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Universal Identity for the Web

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4.4    Universal Identity for the Web

Las concepciones respecto del maíz en las comunidades de Copaltitla y Los Ajos se basan en “cuentos”67 que explican el origen de dicha planta y la manera en que

aparecieron sus variedades. Estos “cuentos” nos llevan a acercarnos a la comprensión de los huastecos respecto de la vida y el mundo en el que los seres vivos se comunican entre sí y todos coexisten.

Son historias, son cuentos, pero este, no se sabe si el maíz se hizo, pues sabemos que es un niño, ¿verdad? Esa es una historia, es que son cuentos. Los cuentos pueden ser reales, es que los cuentos fueron reales antes, antes de contarlos. Todo cuento viene de algo, de algo que sucedió y ya le llaman cuento porque ya tiene mucho, ¿no? Pienso yo que es así… ora sí de ahí vivimos. (Don Celerino 12/05/2008)

En las comunidades de estudio, la aparición del maíz gira en torno al cuento sobre un niño, el Niño Maíz, llamado en lengua náhuatl Sintlikonetl68. Doña Antonia, desde su experiencia en la comunidad de Copaltitla lo cuenta así:

Hay versiones diferentes, la que yo sé es de la muchacha que salió embarazada. Y ese es un cuento de aquí de Copaltitla. Ah, que la mamá la cuidaba, la cuidaba, la cuidaba tanto que no tenía modo de que alguien la viera o la embarazara. Total que un día se fueron al arroyo, al río y dicen que vino un colibrí que le besó la boca. Y ya, llegaron a su casa. Después, resultó que ella estaba embarazada y pues, de quién y de quién y de quién, pues de nadie. Cuando nace el niño, la señora no quería al niño porque pues… no. Y manda y le dice: “vete a lavar tu ropa”, porque la ropa del parto y todo. Y que se va la muchacha a lavar la ropa del parto y deja al niño. Entonces la señora lo mata al niño y lo hace tamales. Antes, la pura carne la envolvían, la envolvían con lo que fuera. Entonces va y los tira allá al monte y no dice que más hizo con los demás, pero el chiste es que ella los tiró. Entonces, llega la muchacha y busca al niño donde está y en vez del niño, le habían puesto un tronco. Y estaba tapado ahí el niño, pero el niño ya no estaba. No pues que el niño, no pues quién sabe. Y se perdió y se perdió el niño. Y entonces ella se puso a llorar y a llorar. Después viene un venado y le dice: “no llores, tu niño no está muerto, tu niño está allá en el monte. Si quieres yo te llevo para que lo vayas a ver. Y entonces va y le dice: “este es tu niño”. Y estaba la mata de maíz con sus mazorcas, bien bonito que estaba. Entonces, ya vienen, pero ella ya no llora porque ya encontró a su hijo. Entonces, la mamá de la muchacha se da cuenta que el niño se había convertido en el maíz y va y troza la mata de maíz y lo hace pedacitos. Va y lo avienta junto al río, pero el río, claro, las mazorcas las lleva y vuelve a nacer el maíz, los maicitos. Y ya se dio mucho. Y otra

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En el presente trabajo se considerará a los cuentos como definiciones que guían los usos y prácticas con el maíz, por cuanto se refieren a certezas que explican la aparición o el origen de elementos que la cultura acepta como propios.

68 “Sintli”, quiere decir, maíz y “konetl” significa bebé. Puesto que los sustantivos compuestos se explican en

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vez le dice el venado a ella, a la muchacha: “no estés triste, porque tu hijo está vivo y está allá del otro lado”. Y ya cuando fue a verlo, pues ya estaba multiplicado. Y por eso, así el maíz ya nunca murió ni nunca se deshicieron del maíz porque el maíz se multiplicó. Y ese es el cuento del niño maíz. (Copaltitla 17/10/2007).

En dicha versión, tanto las personas, los animales y las plantas entran en conjunción: abuela, madre, niño, venado, colibrí, río, milpa y maíz. Según la visión indígena, todos los seres vivos se relacionan y forman parte del mundo que existe sobre la Tierra. En ese cuento también se visualizan los valores asociados al buen vivir, particularmente a la moral de la mujer. Se nota, por ejemplo, el rechazo de la madre hacia la hija soltera que resulta embarazada y hacia el nieto. No obstante, el niño que fue arrojado junto al río, germinó en una mata de maíz y posteriormente, fue cubriendo los terrenos aledaños con sus semillas para convertirse en el sustento de vida de los hombres y mujeres de la comunidad. Más tarde se domesticó y, hoy en día, los comuneros de Copaltitla basan sus actividades en torno a la producción del maíz.

Foto 3. Sintlikonetl

En la Huasteca veracruzana tenemos una diversidad de formas en que los pueblos han ido transmitiendo la historia o el “cuento” de Sintlikonetl. En el caso de la comunidad de Los Ajos, la versión dista de la anterior, pero conserva algunos tintes que mantienen el mismo principio creador. Doña Maura la platica como sigue:

La historia del niño maíz, yo me la sé que una muchacha no se quería casar. Entonces, cuando iban a traer agua, vio arriba un pájaro y en eso, sintió que comió algo que se le fue a la boca. Entonces, estaba embarazada, pero ella no sabía de quien era el niño. Tuvo un niño que nada más se la pasaba en las milpas. El niño decía que su papá anda a la milpa. Cuando su mamá murió, se quedó con su abuelita.

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Después creció y se hizo grande, se hizo un muchacho. Pero los señores se enojaron porque él nada más se iba a las milpas. Una vez, el muchacho le dijo a su abuelita que se va a ir y que cuando el se vaya se va a acabar el maíz. Pero que ella no se preocupara, que cuando no tuviera maíz, que nada más raspe los olotes en la noche y al otro día va a tener maíz. Y de veras, un día no había maíz y dicen que comían plátano. (Los Ajos 05/10/2007)

En esta historia también se evidencia la importancia de la castidad de la mujer antes del matrimonio. Y por consiguiente, se deja entrever el rechazo de los demás hacia quien es el resultado de una relación que no ha sido permitida ni aprobada por nadie. Por otro lado, se puede dilucidar una concepción de ayuda y benevolencia sin rencores por parte de quien es afectado, en este caso, el Niño Maíz, hacia el resto del grupo social. Situación que se brinda hacia quien ha sido la persona de mayor cercanía, en este caso, la abuela. Pero el cuento no termina, hay un acontecimiento que marca el inicio de las variedades del maíz en la Huasteca.

Doña Maura cuenta que antes de la sequía, antes de que el maíz escaseara y tuvieran que ingeniar una mezcla con plátano para consumir tortillas, hubo un enorme incendio que arrasó con las mazorcas. Pero dicho incendio en vez de dejar graves secuelas, más bien abrió la posibilidad de cultivar diferentes granos de maíz, tal como lo detalla a continuación:

Pues como no querían al muchacho, dicen que los señores hicieron una quemazón, un incendio pues. Y dicen que muchas cosas se quemaron. Todos los maicitos que tenían guardados o los que estaban a la milpa, todos se quemaron. Según cuenta mi papá, que la mazorca que más se chamuzcó se hizo negra, por eso ahora hay maíz negro. El rojo no le pasó nada y siguió rojo. Otras, nada más como que se doraron, esas fueron el maíz dorado o amarillo, de ese que a veces tenemos. Y el blanco, pues ese tampoco le pasó nada, como no se quemó se quedó así blanquito. (Los Ajos 05/10/2007)

En un acto que tenía intenciones catastróficas por parte de los comuneros, surgen por vez primera, las variedades de maíz que hasta nuestros días se cultivan en la región. En este hecho, el Niño del Maíz proporciona las variedades de maíz que se han convertido en el sustento que articula el actuar huasteco al proveer de alimento, medicina, comercio, fiestas y rituales. He ahí el maíz como elemento de una explicación huasteca que da cuenta de las diversas actividades que forman parte de la cotidianidad, es decir, de la vida misma de la comunidad, lo cual reditúa en un marcador de identidad cultural.

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