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9. Causes of construction performance problems

9.5 Validity

92 relación con el mundo de las cosas. El conocer verbal, por tanto, es una construcción humana que se hace efectiva en la relación sujeto-objeto. Esto explica el hecho de que cada lengua puede construir configuraciones significativas diferentes para una misma parcela de realidad.

Las lenguas, siendo productos histórico-culturales, optan por imponer distintas parce- las de significado a la realidad, con lo cual, como lo había apuntado Humboldt, «la lengua materna condiciona, mediante divisiones, clasificaciones y límites nuestra vi- sión del mundo».

Son diversos los ejemplos que demuestran que las lenguas imponen distintos siste- mas significativos a la masa de contenido conceptual elaborada por la intuición huma- na.

El <ladrido del perro>, como hecho real, por ejemplo, no es significado de la misma manera en lengua española y lengua guaraní: el español dispone de ―ladrar‖ (una pa- labra), y el guaraní dispone de ―(o) gua‘i‖ ‗ladrar avisando algo‘ y ―(o) ñaró‖ ‗ladrar sim- plemente‘ (dos palabras).

español guaraní

ladra

(o) gua'i <ladra avisando algo>

(o) ñaró <ladra simplemente>

Del mismo modo, una misma realidad como la <relación de parentesco entre los hijos de los mismos padres> es significada como ―saudara» en lengua malaya (una pala- bra), como ―hermano‖ y ―hermana‖ en lengua española (dos palabras), y como ―bátya‖ ‗hermano mayor‘, ―öcs‖ ‗hermano pequeño‘, ―néne‖ ‗hermana mayor‘ y ―hug‖ ‗hermana pequeña‘ en lengua húngara (cuatro palabras).

húngaro inglés español Malayo

<hno. mayor> bátya

brother hermano

Saudara <hno. pequeño> öcs

<hna. mayor> néne

sister hermana

<hna. pequeña> hug

Las realidades que el español significa con «rata» y «ratón» (dos palabras), el latín las significaba solamente con «mus» (una palabra).

latín español

mus rata

93 Sin el lenguaje el ser humano percibiría la realidad como una mera ―masa informe‖ o como un ―continuo indeterminado‖.

De esta varia estructuración se deriva, como indica Coseriu que las lenguas no han de interpretarse como simples nomenclaturas, materialmente diversas, para cosas ya dadas, sino más bien como redes distintas de significados que organizan de manera diferente el mundo de la experiencia: el lenguaje no es comprobación, sino imposición de límites dentro de lo experimentado.

Pero añade el estudioso rumano que, naturalmente, ello no significa que la estructura- ción lingüística no pueda seguir una delimitación ‗natural‘ o físico-objetiva: en realidad, la configuración del significado puede pero no debe corresponder a delimitaciones objetivas.

Un ejemplo de coincidencia entre una delimitación natural y una delimitación lingüística lo constituye el caso indicado de rata y ratón. Físicamente están delimitados los ani- males <rata> y <ratón>, y lingüísticamente también están delimitados los significados «rata» y «ratón». Se corresponden, por lo tanto, <rata>/«rata» y <ratón> /«ratón». Más allá de estas posibilidades de correspondencia entre división natural y división verbal, el significado funciona como un componente modal de la cognición. A través de él y en él el lenguaje adquiere su esencia como acto de aprehensión sígnica.

Si convenimos en aceptar que los signos del lenguaje se componen de una parte ma- terial significante y de una parte conceptual significada, habrá que reconocer, con Co- seriu, que el lenguaje es ―significado con expresión‖ (subrayado nuestro), y asumir que ―en el lenguaje el significado, y no la expresión, es lo determinante y que, por lo tanto, la expresión existe por el significado, no a la inversa; o, dicho de otro modo, que el significado es finalidad o función del lenguaje, mientras que la expresión vale sólo co- mo instrumento de esta función. De aquí que, en principio, el instrumento puede ser uno cualquiera. Por consiguiente sería mejor decir que el lenguaje es significado ex- presado, significado con expresión‖.

La reflexión coseriana nos conduce hacia la consideración, una vez más relievada, de que el lenguaje, al ser significación, no es sino una forma de conocimiento de la reali- dad extralingüística, mediatiza una relación del hombre con el ser: el sujeto cognos- cente y el objeto cognoscido en un vínculo de infinita producción de significación. El logos semántico permite, por consiguiente, que el hombre construya para sí un cono- cimiento lingüístico del mundo.

El significado lingüístico no es ni verdadero ni falso

En el plano del logos semántico, de la significación cognoscente, no es pertinente la distinción verdad/falsedad o existencia/inexistencia. Dice Coseriu que «una palabra como árbol no significa ningún árbol real ("un árbol", o "ese árbol, ahí" []), sino sólo el ser árbol [LA ARBORIDAD]».

94 La significación concierne al ser de las cosas, a lo universal de la experiencia indivi- dual. Por consiguiente la verdad o falsedad únicamente será aplicable a la relación proposicional entre el lenguaje y un estado de cosas designado.

Así, "Los continentes del mundo son cinco" y "Los continentes del mundo son tres" tienen cada cual un valor proposicional que es, respectivamente, verdadero y falso en relación con la realidad extralingüística a la que aluden. Pero fuera de ese marco de referencia a lo real, como signos en sí, dichas expresiones no son ni verdaderas ni falsas, simplemente son. La verdad y falsedad sólo se establece en el vínculo designa- tivo entre el mundo de los signos (marco de la realidad lingüística) y el mundo de las cosas (marco de la realidad extralingüística).

El significado lingüístico en el trabajo docente

En la práctica docente se desliza marcadamente una visión imprecisa de la dimensión sígnico-aprehensiva del lenguaje, y junto a ella se introducen ejemplificaciones y gene- ralizaciones que confunden los dominios del lenguaje (signos) y los dominios de lo real (cosas). Ocurre así, verbigracia:

a. cuando el profesor presenta los objetos carpeta, puerta o pizarra (cosas propias del mundo objetivo) como ejemplares de sustantivos (signos propios del mundo lingüísti- co), o cuando golpeando la mesa con los dedos y señalando la ventana dice "esto es un sustantivo" y "ahí tienen un ejemplo de sustantivo";

b. cuando el profesor fundamenta la oposición de género ‗masculino/femenino‘ apoya- do únicamente en la naturaleza sexuada de ciertas entidades del mundo real, sin repa- rar en que el género es un significado lingüístico y el sexo es una propiedad de los seres como tales;

c. cuando el profesor corrige ciertos usos del habla con criterios objetivos, estable- ciendo que no se debe decir ―la anciana cargó a su nieto a sus espaldas‖ porque los humanos tenemos ‗una‘ y ‗no dos‘ espaldas, con lo cual elude la fijación plural que la lengua asigna a determinados sustantivos, como ocurre con ―sentó a su nieto en sus faldas‖, ―llevó a su nieto a las afueras‖, ―dejó que su nieto corriera a sus anchas‖; d. cuando los docentes, en el plano ortográfico, argumentan que la palabra «cebiche» debe escribirse alternativamente con «b» o con «v»: con «b» porque el <cebiche> se prepara con <cebolla>, la cual se escribe con «b»; y con «v» cuando el <cebiche> es de <corvina>, que se escribe con «v».

Casos como los indicados abundan en el trabajo pedagógico en lenguaje y constituyen un indicador de que la mira analítica del objeto lingüístico requiere algunos ajustes relacionados con la naturaleza significativa intrínseca, con la motivación primaria del lenguaje. En este nivel es donde con mayor claridad puede entreverse que resulta necesaria la interrelación dialógica entre la ciencia del lenguaje y la didáctica del len- guaje. Precisamente, el vínculo entre las propuestas lingüístico-teóricas y los plantea- mientos lingüístico-pedagógicos abren, como indica Bronckart, la posibilidad de buscar un espacio específicamente educativo para plantear las relaciones entre las ciencias y la didáctica del lenguaje. No se trata de trasladar a las aulas un ―saber lingüístico‖ re- sultante de la labor del científico del lenguaje, sino de implementar una didáctica sus-

95 tentada en un ―saber reinterpretado‖ derivado de la labor del docente de lenguaje, sa- ber que en tanto vinculado a la praxis le facilite al alumno utilizar la lengua en contex- tos distintos y funcionalmente diferenciados.

Significado, designación y sentido

Estos son tres niveles de organización semántica, y cada cual abre toda una perspec- tiva de estudio semántico del lenguaje.

El significado se basa en la relación de un signo con otro signo dentro del idioma. La designación se basa en la relación del signo con el referente al que alude. El sentido se basa en la relación del signo con el contexto de uso.

El significado es el contenido de una palabra o de una expresión en cuanto da- do en una lengua y por la lengua misma. La designación, en cambio, es la refe- rencia a una cosa o a un estado de cosas, en un acto de hablar y en una situa- ción determinada. El significado organiza la experiencia humana, pero la orga- niza en modos de ser: contiene sólo el ser de las cosas, y no también la aplica- ción a los entes (que es precisamente, designación). En este sentido, el signifi- cado es la posibilidad de la designación Pero, por su parte, la designación es lo posibilitado mediante el significado, puesto que los entes se designan a través de su ser. De aquí que a menudo tengamos la impresión de que significado y designación simplemente coinciden. Pero la diferencia se advierte en el caso de la designación metafórica (designación a través de un ser otro que el del en- te designado) y de la designación múltiple (designación del mismo ente a tra- vés de varios modos de ser). Así, por ejemplo, si a un negro le llamamos iróni- camente rubio, la palabra rubio sigue significando lo que significa en la lengua (es decir, precisamente, rubio), pero lo designado es el negro, y de aquí el valor irónico de este empelo. Así, también, la misma persona puede ser designada mediante varias palabras, según el modo de ser al que se la refiera (por ej., profesor, criminal, vecino, etc.); en este caso, hay coincidencia en la designa- ción (el ente designado es el mismo), pero las palabras empleadas no signifi- can lo mismo sino, cada una, algo diferente. Finalmente, el sentido es el conte- nido propio de un texto o de un acto lingüístico: aquello que, más allá del signi- ficado y de la designación, y también con ayuda del contexto, de la situación, del actuar en esa situación tales y cuales personas, etc. (por ejemplo, el hecho de ser un acto lingüístico réplica, mandato, comprobación, súplica, etc.).

Nivel universal contenido semántico: designación Nivel tradicional contenido semántico: significado Nivel individual contenido semántico: sentido.

El significado, como categoría semántico-idiomática, puede ser léxico y gramati- cal

Se ha dicho que el lenguaje, como el arte, la poesía, la ciencia y la filosofía, constituye una forma de conocimiento del mundo. La actividad lingüística es actividad cognosciti- va simbólica. El lenguaje organiza contenidos simbólicos. Dicho conocimiento simbóli- co se objetiva primariamente en el léxico.

96 El léxico establece el puente entre el mundo de las palabras (lenguaje) y el mundo de las cosas (extralenguaje). A través del léxico toda lengua organiza la realidad, la for- maliza transformándola en signos lingüísticos (símbolos), en aprehensiones organiza- das verbalmente, en intuiciones que conforman la organización léxico-semántica de una lengua.

Por ejemplo, en el mundo real existen {ejemplares animales} que establecen entre sí {relaciones de descendencia}. Estos {ejemplares} y {relaciones} son sentidos (entendi- dos) por la capacidad aprehensiva humana y como tales son transformados en conte- nido intuitivo: ‗relación de propagación de especie‘. A la vez, dicha intuición, como con- tenido de conciencia, se estructura (organiza) semánticamente (lingüísticamente) en los significados ―animal macho‖ - ―animal hembra‖ - ―animal cría‖, y a la par que se produce esta estructuración surgen los signos lingüísticos objetivos: toro-vaca-ternero / carnero-oveja-cordero / gallo-gallina-pollo / caballo-yegua-potro. Así, el léxico queda establecido.

«relación de propagación de especie»

―animal

macho‖ toro carnero gallo caballo

―animal

hembra‖ vaca oveja gallina yegua

―animal

cría‖ ternero cordero pollo potro

En verdad, el léxico no hace sino objetivar (con los significados) la subjetividad (las intuiciones). La relación aprehensiva del hombre respecto a la realidad está marcada por un vínculo subjetivo (cuyo producto son las intuiciones) que luego se transforma en vínculo objetivo (cuyo producto son los significados).

Por otro lado, los conceptos léxicos se incorporan en las casillas formales de la gramá- tica: sustantivo, verbo, adjetivo, adverbio. Así, la idea de <color blanco> (significado léxico) aparece formalizada en los significados gramaticales de las palabras blancura (como sustantivo), blanquizco (adjetivo), blanquear (verbo), blancamente (adverbio). Es decir, un significado léxico común puede funcionar con cuatro significados gramati- cales. A la inversa, dos significados léxicos pueden disponer de un significado grama- tical común. Así sucede con blanco y negro, cuyo significado léxico es distinto, y cuyo significado gramatical es el mismo: son adjetivos.

El significado léxico tiene tres posibilidades de estructuración: onomasiológica, semasiológica y lexemática

Dado que el signo lingüístico se compone de dos planos —significante y significado— el léxico se estructura según las interconexiones que se establecen entre y en dichos planos:

Se estructura el significado desde el significante... en estructuras onomasiológicas. Se estructura el significante desde el significado... en estructuras semasiológicas. Se estructura sólo el significado... en estructuras lexemáticas.

97 significante

semasiología __________ onomasiología

significado lexemática

El significado lexemático se estructura paradigmática y sintagmáticamente

Dimensiones y oposiciones

Las estructuras léxicas se configuran en dimensiones y oposiciones. Las dimensiones son criterios semánticos (puntos de vista), y las oposiciones son relaciones de identi- dad y diferencia.

DIMENSIONES OPOSICIONES

Temperatura frío / fresco / tibio / caliente impregnación líquida mojado / húmedo / seco

Color Rojo / verde / amarillo

Verticalidad Bajo / alto Horizontalidad corto / largo

Capacidad vacío / lleno

Amplitud estrecho / ancho

Volumen pequeño / grande

Edad viejo / joven / nuevo

Sexo masculino / femenino

Parentesco natural / social

Línea directa / colateral

Dirección ascendente / descendente

Grado primero / segundo

Primera forma de organización paradigmática del léxico: campo léxico

Desarrollemos el siguiente sistema de proposiciones:

P1: El significado léxico se estructura en la lengua, no en el habla.

P2: El significado léxico se estructura como paradigma y como sintagma. P3: El paradigma es primario (léxico básico) y secundario (léxico derivado). P4: El paradigma primario se denomina campo léxico.

Citamos las siguientes ideas:

Todo significado está constituido por una serie de notas significativas que alu- den a su referente, y que pueden servir para diferenciar unas palabras de otras: reciben el nombre de semas.

Evidentemente, los semas aluden siempre a los referentes, pero no se identifi- can con ellos. Las palabras no son las cosas, sino la forma de referirse a ellas. Cada lengua expresa una visión del mundo diferente, aunque el mundo sea el mismo para todos. Ello obedece a que el significado de las palabras no se es-

98 tablece de una manera arbitraria. Es posible descubrir una estructuración lin- güística también dentro de los significados. De ahí nace el concepto de campo léxico: es un conjunto de palabras que tienen un sema común, entre las cuales se pueden establecer diversos tipos de relaciones. Cada lengua posee su pro- pia forma de estructuración de sus campos léxicos.

Un campo léxico es un conjunto de palabras que comparten un contenido co- mún (un trozo de realidad al cual se refieren todas) y se lo reparten de tal modo que cada una de esas palabras se opone a las demás por rasgos propios.

Así, el campo léxico de la temperatura (contenido común) consta de los adjeti- vos helado, frío, tibio, templado, caliente y algunos más. Dentro de dicho cam- po, cada adjetivo posee rasgos distintivos que lo oponen a los demás. En efec- to, los semas distintivos de tibio son «más caliente que frío» y «menos caliente que templado».

Según una intuitiva formulación moderna, un campo léxico está constituido por aquellas palabras que podrían aparecer (aunque sólo aparezca una) en un punto de la cadena hablada. Así, si digo Tardaré tres minutos, en el punto don- de elegimos minutos, podrían figurar palabras como segundos, horas, días, semanas, meses, años, lustros... Todos estos vocablos forman, con minutos, un campo léxico: el de las unidades de tiempo.

La organización interna de los campos léxicos no es permanente (puede cam- biar con el tiempo, al entrar o desaparecer palabras, y al reordenarse de otros modos) ni universal: salvo en contados casos, cada idioma, aunque comparta con otro u otros el mismo contenido del campo, se caracteriza por una organi- zación peculiar y diferente de él. Y ello constituye una grave dificultad para aprender idiomas extranjeros.

99

SECUNDARIA DE EDUCACIÓN BÁSICA

Estructuras lexemáticas

paradigmáticas sintagmáticas

primarias secundarias

campo clase modificación desarrollo composición solidaridades

100

4.2. El proceso léxico-idiomático

*

Se presenta un recorrido metodológico por la organización idiomática del léxico, su configuración como contenido conceptual en el plano del significado de una lengua.