Key findings
Chapter 6 Conclusions and recommendations 6.1 Introduction – changing context
3. To consider the sustainability and cost-effectiveness of school linking beyond the pilot phase.
6.2 Conclusions
6.1.1 Types and processes of school linking (at LA and school level) The first point to note in relation to the first objective of the evaluation concerning
Francia se destacó a lo largo de la historia por una tradición de prensa bien afianzada. En la etapa de las gacetas fue uno de los países que a través de la nueva estructura estableció géneros periodísticos, lo cual era un progreso relevante para la época. Pero asimismo el uso prolongado que hizo la Monarquía Francesa de este tipo de publicaciones limitó que emergieran otras.
Según Guillamet (2004) la importancia que hasta la víspera de la revolución tuvo la Gazzete con el monopolio de las informaciones políticas y militares marcó la imposibilidad de surgimiento de otras diferentes a las financiadas por el gobierno Aún así uno de los géneros que representa la tradición del periodismo judicial en Francia es el llamado Canard:
“La exageración de algunos aspectos, cuando se trataba de sucesos extraordinarios como terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones, milagros, accidentes, crímenes y fenómenos extraños dio pie a una especialidad informativa conocida con el nombre de canard –del francés, <<pato>>--, aplicado a las falsas noticias, bulos o engaños, el más antiguo de los cuales esta datado en Francia en 1529 y extendido a los relatos poco fidedignos de hechos extraordinarios” (Guillamet, 2004, P.52- 53)
De acuerdo con esto era un género impreciso; a pesar de informar caía en la invención de acontecimientos. Eran periódicos “arrancaplumas que propagaban especies y rumores con toda irresponsabilidad y desparpajo” (Vallejo, 2006, p. 88). Sin embargo, es indudable que el momento revolucionario de 1789-1799 marca definitivamente a la crónica roja, la censura instaurada por Luis XVI provocaba que
42 aunque existían informaciones sobre los canards no se diera una evolución de estos.
“La revolución dio un gran impulso a la prensa, ya que los acontecimientos extraordinarios del verano 1789 suscitaron una inmensa curiosidad en todas las capas de la población” (Guillamet, 2004, P.61). Además los contenidos se dispararon porque el desorden social impedía un control lo suficientemente estricto para impedirlo.
Aparecieron periódicos como Revolutions de Paris y Ami du Peuple que debido a la información alternativa que entregaban fueron muy vendidos. La relación con la crónica roja sería más visible cuando comenzó la etapa de confusión y violencia en Francia.
René Silva (2004) recoge las impresiones que tenían otros periódicos de la situación. En el caso del Papel Periódico de Santa Fe de Bogotá, que hacía parte del Virreinato español en las colonias de América, se describía lo siguiente:
“Ya no hay nobleza ni pueblo que constituya la armonía política. Entre tanto la revolución avanza como una gran carnicería entre los propios revolucionarios, en medio de una ‘confusión criminal creciente’” (Silva, 2004 P. 108).
Las gacetas y nuevos periódicos que salieron al público empezaron a divulgar información relacionada con la violencia y delitos provocados por la etapa alterada del país, claro que nunca dejando de lado las intenciones políticas. Se resaltan casos como la información entregada luego de la ejecución en la guillotina a Luis XVII, así como el robo a la reina por parte de unos captores y los tumultos callejeros que terminaban en desmanes. “Bajo un pluralismo absoluto, hubo una competencia despiadada y un lenguaje que podía alcanzar una extremada violencia política y una sorprendente grosería para llegar al público popular” (Guillamet, 2004, P.61- 62).
Es válido recordar, brevemente, que aunque la revolución provocó cambios positivos como La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en cuanto a la libertad de prensa: “su artículo XI proclamaba que ‘la libre comunicación del pensamiento y de las opiniones es uno de los derechos más apreciados del hombre; todo ciudadano puede, así, hablar, escribir, imprimir libremente, pero deberá responder del abuso de esta libertad en los casos que la ley determine’” (Guillamet, 2004 P. 61), también hubo una etapa posterior en la cual se recuperaron los controles y la censura debido a los intereses de Napoleón.
43 A pesar de esos acontecimientos la crónica roja tendría un momento más destacado avanzado el siglo XIX, lo cual coincide con los otros países de Europa. “Con sensacionales crónicas de tragedias humanas consiguieron los diarios tiradas espectaculares a la par que incorporaban al pueblo llano al hábito de su lectura diaria. Los medios alcanzaron tiradas extraordinarias” (Barata, 2008).
Le Petit Journal, uno de los precursores de este nuevo movimiento, en septiembre de 1869 informa sobre el descubrimiento de seis cadáveres enterrados en un parque de parís: el parque de Pantín.
“Publicó en portada que iba encabezada con el título: ‘Horrible crimen en Pantín’, y decía que ‘París está alarmado por el descubrimiento de los cadáveres de seis víctimas del horrible crimen, como se sabe de una ferocidad inusitada (referido por Buck-Morss, 1995, p.162). El suceso se convirtió en acontecimiento nacional, familias enteras viajaban desde provincias a la capital para ver la escena del crimen y muchas otras lo hicieron para asistir a las largas sesiones del juicio” (Barata, 2008).
En consecuencia tanto los diarios populares como los considerados diarios serios dieron espacio a la información, con actualizaciones frecuentes sobre el caso. El desenlace se vería marcado por la detención de Jean Baptiste Troppmann, el asesino en serie que fue encontrado culpable de haber asesinado a su socio Jean Kinck, su esposa y sus hijos.
El 19 de enero de 1870 fue ejecutado en la guillotina el asesino. El fenómeno producido es realmente revelador y exagerado a la misma vez: “al llegar a París lo aguardaba una multitud” (Klahr y Barata, 2009 p 38). La crónica roja, de esta manera, había creado un movimiento masivo con respecto a la noticia.
A partir del caso Troppmann se siguieron presentando este tipo de acontecimientos que la prensa francesa aprovechó. En especial Le Petit Journal se percató del éxito obtenido y continuó con esa línea hasta alcanzar en 1890 su punto más alto de popularidad con un millón de copias. A su vez nació Le Petit Parisien, que aunque no era destinado únicamente a los sectores populares, logró grandes tiradas de periódicos que lo hacían uno de los medios de comunicación más grandes para la época.
En Francia se presentan procesos sociales trascendentales para el siglo XIX, su prensa, en parte, evidencia esa tradición y la crónica roja fue, como lo ha sido en diferentes contextos, narrador de los conflictos internos de los países.
44 Por otra parte, España termina el ciclo que recoge la tradición europea de la nota roja.