Pero, a su vez, son productoras de dicha red, resultando el colectivo u organización, el tejido relacional, el complexus (Morin, 1995) donde los individuos están presentes. (Anteriormente, se había referido a como las comunidades de práctica se constituyen a partir de dicha participación, la cual se establece a partir del diálogo). Por lo tanto, es la acción colectiva una acción interindividual e interconectada, donde queda implícita esta acción colectiva (Mead, 1934), que como se planteo anteriormente se refiere a un modo cultural en común. Cuando una persona no tiene una participación que se denomine activa, de todas formas participa, esta demostrando una actitud, una acción ante los demás.

3.5.1. La comunicación: el proceso constitutivo del sistema social.

La comunicación es el proceso constitutivo de los sistemas sociales y constituye “...el principal proceso morfogenético de las relaciones sociales.” (López Yáñez, 2005:62) La comunicación es un proceso constructivo en el que no hay nunca un producto acabado, sino que el proceso mismo es el producto. La comunicación no es un proceso de transmisión de información.

Por lo tanto, la comunicación no depende de la voluntad de los individuos particulares, lo cual hace que el sistema siempre se este generando. No existe la posibilidad de no comunicarse, es un proceso continuo y fluido.

Toda interacción es comunicación, donde siempre emerge un significado que dan los individuos, lo cual abre y genera nuevas posibilidades de fenómenos. En los sistemas sociales es donde se da el flujo de la comunicación.

...”no es la acción de un sujeto la base del sistema social, sino la construcción de sentido a partir de dicha acción; y eso no puede hacerse sin el concurso de, al menos, otro sujeto más. La comunicación exige que estén presentes en ella como mínimo dos seres humanos, pero no se la podemos atribuir a ninguno de ellos, ni es la suma de las acciones ni, mucho menos, de lo que dice cada uno. No es la síntesis de lo que pasa por la conciencia de cada uno de los participantes. Es un fenómeno nuevo, con sus características peculiares, que emerge de la relación entre los participantes. Se puede decir incluso que la comunicación afecta a las operaciones de la conciencia de aquellos que participan en ella, de la misma manera que es afectada por dichas operaciones de la conciencia” (López Yánez, 2005:63)

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Cabe aclarar que no es que el control no este en los seres humanos, sino que corresponde a todos los seres humanos, aunque no necesariamente de manera intencional, y no a uno o a algún grupo en particular. En síntesis, aunque las intenciones de todos los participantes para determinado proceso social sea una, los resultados muchas veces escapan a sus intenciones y necesidades.

Los sistemas sociales son autónomos de los sujetos. Todo se nutre con la comunicación. “la estructura no es nunca suma o acumulación de elementos. No es tampoco lo que produce el sistema. Es el patrón resultante de las relaciones entre los elementos del sistema” (López Yáñez, 2005:45)

De este modo las relaciones entre los elementos esta dada por el dispositivo por donde se genera la comunicación. La estructura que posibilita tiene características propias que diferencian a cada sistema social, y esto a su vez, propicia determinados acontecimientos y no otros. No se entiende aquí a la estructura como algo concreto y palpable, sino que “es una estructura abstracta, una estructura de expectativas. …. La estructura es una delimitación. Su cometido es, a partir de un conjunto determinado de elementos, facilitar el acceso a otros acontecimientos, a un conjunto no arbitrario de ellos” (López Yáñez, 2005:46)